LA ATENCIÓN PLENA EN LA COMUNICACIÓN ASERTIVA

Los seres humanos somos animales sociales y pasamos mucho tiempo relacionándonos con otros. Cada una de las personas con las que nos vinculamos – pareja, hijos, padres, hermanos, jefes, amigos, colegas, vecinos y hasta aquellas con las que se nos dificulta relacionarnos – puede ser una fuente de estrés si no sabemos relacionarnos y comunicarnos de manera adecuada. Incluso las personas más cercanas a nosotros pueden ser la principal fuente de estrés, probablemente porque nos sentimos responsables de su bienestar o porque nos conocen mejor que nadie el modo en el que pueden sacarnos de nuestras casillas, ¿cómo solucionamos tales situaciones?, ¿cómo nos estamos comunicando?

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Estilos de comunicación

Hay tres principales formar en las que las personas nos podemos comunicar:

-Estilo de comunicación agresivo: En este estilo las personas actúan intimidando a otros. Su objetivo es dominarlos. Buscan pelea, acusan, desvalorizan, se burlan, suelen ser despectivos y despreciativos, en la mayoría de los casos. Sí comunica lo que siente y piensa pero de forma hostil e imprudente. Presenta las siguientes peculiaridades:

Lenguaje no verbal Cuerpo derecho.

Postura de expansión.

Gestos amenazantes.

Tono imperativo.

Volumen de voz muy alto.

Mirada fija.

Lenguaje verbal Imparte órdenes, interrumpe, utiliza frases imperativas como: “esto es así”, “tú no sabes”.
Características Su autoestima está disminuida, aunque está camuflada detrás de su actitud agresiva que hace que parezca alta, viola los derechos de los otros.

El “beneficio” es que difícilmente se aprovechan de él o ella.

El inconveniente es que nadie quiere estar con él o ella.

Consecuencias: Soledad, ansiedad, conflictos para relacionarse, culpa porque daña a los demás, etc.

-Estilo de comunicación pasivo: Evita actuar por miedo a lo que pueda sucederle, o actúa con ansiedad, miedo e inseguridad. Por lo que no expresa lo que piensa y siente, prefiere evitarse conflictos con los demás, permitiendo que sus derechos puedan ser violentados. Sus particularidades son:

Lenguaje no verbal Cuerpo tenso.

Postura hundida.

Gestos dudativos.

Tono de voz demasiado suave.

Volumen bajo.

Mirada baja o evitativa.

Lenguaje verbal Utiliza frases como: “no sé”, “me parece”, “quizás”, “supongo”, “discúlpame”, “no quisiera molestarte”, etc.
Características Permite que violen sus derechos, que los otros elijan por él o ella, tiene autoestima disminuida.

El “beneficio” es evitar el rechazo.

El inconveniente es que los otros se aprovecha de él o ella, por eso acumulan resentimientos.

Consecuencias: Autodesvalorolización, estados depresivos y ansiosos, conflictos interpersonales.

-Estilo de comunicación asertivo: Proviene del latín “asertus”, que significa afirmación de la certeza de una cosa. Así, una persona asertiva es aquella que se comunica con certeza y firmeza. Es la expresión de nuestros pensamientos, sentimientos y opiniones, creencias, deseos y necesidades, de una manera adecuada a la situación, respetando los derechos de los demás y haciendo respetar los nuestros.

Lenguaje no verbal Cuerpo derecho.

Postura de acercamiento.

Gestos relajados.

Volumen de voz medio.

Mantiene contacto ocular.

Sonríe.

Lenguaje verbal Utiliza frases como: “¿qué te parece?”, “pienso que…”, “mi opinión es que…”, “busquemos alternativas”.
Características Soluciona adecuadamente las situaciones sociales difíciles, ya que se siente seguro en el área social.
Consecuencias: Establece vínculos positivos, es aceptado por los demás.

Actuar asertivamente significa tener la habilidad para transmitir y recibir los mensajes de sentimientos, creencias u opiniones propias o de los demás de una manera honesta, oportuna, profundamente respetuosa, y tiene como meta fundamental lograr una comunicación satisfactoria hasta donde el proceso de la relación humana lo haga necesario.

Los componentes de la asertividad son respetarse a sí mismo, respetar a los demás, ser directo, honesto y oportuno, control emocional, saber decir y escuchar, ser positivo, compasivo y cuidar la expresión no verbal de los mensajes.

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Atención plena

La atención plena es una herramienta que nos ayuda a lidiar con el estrés que nos produce el relacionarnos con las demás personas. La atención plena consiste en ser plenamente conscientes de lo que ocurre en el momento presente, sin filtros ni prejuicios de ningún tipo, algo que puede aplicarse a cualquier situación. Consiste en el cultivo de la conciencia de la mente y el cuerpo para aprender a vivir en el aquí y ahora.

La atención plena plantea seis cualidad básicas que permiten mejorar nuestras relaciones interpersonales y encaminarnos a la comunicación asertiva:

-Apertura: Cualidad en la que uno se abre, contempla a la otra persona y a la relación de un modo nuevo y limpio. La actitud contraria, es permanecer cerrado y a la defensiva. Para cultivar esta cualidad, es importante advertir el primer pensamiento o juicio que surge como consecuencia de algún comentario o acción de los demás, e identificar que solo es eso una perspectiva más.

-Empatía: Cualidad que consiste en identificarse realmente con los sentimientos de otra persona, es decir, colocarse emocionalmente en su piel. El primer paso consiste en reconoce y experimentar sus propios sentimientos, porque solo después podrá hacerlo con los demás. Es importante saber que en el fondo, todos queremos ciertas cosas básicas, como ser aceptados, ser amados y sentirnos seguros; el tenerlo en mente nos permite favorecer la empatía.

-Compasión: Es una cualidad que combina la empatía, con una comprensión de la situación en que se encuentra la otra persona, con el deseo de aliviar su sufrimiento. Algo que se puede hacer es imaginar a la persona como un hijo (a), asustado y dolido y considerar el modo en que se puede consolarlo (a).

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-Regocijo por el bien ajeno: Ésta es una cualidad opuesta a los celos, la envidia y el resentimiento, que nos lleva a disfrutar la felicidad y alegría de los demás. Basta simplemente con darse cuenta de que todo el mundo puede acceder a los recursos internos de la alegría y extender luego ese deseo para que la otra persona pueda acceder a ella.

-Ecuanimidad: Cualidad de la sabiduría, serenidad y estabilidad mental que entiende la naturaleza del cambio. La ecuanimidad proporciona el equilibrio y sosiego necesarios para entender la profunda interrelación que existe entre todas las cosas.

Comunicación asertivamente atenta

La comunicación es el proceso de conexión (verbal y/o no verbal) con los demás y con nosotros mismos. En la medida en la que prestemos atención plena a este proceso, también a su vez se presta atención a los pensamientos, sensaciones y emociones, lo que permite la apertura de un espacio necesario para suspender nuestra reacción automática a las acciones de los demás y por lo tanto responder de manera más deliberada, asertiva (no así agresiva y/o pasiva). Una habilidad fundamental para lograr una comunicación atenta es la escucha atenta.

-Escucha atenta: Resulta esencial sentirse entendido, aceptado y querido, y es que cuando sentimos que los demás realmente nos están escuchando, nuestro miedos y defensas tienden a desvanecerse y se abre el camino para una relación más conectada y pacífica.

No es lo mismo OÍR que ESCUCHAR; la primera es un proceso fisiológico pasivo en el que, sin necesidad de prestar atención deliberada, los oídos registran las vibraciones sonoras. Por otro lado, escuchar es un proceso mental activo en el que se presta atención deliberada al mensaje de la otra persona. Escucha implica atender al lenguaje corporal, el tono o la expresión facial, que son distintas de los estímulos auditivos, que caracterizan a las palabras que se pronuncian. Aunque oí no es una decisión, escuchar si lo es; el problema es que con el tiempo, terminamos decidiendo en escuchar solamente aquellos mensajes que corroboran nuestra visión de las cosas.

La posibilidad de elegir una escucha atenta, permitirá una respuesta de mayor empatía de nuestra parte. Así como advertir cualquier laguna de nuestra comprensión y nos ayuda a formular las preguntas necesarias para aclararla, debido a que establece sintonía y resonancia, lo que disipa el miedo o la ira que pudiese influir en la interacción. La práctica de la escucha atenta consiste en escuchar sin interrumpir.

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Ante situaciones sociales que nos generan estrés por no saber cómo relacionarnos, la atención plena y la asertividad en su conjunto permiten que resolvamos esos conflictos de forma más sana. Cuando estamos ante esa situación se proponen cuatro maneras de aplicar la atención plena en las relaciones y en sus conflictos:

  1. “Amor, estoy aquí para ti”: Cuando amas a alguien lo mejor que puedes ofrecerle es tu verdadera presencia. ¿Cómo puedes amar si no estás ahí? Y si estás realmente presente, tú te vuelves real, así como se vuelve la otra persona.
  2. “Amor, sé que estás ahí y eso me hace feliz”: Cuando estas realmente presente, puedes reconocer y apreciar la presencia del otro. Esto trae felicidad a la pareja.
  3. “Amor, yo sé que sufres”: Cuando estamos en atención plena, se puede notar que la persona que se ama, sufre. Entonces siéntate a su lado, respira y dile: “amor, yo sé que sufres y estoy aquí para ti; tu presencia aliviará mucho su dolor.
  4. “Amor, yo sufro. Por favor, ayúdame a entender”: El dolor es más grande cuando crees que la persona que amas es la culpable de tu sufrimiento; en este caso es importante entender que son nuestras creencias que hacen que se responda con enojo ante la situación. De hecho, si lo que queremos es dejar de sufrir y poder solucionar el conflicto, debemos hacer lo contrario y responder desde el amor y la honestidad, pues se trata de la persona a quien más amamos. La alternativa desde la atención plena es, salir de la habitación, respirar profundo, regreses y digas: “amor, estoy sufriendo y quiero que lo sepas”, “necesito tu ayuda”, “necesito que me expliques por qué me dijiste eso”, “quiero entenderlo”.

Ante estás situaciones es importante escuchar a la otra persona con respeto, sin juzgar e intentar solucionarlo juntos. Cuando hablamos asertivamente, con respeto y compasión, la otra persona se sentirá cómoda porqué habrá entendimiento y amor en tus palabras y en tu voz.

Meditación: compasión por otros

Encuentra un lugar cómodo para sentarte. Adopta una postura digna, con tus ojos cerrados o semicerrados y una actitud alegre y curiosa. Ahora sigue esta guía (Raij, pág 239):

Dirijo el foco de mi atención al fluir de mi respiración… Puedo observar el ritmo de mi inhalación y mi exhalación… Mi respiración siempre está disponible en el presente… El presente es mi hogar, mi rincón de paz en el mundo… Y estar en paz me vuelve generoso… Permito que mi corazón se vuelva ilimitado… Sintonizo con mi familia y amigos… Les deseo paz y felicidad en sus vidas… Ahora abro más mi corazón y sintoniza con toda la humanidad… Son personas que no conozco, pero son mi familia humana… Puedo imaginarlos clamando por paz… El mundo está desesperado por felicidad… Especialmente los que están sufriendo enfermedades…, o quienes sufren dificultades emocionales… El mundo clama por amor… Miro a mi mundo con compasión… Creo en mi mente un deseo puro para que el mundo se sane… Con mi fortaleza de espíritu envío al mundo la luz y la energía de la paz… Con mi corazón abrazo a mi mundo… Creo un deseo sincero para que todos los seres humanos vivan y trabajen juntos con los valores del respeto y la cooperación… Con un corazón generoso deseo que cada ser humano recupere su pureza… Que cada ser humano recupere su paz y amor… Me imagino un mundo donde cada ser humano conoce su propósito y entiende para qué está en este mundo… Me imagino un mundo de seres humanos comprometidos y que conocen su responsabilidad… Hoy, yo me comprometo a mantener mi mente calma y positiva… A mantener amor y respeto por todos… Y a mantener viva la llama de mi compasión.

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En SEPIMEX podemos enseñarte a desarrollar asertividad mediante la atención plena que permita que te comuniques de forma más sana con las personas con las que te relacionas.

Elaborado por:

Mtra. Sheila V. Hernández Altamirano

Terapeuta Cognitivo-Conductual

sheila@sepimex.com.mx

 

Referencias:

  • Aguilar Kubli, E. (1987). Asertividad. Cómo ser tu mismo sin culpas. México: Pax.
  • Blas, V. (2014). La inteligencia optimista. México: V & R.
  • Raij, S. (2017). Mindfulness. Recupera tu paz interior. Argentina: Paidós.
  • Stahl, B. & Goldstein, E. (2012). Mindfulness para reducir el estrés. Una guía práctica. España: Kairós.

 

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