AMBIENTES RESILIENTES

“No es la especie más fuerte la que sobrevive, ni la más inteligente, sino la que responde mejor al cambio” Charles Darwin.

 

Actualmente en nuestra sociedad existen muchas fuentes de estrés y violencia. Constantemente podemos ver en la televisión situaciones relacionadas con problemas, conflictos bélicos, políticos y sociales.

Pareciera entonces que todas las personas estamos destinadas a atravesar por “crisis” o momentos complicados. Ante esta situación posiblemente alguna vez te has preguntado lo siguiente: ¿Qué podemos hacer nosotros como sociedad?, ¿Qué puedo hacer yo como persona? y ¿Por qué algunas personas parecen sobrellevar más fácil estas crisis?

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Eso se debe a la resiliencia. El tema resiliencia se investigó inicialmente en poblaciones vulnerables, por ejemplo niños expuestos o sobrevivientes a guerras en donde después de este tipo de eventos parecían afrontarlo muy bien y además aprovecharlos en su beneficio. Por medio de dichas investigaciones se determinó que existían cualidades internas y externas que les permitió seguir avanzando (Salvador, 2015).

Aun no existe un consenso en cuanto a su definición ya que diversos autores ven a la resiliencia como un proceso, mientras que otros lo ven como un resultado, sin embargo Grotberg (1995, citado en Salvador, 2015) refiere que la resiliencia es una capacidad del ser humano para hacer frente a las dificultades de la vida y superarlas aprendiendo de ellas.

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A través de los años la resiliencia ha sido estudiada en diversas poblaciones vulnerables a situaciones traumáticas y estresantes, tal es el caso de enfermedades crónicas o terminales, víctimas de violencia doméstica y de pareja, soldados, entre otros (Martínez, Salinas, Murillo, Colmenares & Castiblanco, 2010).

Toda situación de estrés o de crisis va a producirnos alteraciones en distintos niveles ya que al ser situaciones generalmente inesperadas y que exigirán una gran demanda de nuestros recursos, nos van a generar emociones negativas y van a des-estructurar nuestro entorno. En un principio puede existir una sensación de incertidumbre, seguido de un nivel elevado de tensión, sin embargo generalmente llevamos a cabo esfuerzos que nos ayuden a mantener o buscar un equilibrio (Naranjo, 2010).

Otra área de investigación  sobre la resiliencia han sido los  problemas o patologías como el estrés post-traumático, sin embargo algunos autores, como Gillham y Seligman (1999 citados en Vera, Carbelo & Vecina, 2006) sugieren que centrarlo en ello puede generar una cultura de victimología, en donde vamos generando actitudes pesimistas ante las situaciones esperando que siempre ocurra algo negativo, que siempre que hay un “daño”, y este debe de ser visto como un “trauma” (Vera et al. 2006).

Es por eso que en la actualidad diversas corrientes entre ellas la psicología positiva han hecho énfasis en cambiar la perspectiva de las crisis y verlas como un área de oportunidad para el crecimiento personal. De igual forma, los estudios sobre resiliencia se centran en conocer las fortalezas y habilidades que pueden favorecer la adaptación ante una crisis, además de no solo centrarse en el problema sino prevenirlo. Existen muchos factores protectores, sin embargo uno de los más mencionados en la literatura son los familiares, los socio culturales y los educativos (Martínez et al.  2010).

Cabe recalcar que la resiliencia al ser un proceso dinámico está influido por el ambiente y sus interacciones con el individuo. Por lo tanto el proceso de resiliencia puede aplicar tanto a escuelas como parejas, comunidades y sociedades, y no solo a nivel individual (Ruiz & López, 2012).

A3Tomando en cuenta lo anterior nosotros podemos implementar ciertas estrategias para poder desarrollar ambientes resilientes, es decir entornos en donde sea viable aprender de las crisis y sobreponerse a ellas de forma que exista una influencia positiva o cooperación por parte de las personas que nos rodean. Muchos investigadores como Salvador (2015), Vera et al. (2006) Martinez et al. (2010), y Monroy y Palacios (2011) han encontrado diversos factores a considerar para poder desarrollar entornos resilientes, algunos de los más importantes son los siguientes:

  • Desarrolla confianza en ti mism@ y en los demás

Muchos lo consideran como el pilar para la promoción de la resiliencia. Es bueno poder hacer nuestras actividades escolares, laborales, etc. y tener la seguridad de que lo hemos hecho bien.

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También es importante mencionar la importancia de fortalecer la autoestima. Cuando estés ante una situación de crisis puedes aprender a reconocer tu esfuerzo, es decir si bien las cosas no salieron como lo esperabas, también significa que puedes aprender de los errores cometidos y mejorarlos (Salvador, 2015). De igual forma puedes aprender a reconocer tus logros, no importa que tan pequeños o grandes sean estos. Y no solamente nuestros, porque no  reconocer también los logros de los demás. Intenta elogiar el esfuerzo de tus hijas, hijos, de tu pareja y de tus compañeras y compañeros de trabajo.

  • Fomenta la independencia y autonomía

Se refiere a capacidad de tomar decisiones por si mism@, así como cumplir con metas y responsabilidades con nuestros propios medios. En algunas ocasiones tenemos miedo de no tener el resultado que quisiéramos y no hacemos muchas cosas, sin embargo si lo haces, en momentos de crisis será más fácil que valores tus propios recursos porque aumentas tu autoeficacia, es decir la percepción que tienes sobre ti mismo para afrontar un problema o llevar a cabo una tarea.

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En casa, trabaja una crianza positiva. Genera reglas pero también afecto con tus hija e hijos. Algunos estudios han encontrado que las niñas, niños y adolescentes resilientes tiene reglas y limites en casa pero también se permite la expresión de sentimientos y opiniones, lo que favorece la identificación, independencia y seguridad (Monroy & Palacios, 2011).

  • Genera iniciativa

Aprende a disfrutar de exigirte y poner a prueba tus capacidades con actividades accesibles o novedosas, pero lo más importante llévalas a la práctica. No esperes a que te sugieran que hacer en tu trabajo o en casa. Ve desarrollando metas, sueños, nuevas actividades que puedes cumplir.

De igual forma permite que las personas a tu alrededor tengan iniciativa. Se pueden equivocar pero recuerda, pueden aprender ellos mismos de sus errores. No te limites, ni limites a los demás.

  • Ten Sentido del humor

A6Aprende a reír de las cosas que nos rodean. También se puede tener una buena perspectiva de una crisis. Recuerda que puedes ver el vaso medio vacío o medio lleno, ambos puntos de vista son válidos, pero ¿Cuál te conviene más?

Tener un buen sentido del humor permite evitar sentimientos negativos, soportar de mejor forma las situaciones desagradables y restarle importancia a la situación.

Intenta regalarle una sonrisa a tus hijas e  hijos en las mañanas, a tu esposo o esposa antes de ir al trabajo, a tus compañeros de trabajo y porque no a las personas en la calles, te sorprenderás de su reacción. Muchas de nuestras relaciones se basan en reacciones “espejo”, es decir si ríes y eres amable, es muy probable que tengas una respuesta similar.

  • Se creativo

Usa lo que has aprendido en tus experiencias previas e incluso de lo que ves diariamente para pensar en hacer las cosas de forma diferente. Es bueno ser ordenado y tener estructura, pero en ocasiones también es muy bueno salir de la rutina y hacer las cosas de forma diferente. Prueba, cambia e intenta.

En situaciones de crisis entre más cuadrados seamos, es más difícil que encontremos soluciones y que podamos ver el lado favorable de la misma (Naranjo, 2010).

  • Construye relaciones sanas

El apoyo social en uno de los factores más importantes de la resiliencia. Ante momentos de crisis el contar con muchas fuentes de apoyo permite salir adelante más rápido y con menos consecuencias negativas (Martínez, et al. 2010).

Trabaja y esfuérzate, pero no descuides a tus amigas, amigos y personas que te rodean. Convive más con tus amigas y amigos, platica más con tu familia, intégrate a tu trabajo. Aprende a desarrollar un ambiente cálido en donde hay comunicación, apoyo y sobre todo apertura.

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El hecho de desarrollar ambientes resilientes tiene muchos beneficios. Entre ellos se encuentra la disminución de trastornos psicológicos como la depresión, ansiedad, estrés post-traumático, entre otros. De igual forma un ambiente resiliente genera relaciones interpersonales más íntimas y saludables, además de incrementar la sensación de bienestar físico y mental.

Sin embargo también es importante recalcar que sin importar el número de factores protectores que implementemos, la experiencia de crecimiento y aprendizaje de la crisis (resiliencia) no elimina el dolor y el sufrimiento, pero nos enseña a ser más tolerantes a él (Vera et al. 2006).

Esperamos que este tema haya sido de tu interés y que sea útil. Si estás interesada o interesado en aprender más sobre el tema en SEPIMEX contamos con especialistas que pueden ayudarte a desarrollar estas habilidades.

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Elaborado por:

José Ángel Castillo Martínez

Terapeuta Cognitivo-Conductual, Grupo SEPIMEX.

Mtro. en Psicología Clínica y de la Salud

joseangel@sepimex.com.mx

www.sepimex.com.mx

Tel. 56.89.14.19

enciende tu bienestar

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Referencias:

  • Martínez, N., Salinas, C., Murillo, M., Colmenares, L. y Castiblanco, L. (2010). Factores protectores, sociodemográficos y propios de la formación militar asociados a la aparición del trastorno de estrés postraumático. Cuadernos Hispanoamericanos de Psicología, 10(2), 21-32.
  • Monroy, B. G. y Palacios, L. (2011). Resiliencia: ¿Es posible medirla e influir en ella? Salud Mental, 34, pp. 237-246.
  • Naranjo, R. (2010). Neurología de la resiliencia y desastres. Revista Cubana de Salud Pública; 36 (3), pp. 270-274.
  • Ruiz, G. T. y López, A. E. (2012). Resiliencia psicológica y dolor crónico. Escritos de Psicología, 5 (2), pp. 1-11.
  • Salvador, L. (2015). Resiliencia en violencia de género. Un nuevo enfoque para los/las profesionales sanitarios/as. Journal of Feminist, Gender and Women Studies 1; 103-113.
  • Vera, B., Carbelo, B. y Vecina, M. L. (2006). La experiencia traumática desde la psicología positiva: resiliencia y crecimiento postraumático. Papeles del Psicólogo, 27(1), pp. 40-49.

 

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Autor: SEPIMEX

Servicios Psicológicos Integrales de México "Enciende tu bienestar" www.sepimex.com.mx

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