CONSUMO DE TABACO EN TIEMPOS DE COVID-19

Es normal que como resultado de esta contingencia y de las medidas preventivas implementadas por la Secretaría de salud, así como de las constantes noticias respecto al COVID-19 y en el peor de los casos, la difusión de noticias falsas respecto a esta epidemia; nos estresemos o preocupemos por nuestra salud, nuestra economía, nuestra familia, escuela/trabajo y amigos.

Lo anterior puede generar:

  • Pensamientos (éstos ser repetitivos y por lo tanto molestos)
    • “Tendré COVID-19”
    • “Seguro ya estoy Infectado(a)”
    • “Mi familia o yo puedo morir”
    • “Creo que tengo algunos síntomas”
    • “¿Y si estoy llevando el virus a mi casa?”
    • “Mi vida ya no será normal”
    • “¿Qué pasará después?”
    • “No estoy haciendo nada de lo que debería hacer”
    • “¿Estará bien mi familia?”
    • “¿Y si no los vuelvo a ver?”
    • “¿Cuánto tiempo estaremos en casa?”
    • “¿Cuándo podremos salir?”
    • “¿Y si me bajan el salario?”
    • “Voy a perder mi trabajo”
    • “No tendré ingresos”
    • “¿Cómo voy a pagar mis deudas o gastos que tengo?”
    • “No me están protegiendo en mi trabajo”
    • “¿Qué hago con mis hijos?”
    • “Será mejor no seguir en este mundo tan feo” 

ideas irracionales

  • Alteraciones fisiológicas
    • Insomnio
    • Dificultad para respirar
    • Aumento o disminución del apetito
    • Voz entre cortada
    • Malestar estomacal
    • Resequedad en la boca
    • Sensación de vacío en la panza
    • Palpitaciones (taquicardia)
    • Temblores en manos y pies
    • Sudoración en manos y pies
    • Bochornos (no debidos al calor)
    • Desgano
    • Sueño constante
    • Problemas de concentración

insomnio

  • Emociones desagradables
    • Miedo
    • Incertidumbre
    • Ansiedad
    • Nerviosismo
    • Tristeza
    • Desesperanza
    • Preocupación
    • Apatía
    • Enojo
    • Frustración
    • Desinterés
    • Hipersensibilidad
    • Irritabilidad
    • Inseguridad

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  • Conductas perjudiciales
    • Ver noticias de forma excesiva respecto al COVID-19.
    • Difundir noticias falsas
    • Hablar constantemente acerca del COVID-19
    • Dificultad para levantarse
    • Limpiar de forma excesiva la casa y objetos
    • Bañarte constantemente o lavarte las manos causándote lesiones en partes de tu cuerpo (por ejemplo en las manos)
    • Autolesionarse
    • Atentar contra tu vida
    • Llanto sin saber por qué
    • Mantenerse pasivo durante el día
    • Agredir o Violentar a otros
    • Gritar constantemente a otros
    • Exponerse a lugares concurridos sin medidas de prevención
    • Compras de pánico
    • Inicio o aumento del consumo de alcohol
    • Inicio o aumento del consumo de tabaco
    • Inicio o aumento del consumo de drogas

consumo de sustancias

Por lo anterior es indispensable que aprendas algunas estrategias psicológicas que te pueden ayudar a disminuir el malestar emocional, físico, mental y conductas que puedan hacerte daño o ponerte en mayor riesgo. A lo largo de estas semanas estaremos publicando algunas notas y tips que te ayudarán al respecto. Hoy hablaremos respecto a la relación que existe entre el consumo de tabaco y el COVID-19.

Actualmente, gracias a los estudios científicos sabemos que todas las personas tenemos el riesgo de contraer COVID-19; pero esta enfermedad es más peligrosa para las personas con enfermedades adquiridas previamente, como las enfermedades cardíacas o pulmonares, enfermedades crónico-degenerativas no infecciosas (diabetes, hipertensión); y también para aquellas personas con estilos de vida que incluyen factores de riesgo como el uso de tabaco y obesidad. Es decir, si tu eres fumador(a) ERES PARTE DE LA POBLACIÓN VULNERABLE A CONTRAER COVID-19 y a que los efectos de este virus se intensifiquen en tu organismo y te explicamos por qué:

¿Cuáles son los Sistemas del cuerpo humano que se ven afectados con el consumo de tabaco?

El consumo de tabaco es perjudicial en general para el cuerpo humano, pero el daño más notorio es en los sistemas respiratorio y cardiovascular. Como es bien sabido, el tabaco tiene un gran impacto en la salud respiratoria. La asociación causal entre el consumo de tabaco y la exposición (involuntaria) a su humo y el cáncer de pulmón está bien establecida, siendo este factor de riesgo la causa prevenible más común de este tipo de cáncer. El tabaquismo, es el factor de riesgo más importante para desarrollar enfermedades pulmonares obstructivas crónicas (EPOC), bronquitis crónica y enfisema pulmonar.

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Fumar aumenta hasta 2.5 veces el riesgo de tuberculosis y se considera que incrementa la susceptibilidad para cualquier infección del tracto respiratorio inferior incluyendo la influenza a la cual los fumadores son dos veces más propensos que los no fumadores a padecerla y en forma más grave.  Los fumadores producen más moco y presentan un daño considerable a los cilios de las vías respiratorias, pequeños pelos que mueven hacia afuera el moco, con las partículas y microorganismos que atrapa, evitando infecciones. El mecanismo mucociliar es uno de los principales sistemas de defensa contra la infección, al dañarse, los fumadores, desafortunadamente, están propensos a infecciones, como resfriados comunes, cuya frecuencia aumenta, así como su duración, presentando tos y otros síntomas respiratorios por tiempos prolongados. Otros componentes de las defensas respiratorias también están afectados por fumar, lo que conlleva en resumen una verdadera inmunodepresión. Además, el humo genera inflamación que conduce a una mayor susceptibilidad de contraer infecciones por microorganismos y a sus complicaciones.

¿Cuál es la relación entre el consumo de tabaco y COVID-19?

En recientes revisiones de artículos científicos respecto al COVID-19 y los efectos en los pacientes con diversas comorbilidades, destacan datos importantes respecto al consumo de tabaco.

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Un estudio en China concluyó que los pacientes diagnosticados con COVID-19 y que además presentaban antecedentes de tabaquismo, tenían hasta 14 veces más probabilidades de desarrollar neumonía, asimismo, información analizada en un reciente meta-análisis corrobora que fumar estaría relacionado con una evolución desfavorable, resultados adversos y un peor pronóstico del COVID-19.

  • El hecho de ser fumador empeora el pronóstico de la enfermedad, teniendo en cuenta el impacto negativo que tiene el tabaco en los pulmones y su asociación a una gran cantidad de enfermedades respiratorias.
  • El fumar debilita el sistema inmunitario y su respuesta ante infecciones, haciendo que los fumadores sean más vulnerables ante enfermedades infecciosas como el COVID-19.
  • Varios estudios previos muestran que los fumadores son dos veces más propensos que los no fumadores a contagiarse de gripe y tener síntomas mucho más severos, además de que los fumadores tenían una probabilidad mayor de morir en una anterior epidemia de MERS-CoV (El síndrome respiratorio de Oriente Medio (MERS) es una enfermedad respiratoria contagiosa que puede ser fatal).

El análisis de datos de 1,099 pacientes con COVID-19 ingresados en diferentes regiones en China continental muestran que:

  • De ese total, 173 pacientes tenían síntomas severos de los cuales un 16.9% eran fumadores y un 5.2% eran ex fumadores.
  • Esto se contrapone con los datos de los pacientes infectados que no tuvieron síntomas más graves:
  • Un 11.8% del total (926 personas contagiadas sin síntomas severos) eran fumadores y un 1.3% lo habían sido antes.
  • Además, también se refleja que del grupo de pacientes que necesitó ventilación mecánica, ser ingresado en la UCI (Unidad de Cuidados Intensivos) o falleció el 25% era fumador y un 7.6% exfumador.

Por lo anterior, recuerda que la mejor decisión de dejar el consumo de tabaco y/o nicotina es mejor para tu salud y para la de todos y dejarlo en estos días es además una estrategia preventiva importante para evitar una infección o complicación por el COVID-19.

Tips para disminuir el consumo de tabaco y disminuir los riesgos por el COVID-19

A continuación, se enlistan algunas estrategias que te pueden ayudar a disminuir los daños por consumo de tabaco durante esta cuarentena para así, disminuir los efectos en caso de riesgo o contagio de COVID-19:

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  • Evita hacer compras de pánico. No compres grandes cantidades de cajetillas ya que la disponibilidad del cigarro hará que aumentes tu consumo de cigarrillos.
  • Ponte una meta de cigarros fumados a diario (por ejemplo, 4 diarios), tratando de disminuir el número de cigarros por día conforme pasan las semanas o los días, depende de tu meta (por ejemplo, 3 diarios la siguiente semana, después 2 diarios a la semana siguiente semana).
  • Evita tener libre disponibilidad de los cigarros, pídele a alguien que te ayude a resguardarlos y que te los vaya proporcionando cuando los necesites.
  • Asigna horarios para tu consumo de cigarros. Eso hará que no a cualquier hora lo hagas.
  • Lávate las manos antes de fumar y después de hacerlo.
  • Fuma solo y en lugares abiertos, recuerda que si fumas a lado de alguien que no lo hace, se convierte en fumador(a) pasivo(a), lo cual pone en riesgo su salud en tiempos de COVID-19.
  • Evita invitar de tus cigarros prendidos a alguien y evita aceptar invitaciones. Recuerda que al compartir cigarros o pipas podrías estar en riesgo ya que así se puede transmitir el virus de una persona a otra, a través de la saliva o a través de las manos no lavadas.

Sólo recuerda que el consumo de cigarro incrementa la probabilidad de contagio de COVID-19 y los efectos son más severos en comparación con las personas que no son fumadoras.

Tips para eliminar el consumo de tabaco.

Al eliminar el consumo de tabaco estás eligiendo cambiar tu estilo de vida a uno más saludable. Este cambio no será sencillo por lo que se necesita mucha constancia y estar convencido(a) de dejar por completo el cigarro. A continuación, se te enlistan algunas recomendaciones para lograrlo:

apoyo familiar

  • Si en algún momento estás indeciso(a) acude a un profesionista en el tratamiento de consumo de sustancias. Te ayudará a fortalecer tu decisión de cambio de estilo de vida. Actualmente hay muchos psicólogos especialistas en adicciones que atienden en línea para que no salgas de casa.
  • Busca alguna red de apoyo que te ayude mientras estás en este proceso, puede ser un familiar, pareja, amigo(a), etcétera.
  • Comunica tu decisión de dejar de fumar. Haga comentarios con amigos, familiares y compañeros de trabajo de la importancia que tiene para usted, lograr su objetivo y mantenerse sin fumar. Eso evitará que te estén invitando a fumar, te pidan u ofrezcan cigarrillos.
  • Reestablece tus relaciones sociales. Conéctate con amigos que no fuman. Evitará que te saquen al tema el consumo o los veas fumar.
  • Desechar todos los cigarros, limpiar los ceniceros, deshacerse de cerillos y encendedores. El que no tengas disponibles cosas que te recuerden al consumo de cigarro ayudará a disminuir la ansiedad y los pensamientos respecto al consumo.

cigarro

  • Piensa en cualquier imagen negativa acerca del cigarro. Esto te ayudará a que asocies el consumo como algo negativo (por ejemplo, imágenes de los efectos negativos en tus dientes, de los pulmones, etc).
  • Cada vez que sienta deseos de fumar, inicie un sencillo ejercicio de relajación. Respire profundamente las veces que sea necesario, inhala por la nariz, sostén el aire algunos segundos y exhala por la boca, lentamente. Este ejercicio te ayudará a reducir la ansiedad.
  • Mantente ocupado. Siempre que le sea posible camine o trate de iniciar algún plan de ejercicio físico. Esto ayudará a que no estés pensando en el consumo.
  • Después de comer haz algo distinto de lo que usualmente haces. Evita estar en los lugares donde fumabas después de la comida, si lo realizabas.
  • Busca algo que hacer con sus manos: tejer, juegue con plastilina, con esferas antiestrés, arregle el jardín, etc. Recuerda que lo que regularmente tenias en la mano y manipulabas era el cigarro.

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  • Cuando termine el confinamiento, disfruta del dinero que ahorrarás no fumando: compre libros, asista al teatro, al cine, o compra cosas en línea durante la cuarentena.

Si eres familiar de una persona con consumo de tabaco y te preocupa cómo puedes apoyarlo, te dejamos un link en donde puedes encontrar información que te puede ayudar.

http://www.familiayadicciones.org.mx/

 

Elaborado por:

Lic. Javier Moreno Jiménez

Terapeuta Cognitivo-Conductual y Especialista en Adicciones

javier@sepimex.com.mx

#SEPIMEXTeAcompaña

 

Referencias

  • Bray, J. Ferlay, I. Soerjomataram, R. L. Siegel, L. A. Torre and A. Jemal, “Global cancer statistics. (2018). GLOBOCAN estimates of incidence and mortality worldwide for 36 cancers in 185 countries,” CA: A Cancer Journal for Clinicians, vol. 68, no. 6, pp. 394-424, 2018.
  • Centros de Integración Juvenil (2016). Tratamiento para dejar de fumar. México: CIJ.
  • Vardavas, C.I., Nikitara, K. (2020) COVID-19 and smoking: A systematic review of the evidence. Tobacco induced Diseases, 18 (March), 1-4.
  • World Health Organization, World Heart Federation, Cardiovascular harms from tobacco use and secondhand smoke: Global gaps in awareness and implications for action, Waterloo, Ontario, Geneva, 2012.
  • World Health Organization, World No Tobacco Day 2018: Tobacco breaks hearts – choose health. not tobacco, Geneva, 2018.

 

Pie de página

 

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¿Dejas todo para mañana? Aprende a manejar la Procrastinación

Hace tres semanas te asignaron un proyecto el cual te dijeron claramente era importante para tu próxima evaluación. Primera semana piensas esto: “Aún hay tiempo para hacerlo… mejor me voy al cine” u “Hoy el sushi está al 2×1 hay que aprovechar, todavía falta para entregarlo”.
Segunda semana, sabes que el tiempo de entrega se acerca, entonces decides iniciar con el proyecto pero justo antes de esto te pones a mensajear con algún amigo sobre asuntos cotidianos y la conversación te lleva a que vean videos en la red, al final de la semana te das cuenta que ya no hiciste nada.

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Tercera semana, por fin estas frente a tu computadora abriendo tu archivo mientras piensas en lo tedioso que suena ese proyecto y en que ya no te queda nada de tiempo para terminarlo… o mejor dicho ¡Empezarlo a hacer! A punto de comenzar a trabajar se te cruza por la mente “¿Y si primero checo qué me han comentado en la foto que publiqué?”. Faltan dos días para la entrega… ahora sí, te sientas a hacerlo, tazas de café por montones, mucho estrés y pocas horas de sueño. Terminas -como puedes- a unas cuantas horas de la fecha límite.

Si eres estudiante, trabajas en una oficina o por tu cuenta, es muy probable que te suene familiar esta situación y hayas experimentado el fenómeno de “Dejar todo para mañana”, a esto se le conoce como Procrastinación.

El origen de la palabra Procrastinación se deriva del latín: procrastinare, procrastinator y procrastinatio. Estas palabras están formadas a partir del prefijo pro ‘hacia’ y el adverbio cras ‘mañana’, por lo tanto su significado se define como “aplazado hasta mañana” o “perteneciente al mañana” y se puede traducir también como aplazar o postergar.

Así, la procrastinación se define como el aplazamiento voluntario sin ninguna razón válida de acciones, tareas o metas programadas con las que estas comprometido para en su lugar hacer cosas de menor importancia a pesar de las consecuencias negativas que puede traer no completar estas acciones.

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Entre las consecuencias negativas que pueden acarrear el procrastinar son experimentar:

– Estrés

– Ansiedad

– Frustración

– Baja autoeficacia

– Bajas calificaciones

– Problemas en tu desempeño laboral

– Problemas en tus relaciones interpersonales

 

Pero a pesar de estas consecuencias, ¿Por qué procrastinas? De acuerdo al modelo de Steel (2011) y a la investigación de Ferrari (2010) existen distintos motivos o factores que te pueden llevar a procrastinar:

  • La expectativa que tienes acerca de los resultados que puedes obtener. Por ejemplo, asociar esta expectativa con el miedo a fracasar.
  • La creencia de que trabajas mejor bajo presión.
  • La valoración que haces acerca de lo importante o significativa que es la tarea.
  • La demora en la satisfacción o tiempo requerido para que obtengas las consecuencias favorables o reforzantes.
  • Qué tan impulsivo seas.

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Como leíste en la definición la procrastinación en cierto sentido es una decisión pero pasa tan rápido, prácticamente en automático, que cuando te das cuenta ya se convierte en un hábito.

Por ello te comparto varias estrategias para que las implementes en tu día a día y disminuyas estas conductas de procrastinación:

 

1 La sugerencia básica para dejar de aplazar tareas es iniciar con pequeños cambios e ir progresando gradualmente. Revisa la tarea a realizar y comienza con lo que te resulte más fácil y manejable.

2 Has una lista de las cosas por hacer y prioriza esas actividades planteando criterios como fechas límites, proyectos urgentes, actividades importantes, etc. También puedes dividir por bloques una sola tarea para resolverlo de forma específica y no global.

3 Cuando elabores tu lista de cosas por hacer o determines los bloques que componen tu tarea también plantea un pequeño regalo o premio (revisar tus redes sociales o salir por un café con una amiga) que puedas disfrutar una vez que hayas terminado con lo que te propusiste. Esto hará más probable que te enfoques en terminar porque sabes que hay algo agradable que te espera.

4 Antes de comprometerte o iniciar con un nuevo proyecto termina el que empezaste primero.

5 Identifica las excusas que pones para iniciar las actividades que tienes. Pueden ser “No me siento de ánimo o inspirado”, “Trabajo mejor bajo presión”, “De todas formas lo termino al último minuto”, y mejor pon manos a la obra.

6 Al ponerte a trabajar, evita estar en contacto con los distractores que puedas tener (Celular, internet, tu mascota, ruido, etc.)

7 Mantente motivado. Recuerda cuál es el objetivo que tienes para desarrollar esa tarea y si de plano no lo encuentras trata de hacer esa tarea un reto o algo divertido para ti.

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La procrastinación es una estrategia ineficaz para hacer frente a los desafíos de la vida cotidiana. En SEPIMEX a través de la terapia cognitivo-conductual y de psicología positiva te podemos ayudar a adoptar estrategias para estar menos estresado y ser más productivo además de centrarte en los aspectos positivos de tu vida para hacerle frente a este hábito que adquiriste.

Referencias:

Steel, P. (2011). Procrastinación. Grijalbo. México.

Ferrari, J.R. (2010). Still Procrastinating: The No Regrets Guide to Getting It Done. John Wiley & Sons. New Jersey.

Procrastinar http://www.letraslibres.com/revista/convivio/procrastinar-0

10 Foolproof Tips for Overcoming Procrastination http://www.spring.org.uk/2014/03/10-foolproof-tips-for-overcoming-procrastination.php

 

Lic. Dafne Caballero Jiménez

 Terapeuta Cognitivo-Conductual

Especialista en Psicología Positiva

 SEPIMEX

Servicios Psicológicos Integrales de México

 56 89 14 19

 dafne@sepimex.com.mx

 

Desarrollo de la autoestima y competencias sociales: educación emocional para l@s niñ@s.

Autoestima 1Existe una interacción continua entre emociones, comportamientos y pensamientos de tal forma que se retroalimentan permanentemente: la emoción influye en el comportamiento y en el pensamiento; a la vez, el pensamiento influye en la forma de vivir la emoción y en la dirección del comportamiento.
Desde niñ@s, aprendemos, durante nuestro desarrollo a adquirir ciertas habilidades que nos permiten ser competitivos con el mundo que nos espera en el futuro, tanto en áreas educativas, laborales, como emocionales de nuestra vida. Nuestra vida social adulta y de pareja, esta determinada en gran medida por las competencias emocionales que adquirimos en la infancia.

Una competencia emocional consiste en un conjunto de habilidades, conocimientos y actitudes que nos permiten comprender, expresar y regular de forma apropiada nuestras emociones; lo que facilita una mejor adaptación a las circunstancias de la vida, así como los procesos de aprendizaje, las relaciones interpersonales, la resolución de problemas, etc.

La adecuada expresión y manejo de emociones están relacionados con problemas que ocurren muy frecuentemente en l@s niñ@s: berrinches, violencia escolar y de género, inseguridad para hablar en publico en clases, dificultad para hacer amigo(as), baja autoestima, Autoestima 2dificultad para trabajar en equipo, la falta de iniciativa o la carencia de un proyecto personal en la edad adulta.

La autoestima es un conjunto de pensamientos, percepciones y evaluaciones que hacemos de nosotros mismos. A la vez esta influenciada por las creencias que tenemos acerca de nuestras propias competencias y habilidades (autoconcepto), que se construyen a través de la interpretación de las experiencias propias y de los roles que desempeñamos en sociedad (autoimagen). Mediante este proceso de autoconocimiento, las emociones juegan un papel crucial en la construcción de estas percepciones, pensamientos y/o creencias acerca de nosotros mismos.

Autoestima 3Los niñ@s en su interacción con el medio recibirán tanto información positiva como negativa (triunfos o derrotas, buenas calificaciones o malas, buenas amistades o peleas con amigos), que mas tarde serán integradas a su auto concepto.

Las emociones regulan la manera en que esta información es integrada: si estamos tristes, enojados, ansiosos (con un estado de ánimo particularmente negativo) solamenteAutoestima 4 registraremos la información negativa de nuestras experiencias; de esta manera, desde la infancia, se comienzan a generar conflictos afectivos y/o emocionales que repercuten directamente en la autoestima y en la forma de relacionarnos con los demás, mermando nuestras habilidades sociales, estabilidad académica e incluso familiar.

cuadro autoestima¿Cómo puedo saber si mi hij@ tiene baja autoestima?
Regularmente l@s niñ@s con baja autoestima comienzan a construir creencias erróneas con respecto a ellos mismos o a su desempeño en sociedad, y podrían hacer comentarios como: “siempre soy el/la últim@ que escogen en el equipo” (visión negativa de las cosas); “a mi me das menos dulces que a mi hermano”(se compara con los demás la mayoría del tiempo); “a mi compañera de clase su mamá siempre le compra cosas bonitas” (comparación social selectiva), etc.
En la manera en que los niñ@s desarrollen habilidades y competencias emocionales, mostraran una mayor confianza en si mismos, favoreciendo el éxito personal y profesional en su vida.

Autoestima 5

Las habilidades sociales se adquieren a través de la adecuada comunicación con los demás; es una competencia que se desarrolla mediante la convivencia escolar y familiar. Las competencias sociales están relacionadas con un adecuado ajuste psicosocial de l@s niñ@s: en el grupo de clase, en el grupo de amigos, y en una mejor adaptación académica. Una baja autoestima, rechazo o aislamiento social son consecuencias de no disponer de destrezas sociales adecuadas.

El carecer de habilidades sociales lleva a l@s niñ@s a emplear estrategias desadaptativas para resolver sus conflictos favoreciendo el comportamiento disruptivo y dificultando el aprendizaje, ya que los problemas de conducta, aparecen de primera instancia en el entorno escolar: insultar, pegar o molestar a sus compañer@s; responder de manera agresiva, etc.

Ahora sabemos que es muy importante prestar atención al aprendizaje de las capacidades emocionales que ayudan al desarrollo integral de los niños y las niñas, pues las competencias emocionales son entendidas hoy como competencias básicas para la vida.

En Centro SEPIMEX contamos con diferentes cursos para niños y niñas que permiten desarrollar una buena autoestima y competencias sociales.

Taller Habilidades Sociales-Autoestima

Referencias:
– González Pienda, Julio A.; Núñez Pérez, J. Carlos; Glez. Pumariega, Soledad; García García, Marta S.. (1997). Autoconcepto, autoestima y aprendizaje escolar. Psicothema, 271-289.
– Garcia Rojas, Daniel (2010). Estudio sobre la asertividad y las habilidades sociales en el alumnado de Educación Social. XXI, Revista de Educación. Departamento de Educación de la Universidad de Huelva: España, 225-240.

Elaborado por:
Lic. Berenice Candia
Terapeuta Infantil Cognitivo-Conductual
berenice@sepimex.com.mx

MENTE Y CUERPO: CREENCIAS, IDEAS Y EMOCIONES QUE PUEDEN DAÑAR O SANAR.

ImagenNuestras pautas de pensamiento dictan las formas en que percibimos y explicamos la realidad, incluyendo nuestra relación con el mundo y con nosotros mismos, estas constituyen el núcleo de nuestras creencias sobre el mundo, cómo funciona y cuál es el lugar que en él ocupamos, estas se han estudiado y agrupado en forma sistemática por diversos científicos:

Optimismo y pesimismo, filtros básicos del mundo

El Dr. Martin Seligman y sus colegas  de la Universidad de Pensylvania han estudiado las diferencias en la salud entre personas que pueden ser identificadas como básicamente pesimistas y optimistas, las personas pesimistas explican los sucesos adversos echándose la culpa, pensando que sus efectos durarán mucho tiempo  y que ese suceso afectará muchas facetas de su vida. Un ejemplo de esta forma de interpretar el mundo sería: “Siempre supe que era un idiota y esta es la prueba” Un optimista  vería un mismo caso de forma diferente, se concentran en consecuencias  específicas de lo que ha ocurrido sin realizar proyecciones o afirmaciones  ni generales, ni ven el suceso de forma deproporcionada. “Bueno, esta vez he metido la pata, pero ya pensaré en algo, haré un ajuste y la próxima vez saldrá mejor”.

Las personas pesimistas tienden a deprimirse con mayor facilidad, de sufrir síntomas físicos y susceptibilidad a  enfermedades. Un estudio demostró en pacientes con cáncer que cuánto peor era su estudio atribucional , es decir la forma en que la persona explica un suceso adverso, el paciente moría antes.

Autoeficacia, nuestra confianza en nuestra capacidad de crecimiento

ImagenUna de las pautas que parece encerrar más poder para mejorar el estado de salud recibe el nombre de autoeficacia, es decir la capacidad de ejercer control sobre acontecimientos específicos de la vida. El Dr. Alber Bandura y sus colegas de la Universidad de Stanford, han demostrado que un fuerte sentimiento de autoeficacia es el mejor y más consistente vaticinador de resultados positivos de la salud en diferentes situaciones médicas, incluyendo quien se recuperará antes de un ataque cardiaco, quien soportará mejor los dolores de la artritis, quien será capaz de realizar cambios en su vida como dejar de fumar. El Dr. Bandura y sus colegas se dedicaron a estudiar la autoeficacia en un grupo de hombres que habían sufrido ataques cardiacos y estaban sometidos a rehabilitación, encontraron que aquellos individuos que tenían la firma convicción de que su corazón era fuerte y podría recuperarse por completo tenían mucho menos probabilidad de fracasar en su programa de ejercicios que aquellos otros que tenían menor confianza; ya que podían caminar por la caminadora sin preocuparse o sentirse vencidos por las sensaciones normales de cansancio y falta de aliento, pudieron aceptar su falta de comodidad, sin percibirla como “una mala señal” y  concentrarse en los beneficios positivos de su programa de ejercicios como el sentirse más fuertes o llegar más lejos. Los individuos que tenían una tendencia negativa de autoeficacia, tendían a abandonar sus ejercicios, confundiendo la falta de comodidad y falta de aliento y cansancio como señales de un corazón enfermo.

Resistencia y Sentido de Coherencia

La Dra. Suzanne Kobasa de la Universidad de Nueva York y sus colaboradores y el Dr.  Aron Antonovsky, médico sociólogo de Israel, han llevado investigaciones acerca de personas que han vivido situaciones extremadamente estresantes y si estas cuentan con características de personalidad especiales que puedan justificar su “aparente inmunidad “ al estrés.

Resistencia

La Dra. Kobasa ha sometido a estudios a ejecutivos de empresas, abogados, conductores de autobús, empleados de compañías telefónicas y otro tipo de personas que llevan vidas sumamente estresantes. La Dra. Kobasa se preguntó si  las personas más saludables tenían o no alguna característica de personalidad en común que pudiera protegerles de los efectos negativos de un estrés elevado  y se encontró que había una característica de personalidad que diferenciaba a los que enfermaban y permanecían sanos, denominó a aquella característica resistencia al estrés o resistencia psicológica, esta resistencia entraña al igual que los demás factores psicológicos una forma particular de ver el mundo y a nosotros mismos: los individuos resistentes al estrés dan muestras de tres características psicológicas en un elevado nivel: control, compromiso y reto. Las personas con un alto nivel de control tienen una firme idea de tener control sobre lo que les rodea, que pueden hacer que las cosas ocurran (característica muy parecida a la autoeficacia). La gente con un alto nivel de compromiso tiene una alta tendencia a sentirse totalmente empeñada en lo que hace a diario y se compromete a dedicar su mejores esfuerzos a sus actividades. Las personas altamente atraídas por los retos ven el cambio como una parte natural de la vida, que les permite una oportunidad de desarrollo, lo que les permite ver las situaciones nuevas como oportunidades y retos, no como amenazas. La Dra. Kobasa afirma que existen muchas cosas que las personas pueden hacer para mejorar si resistencia al estrés; por ejemplo en las condiciones laborales mediante la reestructuración de funciones y  relaciones dentro de la organización.

Sentido de Coherencia

ImagenLas investigaciones del Dr. Aron Antonovsky se han enfocado en personas que han sobrevivido a casos extremos de estrés como el que se pudo vivir en los campos de concentración nazis. Según la opinión del Dr. Antonovsky, gozar de buena salud, entraña una capacidad de recuperar de forma continua el equilibrio como respuesta a la continua pérdida de él. El Dr. Antonvsky observó que la gente que logra sobrevivir a una situación de estrés de gran intensidad, posee lo que él denomina un inherente sentido de coherencia acerca del mundo y de sí misma, este sentido de coherencia viene caracterizado por tres componentes que él denomina: comprensibilidad, manejabilidad y significabilidad. La gente que posee un elevado sentido de coherencia tiene una poderosa sensación de confianza en poder encontrar la lógica en sus experiencias internas y externas (básicamente comprensibilidad), en disponer de recursos para hacer frente a las demandas con que se encuentran y controlarlas (manejabilidad) y en encontrar esas demandas como retos en los que encontrar sentido y a los que consagrarse (significabilidad).

Nuestra salud física está íntimamente relacionada con nuestras pautas de pensamientos y sentimientos sobre nosotros mismos y también con la calidad de las relaciones con las otras personas y con el mundo.

Si podemos observar en nosotros mismos cuánto pueden perjudicarnos determinadas creencias  ciertas pautas de pensamientos y conductas que van surgiendo a cada momento, podemos hacer que disminuya su dominio sobre nosotros.

Podemos observar ¿Cómo se siente nuestro cuerpo cuando vemos los obstáculos como retos? ¿Cómo se siente cuando sentimos alegría? ¿Podemos darnos cuenta en esos momentos de las consecuencias inmediatas de nuestros estados emocionales positivos y de nuestra perspectiva optimista?.

PUBLICADO POR:

Psic. Joselyn Olvera Ruvalcaba

Terapeuta Cognitivo-Conductual

Centro SEPIMEX

Contacto: joselyn@sepimex.com.mx

 

Referencia:

Kabat-Zinn,  J. (1990). Vivir con Plenitud las Crisis. Cómo utilizar la sabiduría del cuerpo y de la mente para afrontar el estrés, el dolor y la enfermedad. Kairos: Barcelona.