EL PAPEL DE LA COMPASIÓN EN EL PLANETA EN QUE VIVIMOS

EL PAPEL DE LA COMPASIÓN EN EL PLANETA QUE VIVIMOS

El Dalai Lama, en una amplia exploración de la compasión, de la naturaleza humana y la ética, aboga por un sentido de la responsabilidad universal que se basa en la idea de que todas las personas son seres humanos que desean felicidad. Si reconocemos que los demás seres también tienen ese mismo anhelo por la felicidad y que desean evitar el sufrimiento, podremos desarrollar una mayor tolerancia y aceptación hacia ellos. Sea cual sea el rol de una persona en el universo, lo más importante es contemplar la interdependencia de estas funciones y responsabilidades y la necesidad de una cooperación mutua. A pesar de los conflictos que se presentan inevitablemente en la vida cotidiana, la experiencia que predomina es la cooperación: sin ella la sociedad no puede funcionar. Así mismo, arguye que la compasión es intrínseca a la naturaleza humana; es evidente en los cuidados y atenciones de los padres hacia los hijos, en un desconocido que se detiene en la carretera para ayudar a otro conductor, en una charla entre vecinos.  La compasión es el estado natural de la vida humana y aún así esta se ha de cultivar. La educación de los hijos ha de incluir  una formación ética para que cuando crezcan puedan contribuir íntegramente a la sociedad y a la humanidad.

La compasión y el altruismo son cualidades necesarias para ser atraídos de forma natural hacia nuestros propios recursos internos y desempeñar adecuadamente los roles y funciones en el mundo que ocupamos. Un factor de lo  más esencial sería que los niños estuvieran en contacto con los valores de la compasión, la bondad, el altruismo desde temprana edad y comenzar el cultivo de una vida ética para uno mismo y para los demás.

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Así mismo el afecto es la base o fundamento de la naturaleza humana. Sin él no se puede obtener satisfacción o felicidad como persona y sin esa base toda la comunidad humana tampoco puede hallarla. Al menos todos intentamos beneficiar a nuestra familia, incluso esta comunidad limitada posee altruismo en sus raíces, por lo tanto la cualidad básica humana es el afecto. A pesar de que la ira el odio y las demás emociones negativas son inherentes al ser humano, la fuerza predominante en el ser humano es la compasión, es la naturaleza básica que todos compartimos.

Este planeta es como un cuerpo humano  y de algún modo cada uno de nosotros somos como un componente menor; como una célula, sin coordinación una entidad individual no se puede sostener, no puede estar sana, no puede sobrevivir. De igual forma, el planeta se puede considerar como un cuerpo humano y cada ser como una célula. A veces algunas de ellas pueden ser muy conflictivas, pero otras pueden ayudar a salvar el cuerpo. Todos los seres humanos, ya sea científicos, religiosos, comunistas o ateos, todos somos seres humanos, todos miembros de esta comunidad humana. Todos tenemos la responsabilidad de preocuparnos por toda nuestra comunidad, esto no es sólo un principio religioso, tiene relación con nuestro propio interés, con nuestra propia supervivencia, con nuestro propio bienestar, debemos hacerlo porque es el planeta en el que vivimos. Por consiguiente, todos los campos de la medicina, la ciencia, la tecnología han de estar conectados con nuestro sentimiento humano básico de afecto, entonces todas estas actividades humanas serían constructivas para el ser humano y el planeta por igual.
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De este modo, nuestro bienestar en última instancia no está separado del de los demás.  Haciendo cosas que alimenten nuestra felicidad, podremos ofrecer felicidad a los demás, no podremos hacer felices a alguien si somos infelices.

Podemos empezar nuestra práctica de compasión primero cultivando la amabilidad y aceptación hacia uno mismo, luego hacia las personas que se sientan más próximas, después hacia los desconocidos  y personas más neutras y finalmente hacia todos los seres que habitan el planeta.

Cada vez que nos encontremos con una dificultad, cada vez que nos encontremos con una emoción difícil corremos el riesgo de sumirnos profundamente en nosotros mismos y entonces sentirnos aislados y desconectados de la intrincada red que representa la propia humanidad y el universo. En tales casos es útil aprender a abrir nuestra amabilidad y compasión hacia nosotros y todas las personas que han atravesado dificultades similares; después de todo no somos los únicos en este planeta que pasa por ciertos altibajos en la vida, todos lo hemos hecho en mayor o menor medida.

Podemos continuar cultivando nuestra compasión con nuestros propios actos al actuar amablemente ayudando a los demás, sobre todo a aquellos que lo necesitan, mostrándonos empáticos, compasivos y altruistas. Cada uno de nosotros conforma una unidad que le da forma al universo y de este modo podremos influenciarlo de forma positiva y constructiva.

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REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS:

Goleman, D. (1997). La salud emocional. Conversaciones con el Dalai Lama sobre la salud, las emociones y la mente. Barcelona: Kairos.

Hicks, F. y Bien, T. (2010). Mindfulness y psicoterapia. Barcelona: Kairos.

Posted by: Psic. Joselyn Olvera

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