¿CÓMO MANEJAR LOS CONFLICTOS CON MI ADOLESCENTE?

La adolescencia es sin duda, una etapa llena de cambios que no son fáciles para l@s adolescentes que la viven. Por consiguiente, también es un periodo difícil para los padres y madres, sobre todo cuando sus hij@s presentan comportamientos de rebeldía, en donde los conflictos se encuentran a la orden del día. ¿Qué puedes hacer ante esto?

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Conociendo a mi hij@ adolescente

Vivir con un adolescente es vivir en el cambio: cambios físicos que dan lugar a cambios emocionales, pues las hormonas, al mismo tiempo que transforman su cuerpo, alteran y cambian su estado emocional; saber esto, nos permite comprender por qué l@s adolescentes pasan de estar tranquil@s a ser groser@s e irrespetuos@s, o de hacer burlas a los demás a ser sumamente sensible ante los comentarios que se hagan de él o ella; podremos sentir entonces empatía y compasión por esos altibajos por los que está pasando.

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De igual manera, vivir con un adolescente también es aprender a vivir con contradicciones. Tenemos que darnos cuenta que perciben y viven el mundo de una manera muy distinta, y que sus prioridades son diferentes a las nuestras. Es en ésta etapa en donde predomina la búsqueda de independencia y es aquí donde los conflictos pueden presentarse, sobre todo si ésta búsqueda se quiere lograr con insultos y frases negativas hacia el padre o la madre.

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L@s adolescentes se sitúan en medio de la niñez y la adultez; es por eso que en un momento, casi parecen adult@s que “todo lo saben” y en otro vemos nuevamente que actúan como niñ@s, vulnerables e indefens@s. Es importante saber que ésta nueva capacidad de pensamiento, no es un reflejo de su desarrollo emocional.

Recuerda que en ésta etapa, tu hij@ está ingresando a un mundo nuevo y se a4siente insegur@ y presionad@. No sabe si podrá responder adecuadamente ante las expectativas de los adultos, por lo tanto pueden llegar a sentir confusión, ansiedad, preocupación, vulnerabilidad, soledad e impotencia.

Es difícil de creer pero es cierto, l@s adolescentes pueden reaccionar de manera irrespetuosa, con palabras hirientes, insultos, indiferencia y otras actitudes en contra de su padre o madre, pero en el fondo lo que necesitan es mucho amor y apoyo.

A continuación se presentan algunos consejos para no caer ante situaciones provocadoras y evitar así conflictos con nuestr@s hij@s adolescentes:

  • No tomarlo personal. La mayor parte de las cosas que hace un adolescente no están dirigidas a nosotros. Cuando no tomamos su comportamiento de manera personal adquirimos una nueva perspectiva y podemos ser un poco más objetivos e imparciales.
  • Tener en cuenta que sólo es una etapa. La adolescencia es una etapa de transición, no se van a quedar por siempre así. Es muy probable que lo que aprendieron de niñ@s con respecto a educación y buenos modales, lo recuperen al tener suficiente madurez.
  • Pensar en que existe una solución. Todo en la vida tiene remedio. Cuando enfrentemos una situación con nuestr@ hij@ que nos esté causando molestia, pensemos en algo que nos haga sentir mejor. Por ejemplo, enfocar nuestra atención a algo agradable dentro de casa (un cuadro, un florero, un adorno), o recordar que hace unos años, cuando aún era niñ@, era diferente y que, por lo tanto, puede volver a cambiar. Esto puede devolvernos la esperanza y el optimismo.
  • No engancharme. Esto significa conservar mi lugar de adulto y no a5convertirme en otr@ adolescente al ponerme al “tú por tú”. Debemos recordar que nosotros somos los adultos con la madurez para contenernos y no reaccionar. Una buena estrategia es darnos un momento para tomar un poco de distancia. Poner atención en nuestra respiración por unos segundos y de ser posible dar físicamente un paso atrás para distanciarnos energéticamente y poder ver con más claridad lo que está ocurriendo.
  • Comprender sin dejar de poner límites. Validar sus sentimientos, o sea, aceptar lo que siente sin juzgarl@ ni criticarl@, pero hacerle saber que eso no le da el derecho de ser irresponsable, irrespetuos@ o de lastimar a alguien.
  • Darles amor incondicional. Es importante reafirmar a nuestros hij@s en esos momentos en los que se sienten insegur@s y repetirles frecuentemente “Para mi eres muy importante” “Te quiero mucho”, etc. Pudiera parecer que esto los hace sentir avergonzad@s o fastidiad@s, pero eso no quiere decir que no necesiten estas frases. Por fuera parecen fuertes, pero por dentro se sienten insegur@s y tambaleantes ante su nueva realidad. Asegurarles nuestro afecto les ofrece confianza y aliento.

Es importante mencionar que en ésta etapa, los padres y madres siguen siendo importantes para sus hij@s, por lo tanto, la forma de relacionarnos con ell@s será de gran importancia tanto para su desarrollo como para nuestro propio bienestar emocional.

Si tomamos en cuenta estos consejos, podremos comprender mejor las situaciones que nos causan conflicto con nuestros hij@s adolescentes y enfrentarlas de una manera más asertiva.

En SEPIMEX, podemos ayudarte a construir relaciones armoniosas y mejorar tu calidad de vida; si tienes alguna inquietud o bien si los problemas han rebasado tu capacidad para afrontarlos, puedes acudir con nuestr@s especialistas, con gusto te brindaremos herramientas de acuerdo a tus necesidades.

Elaborado por:

Lic. Ana Lilia Camacho García.

Terapeuta Cognitivo-Conductual, SEPIMEX.

ana@sepimex.com.mx

http://www.sepimex.com.mx

D.F. 56.89.14.19 // PACHUCA 65.79.03.76

 

Referencias:

  • Barocio, R (2008) Disciplina con Amor para Adolescentes. México: PAX.
  • Oliva, A (2006) Relaciones familiares y Desarrollo Adolescente. Universidad de Sevilla: Anuario de Psicología, vol. 37 n°3.
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EL ALIMENTO, ¿UN REGULADOR DE MIS EMOCIONES?

Las emociones son señales de nuestro cuerpo que nos indican lo que está sucediendo. Cuando algo que sucede a nuestro alrededor lo vemos como placentero, nos sentimos bien; cuando algo angustiante está pasando, nos sentimos mal. En muchos sentidos, las emociones son como un servicio de noticias al instante que nos ofrece actualizaciones constantes sobre lo que estamos  haciendo y /o experimentando.

1Las emociones son una fuerte sensación que llega rápidamente  y que surgen por la percepción de nuestros 5 sentidos (lo que vemos, olemos, tocamos, degustamos y escuchamos). Las emociones tienen diferentes funciones: supervivencia (pelear o huir), recordar personas y situaciones, enfrentar situaciones de nuestra vida diaria, comunicarnos con otros, sentir placer, entre otros. Sin embargo,  cuando experimentamos emociones que consideramos “desagradables” como la tristeza, el enojo o la ansiedad, tendemos a buscar formas de lidiar o manejar esa emoción. Uno de los reguladores elegidos para tal objetivo es el ALIMENTO.

 Para entender cómo el alimento funge como un regulador emocional, es importante entender que las personas nos comportamos a través de los siguientes seis elementos:

CUADRO

  1.  AMBIENTE: el entorno en el que nos movemos, los acontecimientos que ocurren, las personas con las que nos relacionamos, etc.
  2.  LOS PENSAMIENTOS: o ideas acerca de mí mism@, de los demás, del mundo y el futuro.
  3. LAS EMOCIONES: alegría, tristeza, miedo, amor, etc.
  4. REACCIONES FÍSICAS: dolor, palpitaciones, sudoración, etc.
  5. LA CONDUCTA: lo que hacemos y decimos, así como las relaciones que establecemos.
  6. LAS CONSECUENCIAS DE MI COMPORTAMIENTO: éstas aumentan o disminuyen la probabilidad de que se repita la conducta.

Así lo que pensamos e interpretamos acerca de los acontecimientos que ocurren en nuestro entorno y en nosotr@s mism@s, nos produce emociones que están acompañadas de reacciones físicas y que nos hace comportarnos de una forma determinada, lo que a su vez nos ocasiona diversas consecuencias.

 Observemos el siguiente ejemplo: Si tengo una discusión fuerte con mi pareja (situación del ambiente) y pienso que no es justo que siempre me hace lo mismo (pensamiento), sentiré mucho enojo (emoción), los latidos de mi corazón se aceleran y experimento tensión muscular (reacción física), me como un pastel (conducta), que disminuirá mi malestar en el momento (consecuencia a corto plazo).

2Como esta forma de lidiar con mi emoción es “efectiva” momentáneamente, en un futuro existe una mayor probabilidad de hacer lo mismo. Esta consecuencia (sentirme mejor), hace que bajo una situación similar, mi conducta sea la misma (comer pastel). Así, el alimento se convierte en un regulador emocional, y el cual se denomina INGESTA EMOCIONAL.

 Otra factor de influencia en el desarrollo de la ingesta emocional son los3 mensajes de los medios de comunicación (comerciales, programas de T.V y películas) que refuerzan la idea de que el alimento es un buen regulador de mis emociones.  Por ejemplo, en múltiples películas observamos que cuando la protagonista se encuentra triste o deprimida, una “buena” forma de lidiar con esa emoción es comer helado de chocolate.

Algunas consecuencias a largo plazo de esta situación son:

  • Evitar la resolución adecuada de las situaciones conflictivas.
  • Generar un problema de alimentación importante: trastornos de la conducta alimentaria (atracones, anorexia y/o bulimia).
  • Problemas de sobrepeso u obesidad.

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Entonces, ¿qué puedo hacer para regular mis emociones de forma más sana?

  1.  Identifica tus emociones y reconoce que pensamientos activaron esa emoción. Puedes apoyarte en el siguiente registro, el cual también te ayudará a observar la relación entre tus pensamientos y emociones.reg
  2. Genera pensamientos alternativos y realistas (congruentes con la situación) como: “los errores pasan, nadie es perfecto”, “esta situación no durará para siempre”, “puedo pensar diferente si lo quiero”, “soy fuerte, puedo enfrentar esta situación”.
  3. Realiza actividad física o ejercicio como caminar, nadar, limpiar la casa, etc.
  4. Cuida el momento del descanso y sueño, esto disminuirá tu irritabilidad y responderás de formas más adecuadas a la situación.
  5. Realiza 4 o 5 respiraciones profundas que permitan relajarte y pensar con mayor claridad cómo dar solución al conflicto que enfrentas.
  6. No intentes evitar tu emoción, busca con quien conversar o la forma de exprésala sin juzgar, es decir no la etiquetes como una emoción “agradable” o “desagradable”.

En SEPIMEX podemos ayudarte a identificar tus emociones y brindarte estrategias que te permitan lidiar con ellas de una manera más adaptativa.

 Elaborado por:

Lic. Sheila V. Hernández Altamirano

Terapeuta Cognitivo-Conductual, SEPIMEX.

sheila@sepimex.com.mx

http://www.sepimex.com.mx

D.F. 56.89.14.19 // PACHUCA 65.79.03.76

Referencias:

  • Beriso, Á., Plans, B. Sánchez-Guerra, M., & Sánchez, D. (2002). Cuadernos de terapia cognitivo-conductual. Una orientación pedagógica e integradora. Madrid: EOS.
  • McKay, M., Wood, J., & Brantley, J. (2010). The Dialectical Behavior Therapy Skills Workbook. EU: EasyRead Large.