PROCESOS NEUROPSICOLÓGICOS INDISPENSABLES EN LOS NIÑOS Y NIÑAS A SU PASO A LA ENSEÑANZA PRIMARIA

Una etapa vital en el desarrollo son los primeros 5 años de vida, en los cuales niños y niñas adquirirán una serie de habilidades psicológicas que los prepararán a su paso a la escuela primaria. Durante la enseñanza preescolar surgen conductas complejas sensoriales, perceptuales y motoras que se relacionan con la maduración de conexiones de áreas cerebrales de asociación.

A continuación se enlistan algunos procesos neuropsicológicos que los niños y niñas deberán poseer al término del preescolar.

1.-Durante los años de kínder es posible observar aumento en el control para contener impulsos y resistir la distracción. En la actividad lúdica acceden a juego de roles bajo la premisa, organización y dirección del adulto, desempeñando un papel, siguiendo instrucciones y reglas; observándose una actividad voluntaria-reflexiva y comportamientos de autocontrol dirigidos a mantenerse en una tarea hasta alcanzar su meta. El lenguaje se convierte en herramienta para formular intenciones y va dirigido hacia la regulación del comportamiento.foto 1

2.- A medida que surge la capacidad en los niños y las niñas para regular su comportamiento a las exigencias ambientales. La atención se vuelve un proceso activo cuya finalidad es aumentar el control y la eficiencia. Por ejemplo, la atención sostenida aumenta especialmente en niños y niñas en edad preescolar reflejada en el mayor tiempo que los menores emplean en jugar con un único juguete, permanecer en una tarea de dibujo, construccional, etc. Cabe señalar que el carácter motivador de la tarea será crucial, además de la presencia del adulto como estimulador y atrayente del interés del niño.

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3.- La regulación voluntaria de la conducta posibilita almacenar y recuperar información de diversas modalidades sensoriales de forma selectiva. En el momento en que el niño y la niña crean intenciones para retener información el recuerdo se presenta más estable incluso después de interferencia.

4.- En la edad preescolar incrementa su círculo social, se vuelve más independiente, siendo la comunicación una parte esencial de su desarrollo. Al finalizar el preescolar comprende estructuras del lenguaje que enriquecen su vocabulario, el uso de pronombres, adjetivos, etc. que a su vez le facilitan la capacidad para elaborar frases acorde a reglas gramaticales y escuchar y entender la mayor parte de lo que se habla en casa y colegio, siendo capaz de comprender la lectura de cuentos cortos.

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6.- La agudeza visual sigue aumentando durante la etapa preescolar dando pauta a una mejor percepción de la forma, color, tamaño, orientación, figura-fondo. A nivel visuo-espacial poseen una noción del esquema corporal, ubicaciones como detrás, adelante, arriba; lo cual posibilitará establecer relaciones con los objetos  y entre los objetos, además de ubicarse en su ambiente durante el juego o en tareas construccionales simples que implican integrar detalles acorde a proporción, ubicación, tamaño. Una tarea imprescindible es el dibujo que propiciará representaciones internas de las características esenciales y diferenciales de los objetos.

7.- Las capacidades propioceptivas le permiten a un niño y niña preescolar saber en qué lugar en relación con el espacio se encuentra cada parte del cuerpo y en consecuencia las destrezas motoras se incrementan. Es en este periodo donde aprenden programas motores como bañarse, vestirse, manipular cubiertos al comer, llevar a cabo secuencias de movimientos fluidos dirigidos a un fin, dando lugar a una mayor precisión en la coordinación óculo-manual.

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8.- Antes de los 4 años es normal observar cambios en la dominancia manual pero es hasta los 4 años cuando se logra la persistencia de una preferencia manual.

Ante cualquier dificultad madurativa en la etapa preescolar es recomendable un diagnóstico temprano y oportuno hacia la prevención, fortalecimiento o intervención terapéutica que asegure el éxito de los niños y niñas a su paso a la enseñanza primaria.

En centro SEPIMEX contamos con especialistas en el diagnóstico y tratamiento neuropsicológico, terapia de lenguaje y manejo conductual-emocional, ajustado a las necesidades de un niño preescolar.

REFERENCIAS

Herreras, E. B. (2010). Función ejecutiva y desarrollo en la etapa preescolar. Boletín de Pediatría, 50, 272-276.

 Matute, E., Rosselli, M., Ardila, A., & Ostrosky-Solis, F. (2007). Evaluación neuropsicológica infantil. México: Manual Moderno.

 Solovieva, Y., Bonilla, R., Lázaro, E., & Quintanar, L. (2010). Evaluación neuropsicológica de la retención audio-verbal en niños preescolares con y sin tda. Revista CES Psicología, 3(1), 14-32.

Elaborado por:

Rosinna Gómez Moya

Neuropsicóloga

Centro Sepimex

Tel. 5689-1419

www.sepimex.com.mx

rosinna@sepimex.com.mx

Cuidando a un ser querido…

¿Qué es un cuidador primario informal?

Los cuidadores primarios informales son generalmente familiares que se encargan del cuidado y asistencia de una persona allegada que lo necesita en una o más de sus actividades básicas diarias. Los cuidadores primarios informales no son retribuidos económicamente. El tener que asumir este rol genera estrés, ansiedad, aislamiento social y alteraciones físicas y económicas.

Comúnmente se piensa que los cuidadores primarios son adultos encargados de cuidar a sus padres de la tercera edad; sin embargo, también existen adultos jóvenes y jóvenes menores de 18 años que cubren este rol ya sea cuidando a sus padres, abuelos, hermanos, etc.  

El tema de los cuidadores primarios ha ido tomando mucha más importancia social y los profesionistas de la salud le han prestado más atención debido a que la gente ahora vive más años. Aunado a esto los cuidadores primarios son una parte esencial, aunque prácticamente invisible, del sistema de salud de nuestro país.  

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Consecuencias comunes que experimentan los cuidadores primarios

Cumplir un rol como el ser cuidador primario tiene un impacto emocional importante. Éste puede variar de acuerdo al grado de dependencia que tiene la persona enferma. Por ejemplo, para un adulto joven puede resultar muy impactante el tener que lidiar con la incontinencia de un padre. Además, también tiene un impacto importante en el plan de vida del cuidador, por ejemplo el ir a la universidad, el formar una familia propia, etc.

Los cuidadores primarios son vulnerables a desarrollar el llamado síndrome de burnout, el cual resulta de estrés crónico no manejado exitosamente.  El síndrome de burnout se caracteriza por sentirse exhausto y menos satisfecho con el desempeño personal en diversas áreas. Está asociado a un déficit en los recursos personales y de afrontamiento, y la falta de sistemas familiares y sociales de apoyo. El síndrome de burnout es algo serio y las personas que lo experimentan deben tratarse y recibir apoyo.  Algunas prácticas comunes incluyen el mejoramiento de las estrategias de los cuidadores para afrontar el estrés, aprender técnicas de relajación, aprender a delegar responsabilidades y decir ‘no’ de forma asertiva, y encontrar hobbies, actividades placenteras y tiempo para sí mismos.

Cuidar a alguien enfermo implica un proceso de duelo, pues el tema de las pérdidas es recurrente. Algunas de estas pérdidas son: la pérdida de la salud, la pérdida de la persona saludable que se conocía antes, la pérdida de ilusiones y objetivos personales, la pérdida de un sistema familiar, etc. Dentro del proceso de duelo, es normal que los cuidadores se sientan enojados. La continua presencia y las demandas de la persona a la que se cuida muchas veces dificultan que haya balance en el que tarde o temprano el enojo da cabida al dolor. Desafortunadamente, el enojo puede llegar a generar casos de abuso o negligencia hacia la persona que está siendo cuidada. Por otro lado, el sentirse enojado puede ocasionar también sentimientos de culpa que alimentan la depresión en el cuidador. Encontrar un espacio seguro en donde compartir  emociones como tristeza, culpa, arrepentimiento, remordimiento, etc., con otras personas que estén pasando por lo mismo, es de suma importancia.

ImagenFormatos de apoyo a cuidadores primarios

Grupos psicoeducativos: siguen procedimientos estructurados y se enfocan en desarrollar habilidades cognitivas, afectivas y conductuales que ayuden a prevenir déficits educacionales sobre el cuidado primario y las enfermedades. También ayudan a prevenir problemas psicológicos.

Grupos de apoyo: estos pueden ser liderados tanto profesionalmente como por personas que hayan pasado o estén pasando por la misma situación. Estos grupos fomentan el crecimiento y desarrollo personal cuando se vive una transición de vida de este estilo y permiten compartirla con otras personas.

Psicoterapia: ayuda a remediar los problemas psicológicos e interpersonales que generan estrés o impedimentos en la vida de las personas. Un enfoque usado comúnmente es la terapia cognitiva-conductual. Bajo esta perspectiva, los terapeutas se encargan de enseñar estrategias de auto-monitoreo, desafiar pensamientos negativos y suposiciones, desarrollar habilidades de solución de problemas,  y ayudar a los cuidadores a reincorporar actividades placenteras dentro y fuera de su rutina diaria.

Trabajar terapéuticamente las creencias y expectativas de los cuidadores es de suma importancia. Los pensamientos del tipo “debería” están muy arraigados en los cuidadores primarios informales debido a las expectativas y presiones sociales y familiares sobre el cuidado de un ser querido. Estos pensamientos muchas veces están asociados a la falta de asertividad, lo que incrementa el riesgo de depresión y el poco aprovechamiento de servicios de apoyo. Desafortunadamente, muchos cuidadores primarios son resistentes a pedir ayuda, ya que piensan que esto sería abandonar a la persona que cuidan.  

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Recomendaciones

Ser cuidador primario es una tarea sumamente difícil y desgastante. Las sugerencias muchas veces pueden parecer irreales o difíciles de aplicar. Es normal sentirse incomprendido. Sin embargo, desde mi propia experiencia, estoy segura que poner algunas de estas recomendaciones en práctica, poco a poco, hará una diferencia en tu forma de sentirte y relacionarte con tu familiar y, sobre todo, contigo mismo.

– Sé asertivo. El familiarizarte con tus derechos como persona y como cuidador primario es básico. Los siguientes  son algunos ejemplos de tus derechos y están basados en el Family Caregiver Handbook del Washington State Department of Social and Health Services:

  • Derecho a cuidar de mí mismo. Esto NO es un acto egoísta.
  • Derecho a buscar el apoyo de otros aunque mi ser querido no esté de acuerdo. Debo estar consciente que la otra persona está en su derecho de decir ‘no’ y decidir no apoyarme.
  • Derecho a mantener áreas de mi vida que NO incluyan a la persona que cuido. Sé que hago lo posible por ayudarlo, pero tengo el derecho de hacer cosas por mí.
  • Derecho a sentirme triste, enojado, etc., y expresar estas emociones saludablemente.
  • Derecho a rechazar cualquier intento de mi ser querido de manipularme (consciente o inconscientemente) a través de la culpa, enojo, o depresión.
  • Derecho a recibir amor y consideración de parte de la persona que cuido y ofrecer esto a cambio también.
  • Derecho a esperar y demandar que haya más recursos públicos de apoyo para los cuidadores primarios informales.

– Toma nota de tus estrategias de auto-cuidado y analiza aquellas que han ayudado y aquellas que no y porqué. Una persona será cada vez menos capaz de cuidar a alguien más si no se cuida a sí misma. La analogía de la mascarilla de oxígeno en el avión es un claro ejemplo de esto. Antes de ayudar a alguien a ponerse la mascarilla, debemos ponérnosla primero, de tal forma que estemos en totales condiciones de brindar nuestro apoyo a alguien más. Fíjate qué pensamientos y sentimientos asocias a cada una de tus actividades de auto-cuidado, pues la culpa o la sensación de ser egoísta, pueden estarte limitando.  

– Sé consciente de señales sutiles que te indiquen que no estás cuidando de ti mismo. ¿Cuándo fue la última vez que tomaste una agradable caminata a solas? ¿Te has ido a cortar el cabello? ¿Cuándo fue la última vez que tomaste una siesta al sentirte cansado?

– Encuentra los aspectos positivos que ha traído el ser cuidador primario a tu vida. Algunas investigaciones (Kramer, 1997) han encontrado que los cuidadores reportan aspectos positivos de este rol y desean compartirlos. Tu experiencia puede ayudar a alguien más. Centrarse en los aspectos positivos de nuestra vida en general, también reduce el riesgo de caer en depresión.

– Enlista tus fortalezas no sólo como cuidador sino también como persona.

– Busca ayuda profesional en cualquiera de los formatos explicados previamente. En SEPIMEX ofrecemos terapia individual y algunos cursos grupales que pueden ayudarte. Estamos conscientes del tiempo tan limitado que tienen los cuidadores primarios y por tanto ofrecemos también psicoterapia en línea vía Skype. 

Elaborado por:
Mtra. Judith de la Serna Nasser

Terapeuta Centro SEPIMEX

judith@sepimex.com.mx

56 89 14 19

 

Referencias

Brown, M. W. (2009). Becoming a group leader. United States: Pearson Education, Inc.

Charles, G., Stainton, T., & Marshall, S. (2012). Young carers in Canada. The hidden costs and benefits of young caregiving. Contemporary Family Trends.  Retrieved from http://www.vanierinstitute.ca/modules/news/newsitem.php?ItemId=444#.UHnkqsX28Yk

Georgetown University (n.d.). Retrieved from http://ihcrp.georgetown.edu/agingsociety/

Kramer, B.J. (1997). Gain in the caregiving experience: Where are we? What is Next? The Gerontologist, 37(2), 218-232.

Rodríguez-Sánchez, E. et al. (2010). Effectiveness of an intervention in groups of family caregivers of dependant patients for their application in primary health centers. Study protocol. BMC Public Health, 10 (559). Retrieved from http://www.biomedcentral.com/1471-2458/10/559

Schmidt, G.L. & Keyes, B. (1985). Group psychotherapy with family caregivers of demented patients. The Gerontological Society of America, 25(4), 347-350.

Sörsen, S., Pinquart, M. & Duberstein, P. (2002). How effective are interventions with caregivers? An updated meta-analysis. The Gerontologist 42(3), 356 – 372.

Toseland, R.W. (1995). Group work with the elderly. United States.: Springer Publishing Company.

Toseland, R. W. & Rossiter, C. M. (1989). Group interventions to support family caregivers: A review and analysis. The Gentorologist 29 (4). 438- 448

Weber, A., & Jaekel-Reinhard, A. (2000). Burnout syndrome: a disease of modern society? Occupational Medicine, 40 (7), p. 512-517.