LOS PROBLEMAS DE AUDICIÓN EN LOS NIÑOS

En los primeros años de vida, la audición es un aspecto fundamental para el desarrollo del habla y el lenguaje. Por esta razón, es fundamental controlar y detectar posibles problemas cuanto antes y evitarlos que podría interferir en el desarrollo social, emocional y cognitivo de los niños.

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¿QUÉ ES UN PROBLEMA DE AUDICIÓN?

Es una alteración en la percepción auditiva, puede ser desde leve, media, severa o profunda. Se caracteriza por dificultades para escuchar.

Su origen  puede ser congénita o adquirida, en algunos casos hereditaria,  afecta aproximadamente entre uno y tres de cada 1000 bebés. Una cantidad de factores puede llevar a la pérdida de audición.

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 Los problemas de audición afectan el lenguaje, ya que los niños al no escuchar los sonidos de la voz  no se retroalimentan con ella, por tanto no desarrollan adecuadamente su lenguaje.

CAUSAS DE LA PÉRDIDA AUDITIVA

Puede ocurrir la pérdida de audición si un niño:

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  • Nació de manera prematura.
  • Permaneció en la unidad de cuidados intensivos neonatales (NICU).
  • Tuvo complicaciones en el parto.
  • Si la madre tuvo Rubeola durante el embarazo.

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  • Recibió medicamentos que pueden causar la pérdida de audición (ototóxicos)
  • Tuvo una alta concentración de bilirrubina y necesitó una transfusión.
  • Tiene antecedentes familiares de pérdida de audición infantil.

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  • Estuvo expuesto a sonidos o ruidos muy fuertes, incluso por un tiempo corto,  o  a una exposición breve a sonidos de impacto repentino.
  • Tuvo infecciones frecuentes en los oídos.
  • Tuvo infecciones, como meningitis o citomegalovirus.
  • Tuvo  malformaciones congénitas en sus oídos.

¿CÓMO DETECTAR UN PROBLEMA DE AUDICIÓN EN MI HIJO?

A continuación se mencionan algunos signos de alerta:

Las conductas que puede presentar un niño con problemas de audición son las siguientes:

  • El recién nacido no se sobresalta o “asusta” ante los ruidos fuertes y repentinos.
  • 1-4 meses: no hace sonidos parecidos a los del habla (prosodia). Curvas melódicas escasas y producciones de baja duración.
  • 3-8 meses: el bebé, al contrario de los niños de su edad, solo hace producciones en frecuencias graves.
  • 5-10 meses: retraso en la aparición del balbuceo con, al menos, una vocal y una consonante.
  • A los 8-12 meses el niño no vuelve la cabeza hacia los sonidos familiares o no balbucea.
  • Aproximadamente 14 meses: No se produce una estructuración del balbuceo, lo que da paso a la estructuración sintáctica más adelante.
  • A los 2 años no entiende órdenes sencillas sin apoyo visual.
  • A los 3 años no localiza la fuente del sonido y no es capaz de repetir frases.
  • A los 4 años no sabe contar lo que le pasa.
  • A los 5 años no puede mantener una conversación sencilla.
  • Dice ‘¿qué?’ con demasiada frecuencia.
  • Su falta de atención es frecuente y le cuesta concentrarse.
  • Pone la música muy alta.
  • Orienta la cabeza hacia la fuente del sonido y mira fijamente a la cara cuando le hablan.
  • No entiende cuando se le habla desde otra habitación.
  • El niño no reacciona a sonidos fuertes o no mira cuando sus familiares le llaman.
  • Se observa un retraso en la adquisición de los fonemas del lenguaje muy notable.
  • Se sienta cerca de la televisión o sube mucho el volumen.
  • Falta de respuesta al nivel ruido conversacional o respuesta inadecuado.
  • Tiene un retraso del lenguaje, limitaciones en el habla, habla deficiente o falta de habla.

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En general, resulta difícil detectar el trastorno ya que los niños que los sufren aprenden a compensar su falta de audición  al volverse más sensibles a otros tipos de señales informativas a su alrededor, como por ejemplo, los cambios de luz al abrir o cerrar una puerta, las vibraciones del suelo y los movimientos del aire.

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Además, la pérdida de esta capacidad sensorial suele pasar inadvertida en los primeros meses de vida ya que es asintomática en una fase inicial, previa al lenguaje.

Esto podría acarrear problemas de lenguaje,  comprensión y alterar a largo plazo la integración social.

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Una detección precoz es muy importante para que el niño pueda “reengancharse” a la adquisición del lenguaje y al desarrollo cognitivo normal.

Si sospechas que tu hijo tiene problemas de audición ponte en contacto con especialistas, ellos te ayudarán.

En centro SEPIMEX contamos con terapeutas capacitados que te pueden asesorar en cómo tratar los problemas de audición de tu hijo, canalizar a los especialistas para una atención adecuada, así como dar posteriormente un tratamiento de rehabilitación para los problemas del lenguaje ocasionados por las pérdidas auditivas.

Elaborado por:

Karen Anaid Retes Cethorth

Terapeuta en Comunicación Humana

(Terapia de lenguaje, audición, aprendizaje, voz  y habla)

Karen@sepimex.com.mx

SEPIMEX

Servicios Psicológicos Integrales de México

Tel: 56891419