¿Cómo establezco límites para mi hijo?

Lo más importante a la hora de querer establecer límites claros para nuestros hijos es tener bien claro que es lo que queremos lograr. Cada familia tiene intereses y necesidades diferentes y por lo tanto lo que les queremos enseñar a los niños  va a ser diferente a lo que se le enseñe a un niño de otra familia. Es por esto que lo más recomendable es que los padres en conjunto (sin importar si viven juntos, están divorciados o cual sea su estatus como pareja) platiquen qué es lo que quieren lograr con sus hijos y se pongan de acuerdo de antemano como van a ser las reglas de la familia. Esto es importante ya que sin un acuerdo entre los padres, solo lograremos confundir a los niños.

Una vez que hemos llegado a una decisión sobre lo que les queremos enseñar, es importante tener una “reunión familiar” en la cual se explique a toda la familia que las reglas de la casa van a cambiar para que todos puedan estar mejor. Durante esta junta los padres expondrán que cosas quieren que cambien y cuáles son las nuevas reglas para lograrlo. Todo esto tiene que ser platicado con un lenguaje apropiado para la edad de los niños.

Una vez que toda la familia conoce las nuevas reglas viene la parte más complicada: hay que seguirlas. Y para seguirlas no solo necesitamos que los niños lo hagan sino que los padres se ocupen diariamente de reforzarlas.

Tips para lograrlo:

  1. Pedir opiniones a los niños al momento de hacer las reglas los hace más perceptivos al cambio. Si les damos la oportunidad de poner un par de reglas (OJO Nos tenemos que fijar bien que éstas no interfieran con lo que queremos lograr o con hábitos de higiene y salud) lograremos que se sientan incluidos en el proceso.
  2. Una buena estrategia para lograr el cumplimiento de las reglas es hacer un pizarrón o tabla en la cual se vayan registrando (con caritas, estampitas, palomitas, etc) las conductas que cumplan con las reglas. Cuando el niño llegue un número, previamente acordado, obtiene una recompensa (OJO: las recompensas no son necesariamente materiales, pueden ser un día en el parque con la familia, un juego, un paseo, etc).
  3. Una vez que se establezca que una conducta es inadecuada y que merece una consecuencia, es importante mantenerse firme. A pesar de los berrinches, llanto, y peticiones constantes si ya hemos establecido una consecuencia debe ser cumplida; de lo contrario los niños aprenderán que no cumplimos nuestras promesas.
  4. Lo mismo sucede con las promesas relacionadas a recompensas.

Elaboró Lic. Mariana Zavala Mota
Terapeuta Infantil de Centro SEPIMEX

 

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Autor: SEPIMEX

Servicios Psicológicos Integrales de México "Enciende tu bienestar" www.sepimex.com.mx

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