ALGO NUESTRO: RITUALES EN LAS RELACIONES DE PAREJA

          Cuando mi esposo y yo comemos postre, generalmente lo compartimos. Tomamos turnos en tomar un pedacito, y así vamos uno y uno hasta el pedazo más pequeño. Ahí, yo tomo la mitad, él toma la mitad de lo que queda, y yo otra vez la mitad hasta que se acaba el postre. Un día compartí un postre con mi tía, quedaba un poco y ella se lo terminó completo, en ese momento me tomó por sorpresa, pero luego recordé que estoy muy acostumbrada a eso pero que es algo que sólo hago con mi pareja, es nuestro. Esta tradición no es algo que decidimos explícitamente, simplemente ocurrió un día y se ha mantenido. En nuestro aniversario de novios, y ahora casados, también tomamos turnos. Un año le toca a él planear el festejo y el siguiente año a mí. Originalmente, ese fue un acuerdo explícito entre nosotros y con el paso de los años se ha convertido en una linda tradición.1

         Esos son algunos ejemplos de lo que constituye un ritual o tradición de pareja. Aunque pueden parecer “insignificantes” al ojo externo, generan reacciones emocionales en cada miembro de la pareja y dan un sentido de familiaridad y conexión. Es muy probable que tengas muchos rituales con tu pareja pero que no has notado. El propósito de este blog es que encuentres los rituales ya existentes en tu relación, valores su importancia y te motives a crear nuevos.

¿Qué son los rituales y por qué son importantes en las relaciones de pareja?

         Las relaciones de pareja tienen una dimensión espiritual (no relacionada a la religión) que consta de crear una vida y conexión interior entre sus miembros. Esta dimensión se enriquece creando símbolos, rituales, tradiciones y nutriendo una apreciación constante, lo que fortalece la unión entre las dos personas, haciéndolas sentir parte de una unidad.

          Las tradiciones o rituales para la vida en pareja pueden ser cualquier cosa, siempre y cuando se lleven a cabo de manera regular y/o con un patrón establecido. En general, los rituales en la vida de las personas tienen varias funciones:

  • 2.jpgAnclan la emoción a una conducta o situación en particular
  • Brindan estructura a la interacción
  • Facilitan los estados emocionales
  • Crean una fuerte identidad compartida (un ‘nosotros’).

            En el mundo de hoy, nuestros rituales se han vuelto rutinas monótonas y estresantes. Constantemente trabajamos, vamos de un lugar a otro y estamos inundados de preocupaciones. Nuestra vida de pareja y familia pasa a segundo plano. Por tanto, una de las maneras de proteger nuestra vida en pareja y brindarle más tiempo y atención, sin que esto nos genere más estrés, es implementar rituales.

Identificando rituales ya presentes

              Muchas veces, cuando ya existen rituales muy establecidos en las relaciones pareja es difícil identificarlos, porque se dan de manera natural. Crear conciencia de los rituales que tú y tu pareja tienen los ayudará a sentir el confort y confianza que brindan; ver de manera distinta y más positiva su relación; encontrarse o conectar más; fortalecer su lazo; y profundizar su conexión emocional.

             Para determinar si actualmente tienes algunos rituales con tu pareja, puedes hacerte las siguientes preguntas:

  • ¿Hay algo que mi pareja y yo hagamos de manera regular y que demuestre que estamos ahí para el otro?
  • ¿De qué maneras demostramos que pensamos en el otro (esté o no presente)?
  • ¿Hay algo que solemos hacer y que sería extraño dejar de hacer?

Estableciendo rituales

           La manera más sencilla de establecer un ritual es simplemente implementar algo nuevo. Eventualmente, con la práctica constante se convertirá un ritual porque tu pareja estará esperando que lo hagas e incluso él o ella desarrollará su propia respuesta complementaria a este ritual.

         Pensar, desarrollar y establecer rituales de pareja requiere de invertir tiempo, energía y conexión junto con tu pareja de manera intención, es decir, con el propósito de fortalecer su relación. Si no han identificado algún ritual específico (lo dudo) y/o quieren crear nuevos, pueden comenzar por platicar sobre las tradiciones que había en su familia. Piensen en aquellas que les traen buenas memorias, lo que simbolizaban y lo que significan hoy en día para ustedes. Compartan estas historias y platiquen si les gustaría mantenerlas, si las mantendrían de la misma manera o con algunos cambios, etc.

         A continuación, enlisto una serie de momentos generales del día o situaciones que viven las parejas en las que fácilmente se pueden incorporar rituales como los ahí descritos.

  • Rutina de la mañana: siempre despedirse sabiendo al menos una cosa que ocurrirá en el día de tu pareja, dar buenos deseos, etc.
  • Reencuentro: Saludarse al regresar a casa con un beso que dure al menos 6 segundos (según recomiendan los Gottman). No valen los besos chiquitos de piquito.
  • Comer fuera: elegir un día para comer fuera ya sea en el lugar de siempre o variando los lugares. Este tipo de cosas sencillas pueden volver un día ordinario en un encuentro más romántico.
  • Sobremesa: Por ejemplo, preparar un té o café y darse el tiempo para platicar intencionalmente sobre el día, planes a futuro, recuerdos, etc.
  • Catarsis: tener una reunión semanal con tu pareja para platicar acerca de aquellas cosas que te estresan o preocupan (que no tengan que ver con la relación). Esta es una reunión para reducir estrés, por lo que ambas partes deben tener su turno y recibir apoyo de parte de su pareja.
  • Hora de dormir: Es un excelente momento para practicar algún ritual, pues el estrés del día ya pasó.
  • Escapadas: Salir con tu pareja sin hijos en una cita semanal o salidas de fin de semana por los menos 3 veces al año.

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  • Celebrar algún logro o evento importante: definir cómo celebrar cuando alguien logra u obtiene algo importante, así como celebrar fechas importantes como cumpleaños y aniversarios.
  • Apreciación: como recomienda Gottman, es importante crear una cultura de apreciación en la pareja, es decir, intencionalmente buscar cosas por las que estamos agradecidos, sobre todo si son cosas pequeñas del día a día.
  • Entretenimiento: aquellas cosas que realizan para divertirse, reír, disfrutar, compartir con amigos, etc.

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  • Compartir con la familia y personas cercanas: aquellos rituales o tradiciones asociados a convivir y mantenerse cerca de las personas queridas que juegan un rol vital en la vida de la pareja.
  • Vacaciones: todo lo relativo a la planeación y organización de un viaje puede ser un ritual importante.

           Finalmente, otra manera de establecer rituales es “tomar prestados” los rituales de alguien más o basarse en ellos para crear los propios. Hice una breve encuesta y aquí les dejo una lista de excelentes ideas de algunas parejas que conozco y que al llevar varios años juntos ya, quisieron compartir su experiencia. ¡Espero los inspire!

  • “Nosotros nos leemos por la noche, elegimos un libro que nos guste a ambos (Generalmente Jorge Bucay) y un día lee él y otro yo”. (Ivette y Saúl)
  • “Desde novios hasta ahora, jugamos un juego que dice ‘Algo que no sabes de mí es’ y decimos algo que el otro no sabe, desde cosas muy simples hasta más íntimas”. (Ivette y Saúl)
  • “Cada que cumplimos meses de novios y ahora de casados, nos preguntamos cómo nos sentimos, qué cosas nos gustan, cuáles no tanto, qué nos gustaría que cambiara”. (Ivette y Saúl)
  • “Yo compré un cuaderno y le propuse escribir un diario entre los dos. Nos lo turnábamos por semana para escribir, leer y dibujar de todo lo que hacíamos juntos… creo que eso nos ayudó a comprender cómo el otro vivía la relación y qué pensaba de cada cita que teníamos” (Aimeé y Fabián).
  • “Nosotros tenemos un jueguito…compramos en un museo unas figuritas de dinosaurio, a las cuales llamamos hijosaurios… cuando Humberto se regresó a CDMX me los dejó escondidos… entonces los encontré y cuando yo vine para acá se los dejé escondidos… y así siguió el juego hasta la fecha, 5 años después…Nos los escondemos uno al otro sin mencionar nada (ni que lo escondimos ni que lo encontramos)”. (Carolina y Humberto).
  • “Los dos tenemos nuestras ‘theme songs’, además de una canción que vamos cantando a dueto cuando caminamos por la calle, en la que el otro debe completar la rima. Si no cantamos esa, tarareo alguna marcha y nos ponemos a marchar en plena calle”. (Paulina y Jamie)
  • “Cuando llego a la casa rasco la puerta y maúllo en vez de tocar o abrir con mi llave, para que él me salga a abrir”. (Paulina y Jamie)
  • “Nos dejamos recaditos en la regadera o post its escondidos con mensajitos”. (Lorena y Andrés)
  • “Yo le pongo mini notitas de amor en los sacos o el pantalón de los trajes”. (Estefanía y Humberto)
  • “Siempre dormimos abrazados, o sabemos que si uno de los dos va a llegar tarde, el otro lo espera despierto” (Jorge y Gerardo).
  • “Nosotros tenemos nuestro propio diario de gratitud, En las noches procuramos que cada uno comparta dos cosas: 1) algo que agradece de su día y 2) algo que aprecia o agradece del otro”. (Judith y Oscar)

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Para terminar…

          Si en este momento no estás en una relación de pareja, no te preocupes, puedes establecer rituales contigo mismo. Los rituales propios son la base de la conexión con uno mismo, la disciplina personal, la autoaceptación y el amor por uno mismo. Esto permitirá que profundices tu relación contigo mismo, que se vuelva más saludable y dispuesta a dar y recibir más amor. Recuerda que los espacios personales serán esenciales cuando estés en una relación de pareja para mantener tu autonomía e integridad.

            En Centro SEPIMEX contamos con terapeutas de pareja que pueden ayudarte a aumentar la conexión emocional con tu pareja para que tu relación prospere. Recuerda que la terapia de pareja no sólo consta de solucionar problemas sino de aumentar su bienestar juntos. Así mismo,  brindamos terapia individual con enfoque cognitivo conductual que puede ayudarte a tener una mejor relación contigo mismo y con los demás.

Elaborado por:

Mtra. Judith de la Serna Nasser

Terapeuta Centro SEPIMEX

judith@sepimex.com.mx

http://www.sepimex.com.mx

D.F. 56.89.14.19 // PACHUCA 65.79.03.76

Para mayor referencia puedes consultar:

 

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¿Apoyo psicológico para quienes tienen una enfermedad crónica? Las tareas del psicólogo con personas que tienen enfermedades crónicas

En esta ocasión queremos que conozcan sobre aspectos muy puntuales del apoyo psicológico en las distintas fases de una enfermedad crónica, ya que es fundamental poder detectar conductas, cogniciones y sentimientos que no favorezcan los procesos de adaptación de los cambios en las áreas de su vida y a la enfermedad y tratamientos; recordemos que en los últimos años es alarmante el incremento de padecimientos crónico degenerativos, tanto en población infanto-juvenil como adulta, tales como cáncer, diabetes, enfermedades renales, cardiovasculares y metabólicas, VIH y demencias, por citar los más frecuentes.

De manera que hay una diversidad de actividades que el psicólogo puede llevar a cabo en contextos de salud y hospitalarios, para favorecer el bienestar y una adecuada calidad de vida de estos pacientes y sus familias. Existen especialistas en Psicología de la Salud y Medicina Conductual, quienes son los indicados de brindar este tipo de atención.

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Por ello es primordial tener claro cuáles son los elementos que distinguen a una enfermedad crónica de un proceso agudo.

DDF.jpgLos objetivos de la intervención psicológica se centran en lo siguiente:SSSSSSSSSSSSSSSSSS.PNG

DDDDDDDDDDDDDDDDC.PNG¿Cómo lo hace? Mediante el modelo cognitivo-conductual establece procedimientos psicoterapéuticos que incluyen:

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Respecto a las etapas de la atención médica, se clasifican en:

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La historia natural de la enfermedad es un proceso, con puntos críticos y transiciones. Cada nueva etapa plantea demandas diferentes.

Patrón de enfermedad:

  • Inicio (agudo o gradual)
  • Curso (progresivo, constante o episódico)
  • Pronóstico (muerte)
  • Grado de incapacidad (ninguna, leve, moderada o severa)

Consideraciones importantes.

  • Tiene características peculiares.
  • Sigue líneas de acción y temporalidad única.
  • Tiene implicaciones específicas en la vida de los pacientes y familiares.
  • Requiere cuidados especiales.
  • Los recursos con los que cuente el paciente y sus familiares, marcarán una diferencia significativa.
  • Problemas psicológicos/psiquiátricos previos.
  • Pluripatología o comorbilidades físicas.
  • Atención al grupo primario de apoyo.

Prediagnóstico.

  • Conductas de retraso/evitativas y búsqueda de explicaciones alternativas no catastróficas.
  • Temores e incertidumbre por exploración y estudios, e ideas anticipatorias poco funcionales.
  • Elevado grado de estrés debido a la espera de un diagnóstico.

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Intervención:

  • Sensibilizar respecto al posible diagnóstico.
  • Explorar recursos y creencias sobre la enfermedad y disminuir pensamientos disfuncionales anticipatorios.
  • Detectar tempranamente problemas comportamentales/emocionales.

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  • Etapa breve de gran desorganización y estrés.
  • Negación y miedo; incertidumbre, indefensión y pérdida de control; enojo, depresión y ansiedad.
  • Hacer frente al dolor y la incapacidad.
  • Uso de terminología médica de difícil comprensión; comunicación con personal de salud se dificulta.
  • Enfrentarse a decisiones médicas, ambiente hospitalario, trámites y procedimientos.

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  • Intervención en crisis (primeros auxilios psicológicos).
  • Valorar estado psicológico posterior (funcionamiento) a la comunicación del diagnóstico.
  • Ayudar a asimilar/aclarar la información que el médico ha proporcionado y facilitar fuentes o recursos de apoyo.

Tratamiento/Fase crónica.

  • Fase muy compleja y prolongada: combinaciones de tratamiento, problemas de adaptación, incertidumbre respecto a las posibles recaídas y vida inmediata.
  • Dependen del tipo de enfermedad, grado de deterioro que ya ha causado, edad, existencia de comorbilidades y recursos económicos.
  • Tratamientos basados en:
  •  Cambio en el estilo de vida: ejercicio, dieta.
  • Instrumentos tecnológicos: radioterapia, diálisis, hemodiálisis.
  • Quirúrgicos: resección de miembros u órganos completos, trasplante, ostomías (colonoscopia, traqueostomía, ileostomía), colocación de catéter.
  • Medicamentos: quimioterapia, insulina, ANEIS u opioides débiles o fuertes.

Intervención:

  • Toma de decisiones sobre aceptación del tratamiento.
  • Preparación a procedimientos médico-invasivos.
  • Favorecer la adherencia terapéutica.
  • Identificar y analizar creencias sobre efectos secundarios y expectativas de curación.

Fase de remisión.

  • Enfermedad bajo control = disminución en la intensidad de los síntomas.
  • Favorecer la adherencia terapéutica.
  • Entrenar en habilidades de enfrentamiento para la reincorporación a diversas áreas y actividades (evitar problemas de adaptación).

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  • Atención del personal de salud hacia los cuidados paliativos.
  • Sentimientos de aislamiento y depresión profunda.
  • Dificultades de aceptación, pérdida de autonomía y control sobre la situación.
  • Negativa, en algunos casos, a recibir sus medicamentos o a continuar su tratamiento.

Intervención:

  • Conspiración del silencio
  • Calidad de vida previa a la muerte
  • Manejo de dolor
  • Toma de decisiones y proceso de morir
  • Acompañamiento terapéutico
  • Apoyo al cuidador*

Esperamos sea de su interés esta probadita del tema, en Centro SEPIMEX le ofrecemos apoyarle con especialistas capacitados en el área de la salud para evaluar, diagnosticar e intervenir con pacientes en cualquiera de las etapas de la enfermedad, así como con sus cuidadores principales. Quedamos a sus órdenes.

¡Excelentes Vacaciones!

Elaborado por:

Mtra. Mayte Ortiz Romero

Terapeuta Cognitivo Conductual, SEPIMEX

mayte@sepimex.com.mx

http://www.sepimex.com.mx

Teléfono: 56 89 14 19

Bibliografía.

Arrivillaga, M., Correa, D. y Salazar, I. (2007). Psicología de la salud: abordaje integral de la enfermedad crónica. Bogotá: Manual Moderno.

Bravo, G.C. (2014). Generalidades psicológicas de los padecimientos crónico degenerativos. En E.L., Reynoso & G.A., Becerra.  Medicina Conductual: Teoría y Práctica. México: UNAM-FESI Qartuppi.

Doka, K.J. (2010). Psicoterapia para enfermos en riesgo vital. Bilbao: Desclée de Brouwer.

Velasco, M.L. & Sinibaldi, J.J. (2001). Manejo del enfermo crónico y su familia (sistemas, historias y creencias). México: Manual Moderno.

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Los cuatro componentes del lenguaje: requisitos del desarrollo infantil

Todo niñ@ enfrenta el reto de adquirir y consolidar el lenguaje como uno de los requisitos indispensable para la lectoescritura, siendo una herramienta cultural indispensable en la vida de todo ser humano. El lenguaje tan solo en el nivel comunicativo está conformado por una estructura fonológica, semántica, sintáctica y pragmática.

El lenguaje posee dimensiones que un niñ@ debe aprender durante su vida social y escolar, dado que le posibilitará hacer uso de habilidades expresivas y comprensivas. A continuación se describe cada una.

1er Componente

dddddd.jpgUn primer componente del lenguaje es el contenido, también llamado semántica que se ocupa del significado de las palabras y su organización. Los niñ@s aprenden la función y nombre primero de los objetos y situaciones cotidianas que inciden en el aumento de su vocabulario y comprensión verbal, para más adelante la construcción de conceptos. El componente semántico es la representación lingüística de los objetos, las personas, los eventos, las acciones. Es el contenido del lenguaje descrito en significados que se relacionan en categorías.

Se ha propuesto que la semántica inicia su desarrollo en la etapa “holofrástica” en la cual el niñ@ emite palabras sueltas con una intención de frase completa (holofrase), y ocurre en promedio al llegar al primer año de vida.

2do Componente

ffffdd.jpgOtro componente del lenguaje se relaciona con la forma y se representa a través de la fonología cuya unidad es el fonema o sonidos del lenguaje. Los niñ@s adquieren un repertorio fonológico de tal manera que hacia los 3 años el 80% de la pronunciación se hace con normalidad, es decir, en tan solo 3 años se da una rápida adquisición de fonemas que posteriormente se lentifica, observándose fonemas con mayor dificultad como son las consonantes fricativas  /s/ y /x/, y sobre todo la consonante vibrante /r/.  Completar el sistema fonológico de manera normal resulta un proceso de complejo y progresivo.

3er Componente

dddddfc.jpgUn paso más refinado en el desarrollo del lenguaje es la adquisición de la sintaxis o gramática. Antes de los 3 años los niñ@s ya emplean pronombres personales, posesivos, singular-plural, distinciones de género y comienzan a elaborar frases combinando de 2 a 3 palabras, hasta oraciones de gran complejidad para relatar sus experiencias personales y ser capaces de conversar con adultos o sus pares. Los niñ@s manifiestan una sensibilidad a las estructuras gramaticales de su lengua, en un inicio emiten enunciados sintácticamente incorrectos que se perfeccionan al prestar atención al orden de las palabras.

Pasan de un habla telegráfica (dame pelota) que se limita a un verbo y un sustantivo, caracterizada por poco o nada de gramática al omitir conjunciones, preposiciones, artículos, posesivos, hasta un habla espontánea estructurada basada en reglas gramaticales.

4to Componente

Otra dimensión del lenguaje es el uso. El niñ@ crea una intención comunicativa que hacia los 4 años le permite iniciar, mantener y concluir una conversación. Elegir, enfatizar y resaltar un tema variando por ejemplo el tono de voz, contacto visual, expresión facial y postura. Los niñ@s son capaces de regular su plática a las condiciones contextuales como la edad y confianza con el interlocutor, el lugar, número de personas, ajustan su conversación a las características del oyente por ejemplo si se dirigen a un niñ@ más pequeño, a un adulto o a un anciano. En otras palabras, aprenden reglas de convivencia social entre ellas el uso correcto del lenguaje dependiendo de la situación, por ejemplo, percatarse cuando el habla resulta excesiva, acelerada y molesta para los demás, respetar turnos en la conversación, entender doble sentido, el humor, etc.

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Las cuatro dimensiones del lenguaje: fonológico-semántico-sintáctico y pragmático son vitales en el desarrollo social y académico de un niñ@, y es en la etapa preescolar donde se perfeccionan para dar paso a la adquisición de la lectura y escritura. Antes de ingresar a primaria estos componentes del lenguaje poseen una sofisticación y complejidad por lo que resulta vital observar, escuchar y atender cualquier dificultad en el desarrollo del lenguaje.

En SEPIMEX contamos con instrumentos de evaluación de los cuatro componentes del lenguaje y de especialistas en desarrollo infantil.

Contáctanos vía correo: contacto@sepimex.com.mx o vía telefónica: (55) 56.89.14.19

Elaborado por:

Dra. Rosinna Gómez Moya

Neuropsicóloga

rosinna@sepimex.com.mx

Referencias

Acuña, X., & Sentis, F. (2004). Desarrollo pragmático en el habla infantil. Onomázein2(10).

Brugué, M. S., Sánchez, C. R., & Sellabona, E. S. (2008). El desarrollo de los niñ@s, paso a paso (Vol. 121). Editorial UOC.

Sentis, F., Nusser, C., & Acuña, X. (2009). El desarrollo semántico y el desarrollo de la referencia en la adquisición de la lengua materna. Onomázein2(20).

Vivar, P., & León, H. (2009). Desarrollo fonológico-fonético en un grupo de niñ@s entre 3 y 5, 11 años. Revista CEFAC11(2).

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Desgaste ocupacional o burnout

Esta semana en el Blog SEPIMEX, tocamos un tema de gran interés y que en tiempos recientes ha cobrado una relevancia importante debido a que cada vez más personas de diferentes profesiones u oficios se ven afectadas por este síndrome, que no sólo impacta a un individuo, sino también a la organización en la que labora, y al servicio que se ofrece, por lo tanto también impacta a los usuarios, hablamos del síndrome de burnout, también denominado desgaste ocupacional.

burnout1          De acuerdo con El-Sahili (2015), la primera aparición de este término se remonta a finales de la década de 1960, cuando en un artículo escrito por H.B. Bradley se hace referencia al burnout como un tipo de estrés que consume energía de los profesionales en el trabajo. A partir de ese momento otros autores retomaron el término para describir síntomas y comportamientos que afectaban a las personas en el ambiente laboral. Una de las definiciones más aceptadas es la de Maslach y Jackson  en la década de 1980 quienes lo definen a partir de tres dimensiones principales (Uribe, 2010; El-Sahili, 2015):

  • Cansancio o agotamiento emocional:

o-JOB-BURNOUT-facebook.jpg           Esta dimensión hace referencia a una sensación de fatiga, desgaste, pérdida progresiva de energía en donde el trabajador siente que ya no puede dar más de sí mismo, se percibe como alguien a quien se le han esfumado los recursos emociónales y físicos para seguir desarrollando su trabajo y atender a las personas receptoras de sus servicios. La persona siente que su trabajo lo absorbe y el cansancio emocional puede ser tanto que le cuesta trabajo levantarse para ir al trabajo o bien presenta dificultades para concentrarse en sus labores.

  • Despersonalización o cinismo.

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         La persona tiene un punto de vista negativo y desvergonzado acerca de su trabajo y de las personas receptoras de sus servicios, se muestra irritable, presenta actitudes negativas, frías, cínicas e impersonales, llegando a dar un mal servicio o portarse de manera grosera con las personas que atiende.

  • Baja realización personal o insatisfacción con el logro.

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         Se trata de actitudes negativas hacia uno mismo y el trabajo,  se presenta un pobre sentido de logro y baja autoeficacia,  la persona se siente incompetente para realizar sus actividades, o bien las actividades o el trabajo en sí le han dejado de ser importantes y frecuentemente piensa que estaría mejor en otro empleo, o que sus habilidades son desperdiciadas en su actual empleo.

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         Cuando estas tres dimensiones se presentan como respuesta al estrés laboral crónico es cuando se habla de burnout  o desgaste ocupacional. Es importante tener claro que no todo el estrés laboral se convierte en burnout, por lo general ocurre cuando este estrés laboral se prolonga en el tiempo y no es atendido.

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       Son varios los factores que inciden en el desarrollo de los síntomas, pero principalmente se hace referencia como detonador a las condiciones laborales que en la actualidad se han deteriorado para muchas de las profesiones, a través de jornadas largas de trabajo, bajos salarios, presiones excesivas, clima laboral hostil, mobbing, ausencia de equidad y trato digno, falta de claridad organizacionaletcétera. De igual manera algunos rasgos de personalidad y hábitos poco saludables pueden influir. El locus de control externo, baja autoestima, baja autoeficacia o baja tolerancia a la frustración, por mencionar algunos rasgos toman un papel importante

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       El burnout es en ocasiones confundido con depresión, aburrimiento laboral, estrés e insatisfacción laboral, sin embargo si bien pueden coexistir, se habla de que el burnout debe ser tomado como una entidad nosológica independiente, y por lo tanto susceptible de medición al igual que otros constructos.

       Las consecuencias del burnout,  afectan al individuo, provocando la pérdida de motivación, el cansancio emocional y físico antes mencionado, y otros malestares a nivel fisiológico como dolores de cabeza, problemas gastrointestinales, insomnio, todo esto puede repercutir en la organización debido a que la calidad del servicio se ve afectada de manera negativa, también se puede presentar ausentismo, rotación o llegar hasta las renuncias o despidos.

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          EDO-Escala-de-desgaste-ocupacional--Burnout--Uribe-Prado--Jesus-Felipe-922612.jpgComo se puede observar, es un problema que puede seguir creciendo de manera rápida, por lo que es  importante abordar este tema de manera multidisciplinaria,  en un trabajo conjunto entre profesionales, individuos y las organizaciones, que debe empezar por la identificación de los síntomas a través de evaluaciones adecuadas. Afortunadamente en México ya existen instrumentos como la Escala de Desgaste Ocupacional (EDO) de Editorial el manual Moderno que tienen como objetivo identificar los posibles casos de burnout, y así poder intervenir. Sin dejar de lado y como prioridad la prevención y promoción de la salud laboral, donde las organizaciones pueden contribuir a través de mejores condiciones laborales, y a nivel individual los ya conocidos hábitos saludables, como lo son descanso y alimentación adecuada, la planeación de actividades que permita tiempo libre y de esparcimiento, las estrategias de relajación, por mencionar algunos.

habitos-saludables.jpgLo aquí mencionado sólo es una pequeña parte del panorama del burnout, a la espera de despertar la curiosidad para averiguar más acerca del tema, y sobre todo actuar para mejorar la calidad de vida y el bienestar. Acércate a SEPIMEX, donde contamos con especialistas  que pueden apoyarte con planes de evaluación, diagnóstico e intervención para tu organización o bien a nivel individual. Si deseas concretar una cita para conocer más acerca del servicio, puedes marcar al 56-89-14-19 o escribirnos a contacto@sepimex.com.mx

Por último te recomiendo eches un vistazo a esta otra entrada sobre burnout escrita por mi compañero el Psic. Benito Zarazua: https://sepimex.wordpress.com/2012/01/13/no-te-quemes-en-el-trabajo/

¡Excelente día!

Colaboración de:

Psic. Marcos Urbina Rodríguez

marcos@sepimex.com.mx

Referencias:

El-Sahili, L. F. (2015). Burnout: consecuencias y soluciones. México: Editorial El Manual Moderno

Uribe, J.F. (2010) Escala Mexicana de Desgaste Ocupacional (burnout) [Instrumento de Evaluación Psicológica]. México. Editorial El Manual Moderno

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EMPATÍA EN RELACIONES DE PAREJA.

¿Qué es empatía?

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Hay varias definiciones de empatía. Una separa empatía en tres tipos: cognitiva, emocional y compasiva.

Empatía cognitiva nos permite apreciar los sentimientos de alguien más, sin sentirlos o perder la perspectiva que no son nuestros propios sentimientos.

De empatía emocional se habla cuando uno siente los mismos o similares sentimientos como la otra persona.

Empatía compasiva es el balance entre empatía cognitiva y empatía emocional, la cual nos empuja a tomar acción de una manera adecuada. En otras palabras, empatía compasiva es una respuesta íntegra de corazón, mente y conducta.

Empatía es la base de cualquier conexión auténtica. Es el fundamento del estar juntos, es el alimento de la compasión.

La palabra empatía viene del griego empatheia, “sentir adentro” y denota la habilidad de resonar con la experiencia emocional de otra persona. Webster define empatía como: “La acción de entender, estar consciente y sensible a, y sentir genuinamente los sentimientos, pensamientos y experiencias de otra persona.” Empatía no implica que uno debe de haber tenido una experiencia idéntica o de sentir exactamente lo mismo lo que siente la otra persona.

Empatía es el genuino corazón de cualquier relación, sin ella una relación no puede sobrevivir. Empatía requiere compasión. Y, sin compasión, las parejas no pueden desarrollar un lazo.

Empatía es como un puente entre diferentes individuos con diferentes historias existenciales, sentimientos y perspectivas. Sin empatía, no se puede lograr este contacto genuino de una relación.

Las cinco razones por las cuales se nos dificulta ser empático en nuestras relaciones íntimas y cómo superarlas:

  • No quiero ser el primero.

En cualquier relación ambos miembros necesitan empatía. Pero en casi cualquier momento la empatía es unidireccional – nada más puede fluir hacia una dirección en un momento dado. Lo cual significa que uno de los dos tiene que ser el primero. Uno tiene que estar dispuesto en satisfacer las necesidades del otro, antes que se cumplan las propias.

  • No estoy de acuerdo contigo

Empatía requiere que nos pongamos en los zapatos de la otra persona para permitir que nuestros corazones latan al mismo ritmo que él de ellos. Muchas veces estamos muy en desacuerdo con su perspectiva, y de esta manera estamos tentado a ponerlos en duda intelectualmente, en vez de estar emocionalmente con ellos.

  • ¿Qué pasa si no lo captamos?

Cuando tratamos de ponernos en los zapatos de la otra personas, puede ser todo un reto y nos puede asustar. Puede resultar un terreno no muy familiar. Nos invitan a su mundo, pero qué pasa si captamos todo mal?

  • No lo quiero sentir.

Puede ser que sabes exactamente lo que tu pareja está sintiendo. Puede ser que surjan pensamientos y sentimientos que preferiríamos evitar. Si no queremos sentir nuestra propia tristeza, es muy probable que tampoco quisiéramos sentir la tristeza de la persona que amamos.

  • No es mi trabajo arreglar tus asuntos

Confundimos empatía con arreglar algo o a alguien. Pensamos que tenemos que hacer alEs fácil ser empático con una persona con la cual estamos de acuerdo. Es más difícil ser empático cuando alguien está decepcionado, enojado, o frustrado con la otra persona. La verdadera prueba de empatía viene en el contexto de enojo, frustración, etc. Si vemos algo patológico, en vez de algo natural, perdemos nuestra habilidad de ser empático y de acompañar. Para ello, frases como las siguientes nos pueden ayudar en establecer un vínculo empático: Gracias por dejarme saber de cómo te sientes; No tenía la menor idea de lo que sentías o que te sentías así; Quizás podemos encontrar una solución juntos para eso; Voy a estar al lado tuyo mientras que estemos en eso.

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La habilidad de reconocer las emociones en otros no nace en la adultez, sino tiene sus raíces en la infancia. Desde los primeros momentos de interacción con los cuidadores primarios los niños requieren sintonización para poder desarrollar salud mental. Sintonización sugiere que los padres reconocen los sentimientos de los bebés y adaptan sus respuestas a las necesidades del niño.

Una prolongada ausencia de sintonización entre padres y niños tiene un efecto nocivo enorme en el niño. Cuando un padre falla constantemente en mostrar empatía con ciertas emociones del niño, como alegría, tristeza, necesidad de contención, etc. el niño empieza a evitar a demostrar y expresar emociones, inclusive a dejar de sentirlas. En este sentido, todo un conjunto de emociones para relaciones íntimas puede quedar enterado, más aún si estas emociones y estos sentimientos son rechazados o criticados. Es necesario tomarlo en cuenta para la relación actual y el cómo mejorar ciertos aspectos relacionados con la infancia.

Por ello, el enfoque de la empatía debe ser en entender a la otra persona, hacer preguntas para entender y clarificar sus pensamientos y sentimientos, aprender lo que ELLOS ven, escuchan, experimentaron antes de estos pensamientos y sentimientos; entender lo que ELLOS quieren (de nosotros, de otros). Con algo de entendimiento de esta información, uno puede comenzar a imaginarse en circunstancias similares y apreciar más a detalle los comentarios y acciones de otras personas. Uno es más capaz de tomar cosas menos personales y reaccionar de una manera menos defensiva, y es entonces cuando uno puede decir “basado en lo que me has expresado, puedo entender como te sientes, lo que piensas, lo que dices, etc.”

Empatía requiere un cambio, de culpar a entender las experiencias de la otra persona. Como somos seres sociales e interactuamos con otros y ellos buscan de nosotros una opinión o una retroalimentación, un acercamiento empático requiere que nosotros tomemos en cuenta sus esfuerzos desde su punto de vista.

Para aumentar la empatía hacia tu pareja, en primer lugar es importante explorar ¿qué es lo que te impide  ser empático?

  1. Se consciente de tus señales

Una gran barrera para sentir empatía hacia tu pareja es el hecho de quedarte atrapado en tu propia perspectiva y la intensidad de tus propios sentimientos. Cuanto no eres capaz de procesar el punto de vista de tu pareja, puedes prestar atención a lo que sientes diferente en tu cuerpo (lo que te molesta tanto).

“Por ejemplo ¿tu corazón empieza a acelerarse, te empiezas a poner rojo?” Si no sientes ninguna diferencia en tus sensaciones corporales, presta atención a tus pensamientos. “¿Tienes pensamientos que pasan por tu mente como flashazos o tienes pensamientos recurrentes?” Una vez que sientas estas señales, haz un alto. Toma varios respiros profundos, espera hasta que te tranquilices y retoma la conversación.

  1. Presta atención genuina a tu pareja

Cuando estás escuchando con atención genuina, estás tomando acción para realmente entender a tu pareja. Eso implica que no te enfoques en tu propia respuesta para defenderte a ti mismo mientras que estás hablando.

  1. Practica compasión

Compasión es el fundamento de la práctica de atención consciente. Es libre de prejuicio e invita a tranquilidad y claridad. Entre más compasivos somos con nosotros mismos, más fácil podemos accesar a y practicar empatía.

  1. Busca lo positivo

Muchas veces caemos en la costumbre de enfocarnos en lo que creemos que está mal con nuestra pareja, o su vida en general. En vez de ello, es necesario que nos enfoquemos todos los días en una cualidad de nuestra pareja.

  1. Se auto-compasivo

Es difícil ser empático con otra persona cuando no podemos ser empáticos con nosotros mismos. Es importante practicar auto-compasión, es decir, tratarnos a nosotros mismos con amabilidad, cuidado y comprensión.

Cómo superar las barreras

s3Si queremos ser empáticos en nuestras relaciones, vamos a tener que sacrificar algunos valores a los cuales nos aferramos. Tenemos que estar dispuestos a perder, porque el sentimiento va a ser como una pérdida, como renunciar a algo. Se va a sentir como que las necesidades de nuestra pareja van primero que las nuestras.

Cuando se habla de empatía no se trata de quién tiene razón o no. Se trata simplemente de encontrar una conexión emocional. No hay un camino prediseñado para entender correctamente a la persona que amamos. Tenemos que estar tranquilos si nuestra pareja nos dice que no la entendemos. Y, tenemos que probarlo de nuevo, y de nuevo, tantas veces que sea necesario.

Tenemos que abrazar la incomodidad que sentimos, porque empatía nos va a llevar a situaciones incómodas con nosotros mismos. Empatía significa conectar con una experiencia ajena, y, no hacerla desaparecer.

En SEPIMEX podemos apoyarte a desarrollar habilidades que te permitan generar empatía y compasión hacia todos los seres.

Elaborado por:

Stefan Bähr

Psicólogo Clínico Cognitivo-Conductual, SEPIMEX.

stefan@sepimex.com.mx

http://www.sepimex.com.mx

Teléfono: 56.89.14.19

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Referencias

ADOLESCENTES ESTRESADOS… PAPÁ Y MAMÁ ¿ESTRESADOS?

La adolescencia es una de las etapas más importantes del ser humano. Aquí, el individuo está en un periodo formativo en el cual aprende muchas cosas, debido a que es un gran receptor. El equilibrio psicológico en la adolescencia se relaciona con los intercambios entre lo interno y las condiciones ambientales que varían o se alteran en fases críticas. Por lo que, esta etapa está impregnada de crisis inevitables y conflictos que se entrelazan llevando al adolescente a experimentar estrés y así a alterar su equilibrio.

Dentro de los cambios internos que el adolescente vive están incluidos, los físicos-hormonales y los mentales-emocionales.

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En los cambios físicos-hormonales se puede identificar el crecimiento de las extremidades, del vello, aumento de masa muscular, aparición de acné, de la excitación sexual, del cambio de voz y del apetito y de una inquietud generalizada. En los cambios emocionales se puede observar que el adolescente pasa de estar mal humorado, frustrado y furioso a un estado de tranquilidad, de estar contento, seguro y arrogante, puede volverse agresivo y competitivo, con deseo de dominar; así mismo estar medio adormilado y desorganizado; y estos cambios pueden darse en cuestión de segundos.

A nivel cognitivo los adolescentes, se encuentran frecuentemente en dos puntos:

  1. Pensamiento de todo o nada: También llamado dicotómico o polarizado. Consiste en ser extremistas, ver las cosas en blanco o negro, no apreciar las categorías intermedias. Si algo no es perfecto está mal. En este caso, viven en un mundo de blanco y negro: las situaciones, cosas y personas se categorizan como: Fantástico o Repugnante, Maravilloso o Espeluznante, Delicioso o Asqueroso, Perfecto o Defectuoso.
  • El adolescente clasifica su mundo de la manera más práctica para comprender y poner orden en un mundo nuevo que presenta tantas disyuntivas.
  • Conforme van madurando, este proceso cambia, e irán ampliando su perspectiva sobre el mundo.
  1. Magnificación (ser catastrófico): Exagerar la importancia de las situaciones o los hechos. Es decir, con frecuencia piensan “¡Me encanta el drama!”, manifestándose por un temperamento colérico, experimentando una gran intensidad de sus emociones.
  • En este caso es importante permitir que los adolescentes puedan vivir sus emociones para madurar, sin dejar de poner límites. Resaltando que castigar al adolescente por esas emociones sólo hiere su autoestima.

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Cabe resaltar que estos cambios emocionales y cognitivos están relacionados con que el cerebro del adolescente, el cual está todavía en proceso de maduración, principalmente en cuanto al desarrollo de los lóbulos frontales (localizado en la parte anterior del cerebro). Estás áreas son el sustrato anatómico para las funciones ejecutivas; que son aquellas que nos permiten dirigir nuestra conducta hacia un fin y comprenden los procesos como la atención, planificación, secuenciación y reorientación sobre nuestros actos (control de impulsos); todas estas funciones permiten que las personas piensen de manera efectiva y clara, regular sus emociones y la posibilidad de lograr metas.

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Los lóbulos frontales terminan de desarrollarse a los 21 años en el caso de las mujeres y a los 25 años en los hombres. Así, el adolescente prueba sus nuevas habilidades mentales en el mundo adulto, pero aún es torpe y todavía falla; lo que hace que aparente seguridad y habilidad para retar a la autoridad.

Estos cambios internos, junto con las demandas del ambiente hacen que, como consecuencia, el adolescente esté estresado; sobre todo porque estos cambios parecen llegar demasiado rápido. Para sobrevivir a estos cambios repentinos y al estrés, el adolescente necesita volverse egocéntrico, ya que tiene una cantidad limitada de energía para responder a todo lo que se presenta.

El adolescente está ingresando a un mundo nuevo y se siente inseguro y presionado; llegando a sentir…

  • Confusión: “No me reconozco en este cuerpo. ¿Qué me está sucediendo?”
  • Ansiedad y preocupación: “¿Cómo iré a quedar? ¿Seré lo suficiente atractivo para el sexo opuesto? ¿Le gusto a mis padres? ¿Soy como esperaban?”
  • Vulnerabilidad: “Todos se dan cuenta de mis defectos y mi inseguridad. No sé cómo defenderme.”
  • Soledad: “No tengo con quién compartir estos cambios. No sé en quién confiar.”
  • Impotencia: “Me siento fuera de control. Estos cambios me están ocurriendo y no puedo hacer nada para pararlos. ¿En qué o en quién puedo apoyarme para sentirme seguro?”.

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Con todos los cambios físicos y emocionales, y lo importante de adaptarse a las distintas circunstancias (expectativas de sus padres y maestros; integrarse y pertenecer a grupos sociales), que se le presentan día con día; se puede entender que el adolescente está estresado; pero ¿qué pasa cuando los padres también lo están?

Como papá y/o mamá ¿está estresado?; ¿con qué frecuencia se estresa?; ¿cuáles son las razones por las que se estresa (trabajo, casa, etc.); cuando esta estresado ¿hay problemas en casa?

Las respuestas a estas preguntas, también nos hacen entender porque a veces los conflictos con los adolescentes no se solucionan, ya que “el estrés es contagioso”:

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Cuando los padres están ausentes emocionalmente debido al estrés causado por sus propios problemas, el adolescente se encuentra y se siente solo, convirtiendo al estrés en crisis, que se da cuando co-existen los siguientes factores:

  • Demasiados cambios.
  • Demasiado rápidos.
  • Miedo a no responder adecuadamente.
  • Falta de un sostén sólido.

Por lo tanto, el adolescente se siente indefenso, buscando alternativas de apoyo, como: el tabaco, consumo de alcohol, promiscuidad o el desarrollo de conductas de riesgo. Todas estas conductas son simplemente intentos por cubrir necesidades insatisfechas.

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Como padres y madres lo que se puede hacer para evitar una crisis y manejar el estrés es:

  • Ser EMPÁTICO.
    • Ponernos en su lugar, permitirá que como padres y madres respondamos de una forma que permita el diálogo y la solución.
  • Retirarse del lugar.
    • En caso de sentirse muy estresado y/o irritado, lo mejor es tomarse un momento de calma, que como padres permita pensar en otras formas de responder ante el adolescente.
  • Dar el ejemplo.
    • No podemos pedir que el adolescente este “tranquilo” si nosotros no lo estamos, como padres somos el ejemplo de cómo lidiar con el estrés para evitar una crisis.
  • Ser pacientes y tolerantes.
    • Comprender que necesitan pasar por esta experiencia.
  • Generar actividades que permitan que ustedes estén menos estresados, ya que esto dará la pauta para:

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  • ¡No engancharse!
    • Al engancharse se transforman en otro adolescente y lo dejan de ayudar.
  • Comprender no significa dejar de poner límites.
    • Validar el sentimiento: aceptarlo, sin juzgar ni criticarlo.
    • No es permiso para ser irresponsable, faltar al respeto a otros, ser desconsiderado, o lastimar.

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  • Reaccionar vs responder
    • Responder implica reflexión y deliberación, mientras que reaccionar es un movimiento involuntario y mecánico.
    • Aprender a RESPONDER en lugar de reaccionar ante las situaciones permitirán manejar el estrés de forma más adaptativa.

En SEPIMEX podemos ayudarte a identificar y a regular tu estrés y enseñarte a lidiar con ella de una manera más sana.

Elaborado por:

Mtra. Sheila V. Hernández Altamirano

sheila@sepimex.com.mx

Terapeuta Cognitivo-Conductual.

http://www.sepimex.com.mx

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Tel. 56.89.14.19  / contacto@sepimex.com.mx

Referencias:

  • Beriso, Á., Plans, B. Sánchez-Guerra, M., & Sánchez, D. (2002). Cuadernos de terapia cognitivo-conductual. Una orientación pedagógica e integradora. Madrid: EOS.
  • Barocio, R. (2014). Disciplina con amor para adolescentes. México: Pax.

 

Educar sin violencia. Estrategias para una crianza positiva.

La educación de las hijas y los hijos no siempre es una tarea sencilla. Muchas mamás y papás emplean estrategias de crianza basada en sus propias experiencias de vida, es decir, repiten el modelo de crianza que sus madres y padres implementaron. En otros casos, algunas madres y padres hacen modificaciones al estilo de crianza con el cual los educaron, considerando que las estrategias que emplearon con ellas o ellos no fueron del todo gratas.

Pero antes de avanzar en el tema, es importante saber que son los estilos de crianza. Los estilos de crianza son todos aquellos actos que realiza cada mamá y papá al instruir, educar y dirigir a una hija o hijo de manera cotidiana (Pedroza, Mendoza y Martínez, 2013, p. 3). Las madres y los padres son quienes trasmiten con estos actos conocimientos, valores, actitudes, roles y hábitos que dirigen el comportamiento de sus hij@s.

Identificando mi estilo de crianza

Vega (2006) describe cuatro estilos de crianza:

  • Estilo democrático.- Mamás y papás  que tratan de dirigir las actividades de sus hij@s en forma racional considerando su edad características individuales y circunstancias particulares. Mdres y padres que aceptan y alientan la autonomía de sus hijas e hijos. Tiene una comunicación abierta con ell@s y reglas flexibles. Cuando aplican consecuencias estas son razonables y ejerce un control firme. Aplica una disciplina inductiva, ya que le explica el propósito de las reglas y está abierto a las argumentaciones sobre las mismas. Sus hij@s son los que tienen el mejor ajuste, con más confianza personal, autocontrol y son socialmente competentes. Tienen un mejor rendimiento escolar y elevada autoestima.

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  • Estilo indiferente.- Mamás y papás que no imponen límites y tampoco proporcionan afecto. Se concentran en las tensiones de su propia vida y no les queda tiempo para sus hij@s. Si además mamá o papá son hostiles entonces l@s niñ@s tienden a mostrar muchos impulsos destructivos y conducta delictivas.

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  • Estilo permisivo.- Se caracteriza por aquellas mamás y papás que permiten que l@s niñ@s rijan y dirijan sus propias actividades, es el/la hij@ quien tiene el control de la familia y mamá o papá suelen doblegarse frente a sus requerimientos y caprichos. Sus hij@s suelen ser agresivos, poco tolerantes a la frustración y con alta demanda de atención.

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  • Estilo autoritario.- Establecen normas con poca participación del niño o la niña. Sus órdenes esperan ser obedecidas. La desviación de la norma tiene como consecuencia castigos severos, a menudo físicos. Ejercen una disciplina basada en la afirmación del poder. Sus exigencias con frecuencia son inadecuadas y los castigos son severos o poco razonables. La comunicación es pobre, las reglas son inflexibles, la independencia escasa. Por ello la niña o el niño tiende a ser retraído, temeroso, irritable y con poca interacción social. Carece de espontaneidad y de locus de control interno.

a8Como se describe antes, cada estilo de crianza es diferente. En una familia es probable que cada mamá y papá tenga su propio estilo de crianza, lo que favorece que l@s niñ@s de esa familia presenten ambivalencias es su comportamiento.

Educar sin violencia

Pero regresando al tema “educar sin violencia”, desde hace muchos años se tiene la creencia de que  un golpe a tiempo puede llegar a prevenir problemas de conducta en nuestros hij@s. Mamás y papás aún emplean el castigo físico como método correctivo en sus hij@s, sin llegar a considerar que es un acto de violencia.

 La violencia, no necesariamente se manifiesta de forma física, como una nalgada o bofetada, también llega a presentarse de forma emocional, por ejemplo al emplear palabras que hagan sentir al/la niñ@ poco capaz o bien con poca valía, desatenderlos, ignorarlos o no cubrir sus necesidades básicas.

Esto nos lleva a preguntarnos por qué a los adultos en general o a las mujeres no se les puede pegar, a los animales no se les debe pegar. Resulta irónico lo siguiente:

  • Pegarle a los animales es crueldad.
  • Pegarle a un adulto es agresión.
  • Pegarle a una mujer es una agresión agravada.
  • Pegarle a un detenido es tortura.
  • Pegarle en el hogar a los niños es “educación” (Ferrari, 2014, p. 14).

Y bajo la frase anterior se justifican muchos actos de violencia a las niñas y los niños poniendo de explicación que se les pega para que entiendan, pero, a nosotros como adultos nos pegan para entender algo. Por ejemplo, cuando no terminamos a tiempo un trabajo, nuestro jefe nos abofetea, o bien en casa, cuando no hicimos alguna labor, ya sea por cansancio o falta de tiempo, nuestra pareja nos reprende físicamente. Si no es así, porqué con los niños hacemos lo contrario.  Si los golpes educaran, los niños más golpeados serían los más educados; sin embargo los niños reprendidos físicamente son quienes presentan mayor número de conductas de agresión.

Consecuencias de las pautas de crianza violentas.

La psicóloga María de los Ángeles Álvarez (2002) plantea que, dependiendo de las creencias y supuestos que mantienen madres, padres o profesores con respecto al rol de educadores sobre hij@s o estudiantes, será el estilo de comunicación y de relación que se establezca con ellas y ellos, Algunas creencias favorecerían la comunicación y otras la dificultarían. Estas creencias han sido aprendidas tempranamente y durante el transcurso de la vida y se manifiestan en forma espontánea en lo que se dice a los demás y a nosotros mismos. A continuación se explican algunas consecuencias del uso de un estilo de crianza que emplee la violencia.

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  • Enseñamos a ser violentos.- Enseñamos a usar la violencia cuando no estamos de acuerdo con algo, o bien cuando algo nos molesta, por lo tanto es muy probable que nuestras hijas e hijos lleguen a manifestar este mismo comportamiento en otros escenarios, por ejemplo la escuela, puedes ser que al molestarse por algo agreda a alguno de sus compañeros.
  • Dificulta la habilidad para resolver problemas.- Usar un castigo físico enseña a las niñas y niños que los problemas se resuelven con golpes y no dialogando o buscando otras alternativas, por lo que cada que  tengan un problema lo resolverán empleando golpes.
  • Daña su autoestima.- Genera sensación de minusvalía y promueve expectativas negativas respecto a sí mismo.
  • Les enseña a ser víctimas.- Equivocadamente, muchos creen que la agresión hace más fuertes a las personas que la sufren y ‘les prepara mejor para la vida’, pero sabemos que no sólo no les hace más fuertes, sino más proclives a convertirse repetidamente en víctimas.
  • Les hace sentir rabia, rencor, y ganas de alejarse de casa.
  • Pueden presentar dificultades para integrarse socialmente, es decir, para hacer amigos y jugar con las demás niñas y niños.
  • No se aprende a cooperar con las figuras de autoridad, se aprende a someterse a las normas o a transgredirlas.
  • Pueden sufrir daños físicos accidentales.- Cuando alguien pega puede provocar más daño del que esperaba.

 Crianza positiva

La disciplina inadecuada usada por mamás y papás presenta tres aspectos: a) disciplina inflexible o inconsistente, b) supervisión pobre, y c) rechazo al niñ@, así como desinterés en las actividades que realiza. Sin embargo, existen  prácticas disciplinarias que favorecen el sano desarrollo de las niñas y los niños, a lo que se conoce como disciplina positiva (Pedroza, Mendoza y Martínez, 2013).

Disciplina significa realmente “enseñar”. La enseñanza se basa en fijar las metas para aprender, planear un acercamiento eficaz y encontrar las soluciones que funcionan de verdad. La Convención de la ONU sobre los Derechos del Niño garantiza su protección contra todas las formas de violencia, incluyendo el castigo físico. También reconoce la dignidad de las niñas y los niños y el respeto a sus derechos. La “disciplina positiva” es no-violenta y es respetuosa de la niña y niño como aprendiz. Es una aproximación a la enseñanza para ayudarlos a tener éxito, les da la información, y los apoya en su crecimiento.

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La disciplina positiva es:

  • Encontrar soluciones a largo plazo que desarrollen la autodisciplina de las hijas y los hijos.
  • Comunicar a sus hijas e hijos con claridad sus expectativas, reglas y límites.
  • Construir una relación mutuamente respetuosa.
  • Enseñarles habilidades que les serán útiles para toda la vida.
  • Aumentar la capacidad y la auto-confianza de sus hijas e hijos para manejar desafíos vitales.
  • Enseñarles cortesía, no-violencia, empatía, amor propio, derechos humanos y respeto a las otras y los otros.

Estrategias para una crianza positiva:

  • Conozca el comportamiento de su hija e hijo.- Observe el comportamiento de su hija o hijo, en qué lugares se presenta, con qué personas o ante qué situaciones. Lo anterior le permitirá conocer las causas de su comportamiento. La conducta de las niñas y  los niños siempre tiene una razón, saber que detona su comportamiento y que factores hacen que ese comportamiento se mantengan le ayudarán a elegir la manera de modificar dicha conducta.
  • Establezca rutinas y hábitos.- Las niñas y los niños requieren de estructura y una buena manera de estructurar es generarles hábitos. Por ejemplo, inicie el día de forma menos acelerada, despierte a su hija o hijo de manera amable y respetuosa siempre a la misma hora, establezca una rutina como levantarse, cambiarse, desayunar, cepillarse los dientes y salir a la escuela. Establezca un horario en familia para comer o cenar y hacer tarea.
  • Reconozca los comportamientos deseables.- Es importante reconocer los logros de las niñas y los niños, por ejemplo: “Hoy hiciste tu tarea muy tranquilo”, enfocarse sólo en lo negativo favorece que se sientan desmotivados y poco capaces.
  • Establezca reglas en casa.- Es importante que las niñas y los niños sepan que reglas existen en casa y no solo se dé por entendido que las conoce, por ejemplo: Recoger los juguetes después de jugar, recoger sus platos después de comer, poner su ropa sucia en el cesto, respetar a las personas.
  • Otorgue responsabilidades de acuerdo a la edad.- Asignar alguna responsabilidad ayuda a identificar el valor de las cosas. Por ejemplo: regar las plantas que hay en casa, limpiar algunos muebles o sus juguetes, sacar a pasear al perro o darle de comer a su tortuga.
  • Establezca consecuencias efectivas.- Una consecuencia efectiva es aquella que tiene un impacto en la modificación de un comportamiento no deseado. Elegir la consecuencia adecuada implica conocer a nuestr@s hij@s, sus gustos por alimentos, actividades, programas preferidos. Emplear la misma consecuencia para todas las conductas no siempre es efectivo, incluso si una consecuencia fue muy efectiva con algun@ de nuestr@s hij@s podría no funcionar con el/la otr@. Una buena estrategia es que la consecuencia debe ser inmediata y debe ser de acuerdo a la conducta presentada, por ejemplo: si mi hij@ no acomodo su uniforme, la consecuencia no podría ser que se quede sin su ipad toda la semana, ya que es probable que a la mitad de la semana olvidemos que el ipad estaba en consecuencia, o bien comprale un juego de x box cuando salió bien en un examen parcial, el juego podría ser una consecuencia positiva si él/ella aprobó todos los exámenes finales con una calificación satisfactoria.
  • Tiempo para jugar o realizar actividades juntos.– Para las niñas y los niños realizar actividades con mamá y papá es la mejor recompensa que pueden tener. Aproveche algunos de sus tiempos libres, deje su celular de lado por un momento o deténgase en alguna actividad y tome un tiempo para que hagan algo juntos. Pueden ver una película, salir a caminar, jugar un juego de mesa jugar con sus juguetes. Notará como después de esta actividad su hij@ estará con mayor disposición a colaborar en casa o realizar sus actividades.

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Ser mamá y papá es una tarea de todos los días y nuestras hijas e hijos no vienen con un manual incluido que nos diga que hacer ante cada situación, pero siempre es un buen momento para aprender nuevas estrategias que favorezcan una mejor interacción con ellas y ellos.

Si estás interesado en conocer estrategias para llevar a cabo una crianza positiva con tus hij@s, en SEPIMEX contamos con especialistas que pueden apoyarte. Contáctanos vía correo a contacto@sepimex.com.mx o vía telefónica al (55) 56.89.14.19.

Elaborado por:

Dra. Araceli Flores León

Terapeuta cognitivo-conductual.

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Referencias:

  • Pedroza, F., Mendoza, B.  y Martínez, K. (2013). ¡Auxilio! ¡Mi hijo no trae manual! Prácticas de crianza positiva, prevención de adicciones y bullying. Ed. Pax. México.
  • Ferrari, J. (2014). Educar sin violencia. La ley prohíbe maltratar a los hijos. ¿Cómo educarlos sin gritar, ni pegar? Integración académica en psicología. 2 (5). 12-20.
  • Vega, M. (2006) Estilos de crianza y sus efectos. Taller para padres, Instituto Alemán de Valdivia. [en línea] < http://www.educarchile.cl > [consulta: 26 abril 2017]
  • Álvarez, M. (2002). Nadie nos Enseña a Ser Padres, Manual de apoyo para padres y educadores. 2º Ed. Chile. Ediciones Universidad Católica de Chile. 170p.

Libros de consulta

  • Pedroza, F., Mendoza, B.  y Martínez, K. (2013). ¡Auxilio! ¡Mi hijo no trae manual! Prácticas de crianza positiva, prevención de adicciones y bullying. Ed. Pax. México.
  • Runkel, H. (2011). Paternidad libre de gritos. Trillas. México.
  • Barocio, R. (2004). Disciplina con amor. Cómo poner límites sin ahogarse en la culpa. Pax. México
  • Barocio, R. (2014). Disciplina con amor para adolescentes. Guía para llevarte bien con tu adolescente. Pax. México
  • Faber, A. y Mazlish, E. (2015). Cómo hablar para que los niños escuchen y cómo escuchar para que los niños hablen. Diana. México.
  • Stowe, V. y Thompson, A. (2010). Educar niños felices y obedientes con disciplina positiva. Estrategias para una paternidad responsable. Oniro. Madrid.

 

DESARROLLAR VALORES EN L@S NIÑ@S PARA CREAR MEJORES SERES HUMANOS.

“Se puede vivir sin saber astrofísica, ni ebanistería, ni futbol, incluso se puede vivir sin saber leer y escribir, se vive peor tal vez, pero se vive. Sin embargo, hay otras cosas que es necesario saberlas porque en ello se nos va la vida. Se pude vivir de muchos modos pero hay modos que no dejan vivir. Efectivamente sin valores no se puede vivir, por lo menos no de una forma humana” – Savater

La sociedad en el contexto actual tiene una necesidad urgente de incorporación de valores esenciales en la vida, como lo son: el respeto a la diversidad, la empatía, la amistad, la solidaridad, la gratitud, la bondad, el perdón, la honestidad, el amor a la naturaleza; entre otros, si los fomentamos en los niños, podríamos contribuir a formar mejores seres humanos.

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En la Declaración de los Derechos de los Niños, adoptada por la Asamblea General de las Naciones Unidas, en el artículo 28, se reconoce como derecho en la educación del niño, el que ésta deberá estar encaminada a desarrollar la personalidad, las aptitudes, la capacidad mental y física del niño, hasta un máximo de sus posibilidades; inspirar al niño en el respeto, de su propia identidad cultural, de su idioma y sus valores, de los valores nacionales del país que vive, del país del que sea originario y de las civilizaciones distintas a la suya; preparar al niño para asumir una vida responsable en una sociedad libre, con espíritu de comprensión, paz, tolerancia, igualdad de los sexos y amistad entre todos los pueblos, grupos étnicos, nacionales, religiosos y personas de origen indígena; así como infundir en el niño el respeto del medio ambiente natural.

El Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF, 2016) recomienda promover entre niños y jóvenes el conocimiento y la práctica de los valores, indispensables para la construcción de una convivencia armónica, actualmente se capacitan instructores comunitarios y promotores de educación para que desarrollen e implementen programas en las escuelas basados en valores esenciales para la vida, sin embargo resulta insuficiente que sólo se adquieran en la escuela, es de vital importancia que éstos también se incorporen en casa.

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Instruir a l@s niñ@s en casa para que aprendan a dar valor a algunas conductas y sentimientos, les ayudará a sentirse bien en el ambiente en que se encuentren, a convivir de mejor manera, a contribuir con una sociedad incluyente y tolerante. Un niño que conoce el límite del otro y el respeto a sí mismo, podrá vivir una vida saludable, ya sea en su entorno familiar o escolar.

El desarrollo de las capacidades personales, sociales y emocionales de l@s niñ@s debe tener la misma prioridad que el desarrollo de las capacidades cognitivas en la educación.

Reconocidas universidades estadounidenses, como Harvard, el Instituto de Tecnología de Massachusetts y la Universidad de Columbia, están replanteando los criterios para admisión a sus universidades, priorizando el evaluar valores imprescindibles para la vida como la empatía, solidaridad y compasión, lo cual impactará favorablemente para la selección de sus estudiantes.

Los valores nos acompañan desde edades tempranas, en nuestras relaciones con los otros, en los intereses, sentimientos, en nuestro actuar, en las valoraciones que hacemos, en las actitudes y en todas las etapas se van transmitiendo continuamente.

Los valores tienen diversas conceptualizaciones, dependiendo de la disciplina que los estudie, desde la psicología los valores han sido un juicio apreciativo, una predisposición afectiva o actitud, una acción y finalmente una norma de conducta. Y poseen tres componentes:

a) Cognitivo, referente al conocimiento de lo deseable e indeseable.

b) Afectivo, consiste en el afecto orientado a favor o en contra de los objetos de valor.

c) Conductual, indica que una acción responde siempre que el valor sea activado.

La formación de valores tiene por objetivo en las niñas y niños, que aprendan a conocer, querer, reflexionar e inclinarse por todo lo que sea noble, justo y valioso, además de fomentar una buena convivencia e interacción con la sociedad en general.

¿Cómo promover los valores en nuestras niñas y niños?

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Se trata de una construcción que se realiza en diferentes ambientes: familia, escuela, relación con pares, etc., y que se relacionan entre sí, a continuación describiremos unas recomendaciones generales para impulsar los valores en casa.

L@s niñ@s aprenden valores observando nuestras acciones y las acciones de otros adultos que ellos respetan. Presta mucha atención a si estás modelando los valores que quieres que adquieran, en tus interacciones cotidianas, observa cuando tus acciones no se alinean con los mensajes que está enviando y trata de ser congruente con ello.

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Una de las maneras más comunes de promover los valores, es mediante los programas de ficción, en especial los dibujos animados, representan una opción importante de enseñanza-aprendizaje en la que niños y niñas, pueden aprender valores a través de sus personajes favoritos, aunque resulta indispensable la función reguladora de los padres, que nos sentemos a hablar con ellos acerca de los valores que representa cada personaje y enfatizar en la importancia de su uso.

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Los cuentos son un agente motivador que despierta gran interés en los niños y niñas, permitiéndoles convertir lo fantástico en real, identificar personajes, dar rienda suelta a su imaginación y creatividad, además de suavizar tensiones y resolver conflictos, transmite valores, lo que favorece el desarrollo socio-afectivo. A continuación les dejamos un link de internet, donde pueden encontrar una gran variedad de cuentos y audio-cuentos que representan diversos valores (amor, amistad, respeto, solidaridad, humildad, empatía, igualdad, etc.) y otro donde encontrarán un libro clásico: “El Principito” de Antoine de Saint-Exupéry, que representa valores universales (amor, respeto, amistad, solidaridad, creatividad, etc.):

http://www.mundoprimaria.com/cuentos-con-valores/

http://www.agirregabiria.net/g/sylvainaitor/principito.pdf

Les dejamos algunos valores y elementos para favorecer su desarrollo en las niñas y niños…

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Hace referencia al trato amable y considerado hacia sus semejantes, mostrar aprecio y cuidado hacia el valor de las mismas, la importancia de fomentar este valor en l@s niñ@s desde muy pequeños radica en enseñarlos a valorar y saber apreciar a las personas, cosas u objetos, enseñarles que no todas las personas son iguales y aceptar las diferencias y similitudes de éstas.

  • Para desarrollar dicho valor, es indispensable tomar en cuenta las ideas de los niños y niñas como punto de partida para promover el diálogo, el intercambio de opiniones, utilizar noticias difundidas a través de los medios de comunicación, de visitas a museos, cuya finalidad sea expresar su opinión, crear debates familiares o escolares, en los cuales l@s niñ@s experimenten formas de organización y asuman responsabilidades en beneficio colectivo, como el respeto a la opinión del otro.

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Valor de reconsiderar los actos de los otros e incluso los nuestros, que en algún momento tuvieron una implicación negativa, aceptando el error y tomando acciones al respecto.

  • No tengas miedo a disculparte con tus hij@s, necesitan saber que los adultos también cometen errores, tienen el derecho a equivocarse y a reflexionar sobre lo hecho u ocurrido, a comprender que las disculpas sanan tanto al que las ofrece como al que fue ofendido.

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La empatía se traduce en la capacidad del ser humano de percibir y comprender lo que siente y le ocurre a las personas que nos rodean, “ponerse en los zapatos del otro”, en nuestros niñ@s favorece las conductas pro-sociales.

  • Como padres en ocasiones tendemos a priorizar la felicidad y los logros de nuestr@s hij@s sobre la preocupación de sus hijos por los demás. L@s niñ@s necesitan aprender a equilibrar sus necesidades con las necesidades de los demás, ya sea pasando la pelota a un compañero de equipo o decidirse a defender a un amigo que está siendo intimidado. Realizar reuniones familiares, cuando haya conflictos familiares, y en esas reuniones darles voz a los niños y animarlos a tomar la perspectiva de otros miembros de la familia, escuchar atentamente las opiniones de l@s niñ@s y pedir que escuchen atentamente las opiniones de los demás.

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Cualidad humana de comportarse y expresarse con coherencia y sinceridad, actuar basados en la verdad y la justicia, este valor en los niños permite una mejor interacción social, reconocimiento y bienestar.

  • Hablar con nuestr@s hij@s sobre lo que significa ser honesto y por qué la honestidad es un valor importante. Platica y reflexiona sobre un momento reciente en que fuiste deshonesto, puedes incluir una pequeña mentira blanca y puedes compartir un ejemplo de tu infancia con los niños. Después podrían conversar ambos de mentiras que hayan dicho, discutir el impacto de su deshonestidad y lo que podría haber hecho de manera diferente. Refuerza la honestidad, si te dice una mentira, es importante recordarles que es incorrecto hacerlo y por qué está mal, pero también es importante darle las gracias a tu hijo por su honestidad y su voluntad de compartir, dejémosles claro que estamos orgullosos de su honestidad.

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La gratitud es uno de los valores más apreciados en la educación de las niñas y niños, consiste en reconocer lo que nos brindan las personas a nuestro alrededor y la vida misma,  aprender a vivir con gratitud nos aporta bienestar, paz, reciprocidad, se relaciona con amor y amistad.

  • L@s niñ@s pueden aprender a dar las gracias no sólo por lo material, sino también por algún gesto que hayan tenido con ellos. Enseñémosles a experimentar gratitud por alguien que les tendió la mano, por dejarlos pasar, por haber preparado el desayuno, la comida o la cena, etc. También es importante que sean agradecidos consigo mismos, con lo que tienen, por su familia, hermanos, por su colegio, amigos, esto les enseñará a valorar y apreciar todo lo que tienen.

¡Hasta aquí el blog de esta semana! Esperamos les guste y lo compartan.

En SEPIMEX, contamos con especialistas cognitivo-conductuales y de psicología positiva que pueden guiarte en la enseñanza de valores y la resolución de conflictos a través de ellos. Contáctanos vía correo a contacto@sepimex.com.mx o vía telefónica al (55) 56.89.14.19.

Elaborado por:

Mtra. Andrea Hernández Pérez

Terapeuta cognitivo-conductual.

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Referencias:

  • Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia. (2016). Recuperado de https://www.unicef.org/es
  • García, G., y Torrijos, E. (2013). Vivir Con Valores: Cómo Fomentar Los Principios En Los Niños. México: Quarzo
  • Savater, F. (1991). Ética para Amador. Barcelona: Ariel.

Pelear justamente

“Cuando uno elige una pareja a largo plazo, inevitablemente está eligiendo también un conjunto inevitable de problemas sin solución.”  –  Dan Wile

       Todas las parejas entrarán en conflicto en algún momento. Sería ingenuo pensar que no. Aunque no lo creas, la negatividad también es necesaria para una relación estable, ya que le da un equilibrio. Muchas de las diferencias que existen entre los miembros de la pareja pueden ser enriquecedoras, pero con el tiempo también pueden convertirse en problemas. Aunque algunos problemas son fáciles de resolver, la investigación de los Gottman ha demostrado que 2/3 de los problemas maritales son inevitables y “perpetuos”, porque surgen de diferencias fundamentales entre las dos personas (en cuanto a su personalidad o a sus necesidades personales). Si las parejas no logran aceptar que esto ocurre y la negatividad o el conflicto no son manejados de manera saludable (con diálogo, negociación y compromiso), entonces es probable que la relación fracase. Un factor importantísimo para que una relación tenga éxito es la manera en que se maneja el conflicto.

1.jpgManejar el conflicto implica que, a nivel personal, logres lo siguiente:

  • Aceptar la influencia de tu pareja
  • Hablar el problema
  • Auto-regularte fisiológicamente (calmar tu mente y tu cuerpo).

Aceptar la influencia de nuestra pareja

          Es fácil que nuestro cerebro asuma cosas; por eso es importante ser curioso y dialogar con nuestra pareja para entender su perspectiva y prevenir que la problemática escale y se vuelva una discusión sin sentido. Aceptar influencia implica realmente escuchar aquello que tu pareja tiene que decir, opinar, o sugerir para tomarlo en cuenta. Como recomienda Gottman, tienes que buscar activamente aquellas partes del punto de vista de tu pareja que te hagan sentido y con las que puedas empatizar en lugar de concentrarte en cómo defender tu punto. De esta manera, “cedes” un poco el poder y es más probable que encuentren una solución que honre a ambas partes. Recuerda, en las relaciones de pareja, “…si uno de los miembros de la pareja está ‘ganando’, entonces ambas partes pierden” (Brittle, 2015).

Hablar sobre el problema

Implica hablar de lo ocurrido sin regresar a la discusión para realmente procesar el conflicto. El enfoque debe estar en encontrar maneras de entender por qué la discusión fue poco fructífera y que cada parte tenga oportunidad de expresar lo que siente, piensa y necesita. De esta manera, se abre el espacio para una discusión saludable en que la perspectiva de cada individuo sea validada. En este punto es sumamente importante desarrollar la capacidad de asumir responsabilidad más que culpar a la pareja; es decir, reconocer qué rol jugaste en el conflicto y qué estás dispuesto a hacer.

Muchas parejas logran manejar el conflicto al acordar ciertas reglas para afrontarlo. A estas se les conoce como “Reglas para pelear justamente”. Lo ideal es que dialoguen, que cada uno proponga reglas y éstas se vayan modificando hasta llegar a un acuerdo. Más adelante se proporciona una lista de reglas comunes que se han demostrado útiles y que te pueden servir de guía para hacer las tuyas.

Auto-regularnos fisiológicamente

Es importante crear conciencia sobre la manera en que tu cuerpo y tu cerebro  afectan la manera en que te comunicas cuando hay conflicto. Cuando te percates de que hay excitación fisiológica (tu cuerpo se activa o altera) y esto interfiere con tu manera de manejar las cosas, entonces tendrás que practicar la auto-regulación (lograr un estado de calma).  Cuando estamos en conflicto o en peligro, todo nuestro cuerpo entra en un estado de excitación, es una respuesta evolutiva de protección, un sistema de alarma integrado que nos permite reaccionar para defendernos: aumento del ritmo cardiaco, disminución del flujo sanguíneo a ciertos órganos del cuerpo, bombeo de adrenalina, atención enfocada y de túnel. Sin embargo, este es un estado que afecta la comunicación humana. Se ha comprobado que si tu ritmo cardiaco se eleva por arriba de los 100 latidos por minuto, tu cuerpo y tu cerebro simplemente no procesan la interacción social. A este proceso se le llama inundación e invariablemente lleva a una comunicación errática. Es simple, imagina que vas corriendo con un amigo, ¿qué tanto puedes hablar y escuchar realmente? Cuando existe inundación se sugiere tomar un tiempo fuera. Es importante que haya un acuerdo formal o ritual de retirada en la pareja para que cada uno pueda tomar este tiempo para auto-regularse sin que la otra persona lo malinterprete. Algunos pasos importantes son:

a) Acordar tiempo para retomar el tema: Si realmente se dio una inundación fisiológica, necesitarás al menos 20 min. para regular tu ritmo cardiaco nuevamente y preparar a tu cuerpo. No deben pasar más de 24 horas pues existe el riesgo de evitar el tema, lo que dará al conflicto más poder.

b) No permanecer en el problema: no es útil utilizar tu tiempo de auto-regulación para estar repasando el problema, ya que estos pensamientos son estresantes y no ayudan a tu mente y a tu cuerpo a calmarse.

c) Busca relajarte: Las estrategias para lograr esto varían de persona a persona. Puedes practicar ejercicios de respiración profunda, salir a caminar, escuchar música, leer una revista, colorear, etc. De esta manera lograrás liberar tensión y alcanzar un estado mental de relajación. Si logras este estado, abres la puerta a la empatía, el positivismo y la creatividad para la resolución de conflictos con tu pareja.

2.jpgREGLAS PARA PELEAR JUSTAMENTE

  • Pregúntate por qué te sientes molesto. ¿Estás enojado porque no guardaron la mostaza? ¿O estás molesto porque sientes que haces la mayoría de los quehaceres en casa y la mostaza fuera de su lugar sólo es evidencia para tu teoría? Asume responsabilidad de la causa de tus emociones y de éstas mismas, pues son sólo tuyas (tú te enojas, no te hacen enojar).
  • Hablar un tema a la vez. No perder el enfoque del argumento y mantenerse en el momento para que la situación no se transforme en una discusión sobre situaciones pasadas que ya no tienen solución.
  • No usar lenguaje degradante. NO calificar o describir (adjetivos negativos) a la persona y muchos menos usar groserías. No humillar ni insultar, pues eso lastima a la otra persona. Tampoco se vale acusar o culpar. Hay que expresar los sentimientos con las palabras apropiadas y tomar responsabilidad por ellos. “Estoy enojado.” “Me siento dolido cuando no contestas mis llamadas.” “Me siento asustado cuando me gritas.”
  • No generalizar: Evita frases como “tú siempre”, “tú nunca”, “siempre es lo mismo”, pues eso quita el enfoque del problema.
  • Tomar turnos. No interrumpir a la otra persona. Si es algo difícil para ustedes, se puede establecer un cronómetro para que cada persona hable por un minuto sin interrupción. La otra persona puede tomar notas (literal o mentalmente) de aquello que quiere decir, siempre y cuando realmente esté escuchando.
  • Ojo con el bloqueo. Corresponde a retirarse y dejar de hablar sin advertir a tu pareja y sin establecer un tiempo de seguimiento con tu pareja. Si usas esta táctica, te sentirás mejor momentáneamente, pero el problema original todavía existe.
  • Tiempo fuera. Si realmente no puedes continuar hablando en ese momento, coméntale a la otra persona que necesitas un tiempo afuera, con un compromiso de continuar la discusión más tarde. Utiliza estrategias de relajación. Deben volver a la discusión cuando ambas partes estén tranquilas.

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  • No gritar. Muchas personas sienten que cuando gritan, “ganan” la discusión o la otra persona “escuchará o entenderá” mejor, pero esto sólo empeora el problema ya que el nivel de la discusión escala y se llega más fácilmente a la inundación.
  • No utilizar intimidación física, psicológica o emocional con amenazas o violencia.
  • Llegar a un acuerdo. No siempre hay una solución, pero hagan lo que puedan para llegar a un acuerdo. Ambas partes tendrán que ceder en algo. Si este es un problema “permanente” es importante aceptar que es así, acordar que es un tema en el que no están de acuerdo pero hacer un esfuerzo por entender mejor a la otra persona (empatía) y hacérselo saber (validar). Esto aumentará los sentimientos positivos en general.

Unos cuantos tips más…

– En toda discusión hay dos realidades subjetivas y no existe “verdad absoluta”. Evita explicar tu opinión si esto implica tratar de cambiar o negar la opinión de la otra persona.

– Tus creencias son propias. No porque tú pienses que algo “debe ser” de cierta manera necesariamente es así.

– Puedes pedir lo que necesitas, pero asumir o demandar que así debe ser sólo alejará a la otra persona.

– Enfóquense en las situaciones y factores sobre los que realmente tienen el control.

– Los conflictos en las relaciones de pareja pueden ocasionar los 4 jinetes del apocalipsis de los que habla Gottman: crítica, defensividad, bloqueo, desprecio. Estos son los principales causantes de un alejamiento emocional y de separación. Como este es tema prácticamente para otro blog, les dejamos una imagen con la promesa de explorarlos a fondo en otra ocasión:

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– Procura utilizar estrategias de reparación durante el conflicto, estas pueden ser frases o acciones dirigidas a que no escale la discusión, más que a solucionar el problema. El uso del humor puede ser una buena estrategia para algunas parejas (siempre y cuando esto no invalide la opinión de la otra persona).

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           Estas estrategias pueden servirte para toda relación interpersonal y no sólo para una relación de pareja. En Centro Sepimex hay terapeutas cognitivo-conductuales especializados en pareja que pueden ayudarte a mejorar tu relación enseñándote estrategias de comunicación y auto-regulación.

Elaborado por:
Mtra. Judith de la Serna Nasser

judith@sepimex.com.mx

Tel. 56 89 14 19

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Referencias:

Gottman, J. (2000). The Seven Principles of Marriage for Making Marriage Work. United States: New York Times.

https://www.hearthealing.org/fair-fight-rules

https://www.gottman.com/blog/manage-conflict-part-2/

http://www.therapistaid.com/

El ABC PARA UNA CONVIVENCIA SANA ENTRE MADRES, PADRES Y ADOLESCENTES.

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¡Qué tal papis y mamis! Este blog va dirigido a ustedes que tienen hij@s adolescentes, y porque no, orientar también a tod@s aquell@s que tienen cercanía o trato con ell@s. Espero poderles otorgar algunas acciones de mejora para las relaciones entre madres, padres e hijos.

Me gustaría comenzar invitándolos a que reflexionen lo siguiente para despertar la empatía y el reconocimiento del ser humano que tienen como hij@ (Barocio, 2014):

Cierren los ojos… ¿Se acuerdan cuando tenían su edad? Imagínense que están en su recámara o lugar favorito, rodeados de lo que les gustaba: su música, sus fotos, su gente, etc. ¿Qué más?…

¿Con quién les gustaba salir?, ¿a dónde les gustaba ir?, ¿qué hacían para divertirse?, ¿qué cosas no les contaban a sus papás? y ¿qué dudas tenían?

Tal vez sus respuestas oscilen entre estar con sus amig@s, hablar por teléfono, andar de vag@s, ver la televisión, salir a pasear, escuchar música, hacer deporte, bailar y dormir. Contrario a pensar, en las nuevas responsabilidades, la tarea, los “sermones o choros”, las reuniones familiares, entre otros temas. ¡Y qué creen!, para su sorpresa, no hay mucha diferencia entre lo que su hij@ prefiere.

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Seguro recordarán que en esos momentos les invadía una sensación de experimentar cosas nuevas, de querer vivir la vida al máximo, de buscar nuevas aventuras y, en ocasiones, se sentían confundidos, irritables y sensibles. Sin embargo, TODO ES NORMAL, la diferencia es que ustedes ya lo vivieron y su hij@ comienza a pasar por este proceso; si bien los tiempos no son los mismos, sí tienen experiencias que compartirles. Ustedes son su ejemplo y pueden darle alternativas positivas para que tome sus propias decisiones.

Ahora piensen en su hij@ y pregunténse:

¿Qué le gusta hacer?, ¿cuáles son sus pasatiempos favoritos?, ¿quiénes y cómo son sus amig@s? y ¿cómo me estoy comunicando con él/ella?

Entendemos que la tarea de ser papá/mamá no es fácil, y que no se reduce a proveer lo necesario para su desarrollo, como casa, comida, escuela y vestido, también es indispensable EL AFECTO, LA COMUNICACIÓN Y LA COMPAÑÍA.

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Vuelvan a cerrar los ojos y ahora recuerden:

¿Por qué los regañaban sus padres?, ¿qué hacían que les molestaba?, ¿de qué se quejaban de ustedes? y ¿cómo los castigaban?

Posibles respuestas: por cómo se vestían y peinaban, que no hacían la tarea, que hablaban mucho por teléfono, que no tenían buenas calificaciones, que contestaban mal, que no se reportaban cuando salían, que no hacían caso, etc.

En la actualidad ustedes:

¿De qué se quejan de su adolescente? ¿Por qué cosas l@ regañan? o ¿qué les molesta de él/ella?

NO pueden regañar a su hij@ por haber hecho algo de lo que no les han hablado, por ejemplo “¿cómo pudiste salir embaraza?”, si nunca platicaron de sexualidad.

Por todo lo anterior, es importante dedicarles un espacio con él/ella. Los papás tienen el deber de educar y ayudarles a madurar con normas y su cariño (Argüello, 2014).

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Menciona el IMJUVE (s/f) que lo más importante de ser mamás/papás es BRINDAR HERRAMIENTAS DE VIDA como la autoestima (en la medida en que se quieran a ellos mismos, evitarán el maltrato de los demás y las relaciones violentas), la responsabilidad (construirán un plan de vida y se alejarán de conductas de riesgo), y la asertividad (para decir no cuando les ofrezcan drogas, cuando no quieran tener relaciones sexuales con alguien, cuando quieran opinar diferente, etc.).

En este sentido, repasemos un poco… la adolescencia es una etapa en donde no son niños ni adultos y vienen de una época sin preocupaciones, como lo fue la infancia. Es un período relevante del desarrollo, en el cual convergen cambios importantes en lo biológico con la aparición de los caracteres sexuales secundarios, la capacidad reproductiva y el despertar sexual; en lo psicológico, con la búsqueda y logro de una identidad propia y una nueva estructura del pensamiento; en lo social, con la inserción obligada a un mundo nuevo, distinto y exigente, en donde tomar decisiones implicarán consecuencias para el futuro mediato y a largo plazo.

Tomen en cuenta que son varias las señales que pueden indicarles que su hij@ se encuentra en esta etapa del desarrollo (Arguello, 2014; Barocio, 2014):

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Actividad sugerida:

  • Saquen sus fotos de cuando eran adolescentes, revísenlas con calma y compártanlas con su hij@. Posibilitará la cercanía y empatía.

¿Qué más se sugiere para mantener una convivencia sana?

  1. Su hij@ es más que una apariencia.

Recordemos que es un ser único y valioso que les da la oportunidad de crecer al relacionarse con él/ella. Pueden emplear frases para sí mismos como: “esto es pasajero, no siempre va a ser así” / “¡Qué original se ve! Nunca se me hubiera ocurrido peinarme ni pintarme el pelo de ese color” / “¡Qué valiente es mi hij@! Miren que atreverse a salir en esas fachas”. Potenciar los aspectos positivos de su forma de ser y sus cualidades hará que vivan más saludablemente cada experiencia.

  1. Guiar y ayudar a transitar en esta etapa.

Si están criticando cómo se arregla su adolescente o cómo se comporta y habla o lo que hace mal, le crean una gran inseguridad, porque lastiman su confianza en sí mism@, el/la adolescente está ensayando en su nuevo mundo.

  1. Como mamá y papá, deben tener intereses propios.

Esto es, algo más en qué poner su atención, con el objetivo de evitar estar pendiente de cada acción de su hij@ o de sobreprotegerl@. Encuentren un punto medio en donde no l@ asfixien ni l@ abandonen. Evitar proyectar sus sueños y expectativas poco realistas, su hij@ es como es y deben aceptarl@ con sus virtudes y defectos.

  1. El/la adolescente necesita sentirse que pertenece a su familia.

Implica que l@ hagan sintirse querid@, pero no controlad@ ni manipulad@. Recuerden que en esta etapa de su vida tiene la necesidad de pertenecer, esto no quiere decir que deje de quererlos, sino que es un momento en su desarrollo en donde l@s amig@s pasan a ocupar su principal centro de atención. Asimismo, el pedirle su opinión en las decisiones familiares según van madurando, en conjunto con proveer un hogar sin golpes ni gritos.

  1. Establecer límites claros.

Es decir, platiquen los derechos y deberes dentro del hogar, para que cada quien pueda decidir sus actividades, así como las consecuencias de acciones equivocadas o indicaciones incumplidas. También incluye enseñarle a controlar sus gastos.

  1. Orientar y darles opciones, sin controlarlos.

El proyecto de vida necesita un compromiso con lo que se desea para el futuro, su hij@ está trazando este proyecto y las decisiones que tome son definitivas para alcanzar sus metas.

  1. Hablar con ellos de temas que les interesen (deportes, música, amigos).

Es decir, interesarse en su vida diaria, saber quiénes son sus amigos; recuerde los ejercicios anteriores.

  1. Fomentar confianza y

Darle iniciativa para que vaya tomando sus propias decisiones: sobre sus estudios, forma de vestir, deportes que practica, uso del tiempo libre, para ayudarles a madurar. Reconocer las limitaciones de su hij@ y exigir en función de ellas, hará que se sienta más satisfech@ de sus triunfos y acepte positivamente sus fracasos.

  1. Mantener una estrecha comunicación.

Aprovechen los momentos de convivencia para hablar sobre los temas que consideren relevantes, háblale de lo que tú crees, sientes y piensas. Es importante que les tengan confianza y que sepan que cuentan con su apoyo.

En resumen, los principales educadores de sus hijas e hijos son ustedes, nunca está de más informarse. Si desean aprender estrategias sobre prácticas de crianza positiva para mejorar la relación y comunicación con su adolescente, en Centro SEPIMEX podemos apoyarle con especialistas capacitados en el tema.

¡Hasta la próxima! 🙂

Elaborado por:
Mtra. Mayte Ortiz Romero

Terapeuta Cognitivo Conductual,

SEPIMEX MAQ.

mayte@sepimex.com.mx

http://www.sepimex.com.mx

Teléfono: 56 89 14 19

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Bibliografía.

  • Argüello, A.E. (2014). Convivir con un adolescente. Ideas para acertar de vez en cuando. Madrid: Pirámide.
  • Barocio, R. (2014). Disciplina con amor para adolescentes. Guía para llevarte bien con tu adolescente. México: Pax.
  • Instituto Mexicano de la Juventud. Disponible en http://www.gob.mx/imjuve