LAS RAÍCES DE LA EMPATÍA

La palabra empatía  deriva del término griego empátheia (sentir dentro), recibe también el nombre de inteligencia interpersonal (término acuñado por Howard Gardner) y se refiere a la habilidad  y cognoscitiva y emocional de una persona para comprender el universo emocional de otra.

El término de empatía fue empleado por primera vez en los años veinte por el psicólogo BF Tichener, para describir la capacidad de percibir la experiencia subjetiva de otra persona, Tichener pensaba que la empatía surge a partir de una especie de imitación física de aflicción del otro que evoca entonces los mismos sentimientos en uno mismo.

La empatía se construye sobre la conciencia de los sentimientos de uno mismo, cuanto más abiertos estamos a nuestras propias emociones, más lo estamos de los sentimientos de los demás, la compenetración, la raíz del interés por alguien, surge de la sintonía emocional, de la capacidad de cada quien de sentir empatía.

Esa capacidad o interés acerca de lo que siente el otro, entra en juego en una amplia gama de situaciones de la vida, desde las ventas y la administración, hasta la paternidad, la compasión y la actividad política.

¿Cómo se desarrolla la empatía?

Las raíces de la empatía pueden rastrearse desde la infancia, ya que prácticamente desde que nacen los niños se sienten perturbados cuando oyen llorar a otro bebé,  esta respuesta algunos investigadores  la consideran precursora de la empatía. Los psicólogos del desarrollo han descubierto que los bebés sienten una preocupación solidaria antes de tener consciencia de ellos mismos como entes separados de los demás; incluso poco después del nacimiento, los niños reaccionan ante la perturbación de quienes, los rodean como si fuera algo propio, llorando cuando ven lágrimas de otro niño.

Marianne Radke Yarrow y Caroline Zahn Waxler, del Institute of Mental Health mostraron que la capacidad de sentir estaba presenten en los chicos a los que se les llamaba la atención con respecto  a la aflicción que su mala conducta producía en otros “mira lo triste que la has puesto” a diferencia de “Eso estuvo muy mal”. También descubrieron que la empatía se modela a partir de cómo los demás reaccionan ante la aflicción de alguien.

La buena sintonía

Daniel Stern estaba fascinado por los pequeños intercambios que se dan en la interacción entre padres e hijos, piensa que las lecciones básicas de la vida emocional, se aprenden en los momentos de intimidad entre estos. De todos los momentos, los más críticos son aquellos en los que se le permite al niño saber que sus emociones son recibidas con empatía, que son aceptadas y correspondidas en un proceso que se llama sintonía, esta se produce de forma tácita como parte del ritmo de la relación.

Los costos de la falta de empatía

El costo emocional de la falta de empatía puede ser elevado y no sólo para los niños. Un estudio cdelincuentes que cometieron crímenes crueles y violentos, descubrió que la única característica en común de sus primeros años de vida que los diferenciaba de otros criminales era que habían pasado de un hogar adoptivo a otro, o habían crecido en orfanatos, historias de vida que muestran negligencia y pocas oportunidades de establecer empatía; sin embargo se ha descubierto también que los chicos que soportan abusos, insultos, malos tratos a diferencia de los que experimentan negligencia, se vuelven hiperalertas a las emociones de quienes los rodean, lo que equivale a una hipervigilancia postraumática ante indicios de una señal de amenaza.

La neurobiología de la empatía

Un informe de 1975 revisaba varios casos de pacientes en los que los pacientes con determinadas lesiones en la zona derecha de los lóbulos frontales presentaban curiosos déficits, eran incapaces de comprender el mensaje emocional en el tono de voz de una persona. Un gracias expresado con sarcasmo, gratitud o ira, tenía para ellos el mismo significado neutro. En contraste un informe de 1979 hablaba de pacientes con lesiones en distintas zonas del hemisferio derecho eran incapaces de expresar sus propias emociones a través de su tono de voz o de sus gestos, sabían lo que sentían pero eran incapaces de expresarlo, todas estas conexiones tienen gran relación con el sistema límbico y la amígdala, esta última junto con sus conexiones con la corteza visual so estructuras clave en la empatía.

La vida sin empatía, la mente del abusador.

La empatía se encuentra trágicamente ausente en la mente de los que cometen los crímenes más viles,  los abusadores de niños, violadores y perpetradores de violencia familiar, son incapaces de experimentar empatía. Esta incapacidad de sentir el dolor de los demás les permite decirse mentiras que estimulan sus crímenes: “las mujeres realmente quieren ser violadas” “no estoy haciéndole daño a la criatura, lo que estoy haciendo es darle amor” “ esto sólo es otra forma de afecto” en el caso de los violadores o abusadores de niños; y en el caso de los que maltratan a sus hijos: “esto es sólo disciplina”.

La supresión de la empatía mientras estas personas infringen daño a sus víctimas es casi siempre parte de un ciclo emocional que precipita sus crueles actos. El ciclo comienza cuando el abusador se siente furioso, deprimido y solitario. Estos sentimientos podrían ser activados al ver parejas felices en televisión por ejemplo y al sentirse deprimido y solo, asi empieza a fantasear con la amistad de un niño, fantasía que posteriormente se vuelve una fantasía sexual y luego comienza a pensar en hacerla realidad, justificándose al decirse cosas a sí mismo como “No estoy causando un daño real si el chico no resulta herido físicamente”. Ese desapego emocional es lo que guía la planeación y perpetración del plan; como si la víctima no tuviera sentimientos propios.

Esa falta de empatía es el eje sobre el cual se fundamentan algunos tratamientos para abusadores de niños o de violencia familiar, esta terapia de toma de perspectiva fue desarrollada por William Pithers de la Universidad de Vermonth, la cual consiste en que el abusador lea el informe desolador de la ejecución del crimen narrado desde la perspectiva de la víctima, luego observan videos de víctimas que narran de forma dolorosa sus vivencias, luego el agresor escribe acerca de su propia agresión desde la perspectiva de la víctima, imaginando lo que ella sentía, luego el perpetrador hace un simulacro del delito desde el papel de la víctima. Los abusadores sexuales de niños que salieron de la cárcel y se sometieron al programa, sólo presentaron la mitad de agresiones al salir de la cárcel que los que no habían seguido el programa, sin motivacional inicial sobre empatía, el resto del programa no funciona.

Aunque existen pocas esperanzas de inculcar empatía a abusadores de niños, existen muchas menos para otro tipo de criminales como los sociópatas, caracterizados por ser encantadores y al mismo tiempo carentes de remordimientos, incluso por los actos más crueles y despiadados.

También otra de las formas más siniestras de falta de empatía que puede mostrarse fue descubierta con los golpeadores más atroces de mujeres. La investigación reveló una anomalía fisiológica en los esposos más violentos (los que azotaban a sus esposas o amenazaban con cuchillos o revólveres) los maridos adoptan esta conducta en un estado frío y calculador, en lugar de hacerlo mientras están dominados por la ira, la anomalía surge a medida que la ira aumenta, el ritmo cardiaco disminuye, en lugar de elevarse, lo que da lugar a un calculado acto de terrorismo. Algunos investigadores que estudian a psicópatas criminales sospechan que su fría manipulación y ausencia de empatía se debe a un defecto nervioso de la participación de sendas nerviosas del sistema límbico, amígdala y circuitos nerviosos relacionados, aunque esto no significa que todos los que la padezcan se dedicaran al crimen, son importantes los efectos de la crianza y la experiencia que cada quien haya experimentado y como se haya cultivado la capacidad de empatía  a lo largo del  desarrollo.

Pareciera ser que todos tenemos la semilla de la empatía en cada uno de nosotros, sin embargo depende de cómo se cultive,  es como aprenderemos a sentir compasión por los demás y promover relaciones de igualdad y armonía en nuestras interacciones  sociales, aspectos de suma importancia para nuestro  propio equilibrio emocional.

Referencia: Goleman, D. (1995) La Inteligencia Emocional. Kairos: Madrid.

Posted by: Mtra. Psic. Joselyn Olvera Ruvalcaba

Terapeuta-Cognitivo-Conductual

Servicios Psicológicos Integrales de México

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 Psiconeuroinm…

Psiconeuroinmunología y estrés

Una de las áreas más estudiadas por la psiconeuroinmunología sobre las relaciones del sistema inmunológico y los factores psicológicos es el estrés. De hecho, los estudios sobre el efecto del estrés en el sistema inmune han permitido el conocimiento de la compleja interacción entre los sistemas nervioso, endocrino e inmunológico.

El organismo humano, ante situaciones de estrés o que afecten a funciones orgánicas, tiene mecanismos de protección para conservar la homeostasis o equilibrio corporal, mediante la activación sobre todo de los sistemas nervioso, endocrino e inmunológico.  

El sistema nervioso central, el sistema inmunológico y el sistema endocrino, actúan recíprocamente respondiendo a los estímulos opresivos de una manera coordinada, soportado por las citoquinas, los péptidos hormonales y los neurotransmisores. De tal forma que una situación estresante que altere uno de los sistemas del funcionamiento humano afecta a los demás sistemas debido a las numerosas conexiones entre la mente y el cuerpo.

Desde la Antigüedad se ha observado la asociación entre situaciones de estrés físico y psicológico con la génesis de enfermedades fundamentalmente las infecciosas, lo cual fue reconocido por Hipócrates (460-370 a.C.) al subrayar la existencia de la puesta en marcha de mecanismos fisiológicos para defendernos de las agresiones externas e hizo popular el tándem “Mens sana in corpore sano”.

El término estrés comienza a emplearse en el siglo XIV, para referirse a situaciones difíciles, adversas, de sufrimiento y negativas, etc. Pero no será hasta el siglo XIX cuando en 1857 Claude Bernard afirmó que los cambios ambientales, pueden alterar el organismo. En 1929 el neurólogo Walter Cannon reconoció que los estresores que provocan reacciones fisiológicas fruto de situaciones amenazantes o adversas podían ser físicos y/o emocionales. Cannon además advirtió, posteriormente en 1932, sobre la importancia de que la persona guarde un equilibrio interior al que denomino homeostasis y que en caso de cambios intensos se producía un reajuste a través del sistema endocrino y vegetativo.

Posteriormente, Hans Seyle, fisiólogo y médico, considerado por muchos como el padre del concepto moderno de estrés, lo definió en 1936 en el British Journal Nature el Síndrome General de Adaptación (SGA), también conocido como Ley de Seyle, como un mecanismo automático que se dispara ante cualquier situación estresante y que involucra un conjunto de reacciones que movilizan las reservas energéticas que implica una activación del eje hipotálamo-hipofísico-suprarrenal y del sistema nervioso central, que hace que el cuerpo pase por tres fases: alarma, resistencia o adaptación del organismo y agotamiento, pudiendo, si la amenaza es suficientemente severa y prolongada, producir incluso la muerte.

La mayoría de los estudios encuentran que el estrés puede alterar el sistema inmune aumentando la vulnerabilidad del organismo (procesos infecciosos, cáncer y enfermedades autoinmunitarias) fruto de vivencias de eventos vitales estresantes (McEwen, 2008; Ray, 2004; Rosenthal, 2002; Sandín, 2008; Sierra et al., 2006; entre otros).

Segerstrom y Miller (2004) sostienen que en las últimas tres décadas se han realizado más de trescientos estudios sobre el estrés y el sistema inmunológico en personas que demuestran que los retos de orden psicológico son capaces de modificar nuestro organismo provocando que el sistema inmunológico se debilite o agote contra la invasión de virus, bacterias, sustancias químicas tóxicas y priones (sustancias compuestas por aminoácidos que afectan al sistema nervioso central).

Cuando el estrés sobrepasa ciertos límites se afecta el sistema inmunológico, numerosos órganos de nuestro cuerpo, y hay una propensión a la aparición o agravamiento de enfermedades al debilitar ciertas células inmunológicas que hacen que las personas sean más susceptibles a los patógenos que causan las infecciones como el asma, la artritis reumatoide, el herpes simple, la tuberculosis, el cáncer y la progresión del VIH al sida, entre otras. De hecho, Ortega Navas (2006), afirma que el estrés es un factor de riesgo para la salud presente en todas las actividades y aunque es imprescindible a cierto nivel al potenciar capacidades como la creatividad, el sentido positivo, la capacidad de aprendizaje y la toma de decisiones, entre otras, “si se sobrepasa ese nivel por un factor estresante muy intenso o prolongado el organismo se agota, provocando las llamadas enfermedades del estrés”.

La respuesta al estrés se da a tres niveles: fisiológico (taquicardia, hipertensión, enfermedades coronarias, hiperglucemia, asma bronquial o síndrome de hiperventilación, sequedad de boca, aumento del colesterol, diuresis, etc.), cognitivo (dificultades de atención y concentración, irritabilidad, olvidos frecuentes, incapacidad para decidir, etc.) y motor (tartamudeo, temblores, contracturas musculares, tics, predisposición a accidentes, etc.). Otras alteraciones son los desequilibrios intestinales (colitis ulcerosa, úlcera péptica, aerofagia y estreñimiento), problemas dermatológicos (prurito, sudoración excesiva, dermatitis atípica, alopecia) y problemas sexuales (eyaculación precoz, impotencia, vaginismo y alteraciones del deseo). Tampoco hay que olvidar la importancia de los desequilibrios psicopatológicos, como por ejemplo, trastornos de personalidad, fobias, miedos, consumo de drogas, adiciones, trastornos del estrés postraumático, conductas obsesivas y compulsivas, estados ansiosos, cambios en el patrón del sueño, etc.

Entre las consecuencias del estrés crónico en los sistemas inmunológico, nervioso central y endocrino destacan las siguientes:

Sistema

Efectos en la salud

 

 

 

Inmunológico

 

* Actividad inmunitaria deprimida.

* Debilitación del sistema inmune: Aceleración de  procesos infecciosos, resfriados y enfermedades autoinmunes.

* Problemas en la coagulación de la sangre.

* Reactivación de enfermedades inflamatorias: dermatitis atópica y psoriasis.

* Retención incrementada de virus en los tejidos.

 

 

 

 

Nervioso

* Depresión, ansiedad, pérdida del sueño.

* Capacidades cognitivas como la memoria y la habilidad para tomar decisiones pueden verse negativamente afectadas.

* Aumento del riesgo de desarrollar infecciones del sistema nervioso central, enfermedades neurodegenerativas como la esclerosis múltiple y otras enfermedades inflamatorias.

 

 

 

Endócrino

* Aumento de azúcares y grasas en la sangre.

* Hipotiroidismo e hipertiroidismo.

* Síndrome de Cushing.

* Cambios hormonales: aumento de la secreción de catecolaminas y cortisol que tienen un efecto inmunodepresor.

* Modificación de los niveles de prolactina, hormona del crecimiento y ß endorfinas.

Por otra parte, el estrés también es necesario y positivo en el devenir de nuestras vidas a ciertos niveles, pues constituye una parte esencial de la misma. El estrés positivo supone un medio de adaptación a las situaciones diarias, un medio para la productividad, la creatividad, incrementa el estado de alerta, mejora la concentración, la toma de decisiones, lo cual nos hace sentirnos seguros y enfrentarnos mejor preparados, y en definitiva encontrarnos en una situación de mayor equilibrio ante las adversidades y enfermedades.

En resumen, las evidencias experimentales destacan que existe una relación funcional entre el estrés, la inmunidad y las enfermedades mediadas por vía de factores endocrinos, y que neutransmisores, neuropéptidos y hormonas pueden interactuar con los componentes celulares del sistema inmune.

Elaboró: Dra. Araceli Flores

Terapeuta de Sepimex.

Madurez del sistema ejecutivo y éxito escolar

Desde edades tempranas es posible distinguir una serie de conductas propositivas que le permiten al niñ@ el control y regulación de comportamientos dirigidos a un fin. Se les conoce como funciones ejecutivas e incluyen un conjunto de habilidades como el  programar, organizar, planear acciones, la flexibilidad de pensamiento, la inhibición de respuestas automáticas, la autorregulación del comportamiento, etc. Capacidades imprescindibles para el logro de metas escolares.

La diversidad de investigaciones reportan que su desarrollo inicia temprano, durante la lactancia y se prolonga  hasta la adultez. Alrededor de los ocho meses, los bebés son capaces de buscar el objeto que les ha sido ocultado y recuperarlo. Durante el primer año de vida  emerge la habilidad de suprimir respuestas dominantes como dejar de chupar su dedo al ver a mamá. Antes de los 3 años el  niñ@ actúa orientado en presente, por lo que se trata de un funcionamiento  ejecutivo frágil. Entre los 3 y 5 años emerge la capacidad de actuar de forma flexible y orientarse hacia el futuro. Siendo la edad de 4 años donde emerge la capacidad de evaluar  y autorregular los propios procesos cognitivos. Alcanzando  una capacidad ejecutiva similar a la observada en el adulto entre la adolescencia y principios de la segunda década de vida.  Por lo tanto, durante la etapa preescolar el  sistema ejecutivo no es ausente, sino inmaduro. En la etapa escolar se advierte una maduración acelerada que se torna más lenta al comenzar la adolescencia, lo que sugiere una mayor estabilidad  de las funciones ejecutivas conforme aumenta la edad.

 En los últimos años, se ha observado un notable interés en el  frecuente fracaso escolar y su relación con el funcionamiento ejecutivo. Si consideramos que en el sistema funcional de la escritura intervienen los siguientes mecanismos neuropsicológicos: análisis auditivo y cinestésico, actualización de la imagen visual y visuo-espacial de la letra, retención audio-verbal, control motor y por último la presencia de un programa voluntario de toda la acción, es decir, la capacidad de organización y regulación de la conducta hacia la obtención de metas,  mediante el monitoreo y rechazo de estímulos  irrelevantes,  el seguimiento de  instrucciones,  el mantenimiento de objetivos y con ello la posibilidad de  dirigir, seleccionar y sostener  la atención hacia la tarea en específico. Cuando se presenta inmadurez del sistema ejecutivo el niñ@ fácilmente manifiesta distracción ante estímulos externos, no analiza ni memoriza la información de manera suficientemente activa y no regula ni controla las acciones escolares.

La detección de conductas que sugieren inmadurez de los sistemas ejecutivos desde edades tempranas ante respuestas emocionales posibilitará  la prevención de problemas de aprendizaje a futuro y asegurará un éxito escolar.

 

Como papás existen conductas que podemos observar en la etapa preescolar para considerar una revisión especializada con el fin de prevenir.

  • Tanto en casa y escuela  se distrae  con eventos irrelevantes.
  • En el juego no respeta reglas, turnos, pierde el objetivo.
  • Uso inadecuado de los juguetes debido a que su manipulación es impulsiva, desorganizada con tendencia a la destrucción.
  • Irritabilidad y enojo incontrolable y exagerado.
  • Problemas para concluir acciones (comida, tareas, juegos) al interrumpir con información irrelevante.
  • Constante impulsividad, anticipación en la vida cotidiana.
  • Incapaz de planear y seguir una secuencia de acciones para lograr el objetivo durante el juego.
  • Su propio lenguaje desorganiza su actividad.
  • Durante el juego presenta escasa tolerancia a la frustración.
  • Incapacidad de mantenerse en una actividad por más de 10min.
  • No son conscientes del impacto que causa su conducta en los demás.
  • Su diálogo es desorganizado, perseverativo, con escasa coherencia y  relación.

 

Fuente:

Matute , E.,  Chamorro, Y.,  Inozemtseva, O.,  Barrios, O., Rosselli, M. y  Ardila, A. (2008).  Efecto de la edad en una tarea de planificación y organización (‘pirámide de México’) en escolares. Revista de Neurología 47 (2): 61-70

 

García-Molina,  A., Enseñat-Cantallops,  A., Tirapu-Ustárroz, J. y  Roig-Rovira, T. (2009). Maduración de la corteza prefrontal y desarrollo de las funciones ejecutivas durante los primeros cinco años de vida.  Revista de Neurología 48 (8): 435-440

 

Elaborado por:

Mtra. Rosinna Gómez Moya

Neuropsicóloga

Centro Sepimex:  56891419

http://www.sepimex.com

¿En qué nos fijamos los hombres y mujeres al elegir pareja?

ATRACCION SEXUAL

¿En qué nos fijamos los hombres y mujeres al elegir pareja?

Los seres humanos somos seres sociables y gregarios, evolutivamente esto nos ha ayudado a sobrevivir como especie. Al estar en contacto con otros humanos vamos manifestando nuestras experiencias afectivas  y cognoscitivas en función de nuestras relaciones interpersonales

Estos vínculos van cambiando a lo largo de la vida: En la infancia, son los padres y hermanos quienes  cumplen la función de afecto y cuidado; mientras que, en la vida adulta se van desarrollando otro tipo de relaciones que suplen estos vínculos primarios como pueden ser los amigos y sobre todo la pareja.

En el caso de la pareja, ésta tiende a cubrir ciertas necesidades de afiliación, protección, afecto, cuidado, compañía y reproducción, convirtiéndose en una parte fundamental en la sobrevivencia del ser humano ya que contribuye en el bienestar físico, psicológico y social de los individuos.

 

Dada la importancia que tiene en la vida de las personas, sería conveniente saber elegir la pareja más adecuada para cada uno de nosotros. Así que…

¿Hombres y mujeres nos fijamos en las mismas características o conductas para elegir a nuestra próxima pareja?.

Diversas  investigaciones internacionales han tratado de responder a este cuestionamiento. México no se queda atrás.

En la cultura mexicana se han encontrado diferencias entre hombres y mujeres en cuanto a las CARACTERÍSTICAS FÍSICAS Y DE PERSONALIDAD que se evalúan en la potencial pareja.

En cuanto a las CARACTERÍSTICAS FÍSICAS, las mujeres entre 20 y 30 años al momento de tener una potencial pareja se fijan primero en los ojos y la estatura. Mencionan que los ojos bonitos y grandes; así como, que tuvieran una altura mayor a ellas son las características principales para emparejarse. Otros aspectos físicos relevantes son la boca, los labios y los dientes limpios y bonitos. El rostro, cara o facciones, así como una linda sonrisa y una piel sana y trigueña son la cuarta característica en que se fijan al momento de elegir pareja.

Las mujeres de 31 a 40 años buscan principalmente que su potencial pareja fuera limpia y que fuera mayor que ellas. Los ojos lindos y las manos grandes fueron características importantes. Aparece la buena presentación, que se exprese de manera adecuada, que huela rico y tenga brazos fuertes. Estas características tienen que ver con el aspecto físico social, el cual es importante para las chicas de este rango de edad.

 

En el caso de los hombres entre 20 y 30 años se fijan predominantemente en los ojos, pompas y busto; así como estatura, piernas, manos, complexión (delgada/esbelta), piel suave, atractiva, estética y en el rostro.

 

En cambio para los hombres de 31 a 40 años los aspectos importantes en la pareja son: principalmente que sean delgadas y sonrientes, con un cuerpo sano, estético, equilibrado y proporcionado. Pechos, caderas y pompas son aspectos relevantes, pero quedan en tercer lugar a diferencia de los hombres de 20 a 30 años. Que sea guapa, arreglada, cabello largo, rostro agradable y manos cuidadas, son aspectos físicos esenciales al momento de elegir una pareja.

 

Las características PSICOLÓGICAS o de PERSONALIDAD en que se fijan las mujeres de 20 a 30 años son que sean inteligentes y respetuosos. Otras características en que se fijan son en la simpatía, honestidad, educación, responsabilidad, carisma y que sea cariñoso. También se mencionó que sea buen conversador, fiel, sociable, optimista, alegre, con buen sentido del humor y que sea divertido.

Las mujeres de 30 a 40 años le dan igual importancia a la inteligencia, siendo la característica más importante en éste rango de edad. También se encontró que sea amable, con valores, honesto, maduro, caballeroso, fiel, tolerante, divertido, alegre, buen conversador, sin miedo al compromiso y coherente.

En cuanto a los hombres entre 20 y 30 años se presenta de igual manera la inteligencia como principal característica seguida de alegre, divertida, simpática, buen sentido del humor, solidaria, honesta, responsable, sociable, extrovertida, tierna, sincera y con valores.

Los hombres entre 30 y 40 años tienen como principal característica la inteligencia, posteriormente simpática, honesta y amable. Con menor frecuencia se mencionó que sea alegre, simpática, relajada, divertida, con valores familiares, segura de sí misma, decidida, responsable, respetuosa, cuidadosa, agradable, con educación y temperamento fuerte.

Ahora ya sabemos en qué se fija el sexo opuesto a nosotros. Según nuestra edad podemos conocer en qué podemos poner mayor atención para tener una mejor elección de pareja a largo plazo. Pero…

¿En qué te fijas tú?

Para llevar a cabo una toma de decisiones es importante conocer primero cuáles son tus objetivos, qué buscas en éste caso de tu pareja y principalmente si quieres una relación a corto o largo plazo.

Puedes acudir a SEPIMEX para tener apoyo psicológico y llevar a cabo un proceso de solución de conflictos y toma de decisiones para elegir a tu próxima pareja.

Si ya la tienes…

–      Considera estas características físicas y de personalidad para valorar tu relación.

–      Observa qué características presenta tu pareja y cuáles consideras indispensables en tu relación.

–      Trabajen juntos en su relación y las características que podrían hacer que ésta mejore.

–      Algunas lecturas que les pueden ayudar son:

  • Ama y no sufras, Walter Riso
  • Con el amor no basta, Aaron Beck
  • Siete reglas de oro para vivir en pareja, John Gottman

 

Sin embargo, es importante tener una buena comunicación, confianza, tolerancia y pasar momentos agradables juntos. Realicen cosas novedosas y divertidas. No caigan en la rutina!!!

Si creen que están cayendo en la rutina o presentan situaciones problemáticas en su relación, pueden acudir a SEPIMEX para pedir apoyo terapéutico y mejorar su relación de pareja.

 

Realizado por

Dra. Areli Reséndiz Rodríguez

Terapeuta cognitivo- conductual

SEPIMEX

56 89 14 19