LOS COMPONENTES DEL AMOR.

Alguna vez te has preguntado:

¿Cómo sabes que amas a una persona?

¿Por qué ya no me siento como al inicio de la relación?

¿Hay amor en mi relación de pareja?

¿Todavía siento amor por mi pareja?

O incluso, tal vez te has cuestionado ¿Qué es el amor?

El amor es la combinación de tres elementos: intimidad, pasión y compromiso (Sternberg, 2000).

Pero… ¿A qué se refieren estos elementos?

  • Intimidad: Es la capacidad de compartir sentimientos, confiar, sentirse acompañado y saber que el otro tiene los mismos intereses para la relación, es decir, es lo que promueve el acercamiento, el vínculo y la conexión (Sternberg, 1986).

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  • Pasión: La pasión está referida a la sexualidad. Es el estado de intenso deseo de unión con el otro, la expresión de deseos y necesidades, la entrega y satisfacción sexual de ambos miembros de la pareja (Sternberg, 1986).

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  • Decisión/Compromiso:  El compromiso está presente en dos perspectivas: uno a corto plazo y otro a largo plazo.05

El primero es la decisión de amar a otra persona, mientras que el segundo es el compromiso por mantener ese amor (Kusnetzoff, 2000).

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Sternberg, en su teoría del “triángulo del amor”, por supuesto emplea una metáfora geométrica, en la que cada uno de los elementos está ubicado en cada uno de los vértices de un triángulo.

Y, de esta manera nos explica que:

  • El área del triángulo indica la cantidad de amor sentida por una persona.

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  • La forma, que se encuentra dada por las relaciones entre los elementos, expresa el equilibrio o el nivel de carga de cada uno de los componentes.

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Posiblemente para este punto, te estarás preguntando:

¿De qué tamaño es el triángulo que representaría mi relación de pareja?

¿Cómo es el triángulo que representaría mi relación de pareja?

Y resulta que no es un triángulo grande, ni equilátero!

No te alarmes, en las relaciones interpersonales, pueden darse diversos triángulos del amor que compartan los mismos vértices de intimidad, pasión y compromiso pero pueden diferir por su tamaño (cantidad de amor), por su forma (equilibrio del amor), por si representan lo que se tiene (relación real), lo que se desearía tener (relación ideal), los sentimientos o las acciones (Sternberg, 2000).

Si al imaginarlo o al dibujar el triángulo, consideras que es diferente a cómo era antes, tiene otro tamaño en comparación a lo que desearías o no es un triángulo en el que sus lados sean similares es conveniente que sepas que a lo largo del tiempo estos tres componentes van evolucionando de modo diferente, y por lo tanto se modifica la naturaleza de las relaciones amorosas (Sternberg, 2000).

Entonces, si estos componentes cambian, esto quiere decir que puedes hacer algo al respecto, de manera que te sugiero algunas ideas para que puedas lograrlo.

Qué hacer para favorecer…

La intimidad

  • Comparte sentimientos de felicidad con tu pareja
  • Respeta a tu pareja
  • Entiende a tu pareja, ponte en sus zapatos
  • Favorece la comunicación con la persona amada

La pasión

  • Promueve el bienestar de tu pareja
  • Expresa tus necesidades y deseos
  • Favorece e incrementa la sensación de deseo

 El compromiso

  • Has saber a tu pareja que eres responsable
  • Hazle saber tus sentimientos a tu pareja
  • Comparte y construye planes en pareja.

Estas son algunas de las acciones que puedes comenzar a implementar para hacer crecer el amor en tu relación de pareja, pero si requieres un poco más de ideas o apoyo al respecto, en Centro SEPIMEX, terapeutas especializados en el trabajo con parejas podemos ayudarte.

 “El amor es uno de los elementos emblemáticos de la vida.

Breve o extenso, espontáneo o minuciosamente construido,

es de cualquier manera un apogeo en las relaciones humanas”.

Mario Benedetti

Elaborado por:

Selene Flores Pacheco.

Terapeuta Familiar y de Pareja, SEPIMEX.

selene@sepimex.com.mx

http://www.sepimex.com.mx

D.F. 56.89.14.19 // PACHUCA 65.79.03.76

Referencias:

  • Serrano, M. G. & Carreño, F. M. (1993). La teoría de Sternberg sobre el amor. Análisis empírico. Psicothema, 5, 151-167.
  • Cooper, V. & Pinto, B. (2008). Actitudes ante el amor y la teoría de Sternberg. Un estudio correlacional en jóvenes universitarios de 18 a 24 años de edad. RAP [online], 6, 56-83.
  • Mazadiego, T. & Garcés. J. (2011). El amor medido por la escala triangular de Sternberg. Psicolatina, 22, 1-10.
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REFUTANDO 10 MITOS SOBRE LA PSICOTERAPIA

Los psicólogos nos enfrentamos a una multitud de ideas erróneas y poco informadas que tiene la sociedad, incluyendo nuestros pacientes e incluso nuestros familiares, sobre lo que es la psicoterapia y lo que nosotros hacemos. Siempre resulta esperado y conveniente comenzar frescos y con una nueva perspectiva de las cosas que nos impulse a lograr nuestras metas del año nuevo.

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Basado en la terapia cognitiva-conductual (TCC), el propósito de este artículo es desmitificar la psicoterapia proporcionando evidencia objetiva que contrarreste los mitos más comunes. Lo desconocido facilita el asumir ideas erróneas y por lo tanto nos limita. Se espera que este artículo funcione como un motivante a aquellas personas que han considerado asistir a psicoterapia pero se han limitado por sus propias concepciones erróneas de ésta.

Considerando la gran cantidad de corrientes teóricas de la psicoterapia y la gran variedad de estilos personales que aplican los terapeutas, se hará mayor énfasis en la terapia cognitivo conductual. Ésta consiste en ayudar a las personas a superar sus dificultades al cambiar su estilo de pensamiento, su conducta y sus respuestas emocionales. La TCC se basa en el modelo cognitivo, el cual establece que la forma en que percibimos las situaciones es lo que influye en cómo nos sentimos.

Mito 1: Ir a psicoterapia significa que soy débil e incapaz de solucionar mis problemas.

Si bien la psicoterapia se ha enfocado en un modelo médico, es decir, resolver aquello que está mal, ésta ha ido evolucionando. El reconocer que necesitamos ayuda profesional es algo que los psicólogos identificamos inmediatamente como una fortaleza, ya que corresponde a una estrategia positiva de afrontamiento. Así mismo constituye uno de los pasos más importantes para lograr un cambio exitoso y duradero.

Es importante mencionar que actualmente, las personas no sólo asisten a psicoterapia para resolver problemas, sino también para incrementar su bienestar general. Esto resulta totalmente opuesto al “ser débil”. Hoy en día, la corriente de la psicología positiva se encarga de estudiar científicamente las fortalezas y virtudes que permiten a los individuos prosperar. Dentro de la psicoterapia se incluye esta perspectiva para ayudar a las personas que quieren llevar una vida más significativa y gratificante, cultivando sus fortalezas.

Nota: Existen cuestiones biológicas de las que las personas no tienen control y están asociadas a ciertos trastornos (p.e. la depresión o los ataques de pánico). Esto no los hace débiles emocionalmente, pero la bioquímica de su cerebro les dificulta muchísimo resolver sus problemas y curarse a ellos mismos, por lo que necesitan ayuda profesional.

Mito 2: Sólo las personas que están locas van al psicólogo.

Este es uno de los mitos que genera mayor estigma social. En primer lugar, es poco frecuente que personas con trastornos graves de salud mental lleguen voluntariamente a psicoterapia, ya que usualmente son llevados por familiares a médicos, psiquiatras, o a instituciones de salud. Por otro lado, usar el concepto de “loco” resulta retrógrada y ofensivo hacia las personas que padecen trastornos psiquiátricos y necesitan ayuda. El respetar y fomentar la salud mental hoy en día es algo muy importante. Por último, las  personas acuden a psicoterapia por una gran variedad de razones que poco tienen que ver con trastornos psiquiátricos y todo que ver con cuestiones de la vida diaria. Entre las más comunes se encuentran estrés y ansiedad, depresión y abuso de substancias. Otras personas simplemente desean apoyo en transiciones importantes de su vida como casarse, perder su trabajo, la muerte de un familiar,  convertirse en padres, etc.

Mito 3: ¿Qué caso tiene ir a contarle a un extraño tus problemas?

Es muy probable que tu psicoterapeuta sea un extraño, alguien que jamás hayas visto en tu vida, pero eso no es malo, al contrario, es una ventaja. De esta forma se evitan cuestiones éticas, pues el conocer con anterioridad a tu terapeuta puede hacer que se establezca una relación dual que genere conflicto de intereses (p.e. que tu terapeuta fuera la mamá de tu novio es algo poco ético y muy riesgoso).

Si tu terapeuta es alguien ajeno a ti, esto facilita el proceso de ser completamente abierto con él o ella, sin que exista preocupación de que alguien más sepa lo que le platicas. Además, la confidencialidad es un deber ético y profesional. Sin embargo, para que tu terapeuta no te resulte un completo “extraño”, un buen tip al momento de buscar uno es basarte en las recomendaciones de familiares, amigos o conocidos que ya han asistido con él o ella y lo recomiendan.

Nota: Los psicoterapeutas tenemos el derecho y obligación profesional de romper confidencialidad si tu vida o la de alguien más está en riesgo.

Nota 2: Tu terapeuta es eso y punto. No puede ser tu amigo (ni tu amigo en Facebook, ni alguien con quien sales a tomar café, o en citas románticas, etc.) pues nuevamente estaríamos entrando en zona de conflicto y territorio poco ético. ¡Ojo!

 Mito 4: Para qué ir al psicólogo si puedo platicarlo con mi familia y amigos.

Los psicólogos, como cualquier otra profesión, requerimos de años de educación especializada, prácticas profesionales y supervisión, que nos convierten en expertos en el entendimiento y tratamiento de problemas complejos asociados al comportamiento humano.

A diferencia de tu familia y amigos, los psicólogos utilizamos técnicas muy específicas que se han ido desarrollando por décadas de investigación, es decir, hacemos mucho más que simplemente escuchar y hablar (aunque eso resulta sumamente útil para los pacientes también).  La investigación ha demostrado que la psicoterapia es efectiva y ayuda a las personas.  Por ejemplo, la TCC ha sido puesta a prueba científicamente y ha resultado efectiva en más de 1000 estudios.

La psicoterapia es un proceso interactivo y de colaboración que requiere que el paciente se comprometa activamente en la solución de sus problemas, no consiste solamente de platicar. Además, los psicólogos reconocemos patrones de conducta y de pensamiento de forma mucho más objetiva y neutral que las personas allegadas a ti.  Es poco probable que tu familia o amigos sepan realizar técnicas de reestructuración cognitiva, exposición, desensibilización sistemática, etc.

Nota: Al momento de elegir un terapeuta, ten cuidado. En nuestro país, la psicología es todavía una profesión poco regulada y aunque está en vías de hacerlo, hay muchos psicólogos con formación cuestionable. No tengas miedo de preguntarle a tu terapeuta sobre sus estudios, experiencia, certificaciones, etc.

Mito 5: Qué va a saber mi terapeuta sobre mis problemas si no: está casado; no tiene hijos; jamás se ha divorciado; no está enfermo; es más joven que yo; etc.

Sería muy difícil que un psicoterapeuta se haya enfrentado a cualquier tipo de situación que pudiera presentársele. Nuevamente, lo importante es la formación académica y experiencia profesional de tu terapeuta, así como su comportamiento ético y respetuoso hacia ti como paciente. Es exactamente lo mismo que con los médicos: un neurólogo no necesariamente tuvo que haber sufrido un infarto cerebral para saber cómo actuar en estos casos. Además, resulta deseable que los psicólogos sean capaces de no involucrar sus experiencias personales de forma que estas interfieran en el proceso terapéutico. Es por eso que muchos de nosotros asistimos de forma paralela a una psicoterapia personal.

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Mito 6: Los psicólogos son adivinos y capaces de leer la mente.

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Ojalá este mito fuera cierto, pues nos facilitaría mucho el trabajo a los terapeutas, sobre todo con aquellos pacientes reservados y defensivos, pero no somos capaces de leer la mente. Los psicólogos tenemos gran capacidad de análisis y síntesis. Contamos con la habilidad de analizar de forma mucho más informada, objetiva y neutral, los patrones de pensamiento y conducta de los que las personas rara vez se dan cuenta, pues están en modo automático. Aunado a esto, mientras más conocemos a nuestro paciente en sesión, más fácil nos resulta identificar estos patrones de pensamiento y predecir sus respuestas conductuales, lo que pudiera hacernos parecer adivinos.

Por otro lado, los psicólogos recibimos entrenamiento en habilidades de escucha activa y ponemos en práctica lo propuesto por Carl Rogers (ser genuinos, aceptar incondicionalmente a la persona, ser empáticos) que facilita que las personas rápidamente se sientan en confianza de “abrirse totalmente” y compartir su experiencias más personales con nosotros.

 Mito 7: Los psicólogos no deben tener problemas, sino una vida perfecta.

Los psicólogos somos seres humanos también. Hemos tenido experiencias dolorosas, otros han sufrido traumas, tenido conductas poco saludables, y también tenemos días malos. Sin embargo, un psicólogo ético y profesional, realiza lo necesario para cuidar de sí mismo y así ser congruente y cuidar de sus pacientes. A esto se le llama auto-cuidado del terapeuta y no es lo mismo que ser perfectos.

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Mito 8: Los psicólogos hacen preguntas muy personales, como por ejemplo, de tu vida sexual.

Sí. Es probable que tu terapeuta haga preguntas de este tipo, sobre todo en las primeras sesiones de entrevista e historial clínico. Esto se debe a que todas las esferas de tu vida (personal, salud, familiar, laboral, afectiva, etc.) proporcionan información importante para el entendimiento de tu “problemática” y para la elaboración de un plan de tratamiento competente.

Las preguntas sobre vida sexual suelen hacerse en casos de abuso sexual o en terapia de pareja. Sin embargo, si estas preguntas te hacen sentir incómodo y no es algo que desees compartir, dilo, pues estás en todo tu derecho de reservarte.

Mito 9: En psicoterapia me dirán exactamente qué hacer, no volveré a tener problemas y todo en mi vida será felicidad (es decir, me darán la fórmula secreta para la felicidad).

Desafortunadamente esto no es verdad. Es raro que un terapeuta te diga exactamente qué hacer o te de una fórmula secreta. La psicoterapia es un proceso bidireccional. Los terapeutas cognitivo conductuales hacen que sus pacientes se comprometan activamente en el proceso y en las decisiones de qué trabajar, estableciendo metas conjuntas. Se desarrolla un plan de acción que involucra el aprender nuevas habilidades y ponerlas en práctica durante la semana, como tarea fuera de sesión. Por ejemplo, se discute y analiza un problema en particular, se anima al paciente a proponer e  implementar soluciones que incluyan las estrategias previamente aprendidas y a realizar cambios en sus estilos de pensamiento y conducta. No se le dice al paciente qué hacer.

Nota: Una de las metas de la TCC es lograr que el paciente se vuelva su propio terapeuta y se sienta capaz de utilizar las estrategias y herramientas aprendidas en terapia a la vida diaria, sobre todo cuando nuevos problemas (inherentes a la vida humana) se presenten.

 Mito 10: Voy a tener que ir años a terapia y va a salir muy caro.

La TCC está definida como una de las terapias breves, ya que está mucho más enfocada en el presente y orientada a la solución de problemas. Usualmente, un tratamiento de corte cognitivo-conductual durará de 8 a 15 sesiones. Sin embargo, existen variaciones dependiendo del paciente y de su problemática. Hay pacientes que requieren tratamientos de largo plazo que pueden extenderse de 1 hasta 2 años más seguimientos (p.e. trastornos de personalidad). Otras corrientes terapéuticas tienen mayor duración pues dan mayor énfasis a la exploración de experiencias de la infancia y otros eventos significativos del pasado. Esto también suele explorarse en TCC, ya que ayudan al paciente y al terapeuta a entender mejor el presente y así lograr cambios positivos para el futuro.

Sin duda, un proceso psicoterapéutico resulta caro, sobre todo mientras mayor duración tenga éste. Sin embargo, muchos lugares y terapeutas ofrecen excelentes servicios por costos reducidos tomando en cuenta el nivel socio-económico del paciente. Aun así, el gasto puede mejor percibirse (reestructuración cognitiva) como una inversión económica por tu salud mental y bienestar integral a largo plazo.

Centro SEPIMEX se enfoca a la mejora continua de sus profesionales, por lo que contamos con terapeutas altamente capacitados para tratar de forma efectiva y ética tus necesidades.

 Elaborado por:

Mtra. Judith de la Serna Nasser

Terapeuta Cognitivo-Conductual, SEPIMEX.

judith@sepimex.com.mx

http://www.sepimex.com.mx

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Referencias: 

Imágenes tomadas de google images.

El Mutismo Selectivo

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En algunas ocasiones nos hemos encontrado niños que se rehúsan a hablar en algunas situaciones, ya sea con sus compañeros en la escuela o en algunas otras situaciones sociales. Estos niños sin embargo, hablan perfectamente en otras circunstancias. A esta conducta se le conoce como Mutismo Selectivo.

El mutismo selectivo  es un trastorno conductual que tiene como principal característica la inhibición del lenguaje en situaciones específicas mientras que en otras el lenguaje se presenta de manera normal. El inicio de este trastorno regularmente sucede en los años preescolares.

Este trastorno está incluido en la categoría de los Trastornos de Ansiedad en el DSM 5, los criterios para el diagnóstico son:

  1. Fracaso constante en hablar en situaciones en las cuales es esperada el habla (como la escuela) a pesar de que sí se hable en otras situaciones.
  2. Esta dificultad interfiere con los logros académicos o laborales, así como con la conexión social.
  3. La duración del trastorno es de al menos un mes (no limitándose al primer mes de escuela).
  4. La falta de habla no se puede atribuir a la falta de conocimiento, o  de comodidad con el lenguaje, requeridos para una situación social.
  5. El trastorno no es explicado mejor por un trastorno de la comunicación y no ocurre exclusivamente durante el curso de un trastorno del espectro autista, esquizofrenia y otro trastorno psicótico.

Este trastorno se presenta en raras ocasiones (o.03% a 1% de prevalencia) por lo cual no se diagnostica comúnmente. Anteriormente este trastorno era considerado como exclusivo a la infancia, actualmente se considera que puede ocurrir también en adultos aunque su prevalencia es incluso menor.

Sus factores de riesgo incluyen el temperamento de la persona, el ambiente en el cual se desarrolla la persona y factores genéticos y fisiológicos.

Los niños que sufren de este trastorno presentan muchas dificultades en la interacción con otros niños ya que están muy ansiosos y por lo mismo no responden a las interacciones de otros niños ni las inician.

Existen tres principales métodos para el aumento  del habla en situaciones en las  que el niño se rehúsa a hablar:

Modelamiento: que se refiere a la enseñanza de las habilidades sociales por medio de ejemplos proporcionados por un  modelo que realiza la conducta de modo que el niño pueda observarla y copiarla.

Reforzamiento positivo: se refiere a recompensar las conductas sociales adecuadas cuando sucedan con el objetivo de que se aumente su frecuencia. Las recompensas utilizadas son principalmente elogios y atención; sin embargo se pueden utilizar las fichas como un método para otorgar también recompensas como actividades especiales o incluso algún premio físico.

Instigación: se refiere a la insistencia y guía para que el niño realice la conducta deseada: hablar. Es importante especificar que el instigar una conducta debe realizarse de forma progresiva y en pasos muy pequeños para que sea efectiva.

shy-childCuando este trastorno no es tratado, es posible que a largo plazo se desarrollen  muchas dificultades en ámbitos académicos, sociales y laborales ya que todas estas áreas tienen un importante factor de comunicación social. La atención especializada (psicoterapéutica) para este trastorno brinda la posibilidad de eliminarlo o de reducir significativamente sus síntomas.

En Centro SEPIMEX hay especialistas en Terapia Cognitivo Conductual que trabajan la ansiedad y el entrenamiento en habilidades sociales, que en conjunto pueden ayudar a un paciente con Mutismo Selectivo para que logre una mejor interacción social.

Lic Mariana Zavala Mota

Terapeuta Cognitivo-Conductual Infantil

mariana@sepimex.com.mx