Optimismo para tu Salud

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“Dos vendedores fueron a África a vender zapatos a un país que todavía no estaba muy civilizado. Luego de comprobar que sus habitantes no usaban nada en los pies, uno de los vendedores, Juan, llamó a su empresa y les dijo “Muy malas noticias, imposible vender, no usan zapatos”. En cambio el otro vendedor llamado Pedro, informó muy entusiasmado: “Muy buenas noticias, posibilidades enormes de vender, no usan zapatos”. 

 

Este breve relato nos ejemplifica claramente cómo es que frente a una misma realidad pueden existir distintas perspectivas de entenderla. Si identificas que en una situación similar  hubieras pensado algo parecido a lo que concluyó Juan podrías ser considerado pesimista, y si crees que hubieras generado un pensamiento parecido al de Pedro podrías tener una visión optimista.

El optimismo y el pesimismo son considerados como elementos cognitivos a manera de filtro con el cual se evalúa la realidad. Por lo tanto, este filtro es el responsable de la representación interna de uno mismo, del mundo y de los otros, así como de la percepción de la interacción que mantiene la persona con el exterior.

Finalmente, este filtro se convierte en la forma habitual en la que se explican los acontecimientos. Si se presenta un problema o contratiempo, el optimista y el pesimista mostraran una diferencia en la forma en la que lo piensan basado entres pautas explicativas:

1) Permanencia: Se refiere a la duración o temporalidad del resultado de la interacción entre la persona y el exterior. Si el resultado es Temporal versus Permanente.

Los pesimistas consideran que las causas de los contratiempos en términos de siempre y nunca “Las dietas no sirven”, en cambio, los optimistas lo evalúan como que son transitorias “Las dietas no me funcionan cuando como fuera de casa”.

Imagen2) Dominio: Es el grado de amplitud o alcance en el que se perciben los problemas. Es decir que tan Específicos o Globales se consideran.

Cuando los pesimistas se enfrentan a un fracaso en el área laboral lo generalizan pensando “No sirvo para nada” rindiéndose ante cualquier cosa u área de su vida. Los optimistas tienen explicaciones específicas frente al fracaso laboral “No soy bueno para llevar la contabilidad”, sintiéndose desvalidos en esta parte de su vida pero tienen ánimos para todo lo demás.

Imagen3) Personalización: Es la percepción sobre quién es responsable de un error o problema. Cuando pasa algo desagradable se explica como una causa Interna o Externa.

Si un estudiante pesimista se equivoca al dar una respuesta en el salón podría explicárselo pensando “Soy un estúpido” mientras que un estudiante optimista interpretaría su equivocación como “No  comprendieron la respuesta que di”.

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Como te das cuenta, estos estilos de explicar y entender el mundo permean distintas áreas de tu vida, la salud no es la excepción.

Por ello en la rama de la Psicología Positiva relacionada con la salud, se han  llevado a cabo diferentes estudios en los que se han enfocado en identificar las cualidades positivas asociadas a la prevención y el tratamiento de las enfermedades y en los últimos años se ha generado evidencia científica que indica que el optimismo está relacionado con la buena salud.

Hoy sabemos que las personas optimistas:

o   Informan enfermarse menos

o   Realizan menos visitas médicas y se sienten más capaces de mantener y/o promover  su salud

o   Tienen un menor número de accidentes

o   Reportan buen pronóstico de recuperación tras haber padecido cáncer

o   Poseen menor reactividad cardiovascular ante el estrés y un mejor estatus inmunológico

o   Se recuperan mejor después de haber sufrido un ataque cardiaco

o   Tienen menos probabilidades de presentar depresión y ansiedad

o   Viven más tiempo que los pesimistas

Estos resultados pueden ser explicados tomando en cuenta que la percepción optimista de la vida, la capacidad de ver los aspectos positivos de las  experiencias adversas y el neutralizar los aspectos negativos a partir de  estrategias de afrontamiento y un buen nivel de estabilidad emocional representan acciones para que preserves y  tengas un mejor manejo de tu salud.

De acuerdo a Seligman (1998), el optimismo puede ser aprendido así que te encuentres enfermo o no, la siguiente información te ayudará. Si estás enfermo hallarás en el optimismo una opción para mejorar tu salud, si no estás enfermo tendrás una herramienta valiosa de prevención para mantener y aumentar tu estado de salud.

Aquí unas sugerencias para incrementar tu optimismo y mejorar tu salud en la perspectiva cognitivo y conductual:

  •   Al ser el optimismo un componente cognitivo es importante que prestes atención a los pensamientos o las evaluaciones que haces cuando se te presentan contratiempos relacionados a tu salud. En esos momentos intenta modificar las cosas pesimistas que te dices haciendo una reevaluación positiva de la situación en las pautas explicativas antes mencionadas (Permanencia/Dominio/Personalización).
  •   El elemento conductual se refiere a promover un estilo de afrontamiento más efectivo al desarrollar conductas que te permitan seguir hábitos saludables y el consejo médico. De esta manera podrás adherirte a tu tratamiento y percibirás control de tu salud.

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Por último, te recomiendo que si estas interesado en saber más sobre el pesimismo y la relación entre tu mente y cuerpo leas estas dos entradas que especialistas de SEPIMEX elaboraron para que a través de conocer sobre el tema tomes decisiones que ayuden a mejorar tu calidad de vida.

Indefensión Aprendida

https://sepimex.wordpress.com/2011/09/14/la-indefension-aprendida/

Mente y Cuerpo

https://sepimex.wordpress.com/2012/03/01/mente-y-cuerpo-creencias-ideas-y-emociones-que-pueden-danar-o-sanar-2/

 

Referencias:                                                                                                                             

Calvanese De Petris, N., García Rivera, H.L., y Velásquez Vásquez, B. (2010) Optimismo y salud: perspectivas teóricas y consideraciones empíricas. En La Psicología Positiva en Venezuela (Pág. 75-92). Venezuela: Sociedad Venezolana Psicología Positiva.

Seligman, M.E.P. (2008). Aprenda Optimismo. México: Debolsillo.

7 motivos por los que ser optimista es bueno para tu salud. http://www.huffingtonpost.es/2013/12/03/motivos-optimismo-xyz3_n_4359111.html#

 

Lic. Dafne Caballero Jiménez 

Terapeuta Cognitivo-Conductual 

SEPIMEX

Servicios Psicológicos Integrales de México 

56  89  14  19 

dafne@sepimex.com.mx

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Identifica tus Fortalezas en 5 Pasos

El énfasis que actualmente pone la Psicología Positiva al estudio de los aspectos positivos en la naturaleza humana ya está dando frutos. Por ejemplo, ¿Sabías que el usar tus fortalezas en nuevas maneras disminuye la depresión e incrementa la felicidad durante 6 meses? (Gander, Proyer, Ruch, & Wyss, 2012).

Este y otros hallazgos han motivado cada vez a más personas a descubrir dentro de un contexto psicoterapéutico o por su propia cuenta cuáles son sus fortalezas.

Las fortalezas son aquellas capacidades que pueden adquirirse a través de la voluntad y proporcionan la explicación para promover la estabilidad de una vida bien vivida, ya que al poner atención en tus “puntos fuertes” tienes más herramientas para mejorar tu vida personal, contribuir a crear un mejor lugar de trabajo, escuelas y una mejor sociedad.

Además de los hallazgos que indican que a través del uso de tus fortalezas puedes mejorar tu vida e impactar positivamente a los que te rodean, los psicólogos Peterson y Seligman (2004) han enfocado sus investigaciones en el desarrollo de un sistema de clasificación oficial sobre las fortalezas que favorecen el crecimiento humano: el Character Strengths and Virtues. A handbook and classification”

En este manual se detectaron y clasificaron 24 fortalezas universales, las cuales a su vez fueron agrupadas en 6 categorías. Aquí tienes una síntesis:

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La categoría de Trascendencia está relacionada con las fortalezas que te ayudan a  forjar conexiones con el universo y  contribuyen al desarrollo de una vida con significado. Agrupa la Gratitud, Sentido del Humor, Espiritualidad y el Optimismo. 

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La categoría relacionada con la Sabiduría se refiere a las fortalezas cognitivas que implican la adquisición y el uso de conocimientos. Contiene fortalezas como la Curiosidad, la Mentalidad Abierta, Amor por el Aprendizaje y el Ingenio.

 

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La categoría de Moderación incluye a las fortalezas que te protegen de los excesos. Se trata de la Autorregulación, la Humildad y la Capacidad de Perdonar.

 

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La categoría de Justicia abarca fortalezas cívicas que producen una vida en comunidad saludable. Estas fortalezas son el Liderazgo, la Equidad y el Trabajo en Equipo. 

 

 

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La categoría de Coraje engloba las fortalezas emocionales que te permiten alcanzar metas en situaciones de dificultad ya sea externa o interna.  La Perseverancia, Autenticidad, Entusiasmo y Valentía forman parte de esta categoría. 

 

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La categoría de Humanidad se asocia a fortalezas interpersonales que tienen que ver con el proveer cuidado, cariño y amistad a otras personas. Las fortalezas que la conforman son el Amor, la Simpatía, la Inteligencia Social y  la Generosidad.

 

Realizar actividades congruentes con tus fortalezas representa un camino interesante hacia una vida psicológica óptima pues ellas sientan la base para tu crecimiento personal y salud mental por ello, aquí te ofrecemos 5 sencillos pero poderosos pasos que te guiaran hacia la identificación y el desarrollo de tus fortalezas:

1)    Recuerda: Trae a tu mente algún momento donde te sentiste entusiasmado, fuiste generoso, trabajaste en equipo, tuviste curiosidad, perdonaste o expresaste gratitud. Apóyate en el listado anterior de las fortalezas, y repásalas mentalmente. ¡Te sorprenderás al recordar que ya las has usado!

2)    Observa qué te entusiasma: Aprende a identificar lo que amas hacer o en lo que te encanta involucrarte, te percatarás que cuando estas en esas situaciones es porque seguramente estas poniendo en práctica una o más de tus fortalezas. ¡Obsérvate y toma nota!

3)    Pregunta a tus amigos: Tener una perspectiva distinta a la nuestra ayuda a nutrirnos, y que mejor que la de tus amigos para encaminarte a encontrar tus fortalezas. Pregúntales que cualidades, aptitudes, destrezas y fortalezas observan en ti ¡Te gustará lo que escucharás!

4)    Nota qué es lo que haces diferente a los demás: Las diferencias nos hacen únicos y en ellas se pueden esconder nuestras fortalezas. ¿Has resuelto algún problema de una forma creativa? ¿Cuáles son las actividades y contextos donde resaltas?

5)    Sal de tu zona de confort: Cuando rompes la rutina te involucras en  nuevas oportunidades de hacer cosas distintas y en ellas poner en acción tus fortalezas y descubrir otras más. ¡Pon en práctica lo mejor de ti!    

 

Espero que estas recomendaciones te entusiasmen para que empieces a usar con mayor frecuencia todas tus fortalezas y emprendas un trayecto para descubrir más. Sin embargo, si te gustaría revisarlas más a fondo e implementarlas en tu vida diaria para generarte bienestar, no dudes en contactarnos; en SEPIMEX deseamos contribuir a que alcances tu mayor potencial a nivel personal, laboral y en tus relaciones interpersonales.

 

Bibliografía:

  • Gander, F., Proyer, R. T., Ruch, W., & Wyss, T. (2012). Strength-based positive interventions: Further evidence for their potential in enhancing well-being. Journal of Happiness Studies.
  • Martínez, M.L. (2006). El estudio científico de las fortalezas trascendentales desde la psicología positiva clínica y salud. Clínica y Salud, 17 (3).
  • Peterson, & Seligman, M.E., (2004). Character strengths and virtues. A handbook and classification. Washington, D.C: American Psychological Association and Oxford University Press.

Lic. Dafne Caballero Jiménez

 Terapeuta Cognitivo-Conductual 

SEPIMEX

Servicios Psicológicos Integrales de México

 56  89  14  19

 dafne@sepimex.com.mx

MENTE Y CUERPO: CREENCIAS, IDEAS Y EMOCIONES QUE PUEDEN DAÑAR O SANAR.

ImagenNuestras pautas de pensamiento dictan las formas en que percibimos y explicamos la realidad, incluyendo nuestra relación con el mundo y con nosotros mismos, estas constituyen el núcleo de nuestras creencias sobre el mundo, cómo funciona y cuál es el lugar que en él ocupamos, estas se han estudiado y agrupado en forma sistemática por diversos científicos:

Optimismo y pesimismo, filtros básicos del mundo

El Dr. Martin Seligman y sus colegas  de la Universidad de Pensylvania han estudiado las diferencias en la salud entre personas que pueden ser identificadas como básicamente pesimistas y optimistas, las personas pesimistas explican los sucesos adversos echándose la culpa, pensando que sus efectos durarán mucho tiempo  y que ese suceso afectará muchas facetas de su vida. Un ejemplo de esta forma de interpretar el mundo sería: “Siempre supe que era un idiota y esta es la prueba” Un optimista  vería un mismo caso de forma diferente, se concentran en consecuencias  específicas de lo que ha ocurrido sin realizar proyecciones o afirmaciones  ni generales, ni ven el suceso de forma deproporcionada. “Bueno, esta vez he metido la pata, pero ya pensaré en algo, haré un ajuste y la próxima vez saldrá mejor”.

Las personas pesimistas tienden a deprimirse con mayor facilidad, de sufrir síntomas físicos y susceptibilidad a  enfermedades. Un estudio demostró en pacientes con cáncer que cuánto peor era su estudio atribucional , es decir la forma en que la persona explica un suceso adverso, el paciente moría antes.

Autoeficacia, nuestra confianza en nuestra capacidad de crecimiento

ImagenUna de las pautas que parece encerrar más poder para mejorar el estado de salud recibe el nombre de autoeficacia, es decir la capacidad de ejercer control sobre acontecimientos específicos de la vida. El Dr. Alber Bandura y sus colegas de la Universidad de Stanford, han demostrado que un fuerte sentimiento de autoeficacia es el mejor y más consistente vaticinador de resultados positivos de la salud en diferentes situaciones médicas, incluyendo quien se recuperará antes de un ataque cardiaco, quien soportará mejor los dolores de la artritis, quien será capaz de realizar cambios en su vida como dejar de fumar. El Dr. Bandura y sus colegas se dedicaron a estudiar la autoeficacia en un grupo de hombres que habían sufrido ataques cardiacos y estaban sometidos a rehabilitación, encontraron que aquellos individuos que tenían la firma convicción de que su corazón era fuerte y podría recuperarse por completo tenían mucho menos probabilidad de fracasar en su programa de ejercicios que aquellos otros que tenían menor confianza; ya que podían caminar por la caminadora sin preocuparse o sentirse vencidos por las sensaciones normales de cansancio y falta de aliento, pudieron aceptar su falta de comodidad, sin percibirla como “una mala señal” y  concentrarse en los beneficios positivos de su programa de ejercicios como el sentirse más fuertes o llegar más lejos. Los individuos que tenían una tendencia negativa de autoeficacia, tendían a abandonar sus ejercicios, confundiendo la falta de comodidad y falta de aliento y cansancio como señales de un corazón enfermo.

Resistencia y Sentido de Coherencia

La Dra. Suzanne Kobasa de la Universidad de Nueva York y sus colaboradores y el Dr.  Aron Antonovsky, médico sociólogo de Israel, han llevado investigaciones acerca de personas que han vivido situaciones extremadamente estresantes y si estas cuentan con características de personalidad especiales que puedan justificar su “aparente inmunidad “ al estrés.

Resistencia

La Dra. Kobasa ha sometido a estudios a ejecutivos de empresas, abogados, conductores de autobús, empleados de compañías telefónicas y otro tipo de personas que llevan vidas sumamente estresantes. La Dra. Kobasa se preguntó si  las personas más saludables tenían o no alguna característica de personalidad en común que pudiera protegerles de los efectos negativos de un estrés elevado  y se encontró que había una característica de personalidad que diferenciaba a los que enfermaban y permanecían sanos, denominó a aquella característica resistencia al estrés o resistencia psicológica, esta resistencia entraña al igual que los demás factores psicológicos una forma particular de ver el mundo y a nosotros mismos: los individuos resistentes al estrés dan muestras de tres características psicológicas en un elevado nivel: control, compromiso y reto. Las personas con un alto nivel de control tienen una firme idea de tener control sobre lo que les rodea, que pueden hacer que las cosas ocurran (característica muy parecida a la autoeficacia). La gente con un alto nivel de compromiso tiene una alta tendencia a sentirse totalmente empeñada en lo que hace a diario y se compromete a dedicar su mejores esfuerzos a sus actividades. Las personas altamente atraídas por los retos ven el cambio como una parte natural de la vida, que les permite una oportunidad de desarrollo, lo que les permite ver las situaciones nuevas como oportunidades y retos, no como amenazas. La Dra. Kobasa afirma que existen muchas cosas que las personas pueden hacer para mejorar si resistencia al estrés; por ejemplo en las condiciones laborales mediante la reestructuración de funciones y  relaciones dentro de la organización.

Sentido de Coherencia

ImagenLas investigaciones del Dr. Aron Antonovsky se han enfocado en personas que han sobrevivido a casos extremos de estrés como el que se pudo vivir en los campos de concentración nazis. Según la opinión del Dr. Antonovsky, gozar de buena salud, entraña una capacidad de recuperar de forma continua el equilibrio como respuesta a la continua pérdida de él. El Dr. Antonvsky observó que la gente que logra sobrevivir a una situación de estrés de gran intensidad, posee lo que él denomina un inherente sentido de coherencia acerca del mundo y de sí misma, este sentido de coherencia viene caracterizado por tres componentes que él denomina: comprensibilidad, manejabilidad y significabilidad. La gente que posee un elevado sentido de coherencia tiene una poderosa sensación de confianza en poder encontrar la lógica en sus experiencias internas y externas (básicamente comprensibilidad), en disponer de recursos para hacer frente a las demandas con que se encuentran y controlarlas (manejabilidad) y en encontrar esas demandas como retos en los que encontrar sentido y a los que consagrarse (significabilidad).

Nuestra salud física está íntimamente relacionada con nuestras pautas de pensamientos y sentimientos sobre nosotros mismos y también con la calidad de las relaciones con las otras personas y con el mundo.

Si podemos observar en nosotros mismos cuánto pueden perjudicarnos determinadas creencias  ciertas pautas de pensamientos y conductas que van surgiendo a cada momento, podemos hacer que disminuya su dominio sobre nosotros.

Podemos observar ¿Cómo se siente nuestro cuerpo cuando vemos los obstáculos como retos? ¿Cómo se siente cuando sentimos alegría? ¿Podemos darnos cuenta en esos momentos de las consecuencias inmediatas de nuestros estados emocionales positivos y de nuestra perspectiva optimista?.

PUBLICADO POR:

Psic. Joselyn Olvera Ruvalcaba

Terapeuta Cognitivo-Conductual

Centro SEPIMEX

Contacto: joselyn@sepimex.com.mx

 

Referencia:

Kabat-Zinn,  J. (1990). Vivir con Plenitud las Crisis. Cómo utilizar la sabiduría del cuerpo y de la mente para afrontar el estrés, el dolor y la enfermedad. Kairos: Barcelona.

La indefensión aprendida

¿Por qué, frente a las dificultades, algunas personas se dan por vencidas rápidamente y otras perseveran y salen adelante?

Las personas tenemos un monólogo o discurso interno con el cual explicamos las cosas que nos suceden. Este discurso se denomina “atribución causal”, “estilo atribucional” o “modelo explicativo”.

Martin Seligman (1991) se preguntó por qué frente a las dificultades algunas personas se dan por vencidas rápidamente y otras perseveran y salen adelante. Y encontró que frente a las dificultades aparecían preferentemente dos tipos de atribuciones causales: el estilo optimista y el estilo pesimista.

Sus investigaciones muestran como las personas optimistas tienden a ser más esperanzadas y perseverantes, tener mejor autoestima y generar acciones más exitosas y, por el contrario, las personas pesimistas tienden a ser más desesperanzadas, tienen autoestima más baja y se dan por vencidas más fácilmente frente a la adversidad.

Cuando las personas, sobre todo en etapas tempranas de la vida, se han visto acorraladas en situaciones altamente aversivas ante las cuales no podían reaccionar o huir (como es el caso de los niños cuya familia les está brindando un patrón de apego disfuncional), aprenden a ser desamparadas. Es decir uno aprende a quedarse paralizado frente a determinadas situaciones aversivas, se aprende a ser indefenso.

Así vemos que aprendemos a ser asertivos y hacernos respetar por muchas personas, pero es mucho más difícil lograrlo con las personas que amamos, porque en los momentos de conflicto las conductas que surgen no suelen ser las que dicta la lógica sino las que nuestros patrones de apego desatan automáticamente.

El desamparo aprendido está acompañado de pensamientos destructivos. Las tendencias de las personas en esta situación son:

la reacción a bajar los brazos y darse por vencidas,
a no asumir la responsabilidad de producir cambios y
a no contestar frente a las adversidades.

Y esto sucede porque han construído , sin quererlo, una paralizante teoría, la creencia de que :

“NO VALE LA PENA HACER NADA, PORQUE HAGA LO QUE HAGA NADA CAMBIARÁ”.

El estilo atribucional modula el desamparo aprendido. Esto significa que cuando más pesimistas y extremistas sean las cosas que nos decimos, más desamparados e indefensos nos sentiremos y actuaremos de acuerdo a ello.

Seligman (op.cit.) estudia tres dimensiones o características del estilo atribucional o atribución causal:

Permanencia: Qué duración, estabilidad o inestabilidad en el tiempo atribuímos las causas de los buenos o males sucesos. Sus extremos se expresan en el discurso en los polos Siempre-Nunca.

Penetración: Cuántas áreas de nuestra vida se ven afectadas por nuestra buena o mala suerte, si estas causas nos afectan de manera global o específica. Se expresa en el discurso en los extremos Todo-Nada.

Personalización: Consiste en atribuir causas internas o externas a los buenos o malos sucesos. Si me siento culpable cuando algo me sale mal “Porque yo soy así”, o soy capaz de externalizar el problema y hacerme responsable de producir cambios. Esta dimensión tiene que ver con la autoestima.

Las personas pesimistas frente a cualquier amenaza o riesgo creen estar indefensas. Al intentar explicar las causas de las situaciones lo hacen en un estilo atribucional permanente, penetrante y personal, y esto a su vez genera desamparo: esperan ser siempre desamparadas. O sea que frente a situaciones similares volverán a quedar indefensas.

El estilo atribucional se adquiere en la infancia a través de tres grandes vías:

El análisis causal cotidiano, más optimista o más pesimista, que el niño o la niña observaron modelar a sus padres.
El tipo de crítica que los adultos (padres, maestros, modelos, etc.) realizaban de él o ella. Las etiquetas que nos ponían: “la tonta”, “el torpe”, etc.
La realidad de pérdidas o traumas en períodos críticos del desarrollo.

Cuando fallamos en algo todos nos sentimos desamparados y nos deprimimos, por lo menos momentáneamente. Pero los optimistas se recuperan más pronto, a poco de haber fallado se recomponen y vuelven a intentarlo. Los pesimistas ven la derrota como algo permanente y penetrante, se deprimen y siguen desamparados por largo tiempo, dejan pasar el tiempo y no vuelven a intentarlo.

El estilo explicativo o atribución causal funciona para individuos o grupos de individuos: equipos, instituciones, comunidades, nacionalidades.

Experimentos realizados con animales por Madelon Visintainer mostraron que aquellos que habían aprendido tempranamente a ser desamparados debilitaban sus defensas inmunológicas.

Estudios realizados con sujetos mostraron que en los estados depresivos prolongados se agotan las catecolaminas, cuando esto sucede aumentan las endorfinas, el sistema inmunológico lo detecta y reduce su funcionamiento, dejando a la persona más expuesta a enfermedades.

Las personas pesimistas se deprimen con más facilidad y más a menudo, por lo tanto cuentan con una menor actividad inmunológica.

Las personas optimistas no sólo mantienen más alertas sus defensas inmunológicas, se muestran más activas frente a las dificultades, toman más desiciones y adoptan mayor cantidad de medidas para crearse una red de apoyo afectivo y social.

REFERENCIA:

Seligman, Martin (1991). El optimismo es una ventaja y un placer que se adquiere. Buenos Aires. Atlántida.