ERES LO QUE PIENSAS

Somos lo que pensamos. Todo el mundo surge de nuestros pensamientos. Con nuestros pensamientos hacemos el mundo. Buda

a1A menudo solemos pensar que las cosas nos salen mal, que tenemos mala suerte, que las situaciones solo nos pasan a nosotros y que tenemos muchos problemas. Situaciones como hacer fila en el banco, estar atorado en el tráfico o el exceso de trabajo suelen generar en nosotros pensamientos como “siempre es lo mismo” o “estoy hart@”. ¿Te suena familiar? Constantemente caemos en el error de creer que nuestro malestar emocional proviene del exterior.

Solemos maldecir y culpar a las situaciones porque las consideramos las causantes de nuestra frustración y nuestra desdicha, pero, ¿realmente la fila del banco o el tráfico son la razón de nuestro mal humor, o son nuestras interpretaciones de esas mismas situaciones las que causan nuestro malestar?

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Emociones, pensamientos y conductas actúan de forma integral en los seres humanos, por lo tanto, lo que pensamos influye en nuestros sentimientos y comportamientos. Y aquí vienen las buenas noticias: somos los mayores responsables de lo que sentimos. Si pensamos cosas alegres, estaremos alegres. Si pensamos cosas tristes, estaremos tristes. Por ejemplo: imaginemos que vamos caminando por la calle cuando vemos que en la otra acera va caminando una tía que no hemos visto en mucho tiempo, nosotros, naturalmente emocionados, la saludamos con alegría, sin embargo, ella no nos devuelve ni una sonrisa. Podemos pensar que es una irrespetuosa o creída, lo cual nos causará enojo y la próxima vez que la veamos le regresaremos la grosería. Sin embargo, podemos pensar algo diferente, quizá no era nuestra tía y la confundimos, tal vez no nos vio o simplemente iba muy concentrada en sus ideas que no se dio cuenta de que éramos nosotros, pensar esto no nos causará molestias y la próxima vez que la veamos la saludaremos con la misma alegría.

En el ejemplo la misma situación, pero no los mismos pensamientos, sentimientos ni comportamientos. Y es aquí donde encontramos la llave para evitar tantas emociones negativas o conductas inadecuadas: podemos cambiar lo que pensamos.

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¿Cómo podemos cambiar nuestros pensamientos para mejorar nuestro bienestar emocional?

  • Sé realista.

No se trata de ver todo color rosa, pero tampoco color negro, ese granito que te salió antes de tu cita no es el fin del mundo.

  • Cuestiona lo que piensas.

Tendemos a aceptar los pensamientos que tenemos sobre las situaciones sin cuestionarlos. Vale la pena preguntarnos ¿De verdad es tan grave? ¿Por qué esto me está afectando? ¿Este es un pensamiento que me sirve para solucionar mi problema?

  • Escribe.

Hay situaciones en las que nos costará más trabajo no pensar cosas negativas, pero si lo logramos es una buena idea escribir el cambio de pensamiento que tuvimos, si llegamos a tener problemas con alguna situación siempre podemos echar un vistazo a pensamientos positivos que hemos logrado, además es una buena forma de notar el cambio que hemos logrado.

  • Deja de rumiar.

Los pensamientos rumiativos adquirieron su particular nombre debido a la forma que tienen las vacas de masticar su comida durante mucho tiempo antes de tragarla, llamada precisamente “rumiación”. Pensar continuamente en nuestros problemas no traerá mágicamente la solución a ellos, solo nos causará más ansiedad.  En lugar de pensar “¿Por qué siempre me pasa esto a mi?” comienza a pensar “¿Qué tengo que hacer para solucionar esto?”

  • Acepta lo que no depende de ti.

Por más que maldigamos el tráfico eso no hará que desaparezca, acepta que gran parte de la vida no esta bajo tu control y comienza a prestar más atención a lo que sí depende de ti. Si bien no podemos desaparecer el tráfico, podemos cambiar lo que hacemos en él, quizá escuchar nuestra música favorita.

  • Deja de anticipar negativamente.

El pensar constantemente de forma negativa en eventos futuros nos genera temor y ansiedad. En lugar de pensar que seguramente vamos a reprobar ese examen, podemos pensar que es algo que podemos cambiar si estudiamos duramente, y dicho pensamiento nos llevará a tal comportamiento.

  • Las situaciones no causan malestar, lo que pienso de ellas, sí.

Recuerda que esos trastes sucios por sí solos no son causantes de ningún malestar, pensar que estamos cansados y debemos lavarlos, o pensar que son muchos, es lo que nos causa ansiedad y rechazo.

Comenzamos diciendo que solemos pensar que tenemos mala suerte y que las cosas siempre nos salen mal, si tenemos estos pensamientos lo más probable es que nuestros sentimientos sean igual de negativos y tengamos conductas acorde. Como aprendimos aquí, nuestros pensamientos influyen en gran medida en lo que hacemos y sentimos, recuerda que tú puedes cambiar la forma en que piensas y por lo tanto, la forma en que te sientes y actúas. Y tú, ¿qué es lo que piensas?

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En Centro SEPIMEX contamos con profesionales capacitados para orientarte y ayudarte si lo requieres. Si necesitas mayor información escríbenos a contacto@sepimex.com.mx

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Elaborado por:

Psic. David Abraham Peralta Duran

Terapeuta Cognitivo-Conductual, SEPIMEX PACHUCA.

abraham@sepimex.com.mx

http://www.sepimex.com.mx

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Autor: SEPIMEX

Servicios Psicológicos Integrales de México "Enciende tu bienestar" www.sepimex.com.mx

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