INFLUENCIA DE LOS PADRES Y MADRES SOBRE LA CONDUCTA ALIMENTARIA DE L@S NIÑ@S.

Existe un impacto significativo de la conducta (prácticas y estilos de crianza) de los padres y madres sobre las preferencias y consumo de alimentos en l@s niñ@s, debido a que ellos deciden sobre qué, cuándo,  cómo y cuánto alimento consumen sus hij@s.  Estas conductas a largo plazo pueden generar algunos problemas de alimentación infantil como falta de apetito, rechazo de la comida, anorexia, sobrepeso y obesidad. Aunado a esto, los problemas de alimentación a menudo se asocian con el bienestar emocional y psicológico de l@s niñ@s, padres y madres.

¿Cuáles son las conductas (prácticas y estilos de crianza) de los padres y madres que tienen influencia en la conducta alimentaria de l@s niñ@s?

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A continuación se expone la respuesta:

  1. Exposición.

Se necesitan al menos, entre 10 a 15 exposiciones para lograr un gusto por la comida. Cuando l@s niñ@s se encuentran expuestos continuamente a alimentos poco saludables, estos adquieren un valor importante en l@s niñ@s, lo que resulta difícil de modificar en un futuro, sobre todo cuando se vive en un ambiente obesógenico, el cual hace referencia a que el ambiente presenta de manera accesible los alimentos poco saludables. Por ejemplo, si en casa lo único que hay de beber es refresco, en la continua exposición l@s niñ@s pueden desarrollar una adicción a la misma.

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Como padres y madres somos un ejemplo de lo que es “adecuado” o “inadecuado” comer, así los mismos gustos y hábitos de alimentación de los papás y mamás son un modelo para l@s niñ@s. Por ejemplo si en casa hay rechazo o escaso consumo de frutas y verduras, l@s niñ@s aprenden que estos alimentos nos son ricos ni necesarios en su dieta. Así, el comportamiento de los padres, madres o de los demás miembros de la familia pueden ser críticos en la aceptación o rechazo de ciertos alimentos.

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  1. Prácticas de alimentación coercitivas (“presión para comer”).

Otros comportamientos y prácticas de los padres y madres que juegan un papel importante en la aceptación o rechazo de los alimentos es la presión para comer, la cual puede tomar muchas formas, incluyendo indicaciones verbales o ayuda física. En general, este tipo de prácticas se consideran contraproducentes. De hecho, se ha encontrado que aversiones o rechazo a ciertos alimentos en la edad adulta se remontan a experiencias negativas que implican presión para comer.

Presión para comer también se ha asociado con el aumento de consumo de alimentos. En un estudio se estimó que el 38% de l@s niñ@s comió más de lo que habría comido si no hubiera existido presión de los padres. Esto es consistente con otros estudios que han encontrado que la frecuencia de indicaciones maternas se relaciona con el número de calorías consumidas y al aumento de peso de l@s niñ@s. Por ejemplo, la indicación “no te paras de la mesa hasta que no te lo acabes” cuando se les sirve una porción más grande que la necesaria o “aquí no hay animales para que se coman lo que sobra”, no sólo genera estrés en el niño o niña sino que influye en su metabolismo y procesamiento alimenticio, episodios de comer en exceso (que en un futuro puede generar un trastorno por atracón), así como la respuesta apropiada a sus sensaciones de hambre y saciedad, sentando las bases para los problemas con la regulación de su consumo de alimentos en el futuro.

Así, el deseo de un padre o madre porque su hij@ “coma lo suficiente” puede conducir realmente a la negatividad de algunos alimentos y los problemas con la sobrealimentación y el aumento de peso en el futuro.

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  1. Restricción, recompensas y el uso de alimentos para “calmar” o regular las emociones.

Otras prácticas de los padres y madres también pueden tener influencias en la generación de malos hábitos de alimentación. Por ejemplo, la restricción evidente de los alimentos se ha relacionado con un mayor consumo de estos alimentos cuando se hace disponible gratuitamente. La cual, parece ser perjudicial en la capacidad de l@s niñ@s para regular correctamente su consumo cuando son mayores.

Usar la comida como recompensa también tiene un efecto perjudicial sobre la regulación del apetito más tarde. Esto se debe a que el estado de un alimento como recompensa aumenta su valor afectivo para el niño o niña, por lo que es más deseable y hay más probabilidades de ser comido en exceso cuando están libremente disponibles. Por ejemplo, los dulces, hamburguesas o comida poco saludable.

Además, el uso de alimentos para calmar las emociones (ingesta emocional) se asocia con problemas emocionales y el desarrollo en el déficit de solución de problemas; que a su vez se ha relacionado con el sobrepeso y por supuesto en un futuro obesidad.

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  1. Estilos de crianza.

Hasta el momento, se han descrito las prácticas de crianza en relación con la alimentación infantil. Sin embargo, el grado en que los padres y madres opten por aplicar diferentes prácticas y de qué manera lo hacen, puede estar relacionada con su estilo de crianza subyacente; una característica que influye en el contexto emocional de todos los aspectos de la crianza de l@s hij@s, incluyendo la alimentación.

Dos dimensiones de estilo de crianza han sido identificados: exigencia y responsividad. Exigencia refiere al uso de control de la conducta en el niño o niña. Capacidad de respuesta se refiere a que muestra la calidez y el apoyo para el niño o niña.

Los padres y madres pueden anotar alta o baja en cada una de las dimensiones, lo que resulta en una clasificación de cuatro estilos de crianza:

(1) Autoritario (alta exigencia / alta capacidad de respuesta);

(2) Autoridad racional (alta exigencia / baja capacidad de respuesta);

(3) Permisivo (baja exigencia / alta capacidad de respuesta); y

(4) No comprometido (baja exigencia / baja respuesta).

En relación con la alimentación, el estilo de autoridad racional, al proporcionar reglas, pero en un contexto positivo se asocia con el desarrollo de los hábitos de alimentación más saludables, como una mayor ingesta de frutas y verduras.

Por otro lado, las dificultades de alimentación en l@s niñ@s se asociaron con: (1) estilos y prácticas de alimentación permisivas en el cumplimiento de los deseos del niño o niña como estrategia con el fin de evitar conflictos en la hora de la comida; y (2) un estilo de alimentación autoritario incluyendo el uso de contingencias y prácticas coercitivas para obligar a un niño o niña a comer los alimentos.

Es importante identificar como papás y mamás que tipo de prácticas y estilo de crianza estamos ejerciendo en nuestr@s hij@s, debido a que como se expresó anteriormente, nuestras conductas tienen una fuerte influencia en la percepción, preferencias y regulación alimenticia de nuestr@s hij@s.

Una vez identificadas estas conductas, lo que sigue es modificarlas, con la finalidad de generar un estilo de vida saludable y por consiguiente una mejor calidad de vida.

En SEPIMEX podemos ayudarte a identificar y a modificar aquellas conductas que podrían estar generando problemas de alimentación en tus hij@s.

 Elaborado por:

Lic. Sheila Hernández A.

sheila@sepimex.com.mx

Terapeuta Cognitivo-Conductual.

Especialista en Problemas de la Conducta Alimentaria.

 Referencias:

  • Hernández-Guzmán L. (1999). Hacia la salud psicológica: Niños socialmente competentes. México: Universidad Nacional Autónoma México. Facultad de Psicología.
  • Mitchell, GL., Farrow, C., Haycraft, E. y Meyer, C. (2013). Parental influences on children’s eating behaviour and characteristics of successful parent-focussed interventions. Appetite, 60: 85–94.

 

 

 

 

 

 

 

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El TDAH en los niñ@s: Importancia del entrenamiento a padres y maestros.

TDAH1Los padres de los niñ@s con TDAH -Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad suelen experimentar dificultades en su labor en la crianza como: frustración, aislamiento social, e insatisfacción con su rol parental. De ahí la importancia de ayudarles a comprender y manejar el comportamiento de sus hij@s. El temperamento de los niños con TDAH junto con el estrés de los padres determinan el estilo de disciplina que estos emplean. Este, regularmente tiende a ser impositivo y poco adecuado, provocado en gran medida por aspectos personales de los padres y por la características del trastorno, que supone una continua fuente de tensión en el ejercicio de su paternidad y maternidad.TDAH2

Uno de los principales motivos por los cuales el trabajo terapéutico debe extenderse al entrenamiento de los padres es que en ocasiones las familias reaccionan negativamente ante el diagnóstico del TDAH y sus comportamientos. Los padres y/o familiares buscan encubrir y protegerse de la realidad desconociendo algunas veces la existencia del trastorno, evitando la asistencia a la consulta, demorándose para realizar el diagnóstico, o no confiando en el criterio de un profesional, tomando como alternativa cambiarlo, inhibiendo y obstaculizando el desarrollo del tratamiento.TDAH3

Los pensamientos generados por los padres ante el trastorno, los lleva muchas veces a convertirse en padres sobreprotectores incitando en el niño actitudes de minusvalía innecesarios o , por el contrario, utilizando elementos instigantes a manera de “controlar” inadecuadamente su conducta. De esta manera los padres no consideran que los comportamientos del niñ@ sean característicos del trastorno, sino una simple manifestación de pereza o mala voluntad.

Varios estudios señalan que las familias que tienen niñ@s con TDAH usan métodos de disciplina poco adecuados, aplicando estrategias más agresivas y autoritarias; los padres que tienen hij@s con TDAH emplean un tono de voz más serio y hacen comentarios más negativos sobre el comportamiento de sus hij@s, imponiendo límites a veces excesivamente estrictos, pero sin ofrecer explicaciones al respecto.TDAH4

Es por ello que los tratamientos funcionan en gran parte, en el momento en que los padres aceptan el diagnóstico y trabajan en pro de la salud mental de sus hij@s; de lo contrario se ha visto en la experiencia clínica, que de nada sirven los procesos psicoterapéuticos y/o farmacológicos, si no se trabaja o refuerza en la familia lo que se aprende en terapia.

La conclusión más relevante que se ha llevado a cabo a través de varios estudios, señala que existe un aumento entre el estrés que produce la crianza de niñ@s con TDAH y la práctica de técnicas de disciplina inadecuadas en la familia; fomentando la gravedad de los síntomas  del TDAH y la aparición de otros trastornos de la conducta.TDAH5

Lo anterior nos ilustra, desafortunadamente, la compleja influencia negativa que el TDAH tiene en el sistema familiar. En consecuencia a ello un buen tratamiento debe incluir un módulo de asesoramiento a padres como un componente fundamental.

Recientemente diversas investigaciones alrededor del tema coinciden en que entre los tratamientos psicosociales más efectivos para el manejo de los niñ@s con TDAH  incluyen el entrenamiento a los padres y profesores en modificación de conducta, ya que se ha visto que las intervenciones en el plano académico y la educación especial, son las intervenciones más prometedoras para estos niñ@s. Si a estas técnicas se les añadiera la terapia familiar, solución de problemas y habilidades de comunicación y además todo esto se realizara en un periodo amplio de tiempo, el pronóstico de estos niñ@s es significativamente exitoso.

TDAH6El entrenamiento a padres en el manejo de niñ@s con TDAH y su eficacia ha quedado demostrado en el Multimodal Treatment Study of ADHD (MTA), la investigación más importante sobre tratamiento del trastorno realizada hasta la fecha, donde se demostró que los niñ@s que mostraron cambios significativos en su conducta en la escuela y hogar fueron aquellos con padres que mostraron una participación y mejoría en las prácticas de disciplina negativa, inconsistente e ineficaz.

Es importante señalar que, a pesar de que se han realizado investigaciones de intervenciones alternativas; en la actualidad los únicos tratamientos validados empíricamente para el TDAH son la medicación estimulante, la práctica del entrenamiento a padres y maestros, en técnicas de manejo cognitivo-conductual aunado al entrenamiento de los niñ@s hiperactivos en habilidades socioemocionales.

TDAH8¿Qué elementos incluye el tratamiento?

El programa de intervención incluye básicamente procedimientos de:

– Entrenamiento en estrategias cognitivas de autocontrol,
– Resolución de problemas y control de la ira
– Habilidades sociales y
– Modificacion de conducta

¿Cuáles son las principales ventajas?

Los estudios que han empleado el entrenamiento a padres en técnicas de manejo conductual muestran una reducción en:

– Los síntomas de TDAHTDAH9
– Problemas de conducta
– Dificultades con los deberes , tanto en casa como en la escuela
– El estrés familiar, reportando una mejora en las habilidades de los padres en la crianza.

El entrenamiento psico-educativo a maestros ha mostrado mejoras en:

– Conductas disruptivas y antisociales
-Reducción de los síntomas centrales y algunos asociados (trastornos psicopatológicos y trastornos de ansiedad)
– Aumento del rendimiento académico (conductas centradas en la tarea)
– Competencias sociales y el cumplimiento de normas.TDAH10

De esta manera el entrenamiento de los padres en estrategias de modificación de conducta se evidencia de vital importancia, cada  vez que se ven reflejadas en el ambiente familiar las conductas problema, propias del trastorno. Se ha comprobado que los tratamientos aplicados por los padres en ambientes naturales(principalmente en casa o en lugares y momentos en los que la conducta se presenta) son los más efectivos.

TDAH11Más allá de brindar a los padres herramientas específicas para interactuar efectivamente con el niñ@, el principal objetivo es promover en ellos un cambio de actitud frente a las desventajas que el trastorno ocasiona. Este cambio contribuye a que tanto padres como maestros asuman el TDAH como una condición que puede manejarse y mejorar positivamente, siendo el desafío más importante, subsanar y preservar la salud psico-emocional y social del niñ@ y de su entorno (familiar-escolar).

Referencias:

  • Delgado, I.,  Rubiales, J., Etchepareborda, M., Bakker, L. y Zuluaga, J. (2012). Intervención Multimodal del TDAH: El papel coterapéutico de la familia. Revista Argentina de Clínica Psicológica (V2, 1, pp. 45-51). Argentina: Fundación Aiglé.
  • Jarque, F. S. (2012). Eficacia de las intervenciones con niños y adolescentes con Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad (TDAH). En Anuario de Psicología.(V42, 1, pp. 19-33). España: Facultad de psicología, Universidad de Barcelona.
  • Presentación, M., Pinto, V., Meliá, A. y Miranda, A. (2009).  Efectos sobre el contexto familiar de una intervención psicosocial compleja en niños con TDAH. En Escritos de Psicología – Psychological Writings. (V2, 3, pp.18-26). España: Universidad de Málaga.

Realizado por:

Lic. Berenice Candia R.

Terapeuta Infantil Cognitivo-Conductual

Centro SEPIMEX

Desarrollo de la autoestima y competencias sociales: educación emocional para l@s niñ@s.

Autoestima 1Existe una interacción continua entre emociones, comportamientos y pensamientos de tal forma que se retroalimentan permanentemente: la emoción influye en el comportamiento y en el pensamiento; a la vez, el pensamiento influye en la forma de vivir la emoción y en la dirección del comportamiento.
Desde niñ@s, aprendemos, durante nuestro desarrollo a adquirir ciertas habilidades que nos permiten ser competitivos con el mundo que nos espera en el futuro, tanto en áreas educativas, laborales, como emocionales de nuestra vida. Nuestra vida social adulta y de pareja, esta determinada en gran medida por las competencias emocionales que adquirimos en la infancia.

Una competencia emocional consiste en un conjunto de habilidades, conocimientos y actitudes que nos permiten comprender, expresar y regular de forma apropiada nuestras emociones; lo que facilita una mejor adaptación a las circunstancias de la vida, así como los procesos de aprendizaje, las relaciones interpersonales, la resolución de problemas, etc.

La adecuada expresión y manejo de emociones están relacionados con problemas que ocurren muy frecuentemente en l@s niñ@s: berrinches, violencia escolar y de género, inseguridad para hablar en publico en clases, dificultad para hacer amigo(as), baja autoestima, Autoestima 2dificultad para trabajar en equipo, la falta de iniciativa o la carencia de un proyecto personal en la edad adulta.

La autoestima es un conjunto de pensamientos, percepciones y evaluaciones que hacemos de nosotros mismos. A la vez esta influenciada por las creencias que tenemos acerca de nuestras propias competencias y habilidades (autoconcepto), que se construyen a través de la interpretación de las experiencias propias y de los roles que desempeñamos en sociedad (autoimagen). Mediante este proceso de autoconocimiento, las emociones juegan un papel crucial en la construcción de estas percepciones, pensamientos y/o creencias acerca de nosotros mismos.

Autoestima 3Los niñ@s en su interacción con el medio recibirán tanto información positiva como negativa (triunfos o derrotas, buenas calificaciones o malas, buenas amistades o peleas con amigos), que mas tarde serán integradas a su auto concepto.

Las emociones regulan la manera en que esta información es integrada: si estamos tristes, enojados, ansiosos (con un estado de ánimo particularmente negativo) solamenteAutoestima 4 registraremos la información negativa de nuestras experiencias; de esta manera, desde la infancia, se comienzan a generar conflictos afectivos y/o emocionales que repercuten directamente en la autoestima y en la forma de relacionarnos con los demás, mermando nuestras habilidades sociales, estabilidad académica e incluso familiar.

cuadro autoestima¿Cómo puedo saber si mi hij@ tiene baja autoestima?
Regularmente l@s niñ@s con baja autoestima comienzan a construir creencias erróneas con respecto a ellos mismos o a su desempeño en sociedad, y podrían hacer comentarios como: “siempre soy el/la últim@ que escogen en el equipo” (visión negativa de las cosas); “a mi me das menos dulces que a mi hermano”(se compara con los demás la mayoría del tiempo); “a mi compañera de clase su mamá siempre le compra cosas bonitas” (comparación social selectiva), etc.
En la manera en que los niñ@s desarrollen habilidades y competencias emocionales, mostraran una mayor confianza en si mismos, favoreciendo el éxito personal y profesional en su vida.

Autoestima 5

Las habilidades sociales se adquieren a través de la adecuada comunicación con los demás; es una competencia que se desarrolla mediante la convivencia escolar y familiar. Las competencias sociales están relacionadas con un adecuado ajuste psicosocial de l@s niñ@s: en el grupo de clase, en el grupo de amigos, y en una mejor adaptación académica. Una baja autoestima, rechazo o aislamiento social son consecuencias de no disponer de destrezas sociales adecuadas.

El carecer de habilidades sociales lleva a l@s niñ@s a emplear estrategias desadaptativas para resolver sus conflictos favoreciendo el comportamiento disruptivo y dificultando el aprendizaje, ya que los problemas de conducta, aparecen de primera instancia en el entorno escolar: insultar, pegar o molestar a sus compañer@s; responder de manera agresiva, etc.

Ahora sabemos que es muy importante prestar atención al aprendizaje de las capacidades emocionales que ayudan al desarrollo integral de los niños y las niñas, pues las competencias emocionales son entendidas hoy como competencias básicas para la vida.

En Centro SEPIMEX contamos con diferentes cursos para niños y niñas que permiten desarrollar una buena autoestima y competencias sociales.

Taller Habilidades Sociales-Autoestima

Referencias:
– González Pienda, Julio A.; Núñez Pérez, J. Carlos; Glez. Pumariega, Soledad; García García, Marta S.. (1997). Autoconcepto, autoestima y aprendizaje escolar. Psicothema, 271-289.
– Garcia Rojas, Daniel (2010). Estudio sobre la asertividad y las habilidades sociales en el alumnado de Educación Social. XXI, Revista de Educación. Departamento de Educación de la Universidad de Huelva: España, 225-240.

Elaborado por:
Lic. Berenice Candia
Terapeuta Infantil Cognitivo-Conductual
berenice@sepimex.com.mx

¿Lo cuido o lo sobreprotejo? La sobreprotección y sus consecuencias en los niñ@s

La labor de los padres al criar un hijo podría ser definida de muchas formas. En general se puede concluir que en ellos recae la tarea de que un  niñ@ logre convertirse en una persona exitosa, siendo el éxito lo que cada padre desee para su hij@. Cuando nace un niñ@ y en sus primeros años de vida requiere de los cuidados y atenciones de sus padres para su supervivencia. Esta protección tiene la función de enseñarles a sobrevivir por sí solos de forma gradual.

Sin embargo, dentro de este proceso es difícil  definir en qué momento es conveniente dejar de dar este apoyo y protección totales, ya que el instinto parental es querer siempre cuidar a los hij@s. Es por eso que en muchas ocasiones los padres terminan teniendo conductas sobreprotectoras.

Cuando un padre está preocupado por el bienestar de sus hijos hace todo por lograrlo. Al hacerlo muchas veces se piensa que el bienestar de un niñ@ se encuentra en que las actividades de su vida fluyan con facilidad y sin problemas; y por lo tanto intentan solucionarles cualquier situación. Entonces, lo que inicia con un deseo de bienestar para los hij@s, puede terminar en una interacción problemática entre papás y niñ@s.

Los padres entonces se convierten en sobreprotectores, y cuando esto sucede pasan la mayor parte de su tiempo experimentando una extrema preocupación relacionada con el bienestar de sus hij@s y recurren a conductas de control sobre ellos. Estas conductas intentan controlar cada aspecto de la vida de los niñ@s para poder así controlar la ocurrencia de cualquier riesgo. Los padres sobreprotectores experimentan un alto grado de ansiedad y su calidad de vida se ve afectada.

Por otra parte, los niñ@s también pueden sufrir consecuencias de tener padres sobreprotectores, ya que no les es permitido realizar ninguna conducta de autocuidado ni de solución de problemas; y por lo tanto no desarrollan las habilidades necesarias para poder ser independientes.

En las familias donde existe la sobreprotección se pueden encontrar relaciones que a la vista son muy buenas y estrechas entre padres e hij@s; sin embargo debido a la gran dependencia que tienen los hij@s de los padres y viceversa la relación se puede ir fragmentando.

¿Cómo puedo saber si soy sobreprotector?

Si…

  • …paso la mayor parte de mi tiempo muy preocupada por los posibles riesgos en las actividades de mis hij@s…
  • …no soporto la idea de que estén fuera de mi vista…
  • …prefiero realizar las actividades que ellos ya pueden hacer (vestirlos, darles de comer, recoger sus cosas, bañarlos) pensando en que son muy pequeños y aún no pueden…
  • …cuando tienen algún problema o dificultad lo resuelvo inmediatamente aunque ellos pudieran hacerlo  solos…
  • …cualquier estornudo, pequeño dolor o raspón me provoca un miedo desproporcionado…
  • …con frecuencia tapo en exceso a mis hijos, por si acaso…

…podría estar teniendo conductas sobreprotectoras y sería conveniente que buscara ayuda para solucionarlas.

Debido a las graves consecuencias que tiene la sobreprotección tanto para hij@s como pada padres es importante buscar la manera de que ambas partes puedan poco a poco dejar de ser tan dependientes los unos de los otros. Para lograr esto es importante que los padres puedan entender que más que un beneficio se está haciendo un daño a los niños con este tipo de conductas y buscar ayuda  para poder modificarlas. Una parte muy importante para lograr esto es tratar la ansiedad que sienten los padres con respecto al bienestar de sus hijos.

e relajación antes de tomar decisiones con respecto a los niños y haciendo los cambios poco a poco. La terapia cognitivo conductual es un apoyo muy importante para lograr terminar con esta dependencia mutua y terminar con la sobreprotección. En centro SEPIMEX tenemos especialistas en la detección y tratamiento de este y muchos otros problemas relacionados con la crianza.

 

Algunas formas de lograr disminuir esta ansiedad es practicando técnicas de relajación antes de tomar decisiones con respecto a los niños y haciendo los cambios poco a poco. La terapia cognitivo conductual es un apoyo muy importante para lograr terminar con esta dependencia mutua y terminar con la sobreprotección. En centro SEPIMEX tenemos especialistas en la detección y tratamiento de este y muchos otros problemas relacionados con la crianza.

Lic. Mariana Zavala Mota

Terapeuta Cognitivo-Conductual

Centro SEPIMEX

5689-14-19

mariana@sepimex.com.mx

La comunicación entre padres e hijo(a)s

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Muchos padres tienden a pensar que lo mas importante en la comunicación con los hijo(a)s es proporcionarles información importante para el desarrollo de sus vidas: decirles que coman verduras, que deben ir a la escuela porque es importante o incluso algunas veces tienden a decidir por ello(as). La comunicación tiene una función mucho mas importante de lo que imaginamos; es un puente de doble vía que conecta los sentimientos de los padres con los de los hijo(a)s.

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La comunicación saludable es crucial para ayudar a los niños a desarrollar una personalidad saludable; genera independencia, buenas relaciones con los padres y los demás (amigos y compañeros de clase). Le da al niño la oportunidad de ser feliz, seguro y sano ante cualquier circunstancia. Una gran mayoría de los problemas de conducta en los niño(as) tiene origen en la forma en como los padres y los hijo(a)s se comunican, más que pensar solamente que el/la niño(a) es la fuente de los problemas.

Debido a que los padres se convierten en modelos a seguir por los niño(a)s; en la forma y medida en que estos se comuniquen con los hijo(a)s, ellos aprenderán a manejar sus sentimientos. Una comunicación saludable permite a los padres sentirse cercanos a sus hijo(a)s y conocer sus necesidades. Además de aprender a manejar la frustración y estrés que les genera el mismo ejercicio de la crianza.

Una comunicación saludable le permite al niño(a): sentirse cuidado y amado; saberse importante y tomado en cuenta; sentirse seguro y no aislado en sus problemas; aprender a decir lo que siente, piensa y necesita directamente en palabras, sin necesidad de sobre actuar: como hacer berrinches, gritar, insultar o pegar.

Imagen¿Cómo establezco una comunicación saludable con mis hijo(as)?

1.-Estar disponible: Significa dedicar tiempo para sus hijo(a)s. Bastarán al menos 10 minutos diarios de comunicación  para fortalecer la relación.  Estar  disponible significa sintonizar y hablar de algo importante. Ser capaz de entender y hablar sobre sus propios sentimientos así como también los de su hijo(a).

2.-Saber escuchar: Pregúntele a su hijo(a) por sus ideas y sentimientos, tratando de comprender lo que está diciendo, esto ayuda al niño(a) a sentirse amado aun cuando el está enojado o triste  y usted no puede hacer nada para arreglar el problema. Saber escuchar lo ayuda a calmarlo y así el/ella podrá escucharlo a usted después.

3.-Trate de ponerse en sus zapatos: Vea la situación desde el punto de vista del niño(a) y hágale saber que a usted le importan sus sentimientos, esto le dará la capacidad de entender lo que su hijo siente en ese momento.

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4.-Sea un buen mensajero(a): si el niño(a) se siente escuchado y atendido estará mas dispuesto a escucharlo, por tanto, asegúrese que lo que usted diga, su tono de voz y lo que haga, envíen el mismo mensaje.

5.-Use palabras y no gritos: para que su  hijo(a) comprenda  lo que usted quiere que el/ella haga, use palabras mientras lo mira a los ojos y le explica la situación; resaltando también las buenas actitudes y comportamientos.No diga las cosas “a gritos”, ellos no sabrán diferenciar claramente lo que está mal.

En Centro SEPIMEX contamos con terapeutas capacitados para apoyar en la mejora de la comunicación entre padres e hijos.

Te ofrecemos diversos talleres con la finalidad de mejorar tu salud y bienestar: Taller a padres; Comunicación asertiva; Manejo del enojo; Manejo del estrés, entre muchos más.

Elaborado por:

Lic. Berenice Candia Ramírez

berenice@sepimex.com.mx

Terapeuta Infantil

Centro SEPIMEX

5689.1419

http://www.sepimex.com

Tratamiento del trastorno depresivo mayor en niñ@s y adolescentes

El trastorno depresivo mayor (TDM) en niñ@s y adolescentes es un trastorno común y discapacitante, a menudo recurrente, que persiste hasta la edad adulta y se ha asociado a disfunción familiar, social, escolar y a conducta suicida.

El TDM en l@s adolescentes se caracteriza por la presencia de estado de ánimo bajo y/o irritabilidad la mayor parte del tiempo, acompañado de anhedonia, ideas de minusvalía y desesperanza; también afecta los hábitos de alimentación y del dormir.

Es de tomar en cuenta que durante la etapa del diagnóstico e incluso el inicio del tratamiento  la familia, los compañeros y el entorno influyen de una manera importante sobre la gravedad y la frecuencia de los episodios depresivos.

El tratamiento del TDM, como de otros padecimientos psiquiátricos de inicio en infancia y la adolescencia, debe ser integral y multimodal. La participación activa del niñ@, el/la adolescente y los familiares en la toma de decisiones para la implementación del tratamiento es fundamental para lograr un buena adherencia terapeútica. Estudios recientes indican que 80% de los pacientes responden al tratamiento y 60% presentan remisión de los síntomas en los primeros seis meses.

Este tratamiento multimodal incluye:
– Tratamiento farmacológico
-Psicoeducación
– Terapia Cognitivo Conductual (TCC )
son el tratamiento psicosocial de elección.

Los principales objetivos de la TCC incluyen: a) la reducción de la gravedad de los síntomas al mejorar la autoestima, b) aumentar la tolerancia a la frustración, c) aumentar la autonomía, d) incrementar la capacidad para disfrutar las actividades de la vida diaria y e) establecer buenas relaciones con los compañeros.

En casos en que los pacientes presentan  ideas o conductas suicidas, el objetivo principal es controlar los síntomas que ponen en riesgo la vida o la integridad física del paciente y/o familiares. Los ensayos clínicos controlados han mostrado que la terapia cognitivo-conductual es eficacaz en el manejo de la depresión.

La TCC incluye un análisis cognitivo (reconocimiento de emociones, la relación de éstas con la conducta y el cambio de atribuciones cognitivas negativas) y la aplicación de distintas intervenciones conductuales (entrenamiento en habilidades sociales y la resolución de problemas), que se abordan a lo largo de 12 a 16 sesiones aproximadamente.

La eficacia y seguridad que brinda un tratamiento multimodal permite incrementar las probabilidades de  éxito en el tratamiento y seguimiento del TDM, este último con la finalidad de evitar recaídas y complicaciones,  maximizando el funcionamiento académico y social de l@s pacientes.

Fuente:
– Ulloa-Flores,R., Peña-Olvera, F., Nogales-Imaca,I. (2011) Tratamiento multimodal de niños y adolescentes con depresión. Salud Mental.34:403-407.

Elaborado por:

Berenice Candia

Terapeuta Infantil, Centro SEPIMEX (berenice@sepimex.com.mx)

Ansiedad en los niños

Dentro de la población infantil en México, los trastornos relacionados con la ansiedad ocupan dos de los primeros cuatro lugares en cuanto a prevalencia. Los que más se encuentran en la población  infantil son las fobias específicas y la ansiedad de separación (Medina-Mora, 2003). Al inicio de la vida adulta, los trastornos de ansiedad se desarrollan en edades más tempranas que otro tipo de trastornos. La ansiedad suele presentarse  en conjunto con síntomas depresivos, lo que hace su tratamiento y detección más complicados.

Los trastornos relacionados con la ansiedad en los niños pueden presentar los síntomas que presentan los adultos cuando padecen de ansiedad, sin embargo, también pueden presentar terrores nocturnos (pesadillas), episodios de enuresis (hacerse pipí ya sea durante el día o la noche), y algunos problemas de conducta como los berrinches con el fin de evitar las situaciones temidas. Los niños pueden sufrir diversos tipos de trastornos de ansiedad, algunos de los más comunes son las fobias y la ansiedad de separación.

-Las fobias se definen como miedos irracionales ante diferentes situaciones. Lo  que distingue a una fobia del miedo común y corriente es que es desproporcionado a la situación a la que se teme; las personas que las sufren, muchas veces comienzan a experimentar síntomas de ansiedad tan solo con la anticipación del suceso temido. En ocasiones, la persona que sufre la fobia sabe que el objeto temido no le puede causar un daño grave y aun así presenta un miedo descontrolado. Cuando una persona sufre de una fobia evita a como dé lugar situaciones en las cuales tenga que enfrentarse al objeto o situación temida. Entre los niños, las fobias suelen ser específicas a ciertas situaciones como la obscuridad, insectos, albercas, etc. También puede presentarse la fobia social que se refiere al miedo a estar expuesto a situaciones con mucha gente o con gente que no pertenece al círculo de confianza del niño.

-La ansiedad de separación se presenta cuando  un niño presenta severos síntomas de ansiedad ante la separación de la familia, particularmente al asistir al colegio. Este tipo de ansiedad sólo se considera un trastorno si es desproporcionado a la circunstancia. Los niños que presentan este trastorno muestran una intensa negación y resistencia ante no solamente la asistencia al colegio sino también ante las rutinas previas como dormir la noche anterior o ponerse el uniforme.

El tratamiento de la ansiedad infantil normalmente incluye el  entrenamiento en técnicas de relajación y de autocontrol. Así mismo, es de suma importancia que los padres de niños que  padezcan de ansiedad sean parte del tratamiento ya que en muchas ocasiones ellos también presentan síntomas ansiosos que requieren ser tratados para  que no se conviertan en un factor de riesgo adicional para sus hijos.

8 mecanismos psicológicos indispensables en el aprendizaje escolar

Para que un niñ@ logre un desempeño académico  y  consolide el proceso de lectoescritura, desde edades tempranas  requiriere de una serie de mecanismos  psicológicos que trabajen  en conjunto de manera concertada. Con uno de ellos que se vea debilitado alterará el correcto funcionamiento. Es por ello que como ejemplo hablaremos del  sistema funcional de la escritura  al dictado propuesto por A. R. Luria.

1)   Para que el niñ@  pueda rendir exitosamente en el colegio debe encontrarse en un estado de vigilia activa (alerta)  y conservarla hasta el final del trabajo sin cambios en su capacidad.  El funcionamiento de éste mecanismo dependerá de los hábitos de alimentación y sueño del niñ@.

2)   El niñ@ escucha la oración que dicta el profesor, la percibe y  la conserva. De esta forma se requiere del procesamiento de la información auditiva, es decir, la capacidad de discriminar los sonidos del lenguaje.

3)   De manera conjunta participa el óptimo desempeño de la memoria audio-verbal a corto plazo que le permitirá  al pequeño retener información selectiva limitada por periodos cortos de tiempo.

4)   Para la exactitud de la estructura sonora de la palabra, el niñ@ pronuncia en silencio (o moviendo los labios) las palabras que escucha, es decir,  requiere de la sensibilidad del aparato fono-articulador que le beneficiará en la precisión ante fonemas que resultan similares por punto y modo y con ello no confundirá palabras Ej. día/tía.

5)   Posteriormente el niñ@ relaciona los sonidos con las letras, para lo cual se actualiza la imagen visual de ellas. Tiene lugar la percepción y memoria visual  de las palabras.

6)  Para comenzar a escribir, el niñ@ debe encontrar  en la línea, el lugar              donde colocará el bolígrafo y tiene que orientarse en los elementos de  las letras  (y de éstas en el espacio) sin cometer errores en espejo. Esto  requiere de la participación de operaciones del procesamiento de la  información visuo-espacial.

7)   La escritura al ser una actividad motora requiere en el niñ@ un nivel de maduración que le permita un control motor y en consecuencia una escritura melódica, rítmica, coordinada y automatizada. De lo contrario el niñ@ manifestará  una escritura lentificada, rígida, con tendencia a la fatiga, a omitir fonemas, sílabas e incluso al cambio de orden de los fonemas.

8)   Por último, control atencional que depende de la maduración de las  funciones ejecutivas   que le proporcionará la capacidad de planeación, organización y regulación de la conducta hacia la obtención de metas,  mediante el monitoreo y rechazo de estímulos  irrelevantes.  Implica por lo tanto la capacidad de seguir instrucciones,  mantener el objetivo, dirigir, seleccionar y sostener  su atención hacia la tarea en específico.

Cualquier inmadurez de algún mecanismo del sistema traerá como consecuencia la infinidad de trastornos del aprendizaje (Trastorno por Déficit de Atención TDAH, dislexia, discalculia, etc.)

Neuropsic. Rosinna Gómez Moya

FAMILISMO

Familismo

Como es sabido, el primer domingo de marzo se celebra el Día de la Familia en México. Los festejos son variados, los cuales van desde las reuniones en casa, comidas en restaurantes o salidas a parques a realizar el tradicional pic nic. No importa la manera de festejar tan importante día, sino el tratar de evitar que pase desapercibido y que sea un motivo de reunión que tome mayor fuerza cada vez y así, fomentar en todo momento la unión familiar.

En general, la familia es el núcleo básico de toda sociedad. Están conformadas de varias maneras: papás e hijos, mamá e hijos, papá e hijos, abuelos-tíos-papás e hijos, etc. Sea cual sea la familia que tengas, es importante mencionar que existen variables alrededor de esta estructura social que nos ayudan a comprender la dinámica de las diferentes familias que existen en el mundo, pero, principalmente en nuestro país.

En el caso de SEPIMEX nos importa esta institución, por esta razón es de vital importancia trabajar en conjunto para sacar adelante dicha entidad. Al trabajar con un niño o niña estamos colaborando todos a la vez (papás, niños y terapeuta), con el fin de llegar a la meta: la solución de la situación percibida como problemática en el niño. Tenemos la creencia de que trabajando todos juntos y poniendo de nuestra parte, lograremos ayudar mejor al pequeño y a los papás; es decir, a la FAMILIA.

Una gran parte del trabajo terapéutico es la actualización constante de los psicólogos especialistas en el tema o motivo de consulta. En el caso del tema de la familia, existen diversas investigaciones que nos permiten apoyar de la mejor manera en el proceso terapéutico. Se ha observado que las variables que más impactan en este tema son el apego, la cultura y estilos de crianza. Sin embargo, existen otras que influyen igualmente y que están involucradas con las anteriormente mencionadas, en esta ocasión se hablará del FAMILISMO.

El FAMILISMO se define en términos generales, como el hecho de priorizar a la familia sobre la persona misma, y esto es lo que distingue a la cultura hispana de otros grupos culturales (Santissteban, Muir-Malcom, Mitrani & szapocznik, 2002). Este proceso en el que se enfatiza a la familia ha sido identificado como un proceso clave en los estilos de crianza de los hijos (Bush, Suple & Lash, 2004).

Otros autores ahondan en la caracterización del fenómeno al indicar que se refiere a procurar la seguridad de la familia, el honrar a los padres y ancianos, respetar las tradiciones y procurar una reciprocidad en los favores (Realo, Allik & Vadi, 1997).

El familismo enfatiza la priorización de la familia sobre el individuo, mostrando respeto por los mayores y honrando el nombre de la familia. De manera muy general, el familismo puede reflejar un valor en un sistema colectivista (Schwartz, Montgomery & Briones, 2006). Entendemos por colectivista como un individuo dependiente del grupo, donde se da prioridad a la meta grupal, ajusta sus conductas a las normas primarias del mismo, lo que lleva  a un comportamiento común entre los miembros de dicho grupo (Triandis, 2001).

Se han identificado cuatro componentes del familismo:

  • Honor familiar
  • Respeto por personas mayores en la familia
  • Interdependencia familiar
  • Abnegación de la persona a la familia

Algunos autores indican que el familismo es un valor en sí mismo. Es bien conocido por todos que el promover los valores dentro de la familia es parte importante del buen funcionamiento de esta institución.

Dentro de la cultura mexicana, el familismo juega un papel importante en la formación de los niños, ya que en su gran mayoría, está conformada por individuos colectivistas. Al conocer estas investigaciones podemos sacar provecho y utilizar esta herramienta a favor de nosotros (terapeutas principalmente pero papás también).

Se puede utilizar para dar a conocer los mejores estilos de crianza en los papás, disminuir ansiedad por no pasar tiempo con ellos o dejarlos a cargo de otros miembros de la familia (abuelos, tíos, primos o hermanos mayores), mejorar estilos de comunicación entre los miembros de la familia, establecer límites en la dinámica familiar y en la educación del niño por parte de la pareja, equilibrar tiempos, organizarnos mejor como padres para involucrarnos en la vida de nuestros hijos, apoyarnos de otros miembros de la familia para lograr lo mejor en los niños, etc.

Conocer más acerca de lo que estamos trabajando es una herramienta poderosa para obtener los mejores resultados en el proceso terapéutico. En la actualidad habrá que rescatar los valores dentro de la familia y promover en todo momento de la terapia una comunicación adecuada entre todos los involucrados. En el caso del terapeuta, llegar a una empatía con los miembros de la familia y lograr la motivación necesaria de los mismos.

No festejemos solo un día a la familia, esperemos que el pasar tiempo juntos, los valores, la comunicación, el involucrarse en la vida de los hijos, entre otros, sean cosas que hagamos diariamente. El primer paso es hacer conciencia de los hechos.

Feliz día de la familia!!!!

Publicado por:  Dra. Areli Reséndiz Rodríguez

Terapeuta cognitivo – conductual

El Maltrato Infantil: un problema social

Actualmente vivimos inmersos en un ambiente lleno de violencia, situación de la que desafortunadamente no escapan los niños. El maltrato infantil ha llegado a ser un problema que se incrementa en forma alarmante. Aun cuando no se tienen cifras precisas de la magnitud del mismo, se infiere que su presencia es cada vez más evidente. Por esto es necesario difundir el conocimiento sobre este problema en todos los ámbitos, con la finalidad de prevenirlo, identificarlo e iniciar su abordaje terapéutico temprano, evitando de esta forma las consecuencias y los efectos tan intensos que tiene sobre el ser humano.

La Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) propone la siguiente definición: “Todo acto u omisión encaminado a hacer daño aun sin esta intención pero que perjudique el desarrollo normal del menor”; mientras el El Sistema Nacional para el Desarrollo Integral de la Familia (DIF) define a los niños maltratados como: “Los menores de edad que enfrentan y sufren ocasional o habitualmente, violencia física, emocional o ambas, ejecutadas por actos de acción u omisión, pero siempre en forma intencional, no accidental, por padres, tutores, custodios o personas responsables de ellos”.

En el transcurso de los años y gracias a distintas investigaciones se ha dividido  al maltrato en físico, emocional y psicológico. La mayoría de las personas desafortunadamente conoce más y ha escuchado hablar acerca del físico, pero, ¿que hay del emocional y el psicológico?

El maltrato emocional se venido definido como una respuesta emocional inapropiada y repetitiva ante las expresiónes de emoción del niño y de su conducta, provocando un dolor emocional en ellos (ej. miedo, humillación, ansiedad, desesperación, etc.). Esto inhibe la espontaneidad de sentimientos positivos, provocando un deterioro de la habilidad para percibir, comprender, modular  y expresar apropiadamente las emociones, produciendo consecuencias graves en su desarrollo y en su entorno social y su relación con este.

Mientras que el maltrato psicológico se entiende como aquellas conductas persistentes e  inapropiadas (ej. violencia doméstica, insultos, actitud impredecible, mentiras, decepciones, explotación, maltrato sexual, negligencia y otras) que dañan o reducen el potencial creativo en las personas, asi como el desarrollo de facultades y procesos mentales del niño (inteligencia, memoria, reconocimiento, percepción, atención, imaginación y moral). En consecuencia este tipo de maltrato  imposibilita al niño a entender y manejar su medio ambiente, lo confunde y/o atemoriza haciéndolo más vulnerable e inseguro afectando su educación, bienestar general y vida social.

 

Existe una estrecha relación entre los diferentes tipos de maltrato y el desarrollo biopsicosocial del niño -como ya hemos visto- provocando principlamente: problemas escolares, tanto en el plano cognitivo como en el de la interacción social, alteraciones de la conducta manifestadas por agresión y retraimiento. Además de lo anterior el maltrato infantil también ha sido relacionado a: el consumo de sustancias tóxicas; delincuencia; criminalidad; suicidios, aspecto que también ha cobrado una mayor relevancia actualmente entre los niños y jovenes desde los 10 hasta los 18-19 años de edad; y el abuso sexual, que se ha  asociado a  problemas psicosomáticos,  alteraciones diversas del comportamiento sexual en personas que tienen antecedentes de abuso sexual en la niñez e incluso desarrollar trastornos de la personalidad más severos.

Es por ello que se debe apoyar al tratamiento de este que se ha convertido ya en un problema de indole social. Pensemos que se requiere de un tratamiento integral no sólo de la víctima sino también de su agresor y de la familia, para lo cual es necesario un equipo multidisciplinario que se encargue de esta problemática y aborde los aspectos biológicos, psicológicos y legales pertinentes.

La terapia está dirigida principalmente a reconocer el problema y establecer una adecuada comunicación entre los integrantes de la familia; para después modificar patrones de conducta de los padres sustituyendo practicas violentas de crianza por métodos positivos más efectivos y afectivos. Generalmente se propone como meta principal restablecer la integridad y el funcionamiento afectivo intrafamiliar, con objetivos como:

 a) adquirir destrezas en la educación de los niños con el fin de manejar problemas típicos y difíciles relacionados con ellos;

b) promover el uso de métodos de control positivos hasta eliminar el castigo;

c) desarrollar estrategias para solucionar problemas en situaciones críticas y que sean operativas para la familia;

d) regular las respuestas violentas y el comportamiento impulsivo que lesionan a la familia, y

e) promover la interacción social de los miembros de la misma, reduciendo su aislamiento físico y psicológico del resto de la comunidad.

Fuente: SANTANA-TAVIRA,  ROSALINDA; SANCHEZ-AHEDO,  ROBERTO y  HERRERA-BASTO,  EMILIO. El maltrato infantil: un problema mundial. Salud pública Méx [online]. 1998, vol.40, n.1 [cited 2012-01-23], pp. 58-65. Available from: <http://www.scielosp.org/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0036-36341998000100009&lng=en&nrm=iso&gt;. ISSN 0036-3634. http://dx.doi.org/10.1590/S0036-36341998000100009.

 Una aportación de: Psicóloga Berence Candia, Terapeuta Infantil Cognitivo Conductual de Centro SEPIMEX.
berenice@sepimex.com.mx

 Si tienes alguna duda o deseas atender algún problema de esta índole, comunicate a Centro SEPIMEX

http://www.sepimex.com

Psicología Infantil y Juvenil

Actualmente vivimos inmersos en un ambiente lleno de violencia, situación de la que desafortunadamente no escapan los niños. El maltrato infantil ha llegado a ser un problema que se incrementa en forma alarmante. Aun cuando no se tienen cifras precisas de la magnitud del mismo, se infiere que su presencia es cada vez más evidente. Por esto es necesario difundir el conocimiento sobre este problema en todos los ámbitos, con la finalidad de prevenirlo, identificarlo e iniciar su abordaje terapéutico temprano, evitando de esta forma las consecuencias y los efectos tan intensos que tiene sobre el ser humano.

La Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) propone la siguiente definición: “Todo acto u omisión encaminado a hacer daño aun sin esta intención pero que perjudique el desarrollo normal del menor”; mientras el El Sistema Nacional para el Desarrollo Integral de la Familia (DIF) define a los niños maltratados como:…

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