Tolerancia a la Frustración

Algunas veces es difícil evitar determinadas situaciones donde experimentamos sufrimiento físico y/o emocional. Cuando esto sucede los resultados pueden ser molestos, podemos sentir que los hechos nos sobrepasan, bloqueándonos en la búsqueda de una posible solución e incluso puede llegar a interrumpir nuestras metas y ambiciones.

La Baja Tolerancia a la Frustración es un término que hace referencia a un proceso cognitivo donde los individuos piensan que no serán capaces de soportar un acontecimiento. Este tipo de pensamiento puede generar numerosas consecuencias. A nivel emocional, podemos presentar enojo, ansiedad, tristeza, decepción e incluso depresión.

images-2                                                                                A nivel conductual la baja tolerancia a la frustración puede ser expresada mediante agresiones físicas o verbales hacia un objeto, otra persona o hacia mí mismo, o puede manifestarse mediante apatía y pérdida de interés. Esto a su vez, puede generar problemas de relación con otros, con nuestra pareja, nuestros hijos, amigos y nuestros compañeros de trabajo.

                           images-6                                                                                  En términos generales, una forma de incrementar nuestra Tolerancia a la Frustración es aceptar la realidad tal y como es. Es decir, aceptar el hecho de que algo, aunque no me guste, no me convenga o no satisfaga completamente mis necesidades, no TIENE porque ser de otra manera. Esto es un punto que tenemos que considerar con precaución, ya que aceptar la realidad no es lo mismo que conformarme o resignarme.

 Vamos a poner un ejemplo. Si yo estoy en el supermercado y hay una fila muy larga, puedo pensar cosas como “esto NO ES JUSTO” o “NO PUEDO SOPORTAR que haya tanta gente”, sin embargo, esto no va a ayudar a que la fila avance más rápido, lo único que va a generar es que yo me enoje o esté muy molesta al respecto. Si en lugar de pensar eso, pienso algo parecido a “Es molesto que haya tanta gente pero entiendo que hay muchas personas que solo pueden comprar a esta hora” o “Preferiría que no estuviera tan lleno el supermercado, pero SÍ lo puedo tolerar” puedo reconocer que me molesta, pero no necesariamente esto me generará enojo.

                                         Queue Sketch all                                      Si bien este es un ejemplo de la vida cotidiana, podemos encontrarnos con otras situaciones donde las consecuencias de presentar Baja Tolerancia a la Frustración puedan afectarnos más. Por ejemplo, imaginemos que nos enteramos que se ha abierto una plaza que siempre he querido en mi lugar de trabajo. Sin embargo es un puesto muy competido, por lo que tendré que concursar por esa promoción con otras 7 personas. Si ante esta situación yo pienso “esa plaza DEBERÍA ser mía porque yo he trabajado muy duro por ella por lo que NO ES JUSTO que tenga que concursar” o “NO PUEDO SOPORTAR la presión de competir por ella con otras personas”, esto me puede generar mucha ansiedad o enojo e interferir en mi proceso. Si por lo contrario pienso “Me gustaría no tener que concursar, pero la realidad es que es un buen trabajo y sí puedo soportar la presión”, es probable que enfrente la situación de una mejor manera al encontrarme más tranquila.                                                                                          images-8                                                                                                Como podemos observar, es probable que en numerosas ocasiones nos encontremos en situaciones en las que preferiríamos no estar. Una herramienta clave que nos puede ayudar a afrontarlas de una manera más funcional que no nos genere un elevado malestar emocional es observar nuestros pensamientos y ajustarlos en caso de ser necesario, recordando que a veces las cosas NO TIENEN porque ser como a nosotros nos gustaría que fuera. Otro forma importante de manejar nuestra frustración es confiar en nuestra capacidad de tolerar la adversidad, intenta recordar otras situaciones donde te has encontrado frustrado y que has logrado mantener la calma o resolver dicha situación con éxito. La distracción es otra técnica que nos puede ayudar a manejar nuestra frustración. Puedes intentar concentrarte en otra cosa, realizar una actividad placentera, pensar en algo agradable o comenzar a contar. Recuerda que la distracción es muy útil cuando lo hacemos de manera temporal, es decir, nos distraemos de la situación difícil, para poder afrontarla mejor una vez que estemos más tranquilos. Por último, aprende a calmarte a ti mismo, explota tus sentidos para lograr esto. Puedes aprender a calmarte a través de todos tus sentidos, abraza a alguien a quién quieres, come algo que te guste, acude a un sitio que disfrutes su aroma, escucha música que te relaje o mira fotografías de lugares espectaculares.

images-7                                                                                           Si consideras que presentas dificultades para el control de la frustración, en SEPIMEX contamos con un grupo de especialistas que pueden enseñarte estas y otras técnicas para el adecuado manejo de la misma.

Ximena Ruiz Elnecave

Terapeuta Cognitivo-Conductual

ximena@sepimex.com.mx

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Autor: SEPIMEX

Servicios Psicológicos Integrales de México "Enciende tu bienestar" www.sepimex.com.mx

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