ALGO NUESTRO: RITUALES EN LAS RELACIONES DE PAREJA

          Cuando mi esposo y yo comemos postre, generalmente lo compartimos. Tomamos turnos en tomar un pedacito, y así vamos uno y uno hasta el pedazo más pequeño. Ahí, yo tomo la mitad, él toma la mitad de lo que queda, y yo otra vez la mitad hasta que se acaba el postre. Un día compartí un postre con mi tía, quedaba un poco y ella se lo terminó completo, en ese momento me tomó por sorpresa, pero luego recordé que estoy muy acostumbrada a eso pero que es algo que sólo hago con mi pareja, es nuestro. Esta tradición no es algo que decidimos explícitamente, simplemente ocurrió un día y se ha mantenido. En nuestro aniversario de novios, y ahora casados, también tomamos turnos. Un año le toca a él planear el festejo y el siguiente año a mí. Originalmente, ese fue un acuerdo explícito entre nosotros y con el paso de los años se ha convertido en una linda tradición.1

         Esos son algunos ejemplos de lo que constituye un ritual o tradición de pareja. Aunque pueden parecer “insignificantes” al ojo externo, generan reacciones emocionales en cada miembro de la pareja y dan un sentido de familiaridad y conexión. Es muy probable que tengas muchos rituales con tu pareja pero que no has notado. El propósito de este blog es que encuentres los rituales ya existentes en tu relación, valores su importancia y te motives a crear nuevos.

¿Qué son los rituales y por qué son importantes en las relaciones de pareja?

         Las relaciones de pareja tienen una dimensión espiritual (no relacionada a la religión) que consta de crear una vida y conexión interior entre sus miembros. Esta dimensión se enriquece creando símbolos, rituales, tradiciones y nutriendo una apreciación constante, lo que fortalece la unión entre las dos personas, haciéndolas sentir parte de una unidad.

          Las tradiciones o rituales para la vida en pareja pueden ser cualquier cosa, siempre y cuando se lleven a cabo de manera regular y/o con un patrón establecido. En general, los rituales en la vida de las personas tienen varias funciones:

  • 2.jpgAnclan la emoción a una conducta o situación en particular
  • Brindan estructura a la interacción
  • Facilitan los estados emocionales
  • Crean una fuerte identidad compartida (un ‘nosotros’).

            En el mundo de hoy, nuestros rituales se han vuelto rutinas monótonas y estresantes. Constantemente trabajamos, vamos de un lugar a otro y estamos inundados de preocupaciones. Nuestra vida de pareja y familia pasa a segundo plano. Por tanto, una de las maneras de proteger nuestra vida en pareja y brindarle más tiempo y atención, sin que esto nos genere más estrés, es implementar rituales.

Identificando rituales ya presentes

              Muchas veces, cuando ya existen rituales muy establecidos en las relaciones pareja es difícil identificarlos, porque se dan de manera natural. Crear conciencia de los rituales que tú y tu pareja tienen los ayudará a sentir el confort y confianza que brindan; ver de manera distinta y más positiva su relación; encontrarse o conectar más; fortalecer su lazo; y profundizar su conexión emocional.

             Para determinar si actualmente tienes algunos rituales con tu pareja, puedes hacerte las siguientes preguntas:

  • ¿Hay algo que mi pareja y yo hagamos de manera regular y que demuestre que estamos ahí para el otro?
  • ¿De qué maneras demostramos que pensamos en el otro (esté o no presente)?
  • ¿Hay algo que solemos hacer y que sería extraño dejar de hacer?

Estableciendo rituales

           La manera más sencilla de establecer un ritual es simplemente implementar algo nuevo. Eventualmente, con la práctica constante se convertirá un ritual porque tu pareja estará esperando que lo hagas e incluso él o ella desarrollará su propia respuesta complementaria a este ritual.

         Pensar, desarrollar y establecer rituales de pareja requiere de invertir tiempo, energía y conexión junto con tu pareja de manera intención, es decir, con el propósito de fortalecer su relación. Si no han identificado algún ritual específico (lo dudo) y/o quieren crear nuevos, pueden comenzar por platicar sobre las tradiciones que había en su familia. Piensen en aquellas que les traen buenas memorias, lo que simbolizaban y lo que significan hoy en día para ustedes. Compartan estas historias y platiquen si les gustaría mantenerlas, si las mantendrían de la misma manera o con algunos cambios, etc.

         A continuación, enlisto una serie de momentos generales del día o situaciones que viven las parejas en las que fácilmente se pueden incorporar rituales como los ahí descritos.

  • Rutina de la mañana: siempre despedirse sabiendo al menos una cosa que ocurrirá en el día de tu pareja, dar buenos deseos, etc.
  • Reencuentro: Saludarse al regresar a casa con un beso que dure al menos 6 segundos (según recomiendan los Gottman). No valen los besos chiquitos de piquito.
  • Comer fuera: elegir un día para comer fuera ya sea en el lugar de siempre o variando los lugares. Este tipo de cosas sencillas pueden volver un día ordinario en un encuentro más romántico.
  • Sobremesa: Por ejemplo, preparar un té o café y darse el tiempo para platicar intencionalmente sobre el día, planes a futuro, recuerdos, etc.
  • Catarsis: tener una reunión semanal con tu pareja para platicar acerca de aquellas cosas que te estresan o preocupan (que no tengan que ver con la relación). Esta es una reunión para reducir estrés, por lo que ambas partes deben tener su turno y recibir apoyo de parte de su pareja.
  • Hora de dormir: Es un excelente momento para practicar algún ritual, pues el estrés del día ya pasó.
  • Escapadas: Salir con tu pareja sin hijos en una cita semanal o salidas de fin de semana por los menos 3 veces al año.

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  • Celebrar algún logro o evento importante: definir cómo celebrar cuando alguien logra u obtiene algo importante, así como celebrar fechas importantes como cumpleaños y aniversarios.
  • Apreciación: como recomienda Gottman, es importante crear una cultura de apreciación en la pareja, es decir, intencionalmente buscar cosas por las que estamos agradecidos, sobre todo si son cosas pequeñas del día a día.
  • Entretenimiento: aquellas cosas que realizan para divertirse, reír, disfrutar, compartir con amigos, etc.

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  • Compartir con la familia y personas cercanas: aquellos rituales o tradiciones asociados a convivir y mantenerse cerca de las personas queridas que juegan un rol vital en la vida de la pareja.
  • Vacaciones: todo lo relativo a la planeación y organización de un viaje puede ser un ritual importante.

           Finalmente, otra manera de establecer rituales es “tomar prestados” los rituales de alguien más o basarse en ellos para crear los propios. Hice una breve encuesta y aquí les dejo una lista de excelentes ideas de algunas parejas que conozco y que al llevar varios años juntos ya, quisieron compartir su experiencia. ¡Espero los inspire!

  • “Nosotros nos leemos por la noche, elegimos un libro que nos guste a ambos (Generalmente Jorge Bucay) y un día lee él y otro yo”. (Ivette y Saúl)
  • “Desde novios hasta ahora, jugamos un juego que dice ‘Algo que no sabes de mí es’ y decimos algo que el otro no sabe, desde cosas muy simples hasta más íntimas”. (Ivette y Saúl)
  • “Cada que cumplimos meses de novios y ahora de casados, nos preguntamos cómo nos sentimos, qué cosas nos gustan, cuáles no tanto, qué nos gustaría que cambiara”. (Ivette y Saúl)
  • “Yo compré un cuaderno y le propuse escribir un diario entre los dos. Nos lo turnábamos por semana para escribir, leer y dibujar de todo lo que hacíamos juntos… creo que eso nos ayudó a comprender cómo el otro vivía la relación y qué pensaba de cada cita que teníamos” (Aimeé y Fabián).
  • “Nosotros tenemos un jueguito…compramos en un museo unas figuritas de dinosaurio, a las cuales llamamos hijosaurios… cuando Humberto se regresó a CDMX me los dejó escondidos… entonces los encontré y cuando yo vine para acá se los dejé escondidos… y así siguió el juego hasta la fecha, 5 años después…Nos los escondemos uno al otro sin mencionar nada (ni que lo escondimos ni que lo encontramos)”. (Carolina y Humberto).
  • “Los dos tenemos nuestras ‘theme songs’, además de una canción que vamos cantando a dueto cuando caminamos por la calle, en la que el otro debe completar la rima. Si no cantamos esa, tarareo alguna marcha y nos ponemos a marchar en plena calle”. (Paulina y Jamie)
  • “Cuando llego a la casa rasco la puerta y maúllo en vez de tocar o abrir con mi llave, para que él me salga a abrir”. (Paulina y Jamie)
  • “Nos dejamos recaditos en la regadera o post its escondidos con mensajitos”. (Lorena y Andrés)
  • “Yo le pongo mini notitas de amor en los sacos o el pantalón de los trajes”. (Estefanía y Humberto)
  • “Siempre dormimos abrazados, o sabemos que si uno de los dos va a llegar tarde, el otro lo espera despierto” (Jorge y Gerardo).
  • “Nosotros tenemos nuestro propio diario de gratitud, En las noches procuramos que cada uno comparta dos cosas: 1) algo que agradece de su día y 2) algo que aprecia o agradece del otro”. (Judith y Oscar)

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Para terminar…

          Si en este momento no estás en una relación de pareja, no te preocupes, puedes establecer rituales contigo mismo. Los rituales propios son la base de la conexión con uno mismo, la disciplina personal, la autoaceptación y el amor por uno mismo. Esto permitirá que profundices tu relación contigo mismo, que se vuelva más saludable y dispuesta a dar y recibir más amor. Recuerda que los espacios personales serán esenciales cuando estés en una relación de pareja para mantener tu autonomía e integridad.

            En Centro SEPIMEX contamos con terapeutas de pareja que pueden ayudarte a aumentar la conexión emocional con tu pareja para que tu relación prospere. Recuerda que la terapia de pareja no sólo consta de solucionar problemas sino de aumentar su bienestar juntos. Así mismo,  brindamos terapia individual con enfoque cognitivo conductual que puede ayudarte a tener una mejor relación contigo mismo y con los demás.

Elaborado por:

Mtra. Judith de la Serna Nasser

Terapeuta Centro SEPIMEX

judith@sepimex.com.mx

http://www.sepimex.com.mx

D.F. 56.89.14.19 // PACHUCA 65.79.03.76

Para mayor referencia puedes consultar:

 

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¿Apoyo psicológico para quienes tienen una enfermedad crónica? Las tareas del psicólogo con personas que tienen enfermedades crónicas

En esta ocasión queremos que conozcan sobre aspectos muy puntuales del apoyo psicológico en las distintas fases de una enfermedad crónica, ya que es fundamental poder detectar conductas, cogniciones y sentimientos que no favorezcan los procesos de adaptación de los cambios en las áreas de su vida y a la enfermedad y tratamientos; recordemos que en los últimos años es alarmante el incremento de padecimientos crónico degenerativos, tanto en población infanto-juvenil como adulta, tales como cáncer, diabetes, enfermedades renales, cardiovasculares y metabólicas, VIH y demencias, por citar los más frecuentes.

De manera que hay una diversidad de actividades que el psicólogo puede llevar a cabo en contextos de salud y hospitalarios, para favorecer el bienestar y una adecuada calidad de vida de estos pacientes y sus familias. Existen especialistas en Psicología de la Salud y Medicina Conductual, quienes son los indicados de brindar este tipo de atención.

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Por ello es primordial tener claro cuáles son los elementos que distinguen a una enfermedad crónica de un proceso agudo.

DDF.jpgLos objetivos de la intervención psicológica se centran en lo siguiente:SSSSSSSSSSSSSSSSSS.PNG

DDDDDDDDDDDDDDDDC.PNG¿Cómo lo hace? Mediante el modelo cognitivo-conductual establece procedimientos psicoterapéuticos que incluyen:

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Respecto a las etapas de la atención médica, se clasifican en:

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La historia natural de la enfermedad es un proceso, con puntos críticos y transiciones. Cada nueva etapa plantea demandas diferentes.

Patrón de enfermedad:

  • Inicio (agudo o gradual)
  • Curso (progresivo, constante o episódico)
  • Pronóstico (muerte)
  • Grado de incapacidad (ninguna, leve, moderada o severa)

Consideraciones importantes.

  • Tiene características peculiares.
  • Sigue líneas de acción y temporalidad única.
  • Tiene implicaciones específicas en la vida de los pacientes y familiares.
  • Requiere cuidados especiales.
  • Los recursos con los que cuente el paciente y sus familiares, marcarán una diferencia significativa.
  • Problemas psicológicos/psiquiátricos previos.
  • Pluripatología o comorbilidades físicas.
  • Atención al grupo primario de apoyo.

Prediagnóstico.

  • Conductas de retraso/evitativas y búsqueda de explicaciones alternativas no catastróficas.
  • Temores e incertidumbre por exploración y estudios, e ideas anticipatorias poco funcionales.
  • Elevado grado de estrés debido a la espera de un diagnóstico.

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Intervención:

  • Sensibilizar respecto al posible diagnóstico.
  • Explorar recursos y creencias sobre la enfermedad y disminuir pensamientos disfuncionales anticipatorios.
  • Detectar tempranamente problemas comportamentales/emocionales.

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  • Etapa breve de gran desorganización y estrés.
  • Negación y miedo; incertidumbre, indefensión y pérdida de control; enojo, depresión y ansiedad.
  • Hacer frente al dolor y la incapacidad.
  • Uso de terminología médica de difícil comprensión; comunicación con personal de salud se dificulta.
  • Enfrentarse a decisiones médicas, ambiente hospitalario, trámites y procedimientos.

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  • Intervención en crisis (primeros auxilios psicológicos).
  • Valorar estado psicológico posterior (funcionamiento) a la comunicación del diagnóstico.
  • Ayudar a asimilar/aclarar la información que el médico ha proporcionado y facilitar fuentes o recursos de apoyo.

Tratamiento/Fase crónica.

  • Fase muy compleja y prolongada: combinaciones de tratamiento, problemas de adaptación, incertidumbre respecto a las posibles recaídas y vida inmediata.
  • Dependen del tipo de enfermedad, grado de deterioro que ya ha causado, edad, existencia de comorbilidades y recursos económicos.
  • Tratamientos basados en:
  •  Cambio en el estilo de vida: ejercicio, dieta.
  • Instrumentos tecnológicos: radioterapia, diálisis, hemodiálisis.
  • Quirúrgicos: resección de miembros u órganos completos, trasplante, ostomías (colonoscopia, traqueostomía, ileostomía), colocación de catéter.
  • Medicamentos: quimioterapia, insulina, ANEIS u opioides débiles o fuertes.

Intervención:

  • Toma de decisiones sobre aceptación del tratamiento.
  • Preparación a procedimientos médico-invasivos.
  • Favorecer la adherencia terapéutica.
  • Identificar y analizar creencias sobre efectos secundarios y expectativas de curación.

Fase de remisión.

  • Enfermedad bajo control = disminución en la intensidad de los síntomas.
  • Favorecer la adherencia terapéutica.
  • Entrenar en habilidades de enfrentamiento para la reincorporación a diversas áreas y actividades (evitar problemas de adaptación).

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  • Atención del personal de salud hacia los cuidados paliativos.
  • Sentimientos de aislamiento y depresión profunda.
  • Dificultades de aceptación, pérdida de autonomía y control sobre la situación.
  • Negativa, en algunos casos, a recibir sus medicamentos o a continuar su tratamiento.

Intervención:

  • Conspiración del silencio
  • Calidad de vida previa a la muerte
  • Manejo de dolor
  • Toma de decisiones y proceso de morir
  • Acompañamiento terapéutico
  • Apoyo al cuidador*

Esperamos sea de su interés esta probadita del tema, en Centro SEPIMEX le ofrecemos apoyarle con especialistas capacitados en el área de la salud para evaluar, diagnosticar e intervenir con pacientes en cualquiera de las etapas de la enfermedad, así como con sus cuidadores principales. Quedamos a sus órdenes.

¡Excelentes Vacaciones!

Elaborado por:

Mtra. Mayte Ortiz Romero

Terapeuta Cognitivo Conductual, SEPIMEX

mayte@sepimex.com.mx

http://www.sepimex.com.mx

Teléfono: 56 89 14 19

Bibliografía.

Arrivillaga, M., Correa, D. y Salazar, I. (2007). Psicología de la salud: abordaje integral de la enfermedad crónica. Bogotá: Manual Moderno.

Bravo, G.C. (2014). Generalidades psicológicas de los padecimientos crónico degenerativos. En E.L., Reynoso & G.A., Becerra.  Medicina Conductual: Teoría y Práctica. México: UNAM-FESI Qartuppi.

Doka, K.J. (2010). Psicoterapia para enfermos en riesgo vital. Bilbao: Desclée de Brouwer.

Velasco, M.L. & Sinibaldi, J.J. (2001). Manejo del enfermo crónico y su familia (sistemas, historias y creencias). México: Manual Moderno.

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Los cuatro componentes del lenguaje: requisitos del desarrollo infantil

Todo niñ@ enfrenta el reto de adquirir y consolidar el lenguaje como uno de los requisitos indispensable para la lectoescritura, siendo una herramienta cultural indispensable en la vida de todo ser humano. El lenguaje tan solo en el nivel comunicativo está conformado por una estructura fonológica, semántica, sintáctica y pragmática.

El lenguaje posee dimensiones que un niñ@ debe aprender durante su vida social y escolar, dado que le posibilitará hacer uso de habilidades expresivas y comprensivas. A continuación se describe cada una.

1er Componente

dddddd.jpgUn primer componente del lenguaje es el contenido, también llamado semántica que se ocupa del significado de las palabras y su organización. Los niñ@s aprenden la función y nombre primero de los objetos y situaciones cotidianas que inciden en el aumento de su vocabulario y comprensión verbal, para más adelante la construcción de conceptos. El componente semántico es la representación lingüística de los objetos, las personas, los eventos, las acciones. Es el contenido del lenguaje descrito en significados que se relacionan en categorías.

Se ha propuesto que la semántica inicia su desarrollo en la etapa “holofrástica” en la cual el niñ@ emite palabras sueltas con una intención de frase completa (holofrase), y ocurre en promedio al llegar al primer año de vida.

2do Componente

ffffdd.jpgOtro componente del lenguaje se relaciona con la forma y se representa a través de la fonología cuya unidad es el fonema o sonidos del lenguaje. Los niñ@s adquieren un repertorio fonológico de tal manera que hacia los 3 años el 80% de la pronunciación se hace con normalidad, es decir, en tan solo 3 años se da una rápida adquisición de fonemas que posteriormente se lentifica, observándose fonemas con mayor dificultad como son las consonantes fricativas  /s/ y /x/, y sobre todo la consonante vibrante /r/.  Completar el sistema fonológico de manera normal resulta un proceso de complejo y progresivo.

3er Componente

dddddfc.jpgUn paso más refinado en el desarrollo del lenguaje es la adquisición de la sintaxis o gramática. Antes de los 3 años los niñ@s ya emplean pronombres personales, posesivos, singular-plural, distinciones de género y comienzan a elaborar frases combinando de 2 a 3 palabras, hasta oraciones de gran complejidad para relatar sus experiencias personales y ser capaces de conversar con adultos o sus pares. Los niñ@s manifiestan una sensibilidad a las estructuras gramaticales de su lengua, en un inicio emiten enunciados sintácticamente incorrectos que se perfeccionan al prestar atención al orden de las palabras.

Pasan de un habla telegráfica (dame pelota) que se limita a un verbo y un sustantivo, caracterizada por poco o nada de gramática al omitir conjunciones, preposiciones, artículos, posesivos, hasta un habla espontánea estructurada basada en reglas gramaticales.

4to Componente

Otra dimensión del lenguaje es el uso. El niñ@ crea una intención comunicativa que hacia los 4 años le permite iniciar, mantener y concluir una conversación. Elegir, enfatizar y resaltar un tema variando por ejemplo el tono de voz, contacto visual, expresión facial y postura. Los niñ@s son capaces de regular su plática a las condiciones contextuales como la edad y confianza con el interlocutor, el lugar, número de personas, ajustan su conversación a las características del oyente por ejemplo si se dirigen a un niñ@ más pequeño, a un adulto o a un anciano. En otras palabras, aprenden reglas de convivencia social entre ellas el uso correcto del lenguaje dependiendo de la situación, por ejemplo, percatarse cuando el habla resulta excesiva, acelerada y molesta para los demás, respetar turnos en la conversación, entender doble sentido, el humor, etc.

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Las cuatro dimensiones del lenguaje: fonológico-semántico-sintáctico y pragmático son vitales en el desarrollo social y académico de un niñ@, y es en la etapa preescolar donde se perfeccionan para dar paso a la adquisición de la lectura y escritura. Antes de ingresar a primaria estos componentes del lenguaje poseen una sofisticación y complejidad por lo que resulta vital observar, escuchar y atender cualquier dificultad en el desarrollo del lenguaje.

En SEPIMEX contamos con instrumentos de evaluación de los cuatro componentes del lenguaje y de especialistas en desarrollo infantil.

Contáctanos vía correo: contacto@sepimex.com.mx o vía telefónica: (55) 56.89.14.19

Elaborado por:

Dra. Rosinna Gómez Moya

Neuropsicóloga

rosinna@sepimex.com.mx

Referencias

Acuña, X., & Sentis, F. (2004). Desarrollo pragmático en el habla infantil. Onomázein2(10).

Brugué, M. S., Sánchez, C. R., & Sellabona, E. S. (2008). El desarrollo de los niñ@s, paso a paso (Vol. 121). Editorial UOC.

Sentis, F., Nusser, C., & Acuña, X. (2009). El desarrollo semántico y el desarrollo de la referencia en la adquisición de la lengua materna. Onomázein2(20).

Vivar, P., & León, H. (2009). Desarrollo fonológico-fonético en un grupo de niñ@s entre 3 y 5, 11 años. Revista CEFAC11(2).

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