8 mecanismos psicológicos indispensables en el aprendizaje escolar

Para que un niñ@ logre un desempeño académico  y  consolide el proceso de lectoescritura, desde edades tempranas  requiriere de una serie de mecanismos  psicológicos que trabajen  en conjunto de manera concertada. Con uno de ellos que se vea debilitado alterará el correcto funcionamiento. Es por ello que como ejemplo hablaremos del  sistema funcional de la escritura  al dictado propuesto por A. R. Luria.

1)   Para que el niñ@  pueda rendir exitosamente en el colegio debe encontrarse en un estado de vigilia activa (alerta)  y conservarla hasta el final del trabajo sin cambios en su capacidad.  El funcionamiento de éste mecanismo dependerá de los hábitos de alimentación y sueño del niñ@.

2)   El niñ@ escucha la oración que dicta el profesor, la percibe y  la conserva. De esta forma se requiere del procesamiento de la información auditiva, es decir, la capacidad de discriminar los sonidos del lenguaje.

3)   De manera conjunta participa el óptimo desempeño de la memoria audio-verbal a corto plazo que le permitirá  al pequeño retener información selectiva limitada por periodos cortos de tiempo.

4)   Para la exactitud de la estructura sonora de la palabra, el niñ@ pronuncia en silencio (o moviendo los labios) las palabras que escucha, es decir,  requiere de la sensibilidad del aparato fono-articulador que le beneficiará en la precisión ante fonemas que resultan similares por punto y modo y con ello no confundirá palabras Ej. día/tía.

5)   Posteriormente el niñ@ relaciona los sonidos con las letras, para lo cual se actualiza la imagen visual de ellas. Tiene lugar la percepción y memoria visual  de las palabras.

6)  Para comenzar a escribir, el niñ@ debe encontrar  en la línea, el lugar              donde colocará el bolígrafo y tiene que orientarse en los elementos de  las letras  (y de éstas en el espacio) sin cometer errores en espejo. Esto  requiere de la participación de operaciones del procesamiento de la  información visuo-espacial.

7)   La escritura al ser una actividad motora requiere en el niñ@ un nivel de maduración que le permita un control motor y en consecuencia una escritura melódica, rítmica, coordinada y automatizada. De lo contrario el niñ@ manifestará  una escritura lentificada, rígida, con tendencia a la fatiga, a omitir fonemas, sílabas e incluso al cambio de orden de los fonemas.

8)   Por último, control atencional que depende de la maduración de las  funciones ejecutivas   que le proporcionará la capacidad de planeación, organización y regulación de la conducta hacia la obtención de metas,  mediante el monitoreo y rechazo de estímulos  irrelevantes.  Implica por lo tanto la capacidad de seguir instrucciones,  mantener el objetivo, dirigir, seleccionar y sostener  su atención hacia la tarea en específico.

Cualquier inmadurez de algún mecanismo del sistema traerá como consecuencia la infinidad de trastornos del aprendizaje (Trastorno por Déficit de Atención TDAH, dislexia, discalculia, etc.)

Neuropsic. Rosinna Gómez Moya

Duelo: El Proceso Emocional ante una Pérdida

¿Qué es el duelo?

El duelo es la respuesta natural y esperada ante la pérdida (real o emocional) de una persona, condición u objeto con los cuales se tiene un vínculo afectivo. El duelo es un proceso que generalmente dura hasta 6 meses e implica las siguientes  etapas:

1) Negación: no se puede creer que la pérdida es real
2) Ira: se percibe que la pérdida es injusta

3) Depresión: se siente dolor ante la pérdida
4) Aceptación: se asimila la pérdida y se logra reinterpretarla
Sin embargo, la vivencia del duelo varía de persona en persona en cuanto a su intensidad, duración, y las emociones y conductas que se manifiestan.

 ¿Cómo nos afecta un duelo?

Vivir un duelo genera alteraciones en las emociones (tristeza, enojo, culpa, etc.), los pensamientos (recuerdos intrusivos que interfieren con la atención y concentración), las sensaciones físicas (dificultades respiratorias, taquicardia, falta de energía, etc.) y las conductas (alimentación, sueño, actividades cotidianas, etc.).

¿Cómo saber si un duelo es patológico?

En algunos casos el proceso de duelo se desvía de su curso normal y debido a su intensidad o duración. Si luego de 6 meses después de la pérdida no se experimenta una mejoría en el estado de ánimo, no se logra aceptar la pérdida, el funcionamiento diario (vida social, laboral, académica, recreativa, etc.) no se recupera, y se siente que el futuro ya no tiene sentido (o inclusive existen deseos de morir) se considera que el duelo es patológico.

¿Por qué un duelo se puede volver patológico?

Tener problemas emocionales previos a la pérdida (depresión, ansiedad, intentos de suicidio, etc.), duelos anteriores no resueltos, una relación conflictiva o ambivalente  con la persona perdida, tener poco apoyo social y vivir bajo estrés puede aumentar el riesgo de desarrollar un duelo patológico.

 ¿Qué podemos hacer para facilitar el proceso del duelo?

Considerando que el duelo es un proceso emocional normal, la mayoría las personas no requieren de ayuda profesional para para hacer frente a la situación de pérdida (a excepción del duelo patológico). El duelo se puede facilitar al informarse sobre el tema, aceptar y expresar las emociones negativas, resolver asuntos pendientes (reconciliaciones, despedidas, enmendar culpas) con la persona perdida por medio de cartas  y apoyarse en los seres queridos.

Escrito por: Mtra. Psic. Patricia Quevedo Cubillos  patricia@sepimex.com.mx  (Terapeuta Cognitivo-Conductual)

FAMILISMO

Familismo

Como es sabido, el primer domingo de marzo se celebra el Día de la Familia en México. Los festejos son variados, los cuales van desde las reuniones en casa, comidas en restaurantes o salidas a parques a realizar el tradicional pic nic. No importa la manera de festejar tan importante día, sino el tratar de evitar que pase desapercibido y que sea un motivo de reunión que tome mayor fuerza cada vez y así, fomentar en todo momento la unión familiar.

En general, la familia es el núcleo básico de toda sociedad. Están conformadas de varias maneras: papás e hijos, mamá e hijos, papá e hijos, abuelos-tíos-papás e hijos, etc. Sea cual sea la familia que tengas, es importante mencionar que existen variables alrededor de esta estructura social que nos ayudan a comprender la dinámica de las diferentes familias que existen en el mundo, pero, principalmente en nuestro país.

En el caso de SEPIMEX nos importa esta institución, por esta razón es de vital importancia trabajar en conjunto para sacar adelante dicha entidad. Al trabajar con un niño o niña estamos colaborando todos a la vez (papás, niños y terapeuta), con el fin de llegar a la meta: la solución de la situación percibida como problemática en el niño. Tenemos la creencia de que trabajando todos juntos y poniendo de nuestra parte, lograremos ayudar mejor al pequeño y a los papás; es decir, a la FAMILIA.

Una gran parte del trabajo terapéutico es la actualización constante de los psicólogos especialistas en el tema o motivo de consulta. En el caso del tema de la familia, existen diversas investigaciones que nos permiten apoyar de la mejor manera en el proceso terapéutico. Se ha observado que las variables que más impactan en este tema son el apego, la cultura y estilos de crianza. Sin embargo, existen otras que influyen igualmente y que están involucradas con las anteriormente mencionadas, en esta ocasión se hablará del FAMILISMO.

El FAMILISMO se define en términos generales, como el hecho de priorizar a la familia sobre la persona misma, y esto es lo que distingue a la cultura hispana de otros grupos culturales (Santissteban, Muir-Malcom, Mitrani & szapocznik, 2002). Este proceso en el que se enfatiza a la familia ha sido identificado como un proceso clave en los estilos de crianza de los hijos (Bush, Suple & Lash, 2004).

Otros autores ahondan en la caracterización del fenómeno al indicar que se refiere a procurar la seguridad de la familia, el honrar a los padres y ancianos, respetar las tradiciones y procurar una reciprocidad en los favores (Realo, Allik & Vadi, 1997).

El familismo enfatiza la priorización de la familia sobre el individuo, mostrando respeto por los mayores y honrando el nombre de la familia. De manera muy general, el familismo puede reflejar un valor en un sistema colectivista (Schwartz, Montgomery & Briones, 2006). Entendemos por colectivista como un individuo dependiente del grupo, donde se da prioridad a la meta grupal, ajusta sus conductas a las normas primarias del mismo, lo que lleva  a un comportamiento común entre los miembros de dicho grupo (Triandis, 2001).

Se han identificado cuatro componentes del familismo:

  • Honor familiar
  • Respeto por personas mayores en la familia
  • Interdependencia familiar
  • Abnegación de la persona a la familia

Algunos autores indican que el familismo es un valor en sí mismo. Es bien conocido por todos que el promover los valores dentro de la familia es parte importante del buen funcionamiento de esta institución.

Dentro de la cultura mexicana, el familismo juega un papel importante en la formación de los niños, ya que en su gran mayoría, está conformada por individuos colectivistas. Al conocer estas investigaciones podemos sacar provecho y utilizar esta herramienta a favor de nosotros (terapeutas principalmente pero papás también).

Se puede utilizar para dar a conocer los mejores estilos de crianza en los papás, disminuir ansiedad por no pasar tiempo con ellos o dejarlos a cargo de otros miembros de la familia (abuelos, tíos, primos o hermanos mayores), mejorar estilos de comunicación entre los miembros de la familia, establecer límites en la dinámica familiar y en la educación del niño por parte de la pareja, equilibrar tiempos, organizarnos mejor como padres para involucrarnos en la vida de nuestros hijos, apoyarnos de otros miembros de la familia para lograr lo mejor en los niños, etc.

Conocer más acerca de lo que estamos trabajando es una herramienta poderosa para obtener los mejores resultados en el proceso terapéutico. En la actualidad habrá que rescatar los valores dentro de la familia y promover en todo momento de la terapia una comunicación adecuada entre todos los involucrados. En el caso del terapeuta, llegar a una empatía con los miembros de la familia y lograr la motivación necesaria de los mismos.

No festejemos solo un día a la familia, esperemos que el pasar tiempo juntos, los valores, la comunicación, el involucrarse en la vida de los hijos, entre otros, sean cosas que hagamos diariamente. El primer paso es hacer conciencia de los hechos.

Feliz día de la familia!!!!

Publicado por:  Dra. Areli Reséndiz Rodríguez

Terapeuta cognitivo – conductual

MENTE Y CUERPO: CREENCIAS, IDEAS Y EMOCIONES QUE PUEDEN DAÑAR O SANAR.

ImagenNuestras pautas de pensamiento dictan las formas en que percibimos y explicamos la realidad, incluyendo nuestra relación con el mundo y con nosotros mismos, estas constituyen el núcleo de nuestras creencias sobre el mundo, cómo funciona y cuál es el lugar que en él ocupamos, estas se han estudiado y agrupado en forma sistemática por diversos científicos:

Optimismo y pesimismo, filtros básicos del mundo

El Dr. Martin Seligman y sus colegas  de la Universidad de Pensylvania han estudiado las diferencias en la salud entre personas que pueden ser identificadas como básicamente pesimistas y optimistas, las personas pesimistas explican los sucesos adversos echándose la culpa, pensando que sus efectos durarán mucho tiempo  y que ese suceso afectará muchas facetas de su vida. Un ejemplo de esta forma de interpretar el mundo sería: “Siempre supe que era un idiota y esta es la prueba” Un optimista  vería un mismo caso de forma diferente, se concentran en consecuencias  específicas de lo que ha ocurrido sin realizar proyecciones o afirmaciones  ni generales, ni ven el suceso de forma deproporcionada. “Bueno, esta vez he metido la pata, pero ya pensaré en algo, haré un ajuste y la próxima vez saldrá mejor”.

Las personas pesimistas tienden a deprimirse con mayor facilidad, de sufrir síntomas físicos y susceptibilidad a  enfermedades. Un estudio demostró en pacientes con cáncer que cuánto peor era su estudio atribucional , es decir la forma en que la persona explica un suceso adverso, el paciente moría antes.

Autoeficacia, nuestra confianza en nuestra capacidad de crecimiento

ImagenUna de las pautas que parece encerrar más poder para mejorar el estado de salud recibe el nombre de autoeficacia, es decir la capacidad de ejercer control sobre acontecimientos específicos de la vida. El Dr. Alber Bandura y sus colegas de la Universidad de Stanford, han demostrado que un fuerte sentimiento de autoeficacia es el mejor y más consistente vaticinador de resultados positivos de la salud en diferentes situaciones médicas, incluyendo quien se recuperará antes de un ataque cardiaco, quien soportará mejor los dolores de la artritis, quien será capaz de realizar cambios en su vida como dejar de fumar. El Dr. Bandura y sus colegas se dedicaron a estudiar la autoeficacia en un grupo de hombres que habían sufrido ataques cardiacos y estaban sometidos a rehabilitación, encontraron que aquellos individuos que tenían la firma convicción de que su corazón era fuerte y podría recuperarse por completo tenían mucho menos probabilidad de fracasar en su programa de ejercicios que aquellos otros que tenían menor confianza; ya que podían caminar por la caminadora sin preocuparse o sentirse vencidos por las sensaciones normales de cansancio y falta de aliento, pudieron aceptar su falta de comodidad, sin percibirla como “una mala señal” y  concentrarse en los beneficios positivos de su programa de ejercicios como el sentirse más fuertes o llegar más lejos. Los individuos que tenían una tendencia negativa de autoeficacia, tendían a abandonar sus ejercicios, confundiendo la falta de comodidad y falta de aliento y cansancio como señales de un corazón enfermo.

Resistencia y Sentido de Coherencia

La Dra. Suzanne Kobasa de la Universidad de Nueva York y sus colaboradores y el Dr.  Aron Antonovsky, médico sociólogo de Israel, han llevado investigaciones acerca de personas que han vivido situaciones extremadamente estresantes y si estas cuentan con características de personalidad especiales que puedan justificar su “aparente inmunidad “ al estrés.

Resistencia

La Dra. Kobasa ha sometido a estudios a ejecutivos de empresas, abogados, conductores de autobús, empleados de compañías telefónicas y otro tipo de personas que llevan vidas sumamente estresantes. La Dra. Kobasa se preguntó si  las personas más saludables tenían o no alguna característica de personalidad en común que pudiera protegerles de los efectos negativos de un estrés elevado  y se encontró que había una característica de personalidad que diferenciaba a los que enfermaban y permanecían sanos, denominó a aquella característica resistencia al estrés o resistencia psicológica, esta resistencia entraña al igual que los demás factores psicológicos una forma particular de ver el mundo y a nosotros mismos: los individuos resistentes al estrés dan muestras de tres características psicológicas en un elevado nivel: control, compromiso y reto. Las personas con un alto nivel de control tienen una firme idea de tener control sobre lo que les rodea, que pueden hacer que las cosas ocurran (característica muy parecida a la autoeficacia). La gente con un alto nivel de compromiso tiene una alta tendencia a sentirse totalmente empeñada en lo que hace a diario y se compromete a dedicar su mejores esfuerzos a sus actividades. Las personas altamente atraídas por los retos ven el cambio como una parte natural de la vida, que les permite una oportunidad de desarrollo, lo que les permite ver las situaciones nuevas como oportunidades y retos, no como amenazas. La Dra. Kobasa afirma que existen muchas cosas que las personas pueden hacer para mejorar si resistencia al estrés; por ejemplo en las condiciones laborales mediante la reestructuración de funciones y  relaciones dentro de la organización.

Sentido de Coherencia

ImagenLas investigaciones del Dr. Aron Antonovsky se han enfocado en personas que han sobrevivido a casos extremos de estrés como el que se pudo vivir en los campos de concentración nazis. Según la opinión del Dr. Antonovsky, gozar de buena salud, entraña una capacidad de recuperar de forma continua el equilibrio como respuesta a la continua pérdida de él. El Dr. Antonvsky observó que la gente que logra sobrevivir a una situación de estrés de gran intensidad, posee lo que él denomina un inherente sentido de coherencia acerca del mundo y de sí misma, este sentido de coherencia viene caracterizado por tres componentes que él denomina: comprensibilidad, manejabilidad y significabilidad. La gente que posee un elevado sentido de coherencia tiene una poderosa sensación de confianza en poder encontrar la lógica en sus experiencias internas y externas (básicamente comprensibilidad), en disponer de recursos para hacer frente a las demandas con que se encuentran y controlarlas (manejabilidad) y en encontrar esas demandas como retos en los que encontrar sentido y a los que consagrarse (significabilidad).

Nuestra salud física está íntimamente relacionada con nuestras pautas de pensamientos y sentimientos sobre nosotros mismos y también con la calidad de las relaciones con las otras personas y con el mundo.

Si podemos observar en nosotros mismos cuánto pueden perjudicarnos determinadas creencias  ciertas pautas de pensamientos y conductas que van surgiendo a cada momento, podemos hacer que disminuya su dominio sobre nosotros.

Podemos observar ¿Cómo se siente nuestro cuerpo cuando vemos los obstáculos como retos? ¿Cómo se siente cuando sentimos alegría? ¿Podemos darnos cuenta en esos momentos de las consecuencias inmediatas de nuestros estados emocionales positivos y de nuestra perspectiva optimista?.

PUBLICADO POR:

Psic. Joselyn Olvera Ruvalcaba

Terapeuta Cognitivo-Conductual

Centro SEPIMEX

Contacto: joselyn@sepimex.com.mx

 

Referencia:

Kabat-Zinn,  J. (1990). Vivir con Plenitud las Crisis. Cómo utilizar la sabiduría del cuerpo y de la mente para afrontar el estrés, el dolor y la enfermedad. Kairos: Barcelona.