LA INFLUENCIA DE NUESTROS PENSAMIENTOS EN EL ESTADO EMOCIONAL QUE EXPERIMENTAMOS.

“El que puede cambiar sus pensamientos, puede cambiar su destino”.

Stephen Crane

Nuestros sistemas de creencias están constituidos socialmente y en este sentido, estaremos mediados o influenciados del momento histórico específico, que nos ha tocado vivir. Lo que se plantea desde esta perspectiva es, que los seres humanos somos seres racionales que podemos procesar adecuadamente la información “que recibimos del mundo exterior” y a la cual accedemos cuando ponemos en marcha nuestros procesos mentales.

De acuerdo con esto, podemos entender que nuestras ideas o pensamientos, estarán matizados entonces por esa información que vamos adquiriendo de nuestro entorno socio-cultural, de aquello que observamos o que podemos experimentar a través de los otros, a lo largo de nuestra vida.

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En algunas ocasiones los seres humanos ponemos en marcha procesos de pensamiento erróneos y/o distorsionados, que nos llevan a un conocimiento no válido (en forma de pensamientos automáticos negativos disfuncionales).

Los pensamientos automáticos: son conclusiones, juicios e interpretaciones que aparecen automáticamente cuando nos enfrentamos a diversas situaciones. Cuando estos pensamientos automáticos se distorsionan, tendemos a tener reacciones negativas, como si fuera un continuo que generalmente afecta nuestro estado emocional y en muchas ocasiones, nuestra interacción con los demás.

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De acuerdo con Aarón Beck, estas distorsiones del pensamiento se describen de la siguiente manera:

  • Conclusiones apresuradas

A muchos de nosotros nos ha sucedido, que nos presentan a alguien y por alguna razón no nos cae bien, en ese momento en nuestra mente aparece un mensaje “seguro se cree mucho” y al conocerle mas, nos damos cuenta que pensamos erróneamente.

Justamente esta distorsión del pensamiento está presente cuando sacamos una conclusión negativa sobre una persona o suceso sin la evidencia suficiente que lo sustente.

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  • Catastrofismo

 Te ha sucedido que vas tarde al trabajo y el transporte no pasa o el tráfico está muy pesado y automáticamente piensas “no voy a llegar a tiempo, seguro mi jefe se va a dar cuenta, me va a regañar, amenazará con despedirme y en la primera oportunidad lo hará”

Como podemos observar esta distorsión implica considerar el peor resultado posible de un evento (hacer una tormenta en un vaso de agua).

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  • Filtro mental, también llamado abstracción selectiva

Imagina que entregas un trabajo en la escuela y el maestro te felicita pero te hace algunas sugerencias para mejorar aún más tu trabajo, en ese momento piensas “no sé por qué cometo tantos errores, si ya me había hecho esta observación” (omitiendo por completo el elogio)

Cuando tenemos esta distorsión focalizamos la atención únicamente en ALGUNOS aspectos, en su mayoría negativos.

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  • Pensamiento mágico

 Hay ocasiones en las que te invitan a una fiesta y sabes que irá alguien que no te cae bien y tú piensas “de seguro me la voy a pasar muy mal”. Al terminar la fiesta te vas aburrido o enojado contigo mismo dando por hecho que ya sabias lo que pasaría; sin analizar que quizá fue tu propio comportamiento lo que no te ayudo a pasarla bien.

Cuando se tiene esta distorsión creemos que con solo pensar algo, esto va a suceder. Nos lleva a pronosticar un resultado negativo y creer que es absolutamente verdadero.

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  • Pensamiento dicotómico/todo o nada

 Alguna vez te ha sucedido que estas preparando la comida y ya casi al final algo no sale como esperabas (olvidas algún ingrediente o se te derrama algo) y piensas “todo me sale mal”.

 Esta distorsión del pensamiento implica la creencia de que todo está mal o nada está bien, considerando solo un aspecto de toda la situación.

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  • Lectura de mente

Imagina que vas caminando por la calle y al pasar frente a un grupo de gente te tropiezas, inmediatamente tú piensas “han de pensar que soy un tonto”

Cuando se tiene esta distorsión, sacamos una conclusión arbitraria de que alguien está pensando algo negativo sobre nosotros sin evidencia al respecto.

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  • Sobregeneralización

 Has conocido a alguien que por tener una mala experiencia en alguna relación sentimental piensa “todos los hombres (o mujeres) son iguales” o “siempre estaré sol@”

Es por que esta distorsión nos lleva a extraer conclusiones basándose en poca información y aplicarlas a muchas situaciones.

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  • Descalificación de lo positivo

Imagina que llegas al trabajo y te están esperando con una fiesta sorpresa, en ese momento tú piensas “seguro lo hacen por compromiso” (descalificando por completo la buena intención de los demás).

Esta distorsión nos lleva a rechazar o hacer menos aspectos o atributos positivos.

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  • Magnificación o minimización

 Te ha sucedido que decides iniciar una nueva rutina de ejercicio, llegas al parque y después de correr algunas vueltas te sientes muy cansado y al observar a otras personas con más energías piensas “no puedo creer que me canse tan rápido, no sirvo para esto”

Esta distorsión implica la tendencia a magnificar nuestros defectos o minimizar nuestras virtudes.

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  • Pensamientos “Debería”

 Es muy común escuchar que la gente demanda constantemente aspectos de la vida personal de otros, algunas personas piensan “tal vez tienen razón, ya debería estar casad@” o “debería tener una casa más grande”.

Esta distorsión se refiere a tener expectativas o demandas internas sobre las conductas o capacidades de uno mismo, o de los demás, consideradas como un código inobjetable.

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  • Etiquetación

Te ha pasado ver a alguien perder peso y pensar “seguro esta enferm@”. O has conocido a alguien a quien le sugieres ir al psicólogo y piensa “claro que no, yo no estoy loco”.

Justamente esta distorsión implica establecer etiquetas negativas a uno mismo o a los demás, con las cuales describimos su personalidad o conducta.

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  • Perfeccionismo

Alguna vez conociste a alguien que buscaba sacar 10 en todas sus materias para considerarse buen estudiante. O a alguien que al cometer algún error piensa “no ser lo suficientemente bueno en lo que hace”.

Como podemos ver, esta distorsión implica establecer metas o expectativas demasiado altas sobre el desempeño de uno mismo o los demás.

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  • Personalización

 Muchos de nosotros hemos experimentado alguna situación en la que nos sentimos culpables o asumimos la responsabilidad de algo que no nos compete. Por ejemplo, cuando vemos que nuestra pareja esta distante y pensamos “seguro dije algo que le molesto” (sin considerar que su estado emocional puede depender de algo ajeno a nosotros.

Esta distorsión implica asumir la causalidad en situaciones o acciones de otros sin evidencia que lo respalde.

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En un proceso de terapia cognitivo, terapeuta y paciente trabajan activamente para encontrar, estas representaciones equivocadas de la realidad de manera que con las técnicas terapéuticas el paciente logre mejorar sus pensamientos, hacerlos más válidos o funcionales, en todo caso se busca que dichos pensamientos estén más ajustados a la realidad, mejorando sus procesos mentales.

Este proceso se da de la siguiente manera:

  • El terapeuta y el paciente colaboran para identificar las cogniciones distorsionadas, derivadas de los supuestos o las creencias desadaptativas.
  • Estas cogniciones y creencias están sujetas al análisis lógico y la comprobación empírica de hipótesis (a través de la experiencia) lo que conduce a los individuos a ajustar su pensamiento con la realidad”.
  • La meta está en corregir el procesamiento distorsionado de la información, así como las creencias y supuestos desadaptativos que mantienen nuestras conductas y emociones.

En SEPIMEX contamos con psicólogas y psicólogos especializados en el tema, que pueden brindarte más información o en su caso un acompañamiento para cambiar aquellas distorsiones del pensamiento que podrían estar afectando significativamente tu vida.

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Elaborado por:

Azucena Santander Ramírez

Terapeuta Cognitivo-Conductual.  SEPIMEX-Pachuca.

Mtra. en Psicología Clínica y de la Salud.

azucena@sepimex.com.mx

www.sepimex.com.mx

Tel. 56.89.14.19

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REFERENCIAS

  • Beck, A., Rush, A., Shaw, B. & Emery, G. (2010) Terapia Cognitiva de la depresión. España: Desclée de Brouwer
  • Gabalda, I. C. (2009). Manual teorico-practico de psicoterapias cognitivas. España: Desclée de Brouwer

La importancia de promover hábitos saludables en las niñas y los niños.

a4Con el regreso de las niñas y los niños a las escuela, retomamos muchas de las actividades cotidianas, que en gran medida estructuran su vida y también de mamás y papás. ¿Te has preguntado porque es importante promover hábitos saludables en las niñas y los niños y cuáles son los hábitos más importantes?

Los hábitos son mecanismos estables que crean destrezas o habilidades, son flexibles y pueden utilizarse en la vida cotidiana. En el caso de las niñas y los niños, es la incorporación de rutinas que le proporcionan seguridad y confianza al saber que esperar dentro del hogar.

Te ha pasado, en algún día muy pesado, que no tienes idea a qué hora comerás y llegaras a casa a descansar, ¿cómo te has sentido?, imagina ahora cómo se sentirá una pequeña o un pequeño de 3 años cuando no tiene un horario específico para comer o sus horas de sueño dependen de tus actividades y por lo tanto no siempre son a la misma hora. Todas estas situaciones de incertidumbre afectan el estado de ánimo y comportamiento de las niñas y los niños, poniéndolos irritables y de mal humor. Es por eso que hablaremos de cuáles son los hábitos saludables más importantes de promover en ellas y ellos y te daremos algunos tips de como establecerlos.

Como ya se mencionaba, los hábitos son una serie de rutinas, conforman las costumbres, actitudes, formas de comportamiento que asumen las personas ante situaciones concretas de la vida diaria, las cuales forman y consolidan pautas de conducta y aprendizajes que se mantienen en el tiempo y repercuten (favorable o desfavorablemente) en el estado de salud, nutrición y el bienestar.

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Algunos ejemplos de hábitos saludables en las niñas y los niños son: cepillado de dientes, baño diario, lavado de manos, alimentación variada y saludable y la hora de dormir.

¿Por qué son importantes los hábitos en las niñas y los niños?

  • Previenen la aparición de enfermedades asociadas a una mala alimentación.
  • Previenen la aparición de trastornos del sueño, como las pesadillas.
  • Se adquieren conductas que favorecen el cuidado de la salud.
  • Promueve comportamientos responsables y establece límites.

¿A partir de qué edad es conveniente comenzar con el establecimiento de hábitos saludables?

La incorporación de hábitos saludables en las niñas y los niños puede iniciarse desde temprana edad, por ejemplo, los hábitos de sueño pueden iniciarse desde los seis o siete meses, de esta forma la niña o el niño tendrá un entorno predecible que lo ayudará a sentirse seguro y estable emocionalmente.

¿Con cuál de todos los hábitos se debe iniciar?

Todos los hábitos son igual de importantes, sin embargo, dependerá de la edad que se adquieran primero algunos. Como ya se mencionaba antes, el hábito de sueño puede establecerse desde los seis meses de edad, o por ejemplo los horarios de alimentación para un bebé. Estos dos hábitos pueden ayudar al desarrollo de rutinas más específicas, como el cepillado de dientes, lavarse las manos, hasta hábitos más complejos como estudiar.

Nos detendremos un momento para hablar de uno de los hábitos principales, que como ya se explicaba dará paso a otros conforme la niña o el niño avance en edad.

a10El sueño es una función vital para el desarrollo de la vida, contribuye a la maduración neurológica del recién nacido; así como la reposición de energía física y cognitiva, es muy importante para la memoria y el aprendizaje.

La falta de sueño influye en la realización de las tareas de aprendizaje en las niñas y los niños, disminuye la concentración, la atención y la adquisición de nuevos aprendizajes. Si una niña o un niño no descansa de forma adecuada, no estará en condiciones para un correcto rendimiento escolar.

El tiempo aproximado de sueño en una persona puede variar en relación a sus características personales, sin embargo, existe un número de horas aproximado de acuerdo al grupo de edad.

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Cómo identificar si estoy estableciendo el hábito del sueño en mi hija o hijo.

A continuación te dejamos una lista de actividades que tal vez realizas y que puedan afectar la promoción del hábito de sueño en tu hija o hijo:

a1Si seleccionas más de 8 respuestas de NO, es posible que aún no logres establecer el hábito del sueño.

Cómo establecer el hábito de sueño en mi hija o hijo.

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  • Establece un sitio (habitación de la niña o el niño).
  • Establece un horario para dormir
  • Establece una rutina antes de dormir, por ejemplo: bañarse, cenar, actividad tranquila como leer un cuento.
  • Elige las cosas que necesita tu hija o hijo para dormir (cobija, muñeco de peluche).
  • Coloca a tu hija o hijo en la cama con sus cosas para dormir.
  • Despídete en un tono tranquilo. Puedes emplear una frase como: “Papá y mamá te están enseñando a dormir. Buenas noches, que duermas bien”.
  • Salir de la habitación.
  • Si llora o arroja objetos, espera un intervalo de1 minuto el primer día, 3 min el segundo día, 5 min el tercer día, 7 min el cuarto día, 9min del quinto día, 11 min el sexto día y 13 min a partir del séptimo día. Después de este tiempo regresa a su habitación, recoge lo que haya tirado, colócalo en su cama y repite la frase “Papá y mamá te están enseñando a dormir. Buenas noches, que duermas bien” y sal de la habitación.
  • Si regresas a tu habitación y la niña o el niño vuelve a llorar y tira nuevamente algún objeto, repite el paso anterior, hasta que logre quedarse dormido.

Este último paso puede parecer muy doloroso tanto para tu hija o hijo, como para mamá y papá, sin embargo no llega a lastimarlo, siempre y cuando tu tono de voz sea suave y expliquen que están ayudándolo a dormir.

Recuerda que el hábito de sueño se instaura si se lleva a cabo en el mismo momento, lugar y de la misma manera, con un ritual que marque el inicio y final.

Tips para el desarrollo de otros hábitos.

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Una vez que inicias el proceso para promover un hábito tan importante como el sueño, puedes dar paso al establecimiento de diferentes hábitos según la edad de la niña o el niño.

Te dejamos algunos tips para iniciar otros hábitos:

  1. Selecciona el hábito a promover (hora de comer, recoger juguetes, cepillarse los dientes, lavarse las manos, hacerla tarea).
  2. Establece un lugar.
  3. Establece un horario.
  4. Verifica que en el entorno no haya distractores importantes, por ejemplo, al hacer la tarea, cuidar que la televisión esté apagada.
  5. Establece la rutina. Ej. Para hacer la tarea: apagar la tele, sacar la mochila, sacar la libreta de tareas, sentarse en la mesa, revisar qué tarea hay que realizar, sacar los materiales necesarios para hacer la tarea, mantenerse sentado hasta finalizar.
  6. Explica tu hija o hijo en qué consiste este nuevo hábito.
  7. Da indicaciones claras y específicas, por ejemplo: “Es hora de hacer la tarea”.
  8. Mantén la rutina siempre de la misma manera.

 Esperamos que el contenido de este blog te ayude a promover nuevos hábitos saludables en tus hijas e  hijos. Si tienes alguna duda puedes contactarnos a:  contacto@sepimex.com.mx o al 56 89 14 16.

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Elaborado por:

Dra. Araceli Flores

Terapeuta Cognitivo-Conductual, Grupo SEPIMEX.

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Referencias

 

 

 

AMBIENTES RESILIENTES

“No es la especie más fuerte la que sobrevive, ni la más inteligente, sino la que responde mejor al cambio” Charles Darwin.

 

Actualmente en nuestra sociedad existen muchas fuentes de estrés y violencia. Constantemente podemos ver en la televisión situaciones relacionadas con problemas, conflictos bélicos, políticos y sociales.

Pareciera entonces que todas las personas estamos destinadas a atravesar por “crisis” o momentos complicados. Ante esta situación posiblemente alguna vez te has preguntado lo siguiente: ¿Qué podemos hacer nosotros como sociedad?, ¿Qué puedo hacer yo como persona? y ¿Por qué algunas personas parecen sobrellevar más fácil estas crisis?

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Eso se debe a la resiliencia. El tema resiliencia se investigó inicialmente en poblaciones vulnerables, por ejemplo niños expuestos o sobrevivientes a guerras en donde después de este tipo de eventos parecían afrontarlo muy bien y además aprovecharlos en su beneficio. Por medio de dichas investigaciones se determinó que existían cualidades internas y externas que les permitió seguir avanzando (Salvador, 2015).

Aun no existe un consenso en cuanto a su definición ya que diversos autores ven a la resiliencia como un proceso, mientras que otros lo ven como un resultado, sin embargo Grotberg (1995, citado en Salvador, 2015) refiere que la resiliencia es una capacidad del ser humano para hacer frente a las dificultades de la vida y superarlas aprendiendo de ellas.

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A través de los años la resiliencia ha sido estudiada en diversas poblaciones vulnerables a situaciones traumáticas y estresantes, tal es el caso de enfermedades crónicas o terminales, víctimas de violencia doméstica y de pareja, soldados, entre otros (Martínez, Salinas, Murillo, Colmenares & Castiblanco, 2010).

Toda situación de estrés o de crisis va a producirnos alteraciones en distintos niveles ya que al ser situaciones generalmente inesperadas y que exigirán una gran demanda de nuestros recursos, nos van a generar emociones negativas y van a des-estructurar nuestro entorno. En un principio puede existir una sensación de incertidumbre, seguido de un nivel elevado de tensión, sin embargo generalmente llevamos a cabo esfuerzos que nos ayuden a mantener o buscar un equilibrio (Naranjo, 2010).

Otra área de investigación  sobre la resiliencia han sido los  problemas o patologías como el estrés post-traumático, sin embargo algunos autores, como Gillham y Seligman (1999 citados en Vera, Carbelo & Vecina, 2006) sugieren que centrarlo en ello puede generar una cultura de victimología, en donde vamos generando actitudes pesimistas ante las situaciones esperando que siempre ocurra algo negativo, que siempre que hay un “daño”, y este debe de ser visto como un “trauma” (Vera et al. 2006).

Es por eso que en la actualidad diversas corrientes entre ellas la psicología positiva han hecho énfasis en cambiar la perspectiva de las crisis y verlas como un área de oportunidad para el crecimiento personal. De igual forma, los estudios sobre resiliencia se centran en conocer las fortalezas y habilidades que pueden favorecer la adaptación ante una crisis, además de no solo centrarse en el problema sino prevenirlo. Existen muchos factores protectores, sin embargo uno de los más mencionados en la literatura son los familiares, los socio culturales y los educativos (Martínez et al.  2010).

Cabe recalcar que la resiliencia al ser un proceso dinámico está influido por el ambiente y sus interacciones con el individuo. Por lo tanto el proceso de resiliencia puede aplicar tanto a escuelas como parejas, comunidades y sociedades, y no solo a nivel individual (Ruiz & López, 2012).

A3Tomando en cuenta lo anterior nosotros podemos implementar ciertas estrategias para poder desarrollar ambientes resilientes, es decir entornos en donde sea viable aprender de las crisis y sobreponerse a ellas de forma que exista una influencia positiva o cooperación por parte de las personas que nos rodean. Muchos investigadores como Salvador (2015), Vera et al. (2006) Martinez et al. (2010), y Monroy y Palacios (2011) han encontrado diversos factores a considerar para poder desarrollar entornos resilientes, algunos de los más importantes son los siguientes:

  • Desarrolla confianza en ti mism@ y en los demás

Muchos lo consideran como el pilar para la promoción de la resiliencia. Es bueno poder hacer nuestras actividades escolares, laborales, etc. y tener la seguridad de que lo hemos hecho bien.

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También es importante mencionar la importancia de fortalecer la autoestima. Cuando estés ante una situación de crisis puedes aprender a reconocer tu esfuerzo, es decir si bien las cosas no salieron como lo esperabas, también significa que puedes aprender de los errores cometidos y mejorarlos (Salvador, 2015). De igual forma puedes aprender a reconocer tus logros, no importa que tan pequeños o grandes sean estos. Y no solamente nuestros, porque no  reconocer también los logros de los demás. Intenta elogiar el esfuerzo de tus hijas, hijos, de tu pareja y de tus compañeras y compañeros de trabajo.

  • Fomenta la independencia y autonomía

Se refiere a capacidad de tomar decisiones por si mism@, así como cumplir con metas y responsabilidades con nuestros propios medios. En algunas ocasiones tenemos miedo de no tener el resultado que quisiéramos y no hacemos muchas cosas, sin embargo si lo haces, en momentos de crisis será más fácil que valores tus propios recursos porque aumentas tu autoeficacia, es decir la percepción que tienes sobre ti mismo para afrontar un problema o llevar a cabo una tarea.

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En casa, trabaja una crianza positiva. Genera reglas pero también afecto con tus hija e hijos. Algunos estudios han encontrado que las niñas, niños y adolescentes resilientes tiene reglas y limites en casa pero también se permite la expresión de sentimientos y opiniones, lo que favorece la identificación, independencia y seguridad (Monroy & Palacios, 2011).

  • Genera iniciativa

Aprende a disfrutar de exigirte y poner a prueba tus capacidades con actividades accesibles o novedosas, pero lo más importante llévalas a la práctica. No esperes a que te sugieran que hacer en tu trabajo o en casa. Ve desarrollando metas, sueños, nuevas actividades que puedes cumplir.

De igual forma permite que las personas a tu alrededor tengan iniciativa. Se pueden equivocar pero recuerda, pueden aprender ellos mismos de sus errores. No te limites, ni limites a los demás.

  • Ten Sentido del humor

A6Aprende a reír de las cosas que nos rodean. También se puede tener una buena perspectiva de una crisis. Recuerda que puedes ver el vaso medio vacío o medio lleno, ambos puntos de vista son válidos, pero ¿Cuál te conviene más?

Tener un buen sentido del humor permite evitar sentimientos negativos, soportar de mejor forma las situaciones desagradables y restarle importancia a la situación.

Intenta regalarle una sonrisa a tus hijas e  hijos en las mañanas, a tu esposo o esposa antes de ir al trabajo, a tus compañeros de trabajo y porque no a las personas en la calles, te sorprenderás de su reacción. Muchas de nuestras relaciones se basan en reacciones “espejo”, es decir si ríes y eres amable, es muy probable que tengas una respuesta similar.

  • Se creativo

Usa lo que has aprendido en tus experiencias previas e incluso de lo que ves diariamente para pensar en hacer las cosas de forma diferente. Es bueno ser ordenado y tener estructura, pero en ocasiones también es muy bueno salir de la rutina y hacer las cosas de forma diferente. Prueba, cambia e intenta.

En situaciones de crisis entre más cuadrados seamos, es más difícil que encontremos soluciones y que podamos ver el lado favorable de la misma (Naranjo, 2010).

  • Construye relaciones sanas

El apoyo social en uno de los factores más importantes de la resiliencia. Ante momentos de crisis el contar con muchas fuentes de apoyo permite salir adelante más rápido y con menos consecuencias negativas (Martínez, et al. 2010).

Trabaja y esfuérzate, pero no descuides a tus amigas, amigos y personas que te rodean. Convive más con tus amigas y amigos, platica más con tu familia, intégrate a tu trabajo. Aprende a desarrollar un ambiente cálido en donde hay comunicación, apoyo y sobre todo apertura.

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El hecho de desarrollar ambientes resilientes tiene muchos beneficios. Entre ellos se encuentra la disminución de trastornos psicológicos como la depresión, ansiedad, estrés post-traumático, entre otros. De igual forma un ambiente resiliente genera relaciones interpersonales más íntimas y saludables, además de incrementar la sensación de bienestar físico y mental.

Sin embargo también es importante recalcar que sin importar el número de factores protectores que implementemos, la experiencia de crecimiento y aprendizaje de la crisis (resiliencia) no elimina el dolor y el sufrimiento, pero nos enseña a ser más tolerantes a él (Vera et al. 2006).

Esperamos que este tema haya sido de tu interés y que sea útil. Si estás interesada o interesado en aprender más sobre el tema en SEPIMEX contamos con especialistas que pueden ayudarte a desarrollar estas habilidades.

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Elaborado por:

José Ángel Castillo Martínez

Terapeuta Cognitivo-Conductual, Grupo SEPIMEX.

Mtro. en Psicología Clínica y de la Salud

joseangel@sepimex.com.mx

www.sepimex.com.mx

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Referencias:

  • Martínez, N., Salinas, C., Murillo, M., Colmenares, L. y Castiblanco, L. (2010). Factores protectores, sociodemográficos y propios de la formación militar asociados a la aparición del trastorno de estrés postraumático. Cuadernos Hispanoamericanos de Psicología, 10(2), 21-32.
  • Monroy, B. G. y Palacios, L. (2011). Resiliencia: ¿Es posible medirla e influir en ella? Salud Mental, 34, pp. 237-246.
  • Naranjo, R. (2010). Neurología de la resiliencia y desastres. Revista Cubana de Salud Pública; 36 (3), pp. 270-274.
  • Ruiz, G. T. y López, A. E. (2012). Resiliencia psicológica y dolor crónico. Escritos de Psicología, 5 (2), pp. 1-11.
  • Salvador, L. (2015). Resiliencia en violencia de género. Un nuevo enfoque para los/las profesionales sanitarios/as. Journal of Feminist, Gender and Women Studies 1; 103-113.
  • Vera, B., Carbelo, B. y Vecina, M. L. (2006). La experiencia traumática desde la psicología positiva: resiliencia y crecimiento postraumático. Papeles del Psicólogo, 27(1), pp. 40-49.