“No es el amor, es el estrés lo que afecta a tu corazón”.

A1

Existe la creencia popular del daño que le ocurre a nuestro corazón al amar o vivir desamor, se le atribuye la creación de las emociones relacionadas con el proceso de enamoramiento y consolidación de éste, además del simbolismo de vida que tiene dicho órgano vital, podemos comprender que todo lo anterior no es estrictamente cierto, es necesario hacer hincapié en los factores que realmente lo afectan, por lo que a continuación hablaremos acerca de uno de lo cuales ha llamado la atención de los profesionales de la salud, de las organizaciones internacionales y de las personas en general, el estrés y su relación con el corazón. En numerosas fuentes se le ha asignado al estrés el papel de detonador o disparador de diversas enfermedades cardiovasculares como la angina de pecho, el ictus, hipertensión arterial, arritmias cardíacas e infarto de miocardio.

El estrés en cifras, su magnitud…

Vinculando el estrés con la Enfermedad Cardiovascular (ECV) y la depresión con su consecuente riesgo suicida, para el 2020 se calcula que será la principal causa de muerte (OMS, 2012).

Los resultados de la encuesta realizada por la American Psychological Association (2010), envían señales de alarma con respecto al impacto a largo plazo que el estrés crónico pudiera ejercer en nuestra salud física y emocional, así como en la salud de nuestras familias, se recomienda que todos, incluyendo la comunidad médica, psicológica y en general de la salud, consideremos el estrés muy en serio, porque podría fácilmente convertirse en nuestra próxima crisis de salud pública.

En México, entre 30 y 40% de las personas sufren estrés: “Somos el segundo país a nivel mundial con el índice más alto en incidencia de este problema, después de China” (Secretaria de Salud, 2010). En estudios de diversos estados de la República Mexicana se ha encontrado que por lo menos una cuarta parte de la población manifesta estrés elevado y el diez de cada cien, estrés a niveles dañinos, por lo que son muy susceptibles de contraer enfermedades asociadas (Maruris, 2011).

Definamos el estrés…

Se le ha definido como una respuesta no especifíca del organismo a toda demanda que se le haga (Selye,1950). También se conoce como una reacción biológica producida en situaciones típicas que implican ambigüedad e incertidumbre (Galán y Camacho, 2012). Lazarus y Folkman (1993), destacaron al estrés como un proceso que se relaciona con la evaluación que realizamos entre el ambiente y los propios recursos con los que contamos, el estrés tendría lugar cuando valoremos a nuestros recursos como escasos e insuficientes para hacer frente a las demandas del entorno o a los eventos que ocurren a nuestro alrededor.

Relación del estrés y el corazón: enfermedades cardiovasculares…

Cuando el estrés actúa mucho tiempo en nuestro organismo puede dar lugar a alteraciones patológicas e incluso puede llegar a producir una enfermedad. Si ésta ya existía, puede alterar su evolución. Existen básicamente dos vías que relacionan estrés y enfermedades crónico degenerativas en general:

Mecanismos fisiopatológicos, que genera nuestro organismo y que involucran principalmente a nuestro cerebro, en especifíco al Sistema Nervioso Autónomo. Ante el estrés, nuestro organismo responde con un mecanismo protector y de ajuste transitorio, ocurriéndo así lo que se conoce como estrés agudo, el cual actúa adaptativamente frente a la agresión. Cuando la respuesta que tenemos al estímulo estresante es excesiva, repetitiva o prolongada en el tiempo: estrés crónico, se genera un efecto prolongado con alto poder patogénico, es decir; capaz de producir una enfermedad (Selye, 1950; Plá & Rodríguez, 2006).

   La segunda vía es explicada mediante estímulos estresores que nos promueven estilos de vida no saludables, al estar estresados realizamos conductas dañinas para nuestra salud y que son factores de riesgo en especifico para las ECV, como el tabaquismo, alcoholismo, una dieta no balanceada y sedentarismo, entre otros; los cuales al ser constantes en nuestras vidas nos llevarán muy probablemente a una enfermedad crónico degenerativa.

a2Para adaptarse al estrés, el organismo sufre una serie de cambios fisiológicos que, de perpetuarse, nos vuelven vulnerables ante la ECV. Diversos estudios han establecido al estrés como el gatillo o disparador de numerosas enfermedades cardiovasculares en individuos susceptibles: isquemia cerebral (ictus) y sobre todo miocárdica (angina de pecho, infarto sintomático o asintomático), también se asocia a hipertensión arterial y a arritmias malignas, a su vez, potencia el resto de los factores de riesgo cardiovascular (Jakulj et al., 2007; Pointer et al., 2012).

 Fuentes de estrés…

En la actualidad nos encontramos expuestos a diferentes estímulos que pueden considerarse estresantes, los cuales podríamos englobarlos en: ambientales (tráfico, contaminación, ruido, inseguridad pública), familiares (muerte  o enfermedad de un familiar, mala comunicación, violencia intrafamiliar), personales (enfermedad, inseguridad personal, pensamientos negativos o catastrofizantes, dificultades económicas). Cabe recordar que las fuentes de estrés son relativas, lo que es causa de estrés para ti, aveces no lo es para otra persona.

a3 Lo que podemos hacer para enfrentar el estrés…

 La reducción de los niveles de estrés no sólo puede hacer que te sientas mejor en este momento, sino que también puede proteger tu salud a largo plazo, como lo hemos visto, particularmente en la prevención de las ECV o en el mejoramiento de su pronóstico.

 Algunas recomendaciones generales para disminuir el estrés son:

  • “Conocer nuestro cuerpo y mente”. Es necesario detenerse un momento y auto analizarse con respecto a qué sentimos, tanto física como emocionalmente en situaciones determinadas de estrés. Una vez reconocido podemos marcar en cuál parte del cuerpo sentimos malestar y las emociones presentes, así como la intensidad de éstas. Identificadas las respuestas de estrés, será posible intervenir directamente en ellas, una vez presentes y antes de que se experimenten.

a4

  • “Aquí y ahora”. Este método se centra en el tiempo y en lo que disponemos aquí y ahora para ser eficaces y sentirnos satisfechos, en caso de estrés, a menudo los pensamientos se dirigen al pasado o al futuro, llevándote a la insatisfacción. Relájate y concéntrate en el presente, extrayendo de ello el máximo de satisfacción posible.
  • “Una tarea a la vez”. Es más productivo concentrar la energía y atención en la tarea prioritaria, dejando atrás pensamientos de otros problemas u otras actividades pendientes. Desacelera, respira y relájate.
  • “Análisis sobre tu vida”. En una lista apunta todo lo que va bien en tu vida y revísela, sobre todo en momentos donde están presentes emociones negativas y estrés.
  • “Respiración diafragmática”. La respiración de alguien tenso es superficial y rápida, utilizando los hombros y las costillas. Cuando la respiración es superficial disminuye la cantidad de oxígeno que llega al cerebro, lo que provoca mareos, sensación de tensión y dolor de cabeza, sueño, apetito, etc. Una persona relajada respira lenta y profundamente, utilizando el diafragma. En la siguente imagen se representa la manera en la que se debe llevar a cabo la respiración diafragmática, con la intención de incrementar la actividad del sistema nervioso parasimpático, favoreciendo la respuesta natural de relajación.

a7

  • “Balance decisional”. Si tienes que tomar una decisión y esto te genera estrés, realiza una lista de ventajas y desventajas, en ella podrás realizar un balance, si pesan más las desventajas, te encaminará a elegir no hacerlo y si resulta de forma contraria a si hacerlo, esto te ayudará a tomar la mejor decisión posible al respecto.
  • “Placer”. Incrementar sentimientos como felicidad, alegría, agradecimiento hacía uno mismo y los que nos rodean generan las respuestas favorables de nuestro organismo para combatir el estrés.
  • “Comportamiento asertivo”. No se recomienda actuar de forma pasiva o agresiva, ya que trae consecuencias negativas a nuestra salud (violencia, ansiedad, depresión y patologías), por lo que se promueve la asertividad, la cual implica expresar nuestros deseos amablemente, con cortesía pero con firmeza, dicho comportamiento disminuye el estrés.
  • “Actividad Física”. Practicar actividades físicas como correr, nadar, andar en bicicleta; incrementa nuestros niveles de dopamina y endorfinas, que están relacionadas con estados de placer y relajación.
  • “Alimentación”. Seguir una dieta equilibrada, reduciendo los alimentos con alto contenido de grasas, azúcar y sal.
  • “Obtener ayuda”. Si el estrés persiste crónicamente y de magnitud intensa, lo mejor será consultar con un psicólogo que pueda ayudarte a identificar situaciones o comportamientos que contribuyen a su mantenimiento, podrás desarrollar un plan de acción para cambiarlas, lo que te permitirá manejar el estrés efectivamente.

Esperamos que este tema te haya sido muy útil. Si estás interesada o interesado en recibir atención para el manejo del estrés, en Centro SEPIMEX contamos con especialistas que pueden ayudarte a desarrollar estrategias para así favorecer tu salud integral.

Logo SEPIMEX

 Elaborado por:

Andrea Hernández Pérez.

Terapeuta Cognitivo-Conductual, SEPIMEX.

Mtra. en Psicología de la Salud.

andrea@sepimex.com.mx

www.sepimex.com.mx

Tel. 56.89.14.19

enciende tu bienestar

g7974

Referencias

  • American Psychological Association. (2010). How Stress Affects Your Health. Recuperado de http://www.apa.org/helpcenter/stress-facts.pdf
  • Galán, S. y Camacho, E. (2012). Estrés y Salud. Investigación básica y aplicada. México: Manual Moderno.
  • Jakulj, F., Zaernicke, K., Bacon, S., Wielingen, L., Key, B., West, S. & Campbell, T. (2007).  Nutrient Physiology, Metabolism, and Nutrient-Nutrient Interactions A High-Fat Meal Increases Cardiovascular Reactivity to Psychological Stress in Healthy Young Adults. The Journal of Nutrition Pennsylvania State University. Recuperado de http://jn.nutrition.org/content/137/4/935.full.pdf+html
  • Lazarus, R. & Folkman, S. (1993). Coping Theory and Research: Past, Present and Future. Psychosomatic Medicine, 55, 234-247.
  • Maruris, M., Cortés, P., Gómez, L., y Godínez, F. (2011). Niveles de estrés en una población del sur de México. Psicología y Salud, 21 (2).
  • Organización Mundial de la Salud (2012). Estadísticas Sanitarias Mundiales. Recuperado de http://www.who.int/gho/publications/world_health_statistics/ES_WHS2012_Full.pdf
  • Plá l, J. y Rodríguez, J. (2006). Aspectos psicológicos en las enfermedades cardiovasculares. Madrid: Grupo Acción Médica.
  • Pointer, M., Yancey, S. Chacra, R., Petrusi, P., Waters, S. & McClelland, M.  (2012). State Anxiety Is Associated with Cardiovascular Reactivity in Young, Healthy African Americans. International Journal of Hypertension. Recuperado de http://www.hindawi.com/journals/ijhy/2012/268013/
  • Secretaría de Salud (2010). Comunicado de prensa. Recuperado de http://www.salud.gob.mx/ssa_app/noticias/datos/2010-12-26_4994.html
  • Selye, H. (1950). “The evolution of the stress concept. Stress and cardiovascular disease”, en Levi, Lennart (ed), Society, stress and disease, Oxford University Press, Nueva York.
Anuncios

Autor: SEPIMEX

Servicios Psicológicos Integrales de México "Enciende tu bienestar" www.sepimex.com.mx

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s