ALIENACIÓN PARENTAL. ¿Qué es y cómo afecta a l@s niñ@s?

a1El Síndrome de Alienación Parental (PAS) fue descrito y catalogado por el doctor Richard Gardner, quien lo definió así: “El Síndrome de Alienación Parental es un  desorden que se da principalmente en el contexto de conflictos de custodia física o moral entre la madre y el padre. Su manifestación primaria es la campaña de denigración de una hija o hijo contra su madre o padre, campaña que no tiene justificación alguna o de exagerada denigración hacia la madre o el padre objetivo. Es el resultado de una combinación de programación (“lavado de cerebro”) y adoctrinamiento de uno de los padres y de las propias contribuciones de l@s hij@s en la creación  de un villano en el padre objetivo. Este síndrome  es caracterizado por el conjunto de síntomas que resultan del proceso por el cual un progenitor transforma la conciencia de sus hij@s mediante distintas estrategias, con objeto de impedir, obstaculizar o destruir sus vínculos con el otro progenitor”.

Se presenta especialmente en algunas rupturas conyugales de serio conflicto. Distingue tres grados de PAS (1998): leve, moderado y agudo.

a2L@s hij@s que sufren este síndrome, desarrollan un odio patológico e injustificado hacia el progenitor alienado, lo que lleva a consecuencias devastadoras en el desarrollo físico y psicológico de éstos. Usualmente l@s hij@s entran en conflicto, se ven afectados para descalificar, censurar, o rechazar a su madre o padre consciente o inconscientemente.

El PAS se constituye en una forma de violencia, es un modo de maltrato emocional hacia el menor puesto que impide una visión de la realidad que se ve seriamente comprometida y quizás desfigurada por el progenitor alienante (Rincón, 2006). Así, en el PAS, se presentan: la manipulación mental, el acoso psicológico y la violencia encubierta entre otras. Ésta última, se manifiesta con diferentes modos de maltrato psicológico o maltrato pasivo.a3

El progenitor alienador confía en su hij@ sus sentimientos negativos y las malas experiencias vividas con  el progenitor ausente, provocando que el menor absorba la negatividad que éste desprende y haciendo que  rechace injustificadamente a su propio padre o madre.

 Ante este síndrome, existe un patrón de síntomas que suelen aparecen en los menores afectados.

 SÍNTOMAS

  • Campaña de denigración hacia uno de los progenitores
  • Débiles, absurdas o frívolas justificaciones para el desprecio.
  • Ausencia de ambivalencias (todo es bueno para la madre o el padre y malo para el otr@).
  • Fenómeno del pensador independiente (las niñas y los niños afirman que su decisión de rechazo es completamente suya y niegan la influencia de otra persona).
  • Apoyo reflexivo al progenitor alienante (los menores aceptan la validez de las alegación del padre o la madre en contra del otro progenitor).
  • Ausencia de culpa hacia la crueldad y la explotación del progenitor alienado.
  • Presencia de argumentos prestados (la hija o el hijo cuenta hechos que no ha vivido y conoce todos los procedimientos legales que han vivido sus padres).
  • Generalización a la familia extensa (hay desprecio a la familia del progenitor alienado).

 CARACTERÍSTICAS DE MADRES Y PADRES ALIENADORES.

a4El Síndrome de alienación parental en la madre o padre suele surgir cuando el progenitor alienador es una persona sobreprotectora. Puede estar cegada por su rabia o por un ánimo de venganza, provocado por los celos o por la cólera. El progenitor alienador se ve como víctima, tratado injusta y cruelmente por el otro progenitor, del cual se quiere vengar haciéndole creer a l@s hij@s que el otro tiene toda la culpa. Algunas de las características que presentan madre o padres alienadores son:

 Para el progenitor alienador, el tener el control total de sus hij@s es una cuestión de vida o muerte. No es capaz de individualizar.

  • El progenitor alienador no respeta las reglas y no tiene costumbre de obedecer las sentencias de los tribunales. Cree que las reglas son para los otros.
  • El progenitor es incapaz de ver la situación desde otro punto de vista que no sea el suyo, especialmente del de sus hij@s. En ocasiones tiene dificultades para diferenciar entre decir la verdad y mentir.
  • El progenitor alienador finge de manera hipócrita su esfuerzo en empeñarse para que l@s hij@s visiten al otro progenitor.
  • Durante una evaluación el progenitor alienador puede mostrar fallos en su razonamiento. Se basa en mentiras.

EFECTOS DEL SÍNDROME DE ALIENACIÓN EN L@S NIÑ@S.

a6L@s niñ@s usualmente muestran una actitud de indiferencia, de pasividad; no obstante, se presenta un menoscabo orgánico, psíquico y social que alteran la personalidad del menor. Fariña, Arce, Seijo, Real y Novo (2001) exponen cómo los menores con frecuencia tienen la experiencia de a7sentimientos de abandono, indefensión, rechazo, así como estados de ansiedad, depresión, conductas regresivas y problemas escolares. L@s menores sufren una aguda sensación de miedo intenso, sentimientos de profunda confusión y sensación de indefensión (Castells, 1993). El miedo, la ansiedad y la angustia experimentados alteran indiscutiblemente los ritmos respiratorio y circulatorio.

 CÓMO APOYAR A L@S NIÑ@S QUE PRESENTAN SÍNDROME DE ALIENACIÓN PARENTAL

 Realizar una evaluación por expertos en el área para identificar si está presente el síndrome.

  • Evitar que la madre o el padre realicen comentarios negativos del otro progenitor frente a l@s niñ@s.
  • Evitar expresarle a la niña o el niño las molestias en relación al otro progenitor.
  • Si existen diferencias entre madre y padre, es importante que puedan reunirse o hablar en ausencia de l@s hij@s, llegar a acuerdos o negociaciones para evitar generar un falso concepto en la niña o el niño.
  • Recordar que la separación se presentó en papá y mamá, pero los padres no se divorciaron de l@s hij@s.

a8

Su quieres conocer más del tema te invitamos s nuestro próximo Curso-Taller. “Alienación parental” el viernes 4 de diciembre a las 5pm. O bien puedes contactarnos AL 56 89 14 19  o por correo contacto@sepimex.com.mx para agendar una cita y platicar con alguno de nuestros especialistas.

Elaborado por:

Dra. Araceli Flores León.

araceli@sepimex.com.mx

Terapeuta Cognitivo-Conductual, SEPIMEX.

56.89.14.19

enciende tu bienestar

REFERENCIAS

  •  Bolaños, I. (2.002). El Síndrome de Alienación Parental. Descripción y abordajes psico-legales. Revista de Psicopatología Clínica, Legal y Forense, 3, 25-45.
  • Castells, P, (1993). Separación y divorcio. Efectos psicológicos en los hijos. Como Prevenirlos y curarlos. Barcelona: Editorial Cedecs
  • Fariña, F. Arce, R., Seijo, D. Real, S., Novo, H. (2001). Guía informativa. Ruptura de parella, non de familia. De Xustiza, Interior e relaciones. Santiago de Compostela.
  • Fernández Ros, E. y Godoy Fernández, C. (2.005). El niño ante el divorcio. Ed. Pirámide. Madrid.
  • Folberg, J y Milne, A. (1.988). Divorce Mediation: Theory and Practice. Nueva York: The Guilford Press.
  • Garner, R. (1992). The Parental Alienation Syndrome. New Jersey: Cresskill.
  • Martin, S. (1993). Psicología Forense en los Juzgados de Familia. En J. Urra y B. Vázquez. Manual de Psicología Forense, pp. 85-118. Madrid: Siglo XXI.

path4235    path4133

CÓMO DESARROLLAR EL OPTIMISMO EN L@S NIÑ@S.

y1¿Qué es el Optimismo?

La palabra “Optimismo proviene del latín optimum, que quiere decir “lo mejor”.

  • Es la tendencia a esperar que el futuro traiga resultados favorables.
  • Es percibir lo positivo de las situaciones, de las personas y de nosotros mismos.

El Optimismo nos ayuda a confiar en nuestras capacidades para enfrentar las dificultades. Nos genera estados de ánimo agradables: entusiasmo, tranquilidad, entre otros. Nos da fuera para atravesar desafíos. Tiende a armonizar nuestra salud fisiológica. Potencia nuestros momentos de felicidad.

¿En qué consiste el Pesimismo?

La palabra pesimismo, proviene del latín pessimum, que quiere decir “lo peor”.

  • Es la tendencia a esperar que el futuro traiga resultados desfavorables.
  • Es percibir lo negativo de las situaciones y de nosotros mismos.

El pesimismo puede conducirnos a un estado depresivo. Cuando aparecen las dificultades, nos induce más a la inacción que a la actividad. Nos genera estados de ánimo negativos: tristeza, ansiedad, entre otros. Nos hace darnos por vencidos frente a los desafíos. Tiende a deterioras nuestra salud psicofísica. Anticipa el fracaso ante nuestros proyectos, lo que nos predispone a generarlo. El pesimista se victimiza ante la adversidad.

El Optimismo puede definirse, según el Dr. Martin Seligman como “una disposición a la interpretación constructiva de los acontecimientos externos, incluidos los conflictos y la pérdidas. Una virtud que nos ayuda a enfrentar dificultades con buen ánimo y perseverancia, a descubrir posibilidades y a diseñar nuevas soluciones”.

La medicina moderna observa, con sorpresa y repetida precisión, cómo las personas más optimistas y de mejor humor tienden a ser más sanos, más exitosos y más longevos. También son personas que tienden a encontrar un beneficio aun en situaciones traumáticas o en condiciones de vida difíciles; saliendo de ellas con el mejor nivel evolutivo, como si el trauma hubiera actuado desarrollando recursos nuevos, con los que enfrenta el futuro.

y2

Las personas con actitud Optimista:

  • Hacen cada cosa con convicción
  • Tienen un gran pensamiento autocrítico, no destructivo.
  • Rara vez dejan de sentirse en control sobre los acontecimientos.
  • Asumen la responsabilidad de sus propios sentimientos y acciones.
  • Poseen una mentalidad abierta a los cambios.
  • Les gusta explorar y descubrir nuevas cosas.
  • Tienen una fuerte necesidad de ayudar a los demás.
  • Siempre son capaces de defender la postura que creen correcta.
  • Les agrada terminar lo que empiezan.
  • Rara vez asumen riesgos innecesarios.
  • Han desarrollado una gran capacidad de amar y de ser amados.
  • Trabajan en equipo con otros, con honestidad, autenticidad.
  • Respetan firmemente las cosas importantes para otras personas.
  • Tienen gran capacidad para perdonar.
  • Saben apreciar la belleza de las cosas.
  • Tratan a todas las personas con honestidad y justicia.
  • Jamás se creen o actúan como si fueran superiores.
  • Confían en un futuro mejor y están dispuestos a trabajar para conseguirlo.
  • Viven permanentemente agradeciendo las cosas buenas, aunque sean pocas.
  • Son sumamente intuitivos y creativos.
  • Tienen un irrenunciable sentido del humor.
  • Han aprendido a interpretar experiencias dolorosas como una parte más de la existencia.
  • Saben que existe un propósito en la propia existencia que le da un sentido y significado a nuestra conducta.

y3NIÑ@S OPTIMISTAS.

El pesimismo de nuestr@s hij@s no es innato. Tampoco procede directamente de la realidad. Muchas personas viven en realidades sombrías – enfermedad terminal, campos de concentración, pobreza- siguen siendo optimistas. El pesimismo es una teoría de la realidad. L@s niñ@s aprenden esta teoría de su mamá, papá y cuidadores primarios, así como de los medios de comunicación.

Las personas pesimistas se diferencian  de las optimistas en tres sentidos principalmente:

  1. Se deprimen mucho más a menudo
  2. Obtienen menor éxito en la escuela, en el trabajo y en los deportes de lo que cabría esperar de su capacidad.
  3. Su salud física es peor que las de las personas Optimistas.

Así, al sostener una teoría pesimista del mundo puede ser un distintivo de sofisticación, pero tiene su precio. Resulta perjudicial para l@s niñ@s , y si nuestr@ hij@ ha adquirido ya el pesimismo corre el riesgo de ver disminuido su rendimiento escolar. Corre el riesgo de padecer problemas, más importantes, de depresión y ansiedad. Corre el riesgo de tener una salud  física peor de la que la tendría si fuera optimista. Además, el pesimismo en l@s niñ@s se puede convertir en un patrón autosuficiente y vitalicio a través del cual contemplara todas las perdidas y contratiempos.

La buena noticia es que con ayuda de las personas que l@s rodean podrán aprender Optimismo. La base del Optimismo no reside en las frases positivas o las imágenes de victoria, sino el modo como uno piensa en las causas. Cada uno de nosotros posee unos hábitos relativos al pensar sobre las causas, un rasgo personal al que se denomina <<Estilo Explicativo>>. El Estilo Explicativo se desarrolla en la infancia. Existen tres dimensiones fundamentales que l@s niñ@s utilizan para explicar por qué le ocurre un determinado acontecimiento bueno o malo, estas dimensiones son: duración, alcance y personalización.

  • DURACIÓN. L@s niñ@s que presentan un mayor riesgo de depresión creen que las causas de los malos acontecimientos que les ocurren son permanentes. Dado que la causa durara siempre, razonan que los malos acontecimientos siempre se repetirán. En cambio l@s niñ@s que soportan los contratiempos y resisten la a la depresión creen que las causas de los malos acontecimientos son transitorias.

Las diferencias entre las causas permanentes y transitorias pueden parecer sutiles a primera vista, pero constituyen una  dimensión importante para el bienestar de l@s niñ@s que debemos aprender a escuchar para identificar sus matices. Por ejemplo:

<<Nadie me querrá nunca…>> L@s niñ@s pesimistas creen que la causa de que no tenga amig@s durara indefinidamente, mientras que l@s Optimistas creen que si esperan lo suficiente <<Se necesita tiempo…>> a la larga harán buen@s amig@s.

Si l@s niñ@s piensan en sus fracasos, rechazos y obstáculos en términos de siempre y nunca, tienen un estilo pesimista. Si califica y piensa en los malos acontecimientos como a veces y últimamente, posee un estilo Optimista.

L@s niñ@s Optimistas y pesimistas responden también de manera distinta a los buenos acontecimientos que se dan en su vida. L@s niñ@s creen que los buenos acontecimientos tienen causas permanentes son más optimistas que quienes piensan que obedecen a causas transitorias (precisamente lo contrario del estilo optimista para los malos acontecimientos).

L@s niñ@s optimistas se explican los acontecimientos en términos de causas permanentes. Apuntan a rasgos y capacidades que siempre poseerán, como ser  un buen estudiante, ser simpático o ser amable. Utilizan <<siempre>> cuando describen las causas de los buenos acontecimientos. Los pesimistas piensan en términos de causas transitorias. “Estaban de buen humor” o “Esta semana he practicado mucho”. Sus explicaciones de los buenos acontecimientos se califican con las palabras >>a veces>> y <<hoy>>, y a menudo utilizan el pretérito perfecto y los limitan a una sola ocasión “Esta vez he practicado mucho”. Cuando l@s niñ@s creen que sus éxitos obedecen a causas permanentes y que logran sus objetivos, la próxima vez se esforzaran aún más. L@s niñ@s que ven razones transitorias para los buenos acontecimientos se dan por vencidos incluso cuando los logren, creyendo que su logro fu causa de suerte y no de su esfuerzo.

No resulta  extraño que l@s niñ@s aprendan el estilo explicativo de mamá, papá y cuidadores primarios. Oyen como los adultos los critican, y absorben el estilo de la crítica además de su contenido. Si critican a l@s niñ@s porque son flojos, en vez de hacerlo porque hoy no se ha esforzado lo suficiente, él no sólo creerá que es un flojo, sino que sus fracasos se deben a factores permanentes e inamovibles. Por otra parte, l@s niñ@s oyen con atención cómo mamá o papá interpretan sus propias desdichas y modelan su estilo. Si somos pesimistas, l@s niñ@s están aprendiendo el pesimismo directamente de nosotros.

Debemos, estar atentos a la manera en que retroalimentamos a l@s niñ@s, o cómo nos criticamos a nosotros mismos delante de nuestr@ hij@, ya que estamos conformando su estilo explicativo respecto a la culpabilidad.

La primera regla es la exactitud. Una censura exagerada da lugar a un sentimiento de culpabilidad y vergüenza que va más allá de lo necesario para alentar a l@s niñ@s a cambiar. Pero la falta absoluta de censura, erosiona la responsabilidad y anula la voluntad al cambio.

La segunda regla consiste en que, siempre que la realidad lo permita, debemos criticar con un estilo explicativo optimista. Cuando mamá o papá gritan, sin pensar, critican a su hij@ con mensajes permanentes y globales, l@s niñ@s comienzan a adquirir un estilo pesimista. Cuando atribuyen las causas del problema a factores modificables  y específicos, l@s niñ@s comienzan a aprender optimismo.  Cada vez que consideramos que l@s niñ@s han hecho algo mal, es importante centrarnos en las causas personales específicas y transitorias, sin faltar a la verdad, y evitemos echar la culpa al carácter o a las capacidades de l@s niñ@s.

El optimismo o pesimismo fundamental de l@s niñ@s se está formando. Lo están adquiriendo no sólo a partir de las realidades de nuestro mundo, sino también al oír la manera en que les criticamos y nos criticamos a nosotr@s mism@s. Si su estilo se está convirtiendo en pesimista, corre el riesgo de presentar síntomas de depresión y obtener un menor rendimiento en lo que haga. Mamá, papá y cuidadores primarios pueden hacer mucho para evitarla. El primer paso consiste en valorar a l@s niñ@s, estén o no estén deprimidos e identificar dónde  se sitúa en relación al continuum optimismo-pesimismo.

ya

Es fundamental que l@s niñ@s aprendan a ser optimistas y que cuenten con técnicas y estrategias para desarrollar un pensamiento positivo. Como mamá o papá podemos ayudar a l@s niñ@s a desarrollar su optimismo con las siguientes sugerencias:

  • Analiza la situación. ¿En qué momento tu hij@ tiene esa actitud pesimista? ¿Es una actitud constante, o es a la hora de realizar determinadas tareas que sabe que se le dan peor?
  • Entrena con él o ella aquellas tareas que le causan dificultad. Eso le hará tomar confianza en sí mism@.
  • Ayúdal@ a encontrar evidencias de que sí puede realizar las cosas y cada vez irá mejorando con la práctica. Empieza a trabajar desde el nivel de exigencia de acuerdo a su edad, pidiéndole cosas que sabemos que sí puede conseguir. Si el nivel de exigencia es demasiado alto, el niño o la niña se puede frustrar al saber que no lo va a conseguir, y favoreceremos sus pensamientos pesimistas.
  • Trabaja la importancia del esfuerzo desde pequeñ@s. Que sepa que ante las adversidades, la respuesta no es la queja ni verbalizaciones negativas como “no puedo”, “es que es muy difícil”, “a mí no me sale”…. ayúdale a encontrar los opuestos de estas expresiones para que las utilice cuando sea necesario. Por ejemplo: “lo intentare”, “seguiré practicando”.
  • Refuérzale mucho cuando algo le sale bien, que se sienta importante y orgullos@ de sí mism@.
  • Hazle notar y reconócele cuando tenga actitudes Optimistas, que vea que tiene más atención en lo positivo que en lo negativo.
  • Cuando está muy bloquead@ no es el momento de hablar con él o ella. Es mejor esperar a que se le pase, pues por mucho que intentamos que vea las cosas de forma positiva, primero necesita ‘desconectar’ antes de seguir con la tarea.
  • Resalta sus cualidades, enumera o haz una lista con él o ella de las cosas que se le dan bien, por pequeñas que parezcan aprenderá a valorarlas.
  • Enséñal@s a aceptarse como son. Tenemos que aprender a querernos y aceptarnos como somos desde pequeñ@s con nuestras limitaciones y capacidades. No siempre se puede ser el mejor jugando al fútbol, o al baloncesto. Lo importante es esforzarse para hacer las cosas lo mejor posible.
  • No olvidemos que la principal fuente de aprendizaje de l@s niños es el m@delado. L@s niñ@s copian a sus adultos de referencia, mamá o papá. Seamos un modelo de superación ante las adversidades, no de negatividad. Dele el ejemplo. Su actitud es lo que realmente contará en este proceso de educación positiva. Mamás y papás somos modelos de conducta y nuestr@s hij@s copian y absorben la forma en que nosotros enfrentamos los problemas.
  • Ejercite el buen humor con su hij@. Juegue y ríase con él o ella con cosas tan sencillas como haciéndole cosquillas o contándole chistes, existen mil maneras para despertar el buen humor en los niñ@s. El buen humor entre otras cosas aumentará su autoestima.
  • Cultive en sus hij@s la gratitud. Agradecer por la comida de cada día, por tener una familia, amigos, por poder celebrar los cumpleaños, etc.
  • Dígale a su hij@ que le quiere. No sólo con palabras, también con gestos y sorpresas. Un niñ@ que se siente querid@ tiene más probabilidad de ser optimista.
  • Reconozca las buenas cosas que hace o que logra su hij@. Esa es una buena manera de fortalecer el sentimiento de éxito.

En Centro SEPIMEX el Optimismo es un recurso que desarrollamos en las intervenciones con niñas y niños y en el Entrenamiento en Crianza positiva para mamás y papás. Acércate a nosotros para  conocer más sobre Psicología Positiva y sus beneficios.

Elaborado por:

Psic. Yadira Martínez Ortiz.

yadira@sepimex.com.mx

Terapeuta Infantil Cognitivo-Conductual, SEPIMEX.

56.89.14.19

enciende tu bienestar

Referencias:

Blas, V. (2014). La inteligencia optimista. Argentina :VERGARA Y RIBA EDITORAS

Seligman, E.P,(2011). Niños optimistas: como crear las bases para una existencia feliz. España: DEBOLSILLO

 

path4235 path4133

COMO AYUDAR A L@S NIÑ@S A EXPRESAR SUS EMOCIONES.

Antes de iniciar con el tema en particular, es importante preguntarnos: ¿qué es inteligencia?, podríamos tener una gran cantidad de definiciones, algunas teóricas y otras informarles; lo interesante es que generalmente lo asociamos únicamente con que tantos conocimientos poseemos al respecto de las matemáticas, la historia o vocabulario. Sin contemplar otro tipo de inteligencia, la emocional.

La inteligencia emocional es un conjunto de cualidades emocionales que también tienen una gran importancia en el éxito en la vida de una persona, estas cualidades son:

  • La empatía.
  • La expresión y comprensión de los sentimientos.
  • La regulación de nuestro genio.
  • La independencia.
  • La capacidad de adaptación.
  • La simpatía.
  • La capacidad de resolver los problemas en forma interpersonal.
  • La persistencia.
  • La cordialidad.
  • La amabilidad.
  • El respeto.

Como se puede observar, son muchas las habilidades emocionales que debemos desarrollar, pero ¿qué tanto hemos dedicado como papá y mamá en el desarrollo de estas habilidades en nuestros hij@s? Para responder la pregunta, reflexionemos en las siguientes cuestiones:

Mi inteligencia emocional:

s1

  1. ¿Hasta qué punto conozco mis propios sentimientos? ¿Hasta qué punto conozco los sentimientos de mi familia? Piense en algún problema reciente que haya surgido en la familia. ¿Cómo se sintió usted al respecto o sus hij@s u otras personas involucradas en ese problema?
  2. ¿Qué grado de empatía experimento hacia los demás? ¿Soy capaz de expresarla? ¿Cuándo fue la última vez que así lo hice? ¿Soy capaz de comprender los puntos de vista de los demás incluso durante una discusión?
  3. ¿Cómo hago frente a la ira, la ansiedad y otras formas de estrés? ¿Soy capaz de mantener el autocontrol cuando soy víctima del estrés? ¿Cómo me comporto después de una jornada dura de trabajo? ¿Con qué frecuencia les hablo a gritos a los demás? ¿Cuáles son mis mejores y peores momentos? ¿Varían estos de un día para otro?

La inteligencia emocional de mi hij@:

s2

  1. ¿Hasta qué punto es capaz mi hij@ de expresar con palabras su emociones? Si le pregunto cómo se siente ¿puede responderme con un término que describe una emoción o me explica que le sucede? ¿Es capaz de identificar una gama de sentimientos con gradaciones intermedias? ¿Es capaz de identificar las emociones de los demás?
  2. ¿Cómo demuestra empatía mi hij@? ¿Cuándo fue la última vez que pareció identificarse con las emociones de otr@? ¿Muestra interés en los sentimientos de los demás? Cuando le cuento historias acerca de las desdichas ajenas, ¿Cómo reacciona? ¿Es capaz de comprender distintos puntos de vista? ¿Puede ver ambos bandos en una discusión? ¿Es capaz de hacer esto último en pleno conflicto?
  3. ¿Es capaz mi hij@ de esperar para obtener aquello que desea? ¿Puede esperar para obtener algo que tiene justo enfrente pero que en ese momento no puede tomar? ¿Hasta qué punto es capaz de tolerar la frustración? ¿Cómo expresa la ira y otras emociones “negativas”?

Las emociones son señales de nuestro cuerpo que nos indican lo que está sucediendo, todas las emociones tienen una  función, específicamente nos  preparan para adaptarnos y  responder al entorno.  Por lo tanto… ¡todas las emociones son importantes! Tanto las positivas como las negativas forman parte de nosotros, y como tal, es importante y sano saber expresarlas.  En este sentido, los papás y mamás juegan un rol muy importante en ayudar a sus hij@s a desarrollar estas importantes habilidades.

Si no enseñamos a l@s niñ@s  la expresión de emociones, se pueden presentar las siguientes consecuencias:

  • Si el/la niñ@ no puede expresar ni obtiene ayuda para entender que le pasa, tendrá ANSIEDAD.
  • Problemas incluso para su salud (SOMATIZACIONES).
  • Buscar expresarla de manera AGRESIVA hacia otros.
  • Genera MALESTAR y afecta a la AUTOESTIMA, ya que el/la niñ@ se sentirá mal e inadecuad@ por sentir lo que siente.
  • Resolver conflictos con violencia.
  • Ser poco ASERTIVOS.

Así que, ¿Cómo podemos ayudar a l@s niñ@s a expresar sus emociones? Aquí algunas sugerencias:

  1. Reconozca sus emociones. Cuando el niño o la niña quiera expresar alguna emoción, usted puede sólo contestar con un comentario con la palabra que demuestre que usted entiende esa emoción, no preguntar ni aconsejar. Por ejemplo: El/la niñ@ comenta “El chofer del autobús me gritó y todos se rieron de mí”, la emoción que el/la niñ@ está sintiendo es vergüenza, entonces usted puede decir “Eso debió ser vergonzoso” o “Suena como si hubiera sido vergonzoso”.s3
  2. Escuche con total atención y respete las emociones del niño@. Escucharle y ayudarle a expresar cómo se siente. Por ejemplo:  “Comprendo que estés enojado, hablemos sobre ello, cuéntame que paso”. s4
  3. Nombre las emociones. Denle nombre a las emociones, así le enseñará a identificar lo que siente. Por ejemplo: “Me parece que estás triste porque tu mejor amiga se cambió de casa y no la tendrás cerca”.
  4. Acepte y de confianza para expresar las emociones. No hay que censurar determinadas expresiones emocionales o burlarse de las mismas. Evitar reírse si el/la niñ@ llora o muestra enojo. Por ejemplo usar expresiones como: “Oh”   “Mmm”   “Ya veo”.s5
  5. Sea un modelo para sus hij@s en la expresión emocional. Cuando los padres y madres se calman antes de actuar, l@s niñ@s también aprenden cómo detenerse, calmarse y pensar. Expresen sus propias emociones en primera persona y de la forma más natural, sin dramatizar. Por ejemplo: “Me siento frustrad@ de no encontrar las llaves del coche en este momento, necesito tomar un respiro profundo y pensar donde las pude haber dejado”.
  6. Ayude al niñ@ a relacionar expresiones corporales y gestos con las emociones. Esto les ayudará en el desarrollo de la empatía y poder ponerse en el lugar de los demás. Por ejemplo: “¿Has visto la cara del protagonista del cuento? ¿Qué crees que le pasa?”, “Mira la cara de tu amigo, parece triste”.s7
  7. Establezca un tiempo de relajación. Encuentre tiempo, ya sea a diario o una vez a la semana para tener un tiempo de quietud y relajamiento. Este tiempo ayuda a l@s hij@s (y adult@s) para manejar el estrés y las fuertes reacciones a las grandes emociones.s8
  8. Aliéntelos a realizar actividades físicas. Propongan actividades que les permitan soltar determinadas emociones de forma sana, como practicar algún deporte, caminar, permanecer un rato a solas pensando, etc.s9

Las emociones nos acompañan en nuestro día a día e influyen en nuestras decisiones y nuestra manera de actuar por lo que dedicarle tiempo a entenderlas y a buscar la mejor forma de expresarlas será una tarea con enormes beneficios para l@s niñ@s.

Además para l@s niñ@s tener un espacio con su mamá y papá donde compartir y expresar aquello que le pasa refuerza también el vínculo entre ambos.

Promover en casa un ambiente general de escucha y de respeto por las emociones de todos los miembros de la familia es importante para el desarrollo de la inteligencia emocional.

En Centro SEPIMEX podemos ayudarte a identificar tus emociones y enseñarte a lidiar con ellas de una manera más adaptativa.

Elaborado por:

Mtra. Sheila V. Hernández Altamirano

sheila@sepimex.com.mx

Terapeuta Cognitivo-Conductual, SEPIMEX.

56.89.14.19

enciende tu bienestar

 Referencias:

  • Elias, M., Tobias, S. & Friedlander, B. (2013). Educar con inteligencia emocional. México: Debolsillo clave.
  • Faber, A. & Mazlish, E. (2015). Cómo hablar para que los niños escuchen y cómo escuchar para que los niños hablen. México: Diana.

path4235 path4133