LA VIOLENCIA EMOCIONAL HACIA LAS MUJERES

Emotional-Abuse

La violencia contra las mujeres es una problemática universal y la violación más generalizada a los derechos humanos. Puede incluir abuso físico, sexual, psicológico o económico, sin importar edad, raza, cultura, riqueza o geografía. Sucede en el hogar, en la escuela, en el trabajo, en el campo de cultivo, campos de refugiados, durante conflictos y crisis. Globalmente, seis de cada diez mujeres experimentan violencia física y/o sexual en su vida, lo cual la convierte en una epidemia que devasta vidas. (ONU. Acerca de la violencia hacia la mujer).

La violencia física está ampliamente identificada, documentada, investigada y su prevención es ampliamente difundida, sin embargo la violencia emocional aun no tan fácil de distinguir por las víctimas porque no solo conlleva conductas obvias como los insultos o las amenazas; sino también, conductas más sutiles. En la violencia emocional no hay huellas físicas, moretones ni heridas que sangran, sin embargo, el dolor emocional es mucho más profundo.

Conocida como abuso emocional o psicológico, se define como: acción intencional que resulta exitosa si reduce el autoconcepto y autoestima de la víctima. Se manifiesta en conductas repetitivas, que no involucran daño físico, pero sirven para reducir el estatus de la víctima a fin de que se rinda fácilmente al controlador.

El aspecto más importante del abuso psicológico hacia las mujeres por parte de sus parejas, es la habilidad de usar como arma el conocimiento íntimo de las debilidades de la mujer.

¿CÓMO SE MANIFIESTA EL ABUSO PSICOLÓGICO?

Las manifestaciones de la violencia emocional se dividen en dos tipos: obvias y sutiles.

Entre las más obvias están:

• Culpabilizar
• Humillar
• Degradar
• Nulificar
• Descalificar
• Controlar
• Distanciarse emocionalmente
• Dominar
• Controlar
• Juzgar
• Criticar
• Demandas o expectativas poco razonables
• Aislar de la familia y amistades.

Algunas de las formas de manifestación más sutiles son:

• Desaprobación
• Acusaciones
• Negarse a brindar muestras de afecto
• No prestar atención
• Amenazas leves de abandono (físico o emocional)
• Hacer comentarios despectivos
• Burlarse
• Ignorar las necesidades de la pareja o hacerla sentir inferior.

Las siguientes conductas y actitudes son características de la violencia emocional:

• Prohibiciones
• Coacciones
• Condicionamientos
• Intimidaciones
• Amenazas
• Coerción
• Devaluar
• Degradar
• Abandono
• Humillaciones
• Amenazas de abandono y daño físico
• Ridiculizar
• Insultos
• Aislamiento
• Restricciones de la movilidad, información o actividad social.
• Abuso verbal
• Críticas
• Acusaciones
• Celos
• Sospechas
• Acoso
• Chantaje emocional o sexual.

EFECTOS DE LA VIOLENCIA EN LA SALUD DE LA MUJER

Investigaciones realizadas en mujeres que han sido víctimas de violencia han encontrado que el trauma provocado por la agresión es un problema serio con profundos efectos en la salud de la mujer, dada la diversidad y complejidad de las respuestas de las mujeres a esta experiencia traumática.

Violencia en las mujeres por parte de sus parejas
La mayoría de las mujeres abusadas físicamente que han participado en estudios reportan que el abuso psicológico fue una experiencia más negativa que el abuso físico mismo.

Varios investigadores han encontraron que la violencia por parte de la pareja influye en el nivel de sufrimiento psicológico de las esposas y tienen un efecto negativo en sus creencias acerca de su propio matrimonio y de sus familias, que se asocian fuertemente al nivel de angustia que sienten.

Efectos en la salud física
Los estudios revelan que la violencia afecta negativamente la salud física de la mujer a lo largo de su vida, provocando padecimientos como los siguientes:
• Dolor crónico en pelvis
• Trastornos gastrointestinales
• Trastornos respiratorios
• Dolor de espalda baja
• Dolor de cabeza crónico
• Enfermedades sexualmente transmitidas
• Deterioro del sistema inmunológico
• En general, una salud física débil.

Efectos en la salud psicológica
Las repercusiones psicológicas en las víctimas del abuso emocional por parte de sus parejas, incluyen:
• Estados de ánimo depresivos
• Visión negativa hacia la vida
• Falta de motivación
• Pérdida de confianza en sí mismas
• Ansiedad
• Dificultad para concentrarse o tomar decisiones
• Baja autoestima
• Autoconcepto negativo
• Autoculparse
• Sentimientos de desesperanza
• Actitudes autodestructivas
• Temor ante personas o situaciones que les recuerden el daño emocional del pasado
• Depresión postparto
• Trastornos por estrés postraumático
• Adicciones
• Aislamiento social
• Incapacidad para establecer intimidad en sus relaciones amorosas posteriores.

LA REPERCUSIÓN SOCIAL DEL ABUSO PSICOLÓGICO HACIA LAS MUJERES

Las mujeres que son víctimas de cualquier tipo de violencia son más propensas a tener sobrepeso, manejar intoxicadas, tener sexo sin protección, consumir drogas y alcohol, automutilarse, al suicidio y a padecer desórdenes de la alimentación que aumentan el riesgo de mayores problemas de su salud física.

¿QUÉ HACER SI ES VÍCTIMA DE VIOLENCIA EMOCIONAL?

Las víctimas pueden sentirse solas y vulnerables en un mundo hostil lo cual merma su bienestar psicológico. La confianza en sí mismas disminuye, lo que les impide alcanzar sus objetivos y una realización personal o profesional.

La terapia cognitivo conductual es una excelente alternativa para tratar los efectos de la violencia en la salud física y psicológica a través del cambio de creencias acerca de sí mismas, su rol como pareja, los demás y el mundo. Se les apoya en la resolución de problemas, a aprender a comunicarse asertivamente para fijar límites y detener al abuso.

En SEPIMEX podrán encontrar el apoyo psicológico adecuado para reconocer la violencia en todos los aspectos de su vida. Contamos con personal capacitado para tratar las relaciones de pareja, familiares y personales relacionados con la violencia y evitar que estas situaciones problemáticas se repitan.

Elaborado por:
Psic. Bertha García Vasconcelos
Terapeuta cognitivo conductual
SEPIMEX
56891419

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¿Qué hago con el enojo?

El enojo es una emoción humana normal, natural y necesaria, resultado tanto de factores externos (frustraciones, situaciones molestas o irritantes, abuso verbal o físico, trato injusto y evaluaciones criticas con respecto al desempeño o carácter) como internos (pensamientos y expectativas que afectan nuestro estado emocional, respuestas corporales p.ej. tensión muscular, tolerancia para manejar provocaciones y el grado de humor enfermo [tomarnos las cosas demasiado en serio] asociado con las provocaciones).

Por lo cual se debe de tratar de entender y manejar el enojo, ya que este no es bueno o malo por sí mismo, lo que hace al enojo bueno o malo es la forma en que escogemos enfrentarnos a este y expresarlo.

El enojo es generalmente considerado un escenario emocional que consiste en sentimientos de irritación, enfado, furia, cólera o ira junto con el aumento de la actuación del sistema nervioso autónomo y el sistema endocrino (p. ej., palpitación rápida del corazón, cara caliente o un golpe en el estomago), tensión en la musculatura, patrones de pensamiento antagonista y al mismo tiempo conductas agresivas.

El enojo es una energía, la cual no puede ser destruida (olvidada), sino que debe transformarse, ya que esta fuerza puede ser usada constructivamente o destructivamente.

Una manera directa por medio de la cual se puede manejar el enojo es cuestionarse si con lo que se hace realmente se consigue lo que se quiere sin afectarse a si mismo o a terceras personas o existiría una mejor manera que no le provocara consecuencias negativas (fisiológicas, emocionales, interacción con terceros).

La terapia cognitivo- conductual es adecuada en el control del enojo debido a que todas las conductas que se manifiestan han sido aprendidas y reforzadas por lo tanto pueden ser modificables por otras mas funcionales. El enojo se vuelve un problema cuando ocurre de manera frecuente, intensa, por mucho tiempo y cuando da paso a la hostilidad y agresión.

Si en algún momento te encuentras “dominado por el enojo o por tus emociones” no dudes en solicitar ayuda profesional ya que tu calidad y estilo de vida pueden verse seriamente afectados si no generas un papel activo ante ello.

Recuerda que como ser humano hay momentos de la vida en que las cosas se llegan a descontrolar ese no es el problema en sí, el problema es que no hagas algo diferente para enfrentar la situación y que no te permitas recibir ayuda por medio de las diferentes estrategias que puedes utilizar y adquirir en terapia.

 

 

Tú puedes aprender a reconocer tus detonantes, validar tu emoción y sobre todo expresarla de forma positiva y apropiada, lo único que hace falta es que te des la oportunidad de recibir ayuda profesional.

MPC. Angélica Méndez Hernández

Terapeuta cognitivo- conductual

SEPIMEX

56-89-14-19

angelica@sepimex.com.mx

 

Violencia en la Pareja

El generador de violencia no percibe su conducta como errónea, y la víctima no pone límites por que tiene la esperanza de que la pareja cambiará…

¿Qué es violencia?

Es todo aquel acto de poder u omisión intencional, recurrente o cíclico, dirigido a dominar, someter, controlar o agredir física, emocional, económicamente o sexualmente a cualquier persona en áreas públicas o privadas con la intención de causar daño.

¿Cuáles son los tipos de violencia?

  • Violencia física
  • Violencia sexual
  • Violencia Verbal
  • Violencia Psicológica
    • Retiro de atención pasivo-agresiva
    • Limitación o castigo para el desarrollo de la autoestima y de habilidades sociales
    • Interferencia con la evolución de la autonomía y la integridad personal
    • Menoscabo de las habilidades
    • Rechazo

¿Cómo saber si soy víctima de violencia?

Es importarte identificar patrones o círculos que van formándose a lo largo de la relación y el aumento de intensidad que han tenido con el tiempo.

En los inicios de la relación no existe violencia ni prohibiciones, con forme se va conociendo e interactuando con la pareja comienza a existir de manera gradual la violencia.

El generador de violencia tiene la necesidad y la creencia de poder y tener que controlar a su pareja (víctima), ya que considera que las acciones de la víctima son erróneas. Comienzan controlando solo un área de vida de la pareja y poco a poco se va extendiendo hasta poder tener el control total, por ejemplo acciones dentro de la casa, el trabajo, los amigos, la familia, etc.

Las acciones que lleva a cabo el generador de violencia como son elevar el tono de voz, exigir, chantajear o amenazar, logran el control sobre la víctima y que el generador se sienta satisfecho con sus acciones, lo cual hace mas probable su repetición. El generador a estas alturas también la logrado que la víctima se sienta responsable, ya que ella cree que fue la que cometió el primer error, y entonces lo merecía.

La violencia y la gravedad van aumentando con el tiempo, pero tambien se van identificando momentos en los que los problemas desaparecen por completo, dejando ver episodios de tranquilidad y episodios violentos. Estos momentos identificados, dejan ver lo que se llama “Ciclo de la Violencia”, el cual pasa por tres fases diferentes; la acumulación de tensión, el episodio agudo de violencia y la luna de miel.

La acumulación de tensión es cuando se suscita una o más acciones por parte de la víctima, que genera irritación en la pareja, entonces aumenta el estrés y la exigencia hacia la víctima.

El episodio agudo de violencia se da cuando se pone en marcha el impulso hostil a causa de la frustración que le provoca ser desobedecido, entonces decide tiempo y lugar para el episodio, incluso hace una elección de que hacer o que decir, según el tipo de violencia ejercida. La víctima queda dañada y confundida, pensando que ella fue la culpable de que todo sucediera, ya que cometió un error.

La luna de miel, se caracteriza por un episodio de calma, no violento, lleno de muestras de amor, cariño y arrepentimiento, incluso puede suceder que el generador se «asuma» como parte responsable, haciéndo múltiples promesas a la pareja, entre ellas que cambiará.

El curso de estas tres fases está presente durante toda la relación a manera de ciclos, entre más se deje avanzar la violencia, se vivirán más intensos y constantes, siendo las dos primeras fases las que tengan mayor duración e intensidad y la tercer fase casi invisible.

 

¿Esto se puede superar o cambiar?

Si existe la posibilidad, sin embargo es un trabajo arduo y constante que requiere de tiempo y voluntad. Hay muchas factores que se ofrecen cambiar dentro de una terapia psicológica, y la identificación y modificación de este ciclo es uno de los pasos a seguir

Si estás interesado en recibir ayuda, contactános para hacer una cita:

 

Paola Villaseñor

Servicios Psicológicos Integrales de México

56891419

contacto@sepimex.com.mx

http://www.sepimex.com

 

Mayores referencias sobre violencia de pareja

  • Corsi, J. (1994). Violencia familiar. México: Paidós.
  • Silva, A. (2003). Conducta antisocial: un enfoque psicológico. México: editorial Pax.

FAMILISMO

Familismo

Como es sabido, el primer domingo de marzo se celebra el Día de la Familia en México. Los festejos son variados, los cuales van desde las reuniones en casa, comidas en restaurantes o salidas a parques a realizar el tradicional pic nic. No importa la manera de festejar tan importante día, sino el tratar de evitar que pase desapercibido y que sea un motivo de reunión que tome mayor fuerza cada vez y así, fomentar en todo momento la unión familiar.

En general, la familia es el núcleo básico de toda sociedad. Están conformadas de varias maneras: papás e hijos, mamá e hijos, papá e hijos, abuelos-tíos-papás e hijos, etc. Sea cual sea la familia que tengas, es importante mencionar que existen variables alrededor de esta estructura social que nos ayudan a comprender la dinámica de las diferentes familias que existen en el mundo, pero, principalmente en nuestro país.

En el caso de SEPIMEX nos importa esta institución, por esta razón es de vital importancia trabajar en conjunto para sacar adelante dicha entidad. Al trabajar con un niño o niña estamos colaborando todos a la vez (papás, niños y terapeuta), con el fin de llegar a la meta: la solución de la situación percibida como problemática en el niño. Tenemos la creencia de que trabajando todos juntos y poniendo de nuestra parte, lograremos ayudar mejor al pequeño y a los papás; es decir, a la FAMILIA.

Una gran parte del trabajo terapéutico es la actualización constante de los psicólogos especialistas en el tema o motivo de consulta. En el caso del tema de la familia, existen diversas investigaciones que nos permiten apoyar de la mejor manera en el proceso terapéutico. Se ha observado que las variables que más impactan en este tema son el apego, la cultura y estilos de crianza. Sin embargo, existen otras que influyen igualmente y que están involucradas con las anteriormente mencionadas, en esta ocasión se hablará del FAMILISMO.

El FAMILISMO se define en términos generales, como el hecho de priorizar a la familia sobre la persona misma, y esto es lo que distingue a la cultura hispana de otros grupos culturales (Santissteban, Muir-Malcom, Mitrani & szapocznik, 2002). Este proceso en el que se enfatiza a la familia ha sido identificado como un proceso clave en los estilos de crianza de los hijos (Bush, Suple & Lash, 2004).

Otros autores ahondan en la caracterización del fenómeno al indicar que se refiere a procurar la seguridad de la familia, el honrar a los padres y ancianos, respetar las tradiciones y procurar una reciprocidad en los favores (Realo, Allik & Vadi, 1997).

El familismo enfatiza la priorización de la familia sobre el individuo, mostrando respeto por los mayores y honrando el nombre de la familia. De manera muy general, el familismo puede reflejar un valor en un sistema colectivista (Schwartz, Montgomery & Briones, 2006). Entendemos por colectivista como un individuo dependiente del grupo, donde se da prioridad a la meta grupal, ajusta sus conductas a las normas primarias del mismo, lo que lleva  a un comportamiento común entre los miembros de dicho grupo (Triandis, 2001).

Se han identificado cuatro componentes del familismo:

  • Honor familiar
  • Respeto por personas mayores en la familia
  • Interdependencia familiar
  • Abnegación de la persona a la familia

Algunos autores indican que el familismo es un valor en sí mismo. Es bien conocido por todos que el promover los valores dentro de la familia es parte importante del buen funcionamiento de esta institución.

Dentro de la cultura mexicana, el familismo juega un papel importante en la formación de los niños, ya que en su gran mayoría, está conformada por individuos colectivistas. Al conocer estas investigaciones podemos sacar provecho y utilizar esta herramienta a favor de nosotros (terapeutas principalmente pero papás también).

Se puede utilizar para dar a conocer los mejores estilos de crianza en los papás, disminuir ansiedad por no pasar tiempo con ellos o dejarlos a cargo de otros miembros de la familia (abuelos, tíos, primos o hermanos mayores), mejorar estilos de comunicación entre los miembros de la familia, establecer límites en la dinámica familiar y en la educación del niño por parte de la pareja, equilibrar tiempos, organizarnos mejor como padres para involucrarnos en la vida de nuestros hijos, apoyarnos de otros miembros de la familia para lograr lo mejor en los niños, etc.

Conocer más acerca de lo que estamos trabajando es una herramienta poderosa para obtener los mejores resultados en el proceso terapéutico. En la actualidad habrá que rescatar los valores dentro de la familia y promover en todo momento de la terapia una comunicación adecuada entre todos los involucrados. En el caso del terapeuta, llegar a una empatía con los miembros de la familia y lograr la motivación necesaria de los mismos.

No festejemos solo un día a la familia, esperemos que el pasar tiempo juntos, los valores, la comunicación, el involucrarse en la vida de los hijos, entre otros, sean cosas que hagamos diariamente. El primer paso es hacer conciencia de los hechos.

Feliz día de la familia!!!!

Publicado por:  Dra. Areli Reséndiz Rodríguez

Terapeuta cognitivo – conductual

La víctima de violencia Intrafamiliar

Se le llama violencia a “todo aquel acto de poder u omisión intencional, recurrente o cíclico, dirigido a dominar, someter, controlar o agredir física, emocional, económica o sexualmente a cualquier persona en áreas públicas o privadas con la intención de causar daño”.

La violencia es aprendida desde la infancia y reforzada en diferentes ámbitos como son la familia, la escuela y la sociedad. La mujeres y los hombres reciben diferente educación y se les son asignados roles. A los mujeres se les enseña:

  • Seguir con las expectativas que se espera de ellas.
  • Jugar con su rol de mujer
  • Se promueve la expresión de sentimientos, excepto el enojo.
  • Una niña nunca interrumpe, y menos a un hombre.
  • Desarrollo de habilidades domésticas
  • Ser el sexo débil
  • Percibir a la figura masculina distante y superior.
  • La mujer se sacrifica por el bienestar del hombre
  • Sentirse sin valor por no tener un hombre
  • Ser abnegada y soportar
  • Aceptar la violencia
  • Obedecer al hombre
  • Tolerar la infidelidad
  • Estar pendiente de las necesidades del hombre, atenderlo, servirle y apoyar en todo momento (sacrificios)
  • Sentimientos de incapacidad para actividades que implican esfuerzo físico o intelectual

Existen múltiples tipos de Violencia, entre los cuales destacan:

  • Ataques verbales o emocionales
  • Retiro de atención
  • Limitación o castigo para el desarrollo de la autoestima y de habilidades sociales.
  • Interferencia con la evolución de la autonomía y la integridad personales
  • Menoscabo de las habilidades
  • Rechazo
  • Abuso físico, etc.

Por lo tanto una víctima de violencia intrafamiliar se caracteriza por sufrir uno o más tipos de violencia ejercida por la pareja y/o los padres. Existen cuatro tipos de alteraciones que en conjunto forman el “Perfil de la Víctima de Violencia Intrafamiliar”:

1. Alteraciones Cognitivas:

  • Magnificación del agresor
  • Indefensión aprendida
  • Fantasías en torno a soluciones mágicas
  • Incapacidad para reconocer la violencia en la que vive y pedir ayuda.
  • Justifica al generador y la agresión.
  • Deterioro de la atención, memoria y capacidad de análisis y síntesis.
  • Pensamientos y recuerdos desagradables y recurrentes de la agresión.
  • Revivenciación de la experiencia traumática
  • Perspectivas del futuro aterrador que las inmoviliza.
  • Ideas obsesivas de inseguridad persistente
  • Ideas suicidas.
  • Fantasías catastróficas.

2. Alteraciones Afectivas:

  • Negación y represión de los sentimientos.
  • Sentimientos de vergüenza, impotencia, culpa, enojo, irritabilidad y resentimiento.
  • Inseguridad, temor, angustia y desconfianza, soledad, desamparo, tristeza, desesperanza, desilusión y apatía.
  • Afectación en su autoestima.

3. Alteraciones Conductuales:

  • Poca capacidad asertiva, dificultad en la toma de decisiones.
  • Descuido en el arreglo personal.
  • Codependencia.
  • Desinterés en actividades significativas.
  • Incapacidad para salir del maltrato
  • Autoagresión
  • Intentos suicidas
  • Agresividad e irritabilidad
  • Bajo control de impulsos (hijos)
  • Hipervigilancia
  • Posibilidad de adicción
  • Ataques de ira.

4. Alteraciones Somáticas:

  • Trastornos en la alimentación
  • Trastornos del sueño
  • Trastornos digestivos
  • Problemas como tensión muscular, taquicardia, sudoración, dolor de cabeza, tics, temblores, cansancio, etc.

Estas consecuencias antes mencionadas se presentan a corto plazo, sumándole el deterioro de las relaciones sociales, familiares e interpersonales. Las consecuencias a largo plazo que podrían presentarse son:

  • Síndrome de Indefensión aprendida
  • Fenómeno de normalización de la violencia
  • Trastorno por estrés postraumático
  • Repetir y perpetuar conductas violentas aprendidas
  • Atención médica constante
  • Muerte

BIBLIOGRAFÍA

•Corsi, J. (1994). Violencia familiar. México: Paidós.
•Procuraduría General de Justicia. (2005). Seminario de actualización forense. México: documento interno.
•Silva, A. (2003). Conducta antisocial: un enfoque psicológico. México: editorial Pax.
Paola Villaseñor
Terapeuta Cognitivo Conductual
Sepimex